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El viajero interdimensional - Capítulo 12

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12: Capitulo 11: Nen 12: Capitulo 11: Nen El aire en los pisos superiores de la Torre Celestial era diferente.

No solo era más refinado y cargado de la ambición de luchadores de élite, sino que para Rubén González, cada respiración sabía a progreso tangible, a poder que se materializaba en cada célula de su cuerpo.

Los días transcurridos entre el piso 120 y el 135 habían sido una demostración magistral de crecimiento exponencial, una sinfonía de perfección técnica donde cada movimiento era una nota más precisa que la anterior.

El Tekkai fue la primera de sus habilidades en cruzar el umbral hacia una nueva esfera de poder.

Tras una sesión de entrenamiento particularmente intensa donde sometió sus músculos a un castigo brutal, la notificación dorada brilló en su visión.

¡Tekkai ha alcanzado la Maestría: Intermedia (0%)!.

La oleada de comprensión que lo siguió fue reveladora.

Ya no solo era una técnica que activaba; era un estado de ser que ahora influía en su combate de manera pasiva.

Tekkai (Intermedio – 15%) · Efecto Principal (Activado): Reducción de daño físico del 70% (frente a oponentes de Fuerza igual o menor).

· Buff Pasivo en Combate: +5% a Defensa general mientras esté en combate, incluso sin activar la técnica.

· Buff Pasivo en Combate: +5% a Daño infligido con golpes cuerpo a cuerpo.

· Nota: El debuff contra oponentes más fuertes se mantiene, pero la base defensiva es ahora mucho más sólida.

La diferencia en la arena fue bestial, tal como él había anticipado.

Los golpes de sus oponentes, que antes le dejaban magulladuras profundas y dolor persistente, ahora se sentían como empujones lejanos.

Podía permitirse el lujo de absorber ataques que antes hubiera tenido que esquivar a toda costa, conservando su preciada estamina.

Un contrincante en el piso 128, especializado en golpes contundentes, se pasó dos rounds enteros asaltando el torso inmutable de Rubén, solo para desplomarse exhausto y desmoralizado, mientras Rubén se mantenía firme como una montaña.

Era una demostración de poder tan absoluta que borderaba lo humillante.

Pero si el Tekkei se había convertido en su escudo, el Soru se transformó en la espada definitiva.

Poco después, en medio de una batalla contra un ilusionista que creaba múltiples copias de sí mismo, Rubén comprendió que la única manera de ganar era ser más rápido que el mismo concepto de confusión.

Ejecutó una serie de Sorus tan rápidos y precisos que no solo esquivó todos los ataques, sino que apareció detrás del luchador real antes de que la primera ilusión se disipara.

La notificación fue épica: ¡Soru ha alcanzado la Maestría: Experto (0%)!.

Era el nivel máximo, la cúspide de esta técnica.

Soru (Experto – 8%) · Velocidad de Movimiento: +600%.

Era un relámpago, un pensamiento hecho movimiento.

· Coste de Estamina: -75%.

El espameo ya no era una estrategia de alto riesgo; era su estado natural de combate.

· Precisión: Control absoluto.

Podía detenerse en un centímetro cuadrado, cambiar de dirección en ángulos imposibles y encadenar diez Sorus consecutivos sin perder el aliento.

Sus peleas se transformaron en un espectáculo de pura y simple superioridad.

Los oponentes en los pisos 130 en adelante, que eran luchadores temibles y respetados, parecían moverse en cámara lenta compared to him.

Rubén no “peleaba”; se desvanecía y reaparecía, y con cada aparición, un oponente caía.

Un golpe a la sien aquí, una llave de brazo allá, un preciso shuto en la nuca más allá.

Era la danza de un fantasma, y el público, incluyendo una espectadora muy particular, lo veía con una mezcla de terror y fascinación.

Koyuki Akashi había sido testigo de esta transformación.

Cada victoria, cada demostración de un poder que se alejaba más de lo humano, clavaba un clavo más en el ataúd de su simple rivalidad y plantaba la semilla de algo infinitamente más complejo.

Su interfaz lo reflejaba con una precisión cruel.

【RELACIÓN ACTUALIZADA: Koyuki Akashi】 Vínculo: Rival Destinado.

Estado Emocional: 🤩 Impresionada / 😌 Aceptación Resignada / 💘 Enamoramiento (36%).

Intención:Reconocimiento tácito de sus sentimientos.

Ya no lucha contra su atracción, sino que la justifica a través de su narcisismo.

Busca su atención de manera más directa, aunque aún bajo la fachada de la rivalidad.

Bonus de Vínculo (Rival Destinado):+18% de efectividad en Destreza.

+18% en pool máximo de Estamina.

Los “incidentes” pervertidos, lejos de disminuir, se habían refinado.

Ya no eran simples choques en el pasillo.

Un día, Rubén tropezó y su mano, guiada por la “suerte”, se deslizó bajo la blusa suelta de Koyuki para acariciar su espalda desnuda con los nudillos.

En otra ocasión, ella “accidentalmente” dejó caer su toalla justo cuando él pasaba, y su reacción para agarrarla resultó en que toda su cara quedara enterrada en su suave abdomen.

La reacción de Koyuki había evolucionado.

El grito de “¡Pervertido!” todavía salía de sus labios, pero carecía de convicción.

Ahora estaba teñido de una vergüenza coqueta.

Sus mejillas se sonrojaban, pero una sonrisa casi imperceptible jugueteaba en sus labios antes de que su orgullo la borrara.

“Deberías tener más cuidado con esas manos tuyas,” le dijo un día, después de que él, intentando ayudarla a levantarse, terminó con su palma firmemente plantada en su nalga otra vez.

Su voz era una queja, pero sus ojos brillaban con un desafío nuevo.

“Parece que no pueden evitar rendirse ante mi…

presencia.” ¡Ahí estaba!

Su narcisismo, su arma y su escudo, había encontrado la manera de racionalizar sus sentimientos.

Si Rubén, este hombre cada vez más poderoso y enigmático, era físicamente incapaz de evitar tocar sus “atributos”, entonces era la prueba definitiva de su irresistible belleza.

Cada “accidente” era, en su mente retorcida, un tributo no solicitado pero profundamente validante.

Ya no lo perseguía con intención de golpearlo; solo lo miraba con una mezcla de exasperación y satisfacción secreta antes de alejarse con un movimiento de cadera un poco más exagerado de lo necesario.

Rubén, por su parte, observaba este cambio con una mezcla de alivio y creciente expectación.

Su habilidad Pervertido con Suerte no solo funcionaba, sino que estaba catalizando la relación de la manera más eficiente (y absurda) posible.

Un 36% de enamoramiento y una rivalidad que ahora se clasificaba como “destinada”.

Ella ya no era una simple obstinada; era una parte integral de su journey en este mundo.

Ahora, se encontraba en la antesala de su batalla en el piso 135.

La victoria aquí no solo significaría otro paso hacia la cima, sino la experiencia necesaria para ese último y crucial nivel en Inteligencia.

Solo uno más.

Un punto de stat lo separaba de desbloquear el Nen, el sistema de poder que anhelaba desde que llegó a este mundo.

Miró hacia las gradas, sabiendo que Koyuki estaría allí.

No como una espectadora cualquiera, sino como su rival destinada, la mujer cuyo corazón estaba conquistando a base de “accidentes” afortunados y demostraciones de poder abrumador.

El piso 140 era el siguiente gran hito, pero el piso 135…

el piso 135 era la puerta a una nueva era de poder para Rubén González.

Con una sonrisa confiada, se dirigió al ring, listo para reclamar su recompensa.

La victoria en el piso 140 no fue solo un número más en el ascenso interminable de Rubén.

Fue un símbolo.

Representaba la conquista de la primera gran meta dentro del territorio de los luchadores de élite en la Torre Celestial.

Cuando su mano fue alzada por el árbitro, un silencio reverencial, seguido de una ovación atronadora, llenó la arena.

No era solo la multitud anónima; eran luchadores de pisos superiores, hombres y mujeres que ahora lo veían no como una promesa, sino como una realidad.

Tras los rituales post-combate, un empleado de la Torre se acercó con una nueva llave magnética, esta vez con el código 140-05 grabado en un metal más pesado y elegante.

“Felicidades, luchador.

Su nueva suite lo espera.

Las instalaciones del piso 140 son de primera categoría,” anunció con una reverencia profesional.

Al salir de la arena, bañado en sudor pero con la postura erguida de un vencedor, la primera persona que vio fue a Koyuki.

No estaba en las gradas, sino esperándolo en la antesala, apartada de la multitud.

Su expresión era compleja: una lucha visible entre su orgullo feroz y un genuino deseo de felicitarlo.

Había sido testigo de cómo había pulverizado a un oponente que, semanas atrás, le hubiera dado problemas.

“Bien…

bien peleado,” logró decir, con una voz un poco más suave de lo usual.

“Parece que ese nuevo nivel de…

lo que sea que uses, te ha dado una ventaja.” No podía nombrar al Soru Experto, pero sabía que había alcanzado una nueva cima de velocidad.

Luego, impulsada por una emoción que no pudo contener—una mezcla de admiración, orgullo ajeno y ese sentimiento confuso que crecía dentro de ella—, Koyuki dio un paso adelante y se lanzó hacia él para un abrazo rápido, un gesto de celebración atlética que hubiera sido brevemente incómodo pero aceptable.

Pero el universo, o más específicamente, la habilidad Pervertido con Suerte, tenía otros planes.

Justo cuando ella se inclinaba para el abrazo, su pie de apoyo resbaló en un charco de agua que un limpiador había dejado inadvertidamente.

El resbalón no fue leve; fue un deslizamiento completo que la impulsó hacia adelante con mucha más fuerza y velocidad de la que pretendía.

Con un grito ahogado de sorpresa, se lanzó directamente contra Rubén, quien, viéndola venir como un proyectil sonrojado, abrió los brazos instintivamente para atraparla.

Su cálculo fue erróneo.

La fuerza fue mayor de lo esperado.

Las piernas de Rubén chocaron contra un banco bajo detrás de él, y ambos cayeron al suelo en un revoloteo de extremidades y ropas de entrenamiento.

El mundo se detuvo.

Rubén acabó en el suelo, la espalda contra el frío mármol.

Koyuki cayó encima de él, su cuerpo esbelto presionando contra el suyo.

Para amortiguar el impacto y evitar que ella se golpeara, las manos de Rubén habían volado instintivamente a sus caderas, agarrando la curva donde sus caderas se encontraban con el inicio de sus nalgas.

La posición era íntima, comprometedora, y terriblemente sugerente.

Su rostro estaba a centímetros del de ella, y podía sentir su aliento caliente y entrecortado.

Koyuki se quedó paralizada.

El sonrojo que inundó su rostro fue instantáneo y tan intenso que parecía emitir calor.

Podía sentir la firmeza de sus manos a través de la tela, la solidez de su cuerpo bajo el suyo.

Un millón de pensamientos chocaron en su mente: la vergüenza, la rabia habitual, pero también una extraña…

comodidad.

Una sensación de encaje que la aterraba y la atraía al mismo tiempo.

Rubén, por su parte, contuvo la respiración.

No solo por el impacto, sino por la proximidad.

Un movimiento en falso y su “amiguito de abajo”, ya despertando por el contacto y la adrenalina, podría delatarlo por completo y convertir un momento embarazoso en un desastre social de proporciones épicas.

“Lo…

lo siento,” musitó Koyuki, su voz apenas un susurro.

Su orgullo luchaba por levantar la voz, pero la vergüenza y esa nueva sensación eran más fuertes.

Sin decir una palabra, Rubén, con un autocontrol sobrehumano, la ayudó a levantarse con cuidado, evitando cualquier movimiento brusco.

Una vez de pie, ella no podía mirarlo a los ojos.

Jugueteaba con un mechón de su cabello lavanda, su pecho aún subiendo y bajando con rapidez.

Rubén, sintiendo la tensión, extendió su mano hacia ella, no para un apretón, sino con la palma hacia arriba, en una oferta de paz.

“Vamos,” dijo suavemente.

“Te muestro el nuevo apartamento.” Koyuki dudó.

Su mente le gritaba que era una trampa, que otro “accidente” esperaba a la vuelta de la esquina.

Pero su corazón, ese traidor que latía con fuerza contra su pecho, anhelaba seguirle.

Después de un momento que se sintió como una eternidad, deslizó su mano delicadamente en la de él.

Fue un contacto eléctrico, un pacto tácito que trascendía su rivalidad.

Caminaron en silencio por los lujosos pasillos del piso 140, su contacto manual siendo el único punto de conexión en un mar de confusión y atracción mutua.

La suite 140-05 era, como prometían, espléndida.

Amplia, con muebles modernos, una cocina integral, una vista panorámica de la ciudad y, lo más importante, un dojo privado para entrenamiento.

Pasaron un rato explorando, un momento de normalidad divertida entre dos personas cuyo mundo normalmente giraba alrededor del combate y la tensión sexual no resuelta.

Finalmente, se sentaron en el amplio sofá, el silencio cómodo cayendo sobre ellos.

Fue entonces cuando Rubén, con la calma de quien ha esperado mucho tiempo, tomó la decisión final.

Había guardado el punto de stat necesario, sabiendo que este momento sería especial.

Con Koyuki a su lado, sintiendo su presencia como un catalizador, asignó mentalmente el último punto a Inteligencia, elevándola de 14 a 15.

El efecto fue inmediato y cataclísmico, pero solo para él.

Una energía que siempre había estado allí, latente en cada célula, en cada átomo de su ser, se despertó.

No fue una explosión, sino una apertura.

Sintió como si miles de poros invisibles en su piel se abrieran de par en par, liberando un torrente de energía vital que siempre había estado contenida.

Era cálida, vibrante, y abrumadoramente poderosa.

El aire a su alrededor pareció espesarse, y una tenue luz áurea, invisible para cualquier ojo no entrenado, envolvió su cuerpo por un instante.

Las notificaciones en su interfaz aparecieron en cascada, brillando con una intensidad que nunca antes había visto.

¡Felicidades!

Has cumplido todos los requisitos.

¡Sistema de Poder [NEN] desbloqueado!

Nen – Nivel: Iniciado (0%) Aura Desbloqueada.

Bonus Pasivo Principal con Nen Activo: +20% a TODAS las estadísticas base.

Técnicas Desbloqueadas: · Los Cuatro Principios Mayores:  · Ten (Envolver): 0%.

Cubrir el cuerpo con aura para protección y fortalecimiento básico.

· Zetsu (Apagar): 0%.

Cerrar los poros de aura, suprimiendo la presencia y mejorando el ocultamiento.

· Ren (Aumentar): 0%.

Liberar una mayor cantidad de aura, incrementando masivamente el poder ofensivo y defensivo.

· Hatsu (Liberar): 0%.

La expresión única del Nen.

Desarrollar una habilidad personal basada en la naturaleza del usuario.

· Técnicas Avanzadas (Bloqueadas hasta mayor maestría): Gyo, In, En, Shu, Ken, Ko, Ryo.

Koyuki, sentada a su lado, no vio luces ni notificaciones.

Pero sintió algo.

Un cambio sutil en la atmósfera.

El aire alrededor de Rubén de repente se sintió…

más denso, más vivo.

Era una sensación que le resultaba vagamente familiar, un eco de lo que había percibido en la presencia de los ancianos maestros de su dojo, aquellos que habían alcanzado la maestría del Nen.

Ellos le habían dicho que, si llegaba al piso 199, le enseñarían los secretos para despertar su propia aura.

Y ahora, aquí estaba Rubén, sin ningún maestro aparente, sin el riguroso entrenamiento de su dojo, habiendo logrado lo que a ella le parecía una meta tan lejana.

La revelación fue un golpe triple: asombro por su hazaña, una motivación feroz por no quedarse atrás, y una felicidad genuina y cálida que brotó de un lugar que no sabía que existía en su corazón.

Ella no quería solo admirarlo desde la distancia.

No quería ser la rival que siempre llegaba tarde a la meta.

Si lo que estaba empezando a sentir por él—esa confusión caliente que ahora identificaba como el inicio del amor—era real, entonces quería caminar a su lado, no detrás de él.

Quería ser su igual, su compañera en el camino del poder.

Se levantó del sofá, su determinación renovada brillando en sus ojos ámbar.

“Rubén,” dijo, su voz firme y clara, sin rastro de su vergüenza anterior.

“Lo que acaba de pasar…

lo que despertaste.

Es Nen, ¿verdad?” Rubén, aún asimilando la inundación de información, asintió lentamente.

“En mi dojo, los maestros lo usan.

Me dijeron que yo tenía el potencial, pero que debía ganármelo llegando al piso 199.” Hizo una pausa, respirando hondo.

“Ya no quiero esperar.

No quiero que la brecha entre nosotros se haga más grande.

Quiero…

necesito que me enseñes.

Enséñame a despertar mi Nen.” Su petición no era una súplica, sino una declaración.

Era la Garza Escarlata reafirmando su lugar en el mundo, pero esta vez, no como su rival obstinada, sino como una mujer decidida a forjar su propio destino, junto al hombre que, sin quererlo, se había convertido en su más grande motivación y en el objeto de su corazón.

El viaje de Rubén acababa de adquirir un nuevo propósito: no solo volverse más fuerte para sí mismo, sino para guiar a otra persona en el mismo camino.

La forja del Caminante de Umbrales y su Rival Destinada entraba en una nueva y emocionante fase.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Vota si te gusto el episodio y si gustas apóyame en mi Patreon para seguir escribiendo más de estás historias.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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