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El viajero interdimensional - Capítulo 6

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6: Capitulo 5: Logros 6: Capitulo 5: Logros El zumbido en los oídos de Rubén no era solo por el golpe recibido en la mandíbula durante la pelea, sino el eco residual de la adrenalina que se negaba a abandonar su torrente sanguíneo.

Cada músculo protestaba con un dolor sordo y familiar mientras se dirigía cojeando hacia los elevadores privados que conducían a las habitaciones del piso 100.

La llave magnética, fría y sólida en su mano, era un talismán que lo mantenía en pie.

La promesa de una ducha caliente, una cama que no temblara con el tráfico de la ciudad y un silencio absoluto era un bálsamo mental más poderoso que cualquier ungüento para sus magulladuras.

Sin embargo, el universo, o más bien, el particular ecosistema de drama y egos de la Torre Celestial, tenía otros planes para él.

Al doblar la esquina hacia la antesala alfombrada de los ascensores, se detuvo en seco.

Apoyada contra la pared de mármol, con los brazos cruzados debajo de un impresionante escote que su ajustado vestido negro acentuaba deliberadamente, estaba Koyuki Akashi.

No estaba disimulando su presencia; todo en su postura gritaba una espera intencional y exasperada.

Su pie taconeaba con impaciencia contra el suelo mullido, y sus labios, usualmente en una línea de desdén, estaban fruncidos en un mohín de irritación.

Rubén contuvo un suspiro.

Su interfaz ya se lo había advertido, pero verla en persona, con esa aura de drama listo para estallar, era diferente.

Con un pensamiento rápido, abrió mentalmente la pestaña de 【Relaciones】.

Nombre: Koyuki Akashi Vínculo: Rival Estado Emocional: 😠 Frustración Máxima / 🤯 Confusión Profunda.

Intención Actual:Confirmar la efectividad de su belleza.

Evaluar si su derrota fue una anomalía o una falla sistemática en su arsenal.

Observaciones del Sistema:El usuario objetivo (Rubén) representa una anomalía estadística en su experiencia con oponentes masculinos.

Esto ha generado una crisis de auto-confianza disfrazada de enojo.

Genial, pensó Rubén con sarcasmo interna.

No solo me espía, sino que ahora tengo que lidiar con su crisis existencial.

Él se limitó a asentir con la cabeza, un gesto neutro, y se dirigió hacia el botón del ascensor.

Fue entonces cuando ella habló, su voz un filo de hielo cortado con una dosis de dramática exasperación.

“Vaya, por fin.

Te gusta hacerme esperar, ¿no?” Rubén detuvo su dedo a centímetros del botón.

Giró la cabeza lentamente, su expresión era de pura y genuina perplejidad.

El cansancio nublaba su capacidad para procesar dramas innecesarios.

“¿Disculpa?

¿De qué hablas?” Koyuki se irguió, sus ojos ámbar lanzando dagas.

“Pues, obviamente, te estoy esperando.

¿Crees que me quedo parada en este pasillo por el paisaje?” Hizo un gesto despectivo con la mano hacia la lujosa pero monótona decoración del vestíbulo.

Rubén parpadeó, lenta y cansadamente.

Su cerebro, aún en modo de supervivencia post-combate, trataba de encontrar la lógica.

“Ok…

ya estoy aquí.

¿Qué necesitas?” La pregunta, simple y directa, pareció desconcertarla por un segundo.

No era la reacción que esperaba.

Esperaba disculpas, explicaciones, o al menos un poco de la turbación habitual que causaba en los hombres.

No esta…

pragmática indiferencia.

Su frustración se mezcló con una pizca de pánico.

Su arma principal fallaba estrepitosamente.

Entonces, lanzó su proyectil nuclear, la pregunta que había estado fermentando en su mente desde su derrota.

Lo hizo con la misma elegancia con la que lanzaba una patada circular, pero con la sutileza de un martillo.

“Dímelo de una vez,” dijo, inclinándose ligeramente hacia adelante, sus ojos escudriñando los de él como si buscara un secreto oculto en sus pupilas.

“¿Eres gay?” El efecto fue instantáneo y visualmente cómico.

Para Rubén, el mundo exterior se desvaneció.

El lujoso vestíbulo, los suaves murmullos del sistema de ventilación, el leve dolor de sus costillas…

todo se convirtió en un vacío blanco y silencioso.

Solo existían él, la chica absurdamente hermosa frente a él, y esa pregunta tan ridículamente fuera de lugar que su mente necesitó varios segundos para simplemente procesar la cadena de sonidos.

“¿Disculpa?” fue lo único que pudo articular, su voz sonó plana y lejana, incluso para sus propios oídos.

Esa fue la chispa que encendió el discurso.

Koyuki, interpretando su estupefacción como una confirmación tácita o simplemente necesitando justificar su razonamiento, se lanzó a un monólogo que era una mezcla de auto-elogio, queja existencial y un análisis táctico profundamente defectuoso.

“¡Es la única explicación lógica!” comenzó, gesticulando con exasperación.

“Mira, soy Koyuki Akashi.

La Garza Escarlata.

He peleado contra 47 hombres en esta torre antes de ti.

Cuarenta y siete.

Desde brutos musculosos hasta artistas marciales técnicos.

¿Y sabes qué?

Todos, absolutamente todos, perdieron el enfoque.

Una mirada a mis piernas, un escote estratégico, un movimiento que acentúa mis caderas…

y sus guardias se abrían como almejas bajo el sol.

¡Eran predecibles!

Patéticos.” Hizo una pausa dramática, buscando en el rostro de Rubén algún asomo de comprensión.

Solo encontró el mismo aturdimiento.

Continuó, su voz subiendo de tono.

“Y luego estás tú.

En nuestro combate, usé mi fouetté de triple giro, el que siempre hace que se les quede la boca abierta.

Nada.

Te concentraste en mis…

¡tobillos!

¡Mis malditos tobillos!

Me mostré vulnerable después del chassé lateral, una apertura calculada que ningún hombre con pulsaciones ha ignorado jamás.

¿Y tú?

¡Un golpe a la rodilla!

¡Frío, calculador, eficiente!

¡Como si estuvieras desmontando una máquina, no enfrentándote a una mujer!” Rubén la observaba, fascinado y con un dolor de cabeza creciente.

Era como ver un documental sobre una especie exótica cuyo comportamiento no seguía ninguna lógica terrenal.

Mientras ella hablaba y gesticulaba, él, con movimientos lentos y silenciosos como un cazador furtivo (o un hombre simplemente intentando evitar más locura), extendió la mano y presionó el botón de llamada del ascensor.

“¡Es antinatural!” proseguía Koyuki, ahora enumerando sus propias virtudes con los dedos.

“¡Tengo curvas en los lugares correctos, una piel impecable, una elegancia innata!

Mi belleza no es solo un adorno, es una técnica marcial en sí misma.

Y tú…

tú la trataste como…

¡como interferencia ambiental!

Como el viento o la lluvia.

¡Es un insulto a mi arte!” Un suave ding anunció la llegada del ascensor.

Las puertas se deslizaron abiertas con un silbido silencioso.

Koyuki, enfrascada en su soliloquio, con los ojos centelleantes de indignación narcisista, no lo notó.

Rubén no lo pensó dos veces.

Era su oportunidad.

Con la elegancia de un ladrón robando una joya bajo la nariz de un guardia distraído, se deslizó dentro de la cabina del ascensor.

Giró y presionó el botón de su piso, el 100.

Koyuki continuó, “…¡y por eso necesito saber si es una cuestión de preferencia o si simplemente eres…!” Las puertas comenzaron a cerrarse.

Fue el suave shhh de las mismas lo que finalmente cortó su discurso.

Su mirada, fija en el espacio donde Rubén había estado segundos antes, se desplazó hacia el hueco que se estrechaba rápidamente.

Alcanzó a ver la figura de Rubén dentro, quieta, mirándola con una expresión que ahora podía leer con perfecta claridad: alivio puro y simple.

Sus ojos se abrieron como platos.

La boca, que moments antes soltaba un torrente de palabras, se quedó abierta en una “O” de incredulidad.

¡SHUUM!

Las puertas se sellaron por completo.

Koyuki se quedó paralizada, mirando fijamente su propio reflejo ligeramente distorsionado en el metal pulido de las puertas cerradas.

Luego, lentamente, la realidad de la situación se estrelló contra ella.

No solo había sido ignorada, no solo había sido derrotada…

¡ahora había sido literalmente abandonada en medio de su propio monólogo!

Un sonido extraño escapó de sus labios.

Un cruce entre un gruñido de rabia y un quejido de frustración.

Sus mejillas, suaves y pálidas, se inflaron instantáneamente en un puchero tan pronunciado y cómico que hubiera hecho sonrojar a cualquier personaje de anime.

Sus puños se apretaron a los lados, y dio una patada corta y furiosa al aire, un movimiento instintivo y nada elegante.

“¡AAAAARGH!

¡ESE…

ESE HOMBRE IMPOSIBLE!” gritó al pasillo vacío.

Dentro del ascensor, en su tranquilo y ascendente refugio, Rubén se apoyó contra la pared y dejó escapar el suspiro que había estado conteniendo.

Una sola y gran gota de sudor, estilo anime, rodó por su sien.

Abrió de nuevo la pestaña de relaciones.

Nombre: Koyuki Akashi Vínculo: Rival Estado Emocional: 😤 Ira Colérica / 😵💫 Crisis de Identidad / 🤨 Determinación Renovada.

Intención Actual:(Actualizado) 1.

Hacer que Rubén González se rinda ante su belleza y la reconozca como la mujer más deseable de la Torre.

2.

Descifrar y obtener la habilidad “Soru”.

Bonus de Vínculo Actualizado:+6% de efectividad en Destreza.

+6% en pool máximo de Estamina.

Rubén no pudo evitar una sonrisa cansada pero genuina.

A pesar del dolor de cabeza, de la fatiga y de la absoluta ridiculez de la situación, había una ventaja tangible.

Su relación con esta chica, por disfuncional y unilateral que fuera, lo estaba haciendo más fuerte.

Un 6% extra.

No estaba mal.

Mientras el ascensor se detenía con un suave ding en el piso 100, una reflexión cruzó su mente.

Su “sueño” del harem, impulsado por este nuevo sistema, no sería tan sencillo como imaginaba.

No se trataría de conquistas fáciles, sino de navegar por aguas turbulentas de egos heridos, obsesiones peculiares y personalidades…

complejas.

Koyuki era la primera prueba.

Una prueba hermosa, peligrosa y exasperantemente narcisista.

Abrió la puerta de su nueva habitación, la 100-47, y se encontró con un espacio amplio, minimalista y tranquilo.

Era suyo.

Un santuario.

Pero mientras cerraba la puerta, supo que la paz sería relativa.

Ahora tenía una rival que no solo quería descifrar sus técnicas, sino que había jurado, en lo más profundo de su ser, conquistar su atención de la manera más retorcida posible: volviéndose en la obsesión que ella creía que merecía ser.

La forja de Rubén González no solo sería física, sino también emocional.

Y, aparentemente, cómicamente dramática.

La puerta de la habitación 100-47 se cerró detrás de Rubén con un clic suave y definitivo, aislando el mundo exterior como si fuera el portillo de una nave espacial.

El contraste era abismal.

Del rugido ensordecedor de las arenas, el olor a esfuerzo y violencia, y la presión constante de tener que rendir, se sumergió en un silencio profundo y reparador.

La habitación no era lujosa en exceso, pero era espaciosa, minimalista e impecable.

Un área de estar con un sofá amplio, una cocina integrada con electrodomésticos de acero inoxidable, un dormitorio con una cama que parecía una nube y, lo más importante, un baño con una ducha que prometía arrastrar libras de sudor seco y sangre.

Por primera vez desde que había renacido en este mundo, o desde que había llegado a la Torre, Rubén González sintió una paz genuina.

Se dejó caer de espaldas sobre la cama, el colchón amortiguando su cuerpo dolorido con una suavidad casi celestial.

Ya no había riesgo de ser enviado de vuelta al piso 1.

Esta habitación era suya, un punto de anclaje permanente en el torbellino de su existencia.

La libertad que esto le otorgaba era monumental.

Podía pelear cuando quisiera, podía perder sin el terror del fracaso absoluto, podía entrenar a su propio ritmo.

Y el dinero…

ahora, cada pelea en los pisos superiores le reportaría sumas que harían palidecer a lo que había ganado antes.

Podía vivir cómodamente, enfocarse únicamente en su crecimiento.

Mientras yacía allí, dejando que la tensión abandonara sus músculos, su mente trazaba planes.

El camino a seguir estaba claro: seguir ascendiendo hasta el piso 199, el último antes de que el Nen se volviera común.

Conseguir los stats necesarios para desbloquearlo, y luego dominarlo.

Pero una sombra de duda se cernía sobre él.

¿Cuánto tiempo le tomaría?

Sabía que su habilidad de Caminante de Umbrales mantenía su edad biológica congelada en 16 años para su mundo de origen, sin importar cuánto tiempo pasara aquí.

Podría pasar décadas entrenando y solo regresar unos segundos después de su partida.

La tentación de quedarse y convertirse en un maestro de Nen era fuerte.

Pero también sabía que era ineficiente.

Dragon Ball Z era un universo de escalas de poder absurdas.

Confiar en un solo sistema, por poderoso que fuera el Nen, podría no ser suficiente.

Necesitaba diversificar.

Necesitaba visitar otros mundos, absorber otras fuentes de poder, acumular EXP y subir de nivel a un ritmo que un solo universo no podría proporcionarle.

Era una encrucijada: profundizar o ampliar.

Justo cuando sopesaba estas opciones, una notificación dorada, más grande y ornamentada que cualquier otra que hubiera visto, eclipsó su visión.

Brilló con una luz cálida, acompañada de un sonido de fanfarria triunfal que solo él podía oír.

¡FELICIDADES!

✨ Has obtenido el logro: 【HxH: 100 Pisos Hacia el Cielo】 ✨ Rubén se incorporó, su fatiga olvidada por un momento.

¿Un sistema de logros?

Con emoción, focalizó la notificación.

Se desplegó una descripción.

Logro: HxH: 100 Pisos Hacia el Cielo Descripción: Has alcanzado el piso 100 de la Torre Celestial, superando a miles de aspirantes y asegurándote un lugar entre los luchadores de élite de los pisos bajos.

Has demostrado tenacidad, fuerza y voluntad.

Recompensas: +50,000 Puntos de Experiencia.

Libro de Aprendizaje Rápido x1.

[Consumible.

Otorga un bonus permanente del 10% de velocidad de aprendizaje para todas las habilidades especiales.] Libro de Carisma Innato x1.

[Consumible.

Otorga un bonus permanente del +5% a la velocidad de desarrollo de relaciones amistosas/amorosas y +2.5% para relaciones de rivalidad.] Sin pensarlo dos veces, gritó “¡Reclamar!” en su mente.

Una oleada de energía, masiva y revitalizante, lo atravesó.

Su Nivel de Usuario saltó varias veces, de 59 a 64, en una sucesión de destellos.

Sintió una oleada de poder generalizado, una mejora integral en todas sus capacidades.

Luego, dos libros con tapas doradas y plateadas respectivamente, materializándose en el aire y cayendo suavemente sobre su regazo.

Acto seguido, una nueva pestaña se añadió a su interfaz, titulada 【LOGROS】.

Al abrirla, vio un vasto y extenso listado de logros grises y bloqueados, con títulos como “Cazador Novato”, “Maestro Nen”, “Rey de la Torre”, e incluso otros que hacían referencia a otros mundos, como “Portador de la Voluntad de D.” o “Super Saiyajin”.

El potencial era abrumador.

Sin perder tiempo, tomó ambos libros.

Al abrirlos, se disolvieron en un millar de partículas de luz que se absorbieron en su pecho.

Sintió dos nuevas capas de “comprensión” integrarse en su ser.

Una, que afectaba a la forma en que su cerebro procesaba y asimilaba las técnicas complejas.

La otra, una sutil calidez en su aura que, intuía, haría que su presencia fuera ligeramente más afable, más digna de confianza, o más intrigante para los demás.

Y entonces, la gran noticia.

La barra de progreso de su habilidad principal, que estaba en un 92%, se llenó de un brillante dorado y cambió.

¡FELICIDADES!

¡CAMINANTE DE UMBRALES HA ALCANZADO EL NIVEL 3!

Nuevas funcionalidades desbloqueadas.

La interfaz se reorganizó, expandiéndose como un árbol cósmico que echaba nuevas ramas.

Tres nuevas pestañas aparecieron, tituladas de manera enigmática: 【INVOCACIÓN GACHA】, 【PROGENIE】 y 【IMBUICIÓN】.

Con el corazón latiendo con fuerza, las exploró una por una.

La primera, 【INVOCACIÓN GACHA】, mostraba una interfaz colorida con una gran rueda de la fortuna estilizada.

Las reglas eran claras, y algo restrictivas.

Podía realizar una invocación inicial al subir de nivel de habilidad, y luego una más cada vez que su habilidad principal alcanzara un nuevo nivel.

Los resultados variaban desde Servants del universo Fate (entidades heroicas de leyenda, pero aclarando que no provendrían de un Mundo Fate activo, sino de un “espacio interludio” para evitar paradojas), hasta Pokémon (con su pokéball y todo), pasando por armas de diferentes mundos si la suerte era mala.

La advertencia crucial era: “Los personajes invocados no poseen confianza alta de inicio.

El usuario debe forjar el vínculo desde cero.

La lealtad no está garantizada.” Era un poder increíble, pero con riesgos.

Invocar a un Servant poderoso pero orgulloso podría dar lugar a un aliado formidable…

o a un amotinado desastroso.

La segunda pestaña, 【PROGENIE】, lo dejó boquiabierto y con una sonrisa tonta.

Era, literalmente, un sistema para tener hijos.

Detallaba los “bonus de linaje” que podían heredar los niños, combinando stats y habilidades de Rubén y la madre.

Los beneficios a largo plazo eran, como la descripción decía, “buenísimos”, otorgando poderosos bonus pasivos al clan y potencialmente creando seres de poder excepcional.

Sin embargo, Rubén se echó a reír.

“¿Progenie?

¡Apenas tengo dieciséis años en cuerpo y ni siquiera he tenido una cita aquí!” Con un movimiento decidido, seleccionó la opción “Ignorar/Relegar por Ahora”.

La pestaña se atenuó, guardando su potencial para un futuro muy, muy lejano.

La tercera pestaña, 【IMBUICIÓN】, despertó al jugador de Souls que llevaba dentro.

Era un complejo sistema de forja que le permitía imbuir armas con efectos de estado.

Vio iconos familiares: Escarcha (que ralentiza y rompe defensas), Hemorragia (daño porcentual acumulativo), Veneno (daño prolongado), Podredumbre Escarlata (una maldición de deterioro acelerado y doloroso de Elden Ring), y otros más.

Pero lo que realmente lo hizo contener la respiración fueron las opciones avanzadas.

Podía usar Nen para imbuir un arma, sellando una habilidad de Hatsu en ella de forma permanente, volviéndola una extensión de su propia aura.

Y luego estaba la opción más deslumbrante y lejana: Imbuición de Ki.

La descripción era simple pero aterradora: “Concentra la energía de la vida en un arma, multiplicando su poder destructivo y su durabilidad en órdenes de magnitud.

Una espada imbuida con Ki podría cortar una montaña.” Era el poder que anhelaba para su mundo natal, ahora codificado en un sistema alcanzable.

Finalmente, notó que su Inventario había recibido una mejora monumental.

Ya no era solo un espacio de almacenamiento.

Era una dimensión de almacenamiento infinito con preservación absoluta.

La comida no se pudriría nunca, manteniéndose en el estado exacto en el que fue guardada.

La ropa se limpiaba y doblaba automáticamente.

Y todos los objetos se auto-organizaban para su fácil acceso según su voluntad.

Era la utilidad definitiva.

Rubén se recostó de nuevo en la cama, su mente era un torbellino de posibilidades.

El salto del Nivel 2 al 3 había sido monumental.

No solo era más fuerte y tenía herramientas para mejorar más rápido, sino que ahora podía literalmente cambiar las reglas del juego invocando aliados de otros universos y creando armas legendarias.

Miró la nueva barra de progreso hacia el Nivel 4: 4%.

El camino por delante sería exponencialmente más largo, pero también infinitamente más emocionante.

Con un nuevo fuego en el corazón, Rubén González, el Caminante de Umbrales de Nivel 3, sonrió hacia el techo de su nuevo santuario.

El plan estaba más claro que nunca.

Dominaría el Soru, ascendería a los pisos superiores, ganaría la riqueza y la EXP necesarias, y se prepararía para su próximo gran salto: el Examen Cazador y el desbloqueo del Nen.

Pero ahora, también jugaría con el Gacha, soñando con las posibilidades.

Su viaje para convertirse en una leyenda capaz de desafiar a los dioses de su mundo había acelerado su marcha de una manera que ni siquiera él podía haber imaginado.

El multiverso estaba, literalmente, a su alcance.

FICHA DE ESTADÍSTICAS – RUBEN GONZALEZ (Piso 100 – Habilidad Nivel 3) Habilidad Principal: Caminante de Umbrales (Nivel 3 – 4% de Progreso al Nivel 4) Mundo Actual: Hunter x Hunter Ubicación Actual: Torre Celestial, Habitación Permanente #100-47 Dinero Actual: 22,500,000 Jenny ESTADO GENERAL Nivel de Usuario: 64 (Subió 5 niveles con la EXP del logro) Salud (SAL): 16 Estamina (EST): 15 (+6% Bonus Pasivo = Efectivo 15.9) Fuerza (FUE): 15 Destreza (DES): 16 (+6% Bonus Pasivo = Efectivo 16.96) Inteligencia (INT): 10 Fe (FE): 9 Arcano (ARC): 12 Puntos de Experiencia (EXP) Acumulados: 51,110 Próximo Nivel de Usuario: ???

EXP (Costes extremadamente altos) BONUS PASIVOS ACTIVOS Rivalidad Incipiente (Koyuki Akashi): +6% de efectividad en Destreza y +6% en pool máximo de Estamina.

Libro de Carisma Innato (Usado): +5% a la velocidad de desarrollo de relaciones amistosas/amorosas.

+2.5% a la velocidad de desarrollo de relaciones de rivalidad.

HABILIDADES ESPECIALES Caminante de Umbrales (Nivel 3 – 4%): Energía Dimensional: 100% (Completamente recargada).

Funcionalidades Desbloqueadas: Viaje Interdimensional.

Interfaz de Estadísticas de Usuario.

Inventario (Mejorado – Preservación y Organización Automática).

Contador de Riqueza.

Sistema de Relaciones (Amigos/Amantes/Rivales).

NUEVO: Sistema de Logros.

NUEVO: Invocación Gacha (Limitada).

NUEVO: Sistema de Progenie (Bloqueado/Ignorado).

NUEVO: Sistema de Imbuición.

Técnica: Soru (One Piece) Maestría: Novato (74%) (+10% de velocidad de aprendizaje por el Libro de Aprendizaje Rápido).

Efecto Actual: Velocidad de movimiento corto aumentada en un 300%.

Control mejorado; puede realizar cambios de dirección de hasta 60 grados.

Coste de estamina reducido en un 15%.

INVENTARIO Libro de Aprendizaje Rápido: [EFECTO ACTIVO] Reduce en un 10% la EXP necesaria para subir de rango cualquier habilidad especial.

Libro de Carisma Innato: [EFECTO ACTIVO] Aumenta en un 5% la velocidad de desarrollo de relaciones amistosas/amorosas y un 2.5% para rivalidades.

Llave Magnética Habitación #100-47.

Varios artículos personales y de supervivencia.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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