El versátil maestro artesano de otro mundo - Capítulo 95
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95: Capítulo 95.
El lagarto de ojos dorados 95: Capítulo 95.
El lagarto de ojos dorados Editor: Nyoi-Bo Studio Las grietas en el escudo torre eran delgadas y densas, y se extendían como una plaga de sonidos crujientes e infinitos.
En un abrir y cerrar de ojos, habían cubierto la superficie del escudo.
Los ojos pequeños del gordo se ensancharon como las grietas.
¡Pum!
Después, se escuchó un ruido sordo e innumerables fragmentos pequeños se esparcieron como el polvo, llenando la espaciosa tienda de armas.
El fuerte y pesado escudo torre fue destruido con unsolo golpe de la espada.
¿Qué tipo de arma enfermiza era esta…?
Todos se quedaron aturdidos.
Sus bocas abiertas eran tan grandes como para llenarlas con un huevo entero.
Justo cuando el escudo torre fue destruido, el gordo se dejó caer al suelo.
Su corazón era como brasas consumiéndose.
Se acabó.
Se acabó todo… Ese escudo torrehabía sido mandadoespecíficamente para que lo construyera el señor Aaron Matsis, pero, ahora,se había roto en pedazos con una espada.
La gente de la Hermandad de Sangre vendría en dos días a pedírselo.
¿Dónde iba a encontrar?
El jefe quería suicidarse.
Podría haber continuado con su negocio en lugar de involucrarse en una apuesta con un mago.
Nada menos.
Desde que Felic apareció en el Gremio de la Magia, todos los magos de Jarrosus se habían convertido en monstruos.
¿Por qué les habríaalabado?
—Mil monedas de oro.
—Lin Li estaba de buen humor después de haber destrozado el escudo torrede un solo golpe.
Las armas forjadas con adamantina arcoíris eran diferentes.
Había tratado de controlarla con un rastro de maná que desencadenó fácilmente los atributos devastadores.
Esta arma afiladaera la perdición de toda armadura pesada.
Si caía en manos de una potenciaverdadera, hasta las montañas podrían romperse.
¿Cómo no se iba a romper un pequeño escudo torre?
El gordo se levantó del suelo, temblando.
Ni siquiera tuvo tiempode quitarse el polvo de la ropa.
Se apresuróhacia la parte trasera del mostrador y para entregarle una pesada bolsa de monedas de oro a Lin Li.
Para las tiendas de armas como la Rosa Dorada, mil monedas de oro no era una cantidad pequeña.
Cuando entregó la bolsa con el dinero, el jefe sintió un dolor palpitante en su corazón.
No se atrevió a incumplir la apuesta por ese dolor.
Cuando le entregaron la espada en ese momento, sabía que había golpeado la pared.
Ante tal monstruo, ¿quién se atrevería a renegarde su deuda?
Lin Li cogió la bolsa de dinero y la pesó.
A continuación, la puso en su bolsa con satisfacción.
Antes de irse, le preguntó al gordoamablemente:—¿Seguro que no hay ningún problema?
—No…
¡No hay ningún problema!
—El jefe gordo apretó los dientes mientras veía cómo se iba Lin Li.
—Eh, Felic,¿eres tú?
—Justo cuando Lin Li salió de la Rosa Dorada, vio a un conocido caminando hacia él.
—Ah…jefe Ysera.
Qué coincidencia.
—Acababa de romper un escudo torre y se había hecho con mil monedas de oro.
Aunque Lin Li era duro, le dabavergüenza saludar a Ysera.
—Je, je.
Felic,no te hagas el desconocido.
—Después de presenciar el duelo, Ysera no se atrevió a ser patriarcalcon Lin Li.
—No hace un día ni dos que nos conocemos.
Tenemos casi la misma edad, así que llámame Ysera.
El presidente Gerian también me llama así.
—Está bien.
Está bien.
Ysera.
—HastaLin Li se sentía incómodo al llamarlojefe todos los días.
Como lo había dicho Ysera, seguiría su consejo.
De todos modos,tenía el respaldo del viejo Gerian.
En la ciudad de Jarrosus, él podía llamar a cualquier persona por su nombre, incluido el castellano.
¿Quién se atrevería a decir una palabra sobre él?
— Felic, eres un invitado raro de verdad.
¿Cómo se te ha ocurrido venir a comprar a la Rosa Dorada?
—Estoy buscando un herrero para averiguar una cosa.
—Ante la pregunta de Ysera, Lin Li recordó la media flecha que tenía en su bolsillo.
—Por cierto, Ysera, ¿tiene la familia Mannes un herrero poderoso?
Tengo algo y quiero preguntar sobre su origen.
—Un herrero poderoso…
—Al escuchar la pregunta de Lin Li, una sonrisa irónica apareció en el rostro amable y gentil del joven patriarca.
—Si la familia Mannes tuviera un herrero poderoso, habría abierto más tiendas de armas.
¿No sabes que, hoy en día en la ciudad de Jarrosus, vender armas es mucho más rentable que vender equipamiento mágico?Por cierto, Felic, no me ha resultado fácil encontrarte hoy.
Quiero discutir algo contigo.
¿Podrías traerme unas cuantas botellas de poción mágica?
Como le dije al presidente Gerian la última vez, solo necesito tres botellas.
Como recompensa, podrás elegir tres artículos del tesoro de la familia Mannes.
Ysera mencionó la poción mágicauna vez más, pero, esta vez, no era bueno rechazarlo directamente, por lo que Lin Li tuvo que darle algunas excusas, como la dificultad para obtener los ingredientes.
Finalmente, Lin Li fue llevado por la fuerzaa un callejón sin salida y tuvo que prometerle que, si Ysera pudiera obtener los ingredientes, le haría tres botellas.
En cuanto a la recompensa, podría hacerlo como le pareciera conveniente.
Mientras los dos hombres hablaban de negocios fuera, el gordo, que acababa de ponerse de pie, se sentó en el suelo con horrorizado una vez más.
La familia Mannes le pagaba.
¿Cómo podía no haber sabido quién era aquel joven gentil y apuesto?
Nunca se hubiera esperado que este mago tuviera una amistad con el patriarca de la familia.
El gordo sintió que nunca había tenido tan mala suerte ni había estado tan perdido.
¿Qué podía hacer ahora?
El escudo torre, específicamente ordenado por Aaron Matsis, se había roto en pedazosporque una apuesta.
Después, descubrió que esta persona tenía una buena amistad con el patriarca.
Solo había que mirar las expresiones de los hombres cuando hablaban.
El patriarca hasta tenía algo que preguntarle.
Si la disputa se filtraba, las consecuencias…
Después de charlar un poco más, Lin Li vio que se estaba haciendo tarde.
Se dio la vuelta y dejó la Rosa Dorada.
Las preocupaciones del gordo pronto se hicieron realidad.
De los transeúntes que se habían reunido fuera de la Rosa Dorada para observar la disputa, alguien lo había contadode forma exagerada.
Solo una palabra o dos habían llegado a Ysera, pero el joven patriarca era muy inteligente.
Había deducido lo que había sucedido con las pocas palabras que había escuchado.
Entonces, comprendió por qué había una expresión tan extraña en el rostro del mago Felic cuando se fue.
—¡Joseph!¡Estúpido!
—El rostro de Ysera se puso terriblemente tenebrosa cuando entró en la Rosa Dorada y parecía que estaba a punto de devorar a alguien.
Ni los dos aprendices de herrero ni el gordo de Joseph, a quien llamó estúpido, habían visto al patriarca con tanta rabia.
Joseph acababa de levantarse con mucho esfuerzo cuando escuchó el rugido de Ysera y se dejó caer de nuevo con horror.
—¿Sabes lo que has hecho?
—Ysera entró en la Rosa Dorada, señalando a Joseph con una mano que temblaba de ira.
—Tú…
¿Sabes contra quién estabas apostando?
—Jefe, sé que me he equivocado.
Estaba ciego.debo de estar maldito, no debería haber ofendido al amigo del jefe.
—El gordo llamado Joseph tenía algo de sentido común.
Al ver que Ysera estaba enfadado, estalló en lágrimas y suplicó misericordia: —Por favor, perdóneme esta vez por mis veinte años de servicio a la familia Mannes…
—¿Veinte años?
—Ysera estaba rojo de ira.
—De todas las personas, tenías que apostar contra él.
Si llegas a ofenderle, noserías capaz de pagarlo ni con un servicio de mil años para la familia Mannes.
—Deme otra oportunidad.
Iré y me disculparé con el señormago mañana.
Es su amigo, seguro que no le importará…
—¿Amigo?
¿Crees que solo porque soy Ysera estoy cualificado para ser amigo de alguien como él?
En ese momento, Josephno podía creer lo que estaba escuchando.
Estaba estupefacto.
Una de sus manos se congeló en el aire y no estaba seguro de dónde colocarla.
¿Qué acaba de decir el jefe?
Pareció que decía: ¿Crees que solo porque soy Ysera estoy cualificado para ser amigo de alguien como él?
Joseph parecía haber sido golpeado por un rayo.
Se quedó paralizado.
No podía imaginar que hubiera alguien en la ciudad de Jarrosus con tal estatus.
Ni siquiera un patriarca de una gran familia estaba calificado para ser su amigo.
—¡Estúpido!
¡Es Felic!
¡Felic del Gremio de la Magia!
—Oh, Dios mío…
—Cuando el furioso rugido del patriarca llegó a sus oídos, Joseph finalmente supo qué clase de figura era el mago contra el que había estado apostando.
Felic, del Gremio de la Magia.
Nadie teníaun nombre más imponente que el suyo en la ciudad de Jarrosus.
Después de un montón de reproches, la ira de Ysera finalmente se aplacó un poco.
Su enfadotodavía no sehabía aliviado del todo cuando lo pensó de nuevo.
Esa vez, le dio una patada al gordo que estaba en el suelo.
—Ve al Gremio de la Magia mañana y ruega por el perdón del mago Felic.
Si no lo obtienes su perdón, no es necesario que vuelvas.
Ve a buscar un lugar para ahorcarte.
—Je… jefe…
—Joseph soltó un suspiro de alivio al escuchar las palabras del jefe.
Con la sensación de haber sobrevivido a un desastre, extendió una mano y se secó el sudor frío de su frente.Después, preguntó con cierta vacilación: —Justo ahora…
Justo ahora…
Cuando estaba apostando con el mago Felic, el escudo torre que Aaron Matsis ordenó…Lo rompióél.
¿Qué debo hacer en caso de que la Hermandad de Sangre pregunte por él?
—¿Hermandad de Sangre?
—Ysera se burló.
—Es el honor de Aaron Matsis lo que elmago Felic ha roto con ese escudo.
Ni siquiera puede agradecértelo lo suficiente.
¿Cómo iba a buscarse problemas contigo…?
Prepárate para ir al Gremio de la Magia mañana y pedir el perdón delmago Felic.
—¡Entendido!
Lin Li no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo en la Rosa Dorada.
Ibade camino al Gremio de la Magia.
Había caminado por la ciudad todo el día.
Aunque no había descubierto la procedencia de la flecha, la apuesta con el gordo lo había hecho sentir mucho mejor.
—¡Mago…mago Felic!
Por favor, espera…
—No pasó mucho tiempodesde que salió de la Rosa Dorada, cuando, de repente,Lin Li escuchó que alguien le llamaba por detrás.
—¿Sean?
—Al mirar hacia atrás, vio al joven de la Rosa Dorada.
Era fuerte como un oso negro e iba jadeando tras él para alcanzarlo.
Lin Li detuvo sus pasos, desconcertado.
—Por favor, espere, mago Felic.
—Cuando Sean lo alcanzó, jadeaba de agotamiento.
Su rostro bronceado estaba cubierto de sudor y su respiración era pesada.
Su cuerpo fuerte, similar al de un oso negro, se agitaba violentamente.
Lin Li estaba bastante desconcertado.
—Sean, ¿cómo sabes mi nombre?
—Lo acabo…Lo acabo de escuchar ahora…He escuchado al jefe Ysera mencionarlo en la Rosa Dorada…
—Sean se secó el sudor de la frente.
El joven, tan fuerte como un oso negro, emanaba un sentimiento honesto y bondadoso cuando sonreía.
—Je, je.
Entonces, ¿por qué me persigues así?
—Aunque era la primera vez que se veían, a Lin Li le gustaba bastante honestoeste joven, pues sentía que alguien que pudiera soportar el malvado abuso verbal del gordo por su padre enfermo, sería buenopor naturaleza.—¿Es por esto?
—Lin Li lo pensó un momento y extendió la mano para entregarle la espada envuelta en la tela.
—Si quieres, puedes llevártela.
Cuando obtengas el dinero, puedes venir al Gremio de la Magia para volver a verme.
—No, no.
—Sean negó con la cabeza mientras jadeaba fuertemente para respirar.
—Entonces, ¿qué pasa?
Sean tuvo dudas al principio.
Pero, después de pensarlo bien, apretó los dientes y dijo: —La gente de Jarrosus dice que eres muy buen farmacéutico.
Me gustaría pedirte que…
salves a mi padre…
—¿Que salve a tu padre?
—Lin Li estaba confundido.
—¿Mil monedas de oro no son suficientes?
—No, mago Felic.
—Los ojos de Sean se pusieron rojos cuando continuó: —Mi padre y yo somos aventureros de la ciudad de Jarrosus.
Hace solo unos días, asumimos la tarea de matar a unlagarto de ojos dorados, pero, cuando estábamos intentando matarlo, este picóaccidentalmente a padre.He oído que eres muy buen farmacéutico…Así que…Así que…
La voz de Sean se hizo cada vez más suave.
Después de decir dos “así que” sucesivos, no dijo nada más.
Sin embargo, Lin Li le entendió.
Había matado a dos lagartos de ojos dorados en las Montañas del Ocaso.
Esa bestia mágica no era fuerte, pero era terriblemente tóxica.
Una vez mordido, sería más difícil lidiar con eso que con una maldición.
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