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El Valle de la Nada - Capítulo 24

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24: 24 24: 24  “Bien, es ahora o nunca” pensó David aspirando profundamente antes de sin más internarse en el bosque con una gran mochila en la espalda, llevaba una cámara fotográfica con rollo, para tomar fotos del lugar para tener pruebas, una gran caja de zapatos unos guantes, una pequeña pala y una brocha,(se alegraba de haber visto suficientes programas de forenses por la televisión por cable en su vida) si bien según Raúl, considerando todo el tiempo que llevaba en el sitio sin mencionar que antes fue quemada viva, lo mas posible que quedaría de ella como para ser recogido solo serian unos cuantos huesos ennegrecidos, en el bolsillo tenía un diagrama que Raúl le había dado de los huesos del cuerpo para poder reconocerlos si encontraba algo.

David andaba solo en esa misión, Jonathan había querido ir alegando que el era mejor en todo aquello, pero David necesitaba que este pudiera informar al Señor Alba del hallazgo del cuerpo de Annie Thing y de la necesaria e inmediata colocación de este al lado del cuerpo de Al Ways, no sabía como lo lograría pero confiaba en él para aquello, mientras que Raúl se había nombrado como vigilante honorario de Torch, sería su sombra, y si Al intentaba hacerle algo debía de informarlo de inmediato para que David pudiera correr a donde ellos se encontraran e intentar calmar a Al con ayuda de Annie.

Aunque para eso primero tendría en encontrarla.

-Aquí azul.

Torch se encuentra en posición.

No se ve cerca al loco.

Cambio –el sonido de la voz distorsionada de Raúl brotando de la radio en su cinturón le hizo sonreír y sentirse más tranquilo.

-Aquí gris.

Entendido.

Ya me encuentro dentro, esperando encontrar a Annie o que ella me encuentre primero.

Cambio –respondió este a su vez sintiendo con agrado el peso de la radio en su mano, Jonathan los había conseguido, tres radios, de aquellos que antes usaban los policías, aún servían, su abuelo y su padre habían sido agentes durante un tiempo hasta que decidieron tomarse un retiro, bueno, un dizque retiro, el padre de Jonathan era ahora el comisionado del Valle, el cual era tan tranquilo que casi eran como unas vacaciones en comparación a la actividad de la ciudad americana de donde ellos venían.

Había sido realmente conveniente conseguir aquellos tres radios que sólo se comunicaban entre ellos, no atrapaban ninguna otra frecuencia más que con radios parecidos dentro de su alcance, por suerte era el suficiente como para que pudieran estar en extremos diferentes de la ciudad y escucharse perfectamente.

-¿Puede alguien repetirme por que ando yo aquí?.

Cambio –David rió suavemente al escuchar la voz de Jonathan, no lo culpaba después de todo el nunca había sido muy comunicativo con el señor Alba, además de que consideraba todo aquello una verdadera locura, ¡Él ni siquiera creía en fantasmas!

-Ser un buen amigo.

Y no causar problemas Amarillo.

Cambio –respondió Raúl por su parte, aquello era chistoso, podían escucharse entre ellos incluso las conversaciones, eso facilitaba mucho el no tener que informar a uno por uno de la situación.

-Chicos, mejor cortar por ahora comunicación, necesito concentrarme en el camino o a quien tendrán que buscar es a mí.

Cambio y fuera –declaró David sonriendo antes de volver a colocar el radio en el cinturón de nuevo y abrir el mapa, comenzando a buscar todas aquellas señales de las que hablaba el mapa, cosa que pronto descubrió inútil, el bosque había cambiado en todos esos años, al menos dos siglos, el bosque había crecido y cambiado, ahora solo quedaba intentar concentrarse en Annie, haber si esta respondía y le ayudaba.

– Annie … ¿Dónde estás?

–murmuró David mirando alrededor, entonces creyó ver algo de reojo pero muy débil, entonces recordó, desde que había usado la pulsera o la llevaba encima, no lograba ver los espíritus con claridad, a no ser que fueran muchos, tanteo sus bolsillos y encontró la pulsera hecha con los cabellos caramelo de Weny Fogy, y la dejo atada en la rama de un árbol, esperando pudiera volver a encontrarla.

Fue un efecto inmediato, comenzó a escuchar la risa, y pudo distinguir la silueta de vestido blanco y cabellos negros.

“Ven, Ven” Le llamaba una y otra vez, y sin hacerla esperar David se apresuró a seguirla ignorando la punzada de dolor en su cien, debía darse prisa, una vez ayudara a Annie y a Al, el recuperaría la energía que estaba gastando en ese momento, al menos, esperaba poder tener suficiente energía como para ayudarles del todo.

No volvió la vista atrás a echarle un ultimo vistazo a la pulsera, mantuvo sus ojos en la silueta de Annie que avanzaba a lo lejos, deteniéndose de vez en cuando como para asegurarse de que aún la seguía.

Tropezó muchas veces en el camino y supo que se estaba internando mucho, sin embargo continuó su camino, siguiéndola, ignorando el dolor en sus rodillas o el liquido caliente que mojaba de sus rodillas para bajo, y las palmas de las manos que le ardían a causa de las tantas veces que se había detenido con ellas para no golpearse la cabeza o la cara.

El tobillo derecho le dolía y le hacía cojear a veces, él no era muy bueno corriendo, y eso de andar corriendo en el suelo disparejo del bosque estaba siendo un gran reto.

-Si salgo de esta –jadeó intentando no perder de vista a Annie quien parecía ir cada vez más rápido –le pediré a Jonathan que me ayude a mejorar mi condición física –casi cae de nuevo, al tropezar con una rama algo más alta que los demás, pero logro aferrarse al tronco de un árbol antes de continuar sin darse por enterado de la huella de sangre de sus manos.

Sin darse cuenta estaba dejando un rastro en el camino, tal vez, cuando tuviera que regresar no se sentiría tan mal por sus heridas sangrantes.

De pronto la figura brillante desapareció, David quedó tan sorprendido que no alcanzó a detenerse a tiempo antes de tropezar.

Un momento después se encontró cayendo casi en caída libre por un gran boquete en el suelo de tierra como un saco de papas, aquello realmente le dolió.

-Auch –gimió quitándose la mochila de encima y tratando de incorporarse, sentía sus manos y rodillas sangrando y estaba casi seguro de que esta vez su tobillo realmente se había luxado, le dolía horrores.

Parpadeó en la penumbra del lugar y buscó su linterna del bolsillo, no había esperado necesitar usarla pero siempre la llevaba encima desde que su padre se la había regalado.

Al prenderla se topó con que frente a sus narices había una ennegrecida calavera, pegó un grito y soltó la linterna volviendo a quedar en la oscuridad, sintiendo su corazón martillándole furiosamente en el pecho, no era que le diera miedo, era que no se había esperado encontrándosela tan pronto encendiera la luz.

-Diablos –masculló reprendiéndose, ahora tenía que buscar la lámpara corriendo el peligro de aplastar alguno de los delicados huesos sobrevivientes de Annie con grandes cuidados la buscó por el suelo de hojas secas hasta que encontró el tacto frió de esta y la tomó prendiéndola de nuevo esta vez preparado.

Se encontraba en una especie de cueva hecha en una grieta, seguramente Torch no había tenido mucho tiempo como para dedicarse a cavarle una mejor tumba a Annie y ya no digamos hacerle una lápida.

Así que David imaginaba que había tomado los restos de ella y corrido al bosque donde la dejó en el primer hoyo que encontró suficientemente grande.

Y este era especialmente grande.

Se puso de pie con cuidado en su sitio no queriendo lastimarse mas el tobillo observando con atención el lecho de hojas y piedra del sitio, la caída no había sido muy grande, pero si dolorosa y algo peligrosa para un niño de once.

Pudo ubicar con su lámpara la calavera y unos cuantos huesos esparcidos con cierta dificultad ya que estaban ennegrecidos por el fuego, el tiempo y medio ocultos por la hojarasca.

Tomo la radio con cuidado y se lo llevo a los labios.

-Aquí Gris, he encontrado a la princesa.

Pero tengo un gran problema.

Cambio –informó esperando que alguno de sus amigos lo escuchara no sabía si aún continuaba dentro del alcance, le había parecido un largo camino aquel.

-Aquí Amarillo, te escucho, ¿Qué pasa?.

Cambio –David nunca creyó que le alegraría tanto escuchar la voz de Jonathan, suspiró aliviado, él podría ayudarle, no estaba seguro de cómo podría llegar a donde él, buscó la brújula de su reloj, bien, el valle estaba al sur de donde él, así que el tendría que caminar hacia el norte seguro encontraría algún rastro suyo en el camino.

-Caí en un hoyo y tengo el pie lastimado, me encuentro en dirección al Norte, saliendo del punto justo detrás de mi casa, seguro encuentras algún rastro mío.

Cambio – le informó, preguntándose ¿por qué Raúl no contestaría?, cabía la posibilidad de que su radio estuviera fuera de su alcance.

-Roger.

Cambio y fuera –fue la escueta respuesta de Jonathan, David prefirió aprovechar el tiempo y hacer lo que había venido a hacer, recoger los restos de Annie, encontró un grabado muy tosco en la piedra.

“Aquí descansa Annie Thing”  Con una suave mueca, sin más tomó la cámara de su mochila y comenzó a tomar las fotografías que necesitaría para demostrar el descubrimiento del cuerpo.

Una vez terminado eso, la volvió a guardar y sacó la caja, los guantes y la brocha, con cuidado y temiendo que los huesos se le rompieran en las manos los fue tomando y colocando en la caja que antes había llenado por dentro con suave aserrín para que su contenido no se golpeara, estos por su antigüedad podían ser considerados un hallazgo histórico, al menos había sido el consolador comentario que le dio Raúl antes de separarse (Como si no fuera ya suficiente presión el saber de quien eran los huesos que recogería).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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