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El Valle de la Nada - Capítulo 4

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4: 4 4: 4 David suspiró quedamente sentándose en una de las bancas de piedra que había en el patio de recreo de la primaria, tenía la extraña sensación de que ese día estaba siendo especialmente largo.

Escuchó con pesar el gruñido de su estómago protestando por falta de alimento, Raven le había hecho el grandioso favor de quitarle el dinero de su almuerzo así como los bocadillos que le había empacado su madre.

El día que David había pensado seria maravilloso, había dado un gran giro y ahora se sentía en el infierno, nunca hubiera esperado que su primer día de escuela fuera de esa forma.

-¿Eh?

–David observó sorprendido el paquete de emparedados que se encontraba frente a sus ojos, desvió la mirada en dirección a quien se los tendía topándose con el chico rubio que se sentaba a su lado que le sonreía amistosamente y le dejó los emparedados en las manos mientras e sentaba a su lado en la banca con otro paquete igual, –yo…

gracias –declaró David entendiendo el mensaje y con buen apetito pronto comenzó a comer.

-No hay problema, Raúl me dijo que seguramente tendrías hambre por tu encuentro matutino con Raven –comentó el muchacho sonriendo divertido ante la vergüenza que reflejó el rostro de David, no había esperado que ese chico Raúl hubiera estado tan al pendiente de él después de su encuentro afuera del teatro.

–Por cierto, me llamo Jonathan Mason –dijo el muchacho tendiendo la mano a David quien sonrió estrechándole la mano imaginando que posiblemente Jonathan sería su primer amigo en esa escuela.

-David, David Unreal –saludó a su vez más animado ya que parecía que su suerte comenzaba a cambiar.

-Toda la escuela sabe quien eres, no es muy común que se mude nueva gente a la ciudad –dijo una voz.

David y Jonathan habían dado un respingo cuando Raúl había, en su opinión, aparecido sentado del otro lado de David y tenía el rostro oculto detrás de un libro de la escuela que parecía enorme en sus manos.

David sonrió nervioso, ese chico comenzaba a darle miedo, el hecho de que siempre aparecía de improviso lo ponía un poco nervioso.

-¿En serio no se mudan muchas personas?

–preguntó algo curioso, mirando a su despeinado y pequeño amigo.

Este negó con la cabeza detrás del libro, Jonathan sonrió algo resignado como acostumbrado ya a la actitud de Raúl y se volvió a ver a David bastante calmado.

-No es difícil dar con quienes son los nuevos en este lugar, considerando que sólo hay un colegio y la ciudad en realidad es bastante pequeña –contestó Jonathan encogiéndose de hombros, –yo me mudé aquí hace dos años, también cuando llegué el primer día me encontré con que muchos sabían quien era, –haciendo que David se relajara al enterarse de esto.

-No sólo es eso, los Unreal siempre han sido una familia histórica en el pueblo y cuando el anciano murió, muchos tenían curiosidad sobre que pasaría con la casa, no te ha de extrañar que todo el mundo se enterara de que tú habías llegado ayer.

Esta ciudad se mantiene por sus historias, por lo tanto, no dejan escapar ninguna, –explicó Raúl asomándose por sobre el libro mirándoles fijamente.

David se llenó de curiosidad: ¿su familia era importante?

-¿Cómo sabes todo eso?

–preguntó David comenzando a sentirse muy intrigado por su pequeño amigo, quien elevó su rostro del libro dejándolo en su regazo y mirando a David con una sonrisa misteriosa que causó que David sintiera aún más curiosidad.

No vio la mirada divertida de Jonathan a su otro lado mientras masticaba relajadamente su emparedado de jamón y queso.

-En realidad eso no es nada comparado con todo lo que sé sobre El valle de la Nada.

Declaró con un tono despreocupado pero con una mirada orgullosa en sus ojos azules.

Jonathan intentaba no ahogarse con el bocado y tratar de no reírse de la expresión asombrada de David.

Raúl hizo un movimiento displicente, –mi familia es una de las pocas que ha estado aquí desde su fundación, en realidad, no hay ninguna otra familia que sepa más del valle en todo el sitio –dijo Raúl dándose sus aires.

-Vaya, ¡eso es impresionante!

–manifestó David con ojitos brillantes.

Le encantaban las historias y el hecho de saber que esa ciudad tenía gran cantidad de historias le fascinó desde el principio, pero ahora el hecho de que había conocido a alguien que sabía más que nadie sobre el valle, lo ponía muy feliz, ya que pensaba exprimirle hasta la última historia que Raúl supiera.

Jonathan reía suavemente al lado de esos dos, suspiró levemente, él no creía en ninguna de las historias de fantasmas que contaban por el sitio, eran simples tonterías, pero debía admitir que eran entretenidas y que ahora sería muy divertido observar a David escucharlas.

Se notaba que ese chico adoraba escuchar esa clase de historias y que tenía una gran imaginación.

Raúl era feliz con público y pronto descubrió que David era una audiencia maravillosa, sabía emocionarse en los momentos adecuados y animarle a continuar.

Sería realmente divertido el tiempo que pasaran juntos.

El timbre se escuchó llamando la atención de los tres chicos, David tenía una expresión de pesar porque debían de volver al salón y no podía seguir escuchando las historias, mientras que Raúl y Jonathan rieron poniéndose de pie.

-Vamos Unreal, luego te sigo contando –declaro Raúl sonriendo mientras se encaminaba al salón seguido de David y Jonathan, que avanzaba al lado de David y le palmeó la espalda para regresar a clases.

-No dejes que te embruje con sus historias, después de todo son tonterías –dijo con expresión divertida y David ya más tranquilo rió ante la actitud del rubio, no creía que pudieran haber chicos más diferentes entre sí como esos dos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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