El versátil maestro artesano de otro mundo - Capítulo 285
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285: Simple y cruda 285: Simple y cruda Editor: Nyoi-Bo Studio Bajo la tentación de la poción arcana, la multitud no opuso resistencia.
Acaban de anunciar su derrota.
Le llevó menos de treinta minutos y los efectos fueron terriblemente efectivos.
En cuanto a la disculpa que Lin Li había preparado durante tanto tiempo, ni siquiera llegó a utilizarla.
Después de que las diecisiete fuerzas se unieran, todo lo que quedó fueron nimiedades.
Por ejemplo, cuándo atacarían, los roles cuando comenzara el ataque, cómo se dividirían las recompensas o cómo se tomaría la decisión sobre qué familia acabaría con la poción arcana.
Con todo, las negociaciones se produjeron por el hedor del dinero.
Lin Li nunca fue bueno negociando.
Así que, con mucho tacto, le pasó el tema a Gerian y se retiró al laboratorio farmacéutico.
En cuanto a por qué se había escondido dentro del laboratorio farmacéutico, no era porque quisiera huir después de crear expectación.
No era que no quisiera entrometerse después de preparar la poción arcana, era que no podía.
Este asunto, francamente, era un cebo.
Se basaba principalmente de la hierba de brujo y la necesidad de asegurar la frescura de la hierba.
Antes de recuperar el Valle de la Derrota del Demonio, Lin Li solo podía mirar, a pesar de tener los estándares de un gurú de la industria farmacéutica.
Lo que tenía que hacer ahora era preparar pociones de bajo nivel, como hacía antes de dejar Jarrosus.
En realidad, la mayoría de las veces, las pociones eran lo mismo que los hechizos.
Cuanto más bajo fuera el nivel, más comúnmente se utilizaba.
Lin Li abrió el anillo de la tormenta infinita y sacó las hierbas que había preparado hacía mucho tiempo.
Luego puso el crisol y encendió una llama.
Después de eso, trabajó monótonamente mientras lo iba llenando con elementos triviales.
Lin Li estuvo ocupado todo el tiempo hasta que comenzó a amanecer.
Se frotó el cuello dolorido y salió del laboratorio farmacéutico.
—¿Otra noche sin dormir?
—Gerian estuvo parado un rato en la puerta.
Cuando vio salir a Lin Li, le preguntó con preocupación.
—Sí —Lin Li bostezó y su voz expuso un agotamiento que no se podía ocultar.
Levantó el dedo y señaló el escritorio que estaba lleno de botellas de vidrio.
—Preparé esas pociones ayer.
Distribúyelas más tarde.
Ahora estoy muy cansado y necesito encontrar un lugar para tumbarme.
Llámame cuando sea el momento de marcharnos.
—¡Largo!
Lin Li se despertó con el sonido de unos golpes en la puerta.
Cuando abrió la puerta, vio el rostro gordo de Gerian.
—¿Qué pasa?
—Te estamos esperando.
Lin Li sabía que el tiempo era limitado y no empaquetó muchas cosas.
Cogió el bastón del éter que estaba sobre la cama y se puso la túnica de runas antes de abandonar la Torre Esmeralda a toda prisa con Gerian.
Esta vez, la Torre Esmeralda había partido con todas sus fuerzas.
A parte de los aprendices, todos los magos que tenían un nivel cinco o superior estaban listos para el combate.
Cuando salieron por la puerta principal de la Torre Esmeralda, Lin Li vio claramente que había casi doscientos magos con túnicas cargando los carruajes.
Iban en dirección al Valle de la Derrota del Demonio bajo el polvo y el humo.
Fue casi al mismo tiempo cuando se escuchó un ruido de unos cascos que venían súbitamente de la ciudad de Jarrosus.
Había innumerables carruajes por las calles.
Todos los que vieron esta escena grandiosa no pudieron evitar abrir la boca.
No podían creer lo que acababan de ver.
Las insignias de cada uno de estos carruajes representaban a las dieciséis fuerzas más grandes de Jarrosus, las familias de magos y las fuerzas subterráneas.
Estos titanes, que normalmente derramarían sangre cada vez que se encontraran, se habían reunido para actuar.
A la noticia parecía le habían crecido alas y se había extendido rápidamente por todo Jarrosus.
Antes de que los carruajes salieran por las puertas de la ciudad, ya se habían iniciado las discusiones en Jarrosus.
Todo el mundo intentaba adivinar cuál era la razón que uniría a estas dieciséis fuerzas y cuál era el poder que suprimiría las diferencias entre ellas, las cuales se habían estado acumulando durante cientos de años.
¿Podría ser que fuera la Torre Esmeralda?
Esta suposición inesperada asustó a muchas personas y les produjo sudores fríos.
Sobre todo, a la familia Merlín.
La cara de Evan Merlín estaba llena de ansiedad.
Dio más de diez vueltas por la sala de estar antes de apretar los dientes y llamar a un subordinado de confianza para susurrarle unas órdenes.
En este momento, los carros ya habían dejado Jarrosus, levantando una nube de polvo en la carretera suave.
Los carruajes de la familia Mannes eran los más lujosos y espaciosos.
Aaron-Mazi, quien iba apretado, no estaba agobiado.
Aaron-Mazi no se sentó en su carruaje e insistió en apretarse con Ysera, pues tenía sus propios problemas.
No había elección.
Quién le mandaba tener un subordinado tan estúpido como para bloquear la Torre Esmeralda.
Además, tuvo que hacerlo delante del mago Felic.
Al pensar en el incidente, a Aaron-Mazi le entraban sudores fríos.
A pesar de que el mago Felic había dicho que no investigaría este problema, Aaron-Mazi estaba preocupado.
Después de todo, había visto el enfoque del mago Felic antes.
Si tuviera prejuicios contra la Hermandad de Sangre, Aaron-Mazi ya no podría vivir en paz en Jarrosus.
Aaron-Mazi lo pensó y decidió discutirlo con Ysera.
No había elección.
En todo Jarrosus, solo Ysera podría decirle un par de cosas al mago Felic.
—Me esforzaré para ayudarte a explicarlo, pero, si el mago Felic no está dispuesto a perdonarte, no me atrevo a intervenir.
—Gracias, gracias.
Ysera dudó un momento: —En realidad, me has pedido que te ayude a explicarte.
¿Por qué no haces un buen trabajo?
La visión del mago Felic es más sensible de lo que nadie pueda imaginar.
Completar la tarea que te ha encomendado será mil veces mejor que yo te ayude a explicarte cien veces.
—Oh, sí.
—Cuando escuchó esto, lo entendió de inmediato.
Oh sí, ¿por qué no lo he pensado desde el principio?
El mago Felic ya me había dado una oportunidad.
Si soy capaz de descubrir la situación del Valle de la Derrota del Demonio, ¿no sería eso mejor que cualquier explicación?
Así es, voy a hacer eso.
Cuando Aaron-Mazi lo pensó, no pudo contener su entusiasmo.
Se apresuró a pedir a Ysera que detuviera el carruaje y le dijo a sus subordinados de confianza que lo siguieran.
—Difundid mi orden.
Todos los bandidos en la Hermandad de Sangre tendrán que pensar en una forma de infiltrarse en el Valle de la Derrota del Demonio.
Obtened una lectura clara de la situación actual en el menor tiempo posible.
Recordad, aunque sea estiércol de bestia mágica, ¡tendréis que averiguar cómo de fresco está!
—¡Sí!
Después de despedirse de sus subordinados de confianza, Aaron-Mazi se subió al carro de la familia Mannes.
—Jefe Ysera, tengo que agradecértelo, pase lo que pase.
—Ja, ja —Ysera se rio y no dijo mucho.
Para él, esto era solo un favor hecho a un coste muy bajo.
Si hubiera sido la última vez, Ysera definitivamente no le hubiera dicho a Aaron-Mazi qué hacer.
La razón era simple.
Todos residen en la ciudad de Jarrosus y todos miran con ojos codiciosos el trono de la fuerza número uno de Jarrosus.
Pero ahora, eso no importaba.
La existencia de la Torre Esmeralda había aplastado sus esperanzas para mucho tiempo.
De lo que tenían que preocuparse ahora no era de sobresalir sobre las otras fuerzas, sino de mantener una buena relación con la Torre Esmeralda.
Esta era la primera condición para que una fuerza sobreviviera en la ciudad de Jarrosus.
—Oh, sí, jefe Ysera.
—Aaron-Mazi dudó un momento antes de preguntarle a Ysera con incertidumbre: —¿Tienes alguna idea de por qué el mago Felic ha elegido atacar el Valle de la Derrota del Demonio?
—¿Hay algún problema?
—Esto… —Aaron-Mazi pensó cuidadosamente en sus palabras: —Verás, ahora hay luz del día.
Tenemos a mucha gente yendo hacia el Valle de la Derrota del Demonio, ¿no le dará tiempo al Nido de las Sombras a prepararse?
—No importa si tienen tiempo de prepararse.
—¿Qué?
.
Aaron-Mazi no se imaginaba que Gerian también se estaba haciendo la misma pregunta en el carruaje de la Torre Esmeralda.
—¿Qué estás pensando?
—Gerian se sentó en el carruaje.
Su cuerpo gordo y fofo se movió con inquietud: —De todos los momentos para atacar, ¿por qué has elegido este?
Vas a pasar a plena luz del día… ¿Acaso les estás diciendo a los imbéciles del Nido de las Sombras que se preparen?
—Esta pregunta es muy tonta.
—Lin Li estaba apoyado en el carruaje mientras cerraba los ojos.
Cuando escuchó la pregunta de Gerian, ni siquiera los abrió.
Simplemente respondió con aire cansado: —Si quieren prepararse, déjalos.
—Joder, eres tan arrogante.
¡Ten cuidado de no perder!
—Bien, entonces.
Hagamos una suposición, Presidente.
Digamos que todos somos bandidos, que somos sigilosos y escurridizos.
Digamos que partimos en medio de la noche.
Digamos que ya nos hemos colado en el Valle de la Derrota del Demonio antes de que alguien se dé cuenta.
Entonces, Presidente, ¿podría decirme qué podemos hacer en ese momento?
Gerian respondió de acuerdo con lo que era correcto: —¿Qué podemos hacer?
¡Por supuesto, un ataque furtivo!
—Presidente, por favor, tenga cuidado.
De las mil personas que hay hoy aquí, al menos novecientas son magos.
¿Cómo vamos a hacer un ataque furtivo?
—Esto… —Además, no olvides que el poder de ataque principal del Nido de las Sombras proviene de los bandidos, los cuales son sigilosos y escurridizos.
Si atacáramos en medio de la noche, me pregunto quién atacaría a quién.
La razón por la que he elegido este momento es para paralizar su ventaja en mayor medida.
No creo que los bandidos del Nido de las Sombras sean capaces de apuñalar por la espalda a plena luz del día.
Da igual lo fuertes que sean.
—Después de escuchar tu explicación, pareció tener algún sentido.
—Que tiene algún sentido.
Tiene mucho sentido, ¿vale?
De todos modos, descansa.
Cuando hayamos llegado al Valle de la Derrota del Demonio, los bombardearemos con magia.
Cuando el Valle de la Derrota del Demonio haya sido aplastado por el bombardeo, ¡la batalla terminará!
—las palabras de Lin Li expusieron su decisión, simple y cruda.
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