El viajero interdimensional - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 Capitulo 4 Piso 100
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5: Capitulo 4: Piso 100 5: Capitulo 4: Piso 100 La victoria contra Goliath no abrió las puertas del cielo, sino las de un nuevo purgatorio.
Los pisos 97, 98 y 99 fueron una prueba de fuego que consumió cada gramo de la voluntad de Rubén.
Las batallas se transformaron en guerras de desgaste donde un solo error significaba el fracaso.
Sus oponentes eran veteranos curtidos, cada uno con un truco mortal: un especialista en envenenamientos sutiles que requería que Rubén usara su Salud 16 como un escudo viviente contra toxinas que entumecedían sus músculos; un ilusionista marcial que creaba abrumadoras falsificaciones de sí mismo, forzando a Rubén a confiar en su Inteligencia 10 y su Arcano 12 para percibir la verdad entre el engaño; y un maestro del ground-and-pound que casi lo sometió en el canvas, una pelea donde su Estamina 15 fue llevada al límite absoluto.
En dos de esas tres batallas, la victoria solo llegó por el delgado hilo del Soru.
Un último y desesperado uso de la técnica para esquivar un lock de brazo irreversible en el piso 98, y otro para reposicionarse y contraatacar a un oponente que había logrado leer todos sus patrones convencionales en el piso 99.
Cada uso era una apuesta alta, un drenaje masivo de su energía que lo dejaba temblando y vulnerable después.
Pero funcionó.
Estaba a las puertas del piso 100.
Consciente de que no podía depender de una técnica que aún no dominaba, dedicó cada momento libre a entrenarla.
En un almacén abandonado que había encontrado en los distritos industriales de la ciudad, lejos de las miradas curiosas de la Torre, practicaba incansablemente.
El sonido de sus pies golpeando el suelo de concreto a velocidad supersónica se convirtió en un tamborileo constante.
Al principio, era un caos; chocaba contra paredes, se torcía los tobillos y acababa vomitando por el esfuerzo.
Pero lentamente, la interfaz le mostró progreso: Maestría: Novato (68%).
Podía controlar mejor la dirección, detenerse con más precisión y el coste de estamina, aunque aún exorbitante, se reducía lentamente.
Lo que Rubén no sabía era que sus sesiones de entrenamiento tenían una audiencia secreta.
Oculto en las sombras de un edificio contiguo, tras unos prismáticos de alta gama, un par de ojos ámbar lo observaban con intensidad quirúrgica.
Koyuki Akashi, la Garza Escarlata, había dedicado los últimos días a seguirlo.
Su frustración inicial por no ser considerada digna del Soru se había transformado en una obsesión por comprenderlo.
Veía cómo Rubén desaparecía y reaparecía en el almacén, estudiando cada movimiento, cada titubeo, cada fallo.
No podía descifrar el principio detrás de la técnica, pero estaba determinada a hacerlo.
Su orgullo lo exigía.
Fue durante una de estas sesiones de espionaje, mientras Rubén descansaba jadeante contra una pared, que una nueva notificación brilló en su interfaz.
No era sobre su progreso con el Soru o su energía dimensional.
Era una nueva pestaña, titulada 【Relaciones】.
Con curiosidad, la abrió.
Tenía tres subpestañas: Amigos, Amantes y Rivales.
Las dos primeras estaban vacías, pero en Rivales, un nombre resaltaba con un suave resplandor rojizo: Koyuki Akashi.
Y justo al lado, un emoji de cara enojada con el ceño fruncido.
😠 Rubén se quedó perplejo.
¿Koyuki?
Ah, la Garza Escarlata.
Así que ese era su nombre real.
Pero…
¿rival?
Él ni siquiera había vuelto a pensar en ella después de su pelea.
Para él, fue un obstáculo superado, un oponente más en el ascenso.
Pero al parecer, para ella, era diferente.
Al seleccionar el nombre, una ventana de información se desplegó.
Nombre: Koyuki Akashi (Alias: Garza Escarlata) Vínculo: Rival Estado Emocional: Frustrada.
Intrigada.
Intención/Hábitos: Observación encubierta.
Busca descifrar el secreto de tu habilidad “Soru”.
Considera que no usarla contra ella fue un desaire a sus habilidades.
Ubicación Actual: A 52 metros de distancia, ángulo sureste, nivel del suelo, usando dispositivos de aumento visual.
Rubén sintió que una gota de sudor frío, tan grande y expresiva como las de los animes, se formaba en su sien y caía con un blop imaginario.
¡La estaba espiando!
Y su habilidad no solo lo sabía, sino que le daba un reporte completo.
La invasión de privacidad era monumental, pero no pudo evitar una sonrisa tonta.
Era tan absurdo como útil.
Y entonces, notó algo más.
Junto a la información de Koyuki, había un pequeño icono de estadística.
Al focalizarlo, leyó: Bonus de Vínculo Activo: Rivalidad Incipiente.
+5% de efectividad en Destreza.
+5% en pool máximo de Estamina.
De inmediato, sintió la diferencia.
Un flujo de energía sutil pero perceptible recorrió sus piernas.
Cuando realizó el siguiente Soru a través del almacén, fue un 5% más limpio, un 5% más controlado.
Y cuando miró su barra de estamina verde en la interfaz, confirmó que el total había aumentado en una pequeña pero significativa porción.
No eran puntos base para cumplir requisitos, sino una mejora de rendimiento en tiempo real.
Su cuerpo, efectivamente, era un 5% más eficiente en esos aspectos gracias a que una chica increíblemente hermosa y peligrosa estaba lo suficientemente obsesionada con él como para espiarlo.
La revelación fue explosiva.
Su “sueño” de toda la vida, el anhelo de un harem que había alimentado en sus años de otaku en México, no solo era posible, sino que estaba integrado en su poder de una manera fundamental.
El sistema no recompensaba la conquista vacía; recompensaba la formación de vínculos genuinos.
Una rivalidad intensa como la de Koyuki ya le daba un bonus.
La pestaña de Amantes prometía recompensas “aún más significativas”.
Una oleada de determinación renovada lo inundó.
No sería un mujeriego vil.
Sería alguien digno de ese afecto.
Pero ahora tenía una motivación adicional, una que resonaba con sus fantasías más profundas: formar conexiones reales, proteger a aquellas que se unieran a él, y volverse más fuerte en el proceso, no solo a través del entrenamiento solitario, sino a través de los lazos que forjara.
Cada risa compartida, cada momento de confianza, cada promesa de protección, se traduciría directamente en poder.
Era la realización perfecta de su yo anterior y su yo actual.
Miró en la dirección que su interfaz le indicaba, hacia la ventana desde donde Koyuki lo espiaba.
No podía verla, pero sonrió, una sonrisa llena de un nuevo propósito.
El piso 100 estaba a su alcance.
El examen de Cazador y el Nen lo esperaban.
Y ahora, un camino completamente nuevo y emocionante se abría ante él: el camino de los lazos que fortalecen.
Su viaje para convertirse en una amenaza en Dragon Ball Z ya no sería solitario.
Sería una historia compartida, y cada nueva relación sería un peldaño más en su ascensión hacia la fuerza necesaria para desafiar a los dioses.
————- FICHA DE ESTADÍSTICAS – RUBEN GONZALEZ (Piso 99) Habilidad Principal: Caminante de Umbrales (Nivel 2 – 89% de Progreso al Nivel 3) Mundo Actual:Hunter x Hunter Ubicación Actual:Torre Celestial, Piso 99 (Próxima batalla: Ascenso al Piso 100) Dinero Actual:22,500,000 Jenny — ESTADO GENERAL · Nivel de Usuario: 59 · Salud (SAL): 16 · Estamina (EST): 15 (+5% Bonus Pasivo = Efectivo 15.75) · Fuerza (FUE): 15 · Destreza (DES): 16 (+5% Bonus Pasivo = Efectivo 16.8) · Inteligencia (INT): 10 · Fe (FE): 9 · Arcano (ARC): 12 · Puntos de Experiencia (EXP) Acumulados: 4,110 · Próximo Nivel de Usuario: ???
EXP — BONUS PASIVOS ACTIVOS · Rivalidad Incipiente (Garza Escarlata): +5% de efectividad en Destreza y +5% en pool máximo de Estamina.
· Efecto: Sus movimientos son un 5% más rápidos y precisos de lo que su stat base indica.
Su reserva de energía física es un 5% mayor.
— HABILIDADES ESPECIALES · Caminante de Umbrales (Nivel 2 – 89%): · Energía Dimensional: 12% (Recargándose.
Tiempo restante: ~10 días).
· Funcionalidades Desbloqueadas: 1.
Viaje Interdimensional.
2.
Interfaz de Estadísticas de Usuario.
3.
Inventario.
4.
Contador de Riqueza.
5.
NUEVO: Sistema de Relaciones (Amigos/Amantes/Rivales).
· Técnica: Soru (One Piece) · Maestría: Novato (68%) · Descripción: Movimiento de velocidad extrema.
· Efecto Actual: Velocidad de movimiento corto aumentada en un 300%.
Control mejorado; puede realizar cambios de dirección de hasta 45 grados sin perder el equilibrio.
El coste de estamina se ha reducido en un 10% respecto al nivel inicial.
— SISTEMA DE RELACIONES (NUEVO) · Rivales: · Nombre: Koyuki Akashi (Alias: Garza Escarlata) · Estado Emocional: 😠 Frustrada / Intrigada.
· Intención Actual: Observación encubierta.
Busca descifrar el secreto de la habilidad “Soru” de Rubén.
· Ubicación: A 50 metros de distancia, tras una esquina, usando unos prismáticos.
· Bonus de Vínculo: +5% Efectividad DES, +5% Pool EST.
· Amigos: · (Vacío) · Amantes: · (Vacío) · Nota del Sistema: Los vínculos románticos genuinos otorgan bonus pasivos significativamente mayores y únicos, que afectan a una gama más amplia de estadísticas y/o otorgan habilidades pasivas especiales.
El aire en la arena del piso 99 no se respiraba, se bebía.
Era una mezcla pesada de anticipación, sudor seco y la ambición concentrada de dos personas a un solo paso de un sueño.
Para Rubén, ese sueño tenía nombre y apellido: Habitación Piso 100.
Significaba el fin del exilio económico, el final de regresar a un apartamento anónimo después de vomitar su alma en el canvas.
Sería un santuario en el corazón de la bestia, un lugar donde podría sumergirse por completo en su obsesión sin las interferencias del mundo exterior.
Cada latido de su corazón, ahora calmado por su Fe 9, era un recordatorio de lo cerca que estaba.
Al otro lado del ring, su obstáculo final se llamaba Jin.
No tenía un alias llamativo.
No lo necesitaba.
Su reputación se forjaba con una eficiencia aterradora.
Era más bajo que Rubén, de complexión delgada pero fibrosa, como un felino.
Sus movimientos durante el calentamiento no eran explosivos, sino fluidos y económicos, sin un ápice de energía desperdiciada.
Sus ojos, oscuros y tranquilos, observaban a Rubén no con ira, sino con la misma frialdad con la que un cirujano observa un diagrama anatómico.
Rubén, con su Inteligencia 10, lo reconoció al instante: un pragmático.
Alguien que no buscaba la victoria espectacular, solo la victoria efectiva.
En las gradas, en su ahora habitual puesto de observación, Koyuki Akashi ajustaba el foco de sus prismáticos.
Su expresión era una máscara de serenidad forzada, pero sus nudillos estaban blancos.
Hoy sentía que algo era diferente.
Rubén parecía más…
centrado.
La derrota que ella anhelaba, por motivos que ni ella misma entendía del todo, no podía ser hoy.
No podía permitir que alcanzara el piso 100 sin haberle arrancado antes su secreto.
El gong sonó, y el infierno comenzó.
Jin no cargó.
Se deslizó.
Cerraba la distancia con pasos cortos y perfectamente medidos, su guardia alta e impenetrable.
El primer intercambio fue un testeo.
Un jab rápido de Rubén fue desviado con un movimiento mínimo de la muñeca de Jin.
La respuesta de Jin fue un directo al plexo solar de Rubén que, a pesar de ser bloqueado, transmitió una fuerza penetrante que le hizo contener la respiración.
La Fuerza de Jin no era bruta; era concentrada, como un punzón.
Rubén intentó imponer su ritmo, usando su Destreza 16 (potenciada al 16.8 por el bonus de Koyuki) para moverse lateralmente, buscando ángulos.
Pero Jin era un espejo.
Por cada paso de Rubén, él daba uno que cortaba el ángulo.
Por cada finta, una ligera ajuste en su guardia que neutralizaba la amenaza.
Era como intentar golpear el agua; cedía, pero siempre volvía a su forma, intacta.
La primera mitad de la pelea fue una demostración de superioridad técnica por parte de Jin.
Rubén se pasó los rounds esquivando, bloqueando y retrocediendo.
Sus golpes, cuando conectaban, parecían hacer poco más que molestar a Jin, quien los absorbía con una combinación de una estructura corporal excelsa y un conocimiento profundo de cómo disipar la fuerza.
La estrategia de desgaste de Rubén se estaba volviendo en su contra; él era quien se estaba agotando, mientras Jin parecía un mecanismo de relojería, imperturbable.
Koyuki, en las gradas, observaba con una mezcla de satisfacción acre y una creciente ansiedad.
“Vamos, ¿dónde está?
¿Dónde está tu truco?”, susurró para sí, sus dedos apretando los prismáticos.
Quería verlo fracasar, pero más que eso, quería ver cómo lo hacía.
Rubén lo entendió.
No podía ganar así.
Jin era un muro.
Un muro que no se cansaba, que no cometía errores.
Forzar un intercambio directo al final, como con Goliath, era imposible; Jin nunca se expondría así.
Tenía que cambiar el paradigma de la pelea.
Tenía que volverla caótica, impredecible.
Tenía que gastar su recurso más valioso de una manera que Jin no pudiera anticipar.
Con un gruñido, Rubén se lanzó hacia atrás, creando una distancia de varios metros.
Jin, con calma, comenzó a avanzar de nuevo, como un tsunami imparable.
Entonces, Rubén activó el Soru.
¡ZAS!
No fue el movimiento definitivo.
Fue un anuncio.
Desapareció de su posición y reapareció en el flanco izquierdo de Jin, lanzando un gancho.
Jin, con unos reflejos sobrenaturales, giró y bloqueó, pero por primera vez, una arruga de sorpresa surcó su frente.
El movimiento había sido demasiado rápido.
Rubén no se detuvo.
Gastando otra porción significativa de su Estamina (efectiva 15.75), usó el Soru de nuevo.
¡ZAS!
Ahora a la derecha, una patada baja.
Jin volvió a bloquear, pero el impacto, potenciado por la velocidad, le hizo retroceder un paso.
Así comenzó la nueva táctica.
Rubén se convirtió en un fantasma, en un torbellino de desplazamientos instantáneos.
Aparecía por delante, por detrás, por los lados.
No buscaba el golpe definitivo de inmediato; buscaba abrumar el sistema de procesamiento de Jin.
Gastaba estamina a un ritmo alarmante, pero su regeneración pasiva, aunque lenta, y su pool aumentado, le daban un margen de maniobra que nunca antes había tenido.
¡ZAS!
Un golpe al hígado, esquivado por los pelos.
¡ZAS!Una patada a la rodilla, bloqueada.
¡ZAS!Un intento de derribo, contrarrestado.
Era un baile de alto riesgo.
Cada uso del Soru era un latigazo para su sistema nervioso y un drenaje para su barra de estamina verde, que veía descender en caída libre en su interfaz mental.
Pero estaba funcionando.
La imperturbable calma de Jin comenzaba a resquebrajarse.
Sus bloqueos eran ahora más forzados, sus contras más lentas.
Ya no podía predecir; solo podía reaccionar.
Koyuki observaba, hipnotizada y profundamente frustrada.
Cada uso del Soru era un relámpago, un concepto de movimiento que su mente marcial anhelaba comprender pero que se le escapaba como agua entre los dedos.
Veía cómo Rubén sacrificaba su energía a cambio de una ventaja táctica temporal, y aunque no podía descifrar la mecánica, entendía la estrategia: estaba martilleando el muro hasta que apareciera una grieta.
La grieta llegó.
Rubén, con la estamina por debajo del 30%, ejecutó su Soru más arriesgado.
En lugar de reaparecer en un flanco, lo hizo dentro de la guardia de Jin, a centímetros de su cuerpo.
La sorpresa fue total.
Por una fracción de segundo, los ojos de Jin se dilataron, su defensa perfecta se abrió.
No fue un golpe de fuerza bruta.
Fue un golpe de oportunidad, de precisión.
Con toda la Fuerza 15 que pudo concentrar en el poco espacio disponible, Rubén lanzó un corto y devastador uppercut justo bajo la caja torácica de Jin, en el punto blando del diafragma.
El impacto fue sordo y letal.
El aire salió de los pulmones de Jin con un silbido agonizante.
Sus ojos se nublaron de dolor inmediato e incapacitante.
Su cuerpo, privado de oxígeno y con el sistema nervioso en shock, se dobló hacia adelante.
Rubén no lo dejó escapar.
Con los últimos vestigios de su estamina, sin usar el Soru, giró sobre su pie y lanzó una patada circular con su talón, conectando con la mandíbula de Jin, que ya no tenía defensa posible.
El crujido final resonó en la arena.
Jin cayó de rodillas y luego se desplomó de costado, inconsciente.
El silencio fue absoluto, roto solo por los jadeos desesperados de Rubén.
Se tambaleaba, viendo manchas negras en su visión, su cuerpo clamando por colapsar.
El árbitro contó.
Diez segundos que fueron una eternidad.
Luego, el rugido.
La mano del árbitro se alzó, señalando a Rubén.
¡VICTORIA!
+1,100 EXP adquiridos.
Progreso hacia Nivel 3 de Caminante de Umbrales: 92%.
Maestría de Soru: Novato (74%).
¡Has alcanzado el PISO 100!
Recompensa: Habitación Permanente #100-47 concedida.
Rubén apenas podía mantenerse en pie.
La victoria no sabía a gloria, sino a alivio.
A agotamiento puro.
Miró hacia las gradas, y por un instante, sus ojos se encontraron con los de Koyuki.
Ella seguía allí, los prismáticos bajados, su rostro era un poema de emociones contradictorias: rabia por su victoria, una pizca de algo que podría ser respeto, y la misma frustración de siempre por no haber podido descifrar el misterio.
Él, exhausto, le dedicó una leve, casi imperceptible, inclinación de cabeza.
Un reconocimiento.
Koyuki se puso de pie bruscamente, sus mejillas se sonrojaron ligeramente.
Ese pequeño gesto, en su mente, fue una nueva provocación.
Un “lo logré a pesar de tu espionaje”.
Con un resoplido, dio media vuelta y se marchó, su figura elegante desapareciendo entre la multitud que se dispersaba.
La rivalidad, lejos de apagarse, acababa de echar leña al fuego.
Un empleado de la Torre se acercó a Rubén y le entregó una llave magnética con el número “100-47” grabado.
La sostuvo en su mano sudorosa.
Era más que una llave; era un símbolo.
El primer gran objetivo en este mundo estaba cumplido.
Mientras lo ayudaban a bajar del ring, cojeando y magullado, una sonrisa victoriosa y cansada se dibujó en su rostro.
Tenía un hogar.
Tenía una técnica que estaba dominando.
Tenía un sistema de poder que mapear y una rival que, sin saberlo, lo hacía más fuerte.
Y en el horizonte, el Examen Cazador y el Nen lo esperaban.
El camino para convertirse en una amenaza en Dragon Ball Z era más largo que nunca, pero por primera vez, Rubén González sintió que tenía los cimientos sólidos bajo sus pies.
La forja del Caminante de Umbrales entraba en una nueva fase.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para mas de estas historias y para comisiones de imagenes.
Mi patreon: SeathScale
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