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El viajero interdimensional - Capítulo 7

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7: Capitulo 6: Interacciones 7: Capitulo 6: Interacciones La paz de la habitación 100-47 era ahora un crisol donde se forjaba el futuro de Rubén.

Los 50,000 puntos de experiencia obtenidos del logro ardían en su cuenta mental como un tesoro de posibilidades, y la tentación de gastarlos en un aumento bruto de fuerza era fuerte.

Pero Rubén había aprendido a pensar a largo plazo.

Su objetivo no era solo ser fuerte en la Torre; era sobrevivir a los Saiyajins, a los Androides, a Bills.

Y para eso, necesitaba sistemas de poder superiores.

Necesitaba el Nen.

Con un gesto mental, abrió la pestaña de 【TÉCNICAS】 y localizó la entrada para el sistema de Nen.

Los requisitos lo miraban, fríos e inamovibles: Arcano 18, Inteligencia 15, Fe 10.

Evaluó sus stats actuales: ARC 12, INT 10, FE 9.

Tenía un largo camino por recorrer.

Los 50,000 EXP eran un salvavidas, pero en el mar de los altos costes de mejora, no llegarían tan lejos como hubiera deseado.

Hizo cálculos rápidos.

Subir Arcano de 12 a 13 costaría miles de EXP, y el coste solo aumentaría.

Decidió ser estratégico.

Invertiría lo suficiente para acercarse significativamente a la meta, priorizando el stat más lejano y el que ofreciera beneficios inmediatos.

Concentrándose, comenzó la asignación: · Arcano (12 -> 13 -> 14 -> 15): Una oleada de calor etéreo lo recorrió.

No fue una sensación física como al subir Fuerza, sino una expansión de su percepción.

Los colores de la habitación parecieron volverse un poco más vivos, los sonidos más nítidos.

Sintió que su “sexto sentido”, esa intuición que le daba el ARC, se agudizaba.

Podía casi “oler” la quietud del aire, “sentir” el flujo de energía residual de la Torre.

Coste: una gran porción de su EXP.

· Inteligencia (10 -> 11 -> 12 -> 13): Esta fue una explosión de claridad mental.

Fue como si una niebla que no sabía que existía se disipara de su mente.

Los complejos movimientos del Soru, que practicaba a ciegas, de repente comenzaron a tener sentido geométrico y físico en su cabeza.

Podía visualizar los vectores de fuerza, el ángulo preciso de sus tobillos, la sincronización muscular necesaria.

Su capacidad de análisis táctico se disparó; de repente, podía pensar en tres o cuatro movimientos por delante con una facilidad pasmosa.

Coste: otra gran parte de la EXP.

· Fe (9 -> 10): Este último punto fue como ajustar la llave de tuercas final en una máquina compleja.

No fue un cambio dramático, sino una solidificación.

La determinación que ya sentía se volvió inquebrantable, una roca en el torrente de sus dudas.

La certeza de que podría aprender Nen, de que encontraría la manera, se implantó en su corazón como un hecho incuestionable.

Coste: el resto de su EXP.

Quedó con 0 EXP acumulada, pero se sentía…

más *lúcido_.

Su mente era un instrumento más afilado, su espíritu más firme y su conexión con lo intangible, más profunda.

Ahora sus stats eran ARC 15, INT 13, FE 10.

Estaba a 3 puntos de Arcano y 2 de Inteligencia de desbloquear el Nen.

El objetivo estaba casi a la vista.

Ahora, con el alma renovada y los stats ajustados, llegaba el momento de la diversión y el terror: el Gacha.

El token de invocación único brillaba en su interfaz, prometiendo gloria o decepción.

Rubén no podía evitar sentir el vértigo de la posibilidad.

Soñó con invocar a una figura legendaria como Tamamo-no-Mae, una compañera poderosa y devota…

pero luego la imagen se nubló con la de Kiyohime, su obsesión yanderesca que lo convertiría en una barbacoa ante el primer coqueteo.

“No, mejor no un Servant por ahora,” murmuró para sí.

“Sería demasiado problema.” Las probabilidades, como él bien sabía, estaban en su contra.

1% para un Servant, 29% para un Pokémon, 70% para un arma.

Y dentro de esas categorías, las chances de obtener algo específico eran minúsculas.

Su Arcano de 15 podría darle un empujón casi imperceptible, pero no era rival para la cruel tiranía del RNG.

Con un suspiro, decidió apelar a un poder superior.

Buscó en la cocina un pequeño frasco de especias y lo encendió con un fósforo, creando una columnita de humo aromático.

“Esto es lo más parecido a un cirio pascual que voy a conseguir,” pensó, sintiéndose un poco ridículo.

Cerró los ojos e hizo una plegaria silenciosa a cualquier entidad que pudiera estar escuchando en este mundo de cazadores y monstruos.

“Por favor, no un Servant.

Una buena espada, una katana…

o un Pokémon.

Un Charmander, tal vez.

Algo que pueda ser un compañero, no un amo o una pesadilla caminante.” Con el corazón latiendo fuerte, focalizó su voluntad en el token y mentalmente gritó: “¡INVOCAR!” El aire de la habitación crepitó.

Frente a él, en el espacio libre frente al sofá, se materializó un círculo geométrico complejo y pulsante, brillando con una luz azul etérea.

Reconoció al instante el patrón: era el círculo de invocación de Fate/Grand Order.

De su centro, varias esferas de energía luminiscentes surgieron y comenzaron a girar en una danza hipnótica.

Rubén contuvo la respiración.

Sabía el código de colores.

Dorado para rareza alta (Pokémon, posiblemente), Arcoíris para rareza máxima (Servant).

Sus ojos estaban clavados en las esferas, buscando el más mínimo destello dorado.

Las esferas giraron…

y giraron…

y se mantuvieron en un brillante, pero común, color plateado-blanco.

Una punzada de decepción lo atravesó, seguida de inmediato por un alivio.

No era un Servant.

Tampoco un Pokémon.

Era lo más probable: un arma.

Las esferas se unieron en el centro del círculo con un destello cegador.

Cuando la luz se disipó, un objeto largo y delgado yacía en el suelo de la habitación.

Era una espada.

Una espada larga con una empuñadura de cuero negro sencilla y un pomo redondo y pesado.

La hoja, sin embargo, era magnífica.

De un acero oscuro y ondulado, como si hubiera sido forjada con agua y fuego, atrapando la luz de la habitación en un juego de sombras y reflejos metálicos.

La reconocí al instante.

Había visto esas ondas características en incontables imágenes y en la serie.

Era Hermana Oscura, una de las espadas de acero Valyrio de la saga Juego de Tronos.

Se acercó y la levantó con cuidado.

Era sorprendentemente ligera para su tamaño, perfectamente balanceada.

La notificación del sistema apareció, confirmando su adquisición.

¡Felicidades!

Has obtenido: [Hermana Oscura].

Tipo: Espada Larga de Acero Valyrio.

Atributos: Filo Infinito, Durabilidad Extrema, Ligera.

Requisitos: FUE 14, DES 13, FE 8.

[COMPATIBLE] Rubén sonrió.

No era un compañero vivo, pero era un tesoro.

Un arma que nunca se desafilaría, nunca se rompería.

En un mundo donde la mayoría peleaba con puños, una espada así era una ventaja obscena.

Al blandirla, sintió una conexión instintiva con el arma.

Y entonces, otra notificación.

¡Has desbloqueado la Habilidad: Espadachín (Novato – 0%)!

Efecto: +5% de daño con espadas largas y curvas.

Mejora la comodidad y el manejo básico.

Perfecto.

Ahora tenía un nuevo camino que desarrollar.

Podía ser un luchador cuerpo a cuerpo, pero también un espadachín.

La versatilidad era la clave para sobrevivir a amenazas impredecibles.

Guardó la espada en su Inventario dimensional, donde flotaría en un espacio atemporal, esperando su llamado.

Se sentía satisfecho.

Había invertido sabiamente su EXP y había obtenido una herramienta excelente del Gacha.

Un vistazo rápido a la pestaña de 【Relaciones】 mostró que Koyuki seguía ahí, su estado aún marcado como “Frustrada / Intrigada”.

Sabía que al día siguiente, cuando fuera a entrenar al almacén abandonado, muy probablemente tendría una audiencia no deseada.

Pero por ahora, eso era un problema futuro.

El cansancio, postergado por la emoción de las mejoras y la invocación, finalmente lo alcanzó.

Se dejó caer en la cama, una sensación de progreso tangible llenándolo.

Tenía un plan: entrenar el Soru y su nueva habilidad de espadachín al día siguiente, y luego enfrentar al oponente del piso 101.

Sabía que cada 10 pisos, su comodidad aumentaría, con mejores habitaciones esperándolo.

Por ahora, esta era más que suficiente.

Con la mente llena de ondas de acero Valyrio y círculos de invocación, Rubén se dejó llevar por el sueño, listo para afrontar los nuevos desafíos que sin duda le esperaban, con una espada legendaria en su inventario y el poder del multiverso en sus manos.

FICHA DE ESTADÍSTICAS – RUBEN GONZALEZ (Post-Inversión y Gacha) Habilidad Principal: Caminante de Umbrales (Nivel 3 – 4% de Progreso al Nivel 4) Mundo Actual:Hunter x Hunter Ubicación Actual:Torre Celestial, Habitación Permanente #100-47 Dinero Actual:22,500,000 Jenny — ESTADO GENERAL · Nivel de Usuario: 64 (La EXP se usó para subir stats, no el nivel general) · Salud (SAL): 16 · Estamina (EST): 15 (+6% Bonus Pasivo = Efectivo 15.9) · Fuerza (FUE): 15 · Destreza (DES): 16 (+6% Bonus Pasivo = Efectivo 16.96) · Inteligencia (INT): 13 (+3) · Fe (FE): 10 (+1) · Arcano (ARC): 15 (+3) · Puntos de Experiencia (EXP) Acumulados: 0 · Próximo Nivel de Usuario: ???

EXP — BONUS PASIVOS ACTIVOS · Rivalidad Incipiente (Koyuki Akashi): +6% de efectividad en Destreza y +6% en pool máximo de Estamina.

· Libro de Carisma Innato (Usado): +5% a la velocidad de desarrollo de relaciones amistosas/amorosas.

+2.5% a la velocidad de desarrollo de relaciones de rivalidad.

— HABILIDADES ESPECIALES · Caminante de Umbrales (Nivel 3): […] · Técnica: Soru (One Piece)  · Maestría: Novato (74%) (+10% velocidad de aprendizaje) · NUEVA HABILIDAD: Espadachín (Novato – 0%)  · Efecto: Aumenta el daño y la eficiencia con espadas largas y curvas en un 5%.

Mejora el manejo básico y la postura.

— EQUIPO PRINCIPAL · Arma: Hermana Oscura (de Juego de Tronos)  · Tipo: Espada Larga de Acero Valyrio.

· Calidad: Legendaria (Mundial).

· Atributos: Filo infinito, durabilidad extrema, ligera para su tipo.

· Requisitos: FUE 14, DES 13, FE 8.

· Estado: Compatible.

Equipable.

—————————— El sol de la mañana se filtraba por las ventanas rotas del almacén abandonado, iluminando motas de polvo que danzaban en el aire como espectros del pasado industrial del lugar.

Para Rubén, este sitio se había convertido en su santuario personal, un laboratorio donde podía destripar los misterios de su propio poder sin miradas indiscretas.

O, al menos, eso creía.

Con Hermana Oscura firmemente asida en sus manos, su mundo se había reducido a la longitud de la hoja de acero Valyrio.

Su cuerpo, guiado por la nueva habilidad 【Espadachín】, ejecutaba los movimientos básicos con una fluidez que le resultaba tan sorprendente como gratificante.

Los cortes diagonales, las estocadas, los bloqueos imaginarios…

cada acción sentaba un precedente neuromuscular.

Su interfaz le mostraba un progreso obscenamente rápido: Espadachín: Novato (56%).

En apenas unas horas, había internalizado lo que a un estudiante marcial normal le hubiera llevado meses de práctica sudorosa.

El Libro de Aprendizaje Rápido, combinado con sus stats mejoradas, era un combo explosivo.

Fue en medio de un flèche imaginario cuando sintió la familiar punzada en su nuca, el prurito de Arcano 15.

Sabía que estaba siendo observado.

Un vistazo rápido a la pestaña 【Relaciones】 lo confirmó.

Koyuki Akashi.

Estado: 🤯 Confundida / Intrigada.

Intención: Descifrar la habilidad “Soru”.

Extremadamente confundida por el nivel de talento y mejora exponencial en el combate con armas.

Una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios.

Al menos no venía con intenciones violentas…

por ahora.

Decidió ignorarla y continuar.

Si quería un espectáculo, lo tendría.

Cambió de enfoque.

Era hora de pulir el Soru.

Su maestría estaba en Novato (98%), al borde del avance.

Se concentró, sintiendo la energía en sus piernas.

Diez, veinte patadas en un instante.

El suelo es un trampolín, el cuerpo, un proyectil.

¡ZAS!

Se movió de un extremo a otro del almacén.

El sonido era ahora más seco, más nítido.

El desgaste de estamina, aunque aún significativo, se sentía más manejable.

Repitió el proceso una y otra vez, sintiendo cómo el último velo de ineficiencia se rasgaba.

Finalmente, tras una serie particularmente fluida de desplazamientos en zig-zag, la notificación dorada brilló en su visión.

¡Felicidades!

La técnica [Soru] ha subido a Maestría: Intermedio (0%)!

Efectos actualizados: Velocidad de movimiento +400%.

Coste de Estamina reducido en un 40%.

Control de dirección y parada mejorados significativamente.

Para celebrar, ejecutó un Soru perfecto, reapareciendo en el centro del almacén sin un solo temblor en las piernas.

La sensación era eufórica.

Ya no era un truco desesperado; era una herramienta fiable.

Para Koyuki, escondida entre las sombras, fue la gota que colmó el vaso.

Antes, podía seguir visualmente el rastro de Rubén, una estela borrosa, un parpadeo en su visión periférica.

Ahora, era como si un editor cósmico hubiera cortado la filmación de la realidad: Rubén estaba en un punto, y en el fotograma siguiente, en otro, sin transición.

No había sonido de viento, no había perturbación del aire, solo un silencio absoluto que marcaba sus teletransportaciones.

La confusión que sentía se transformó en una frustración hirviente.

No era solo la habilidad en sí, era la velocidad de su mejora.

¿Cómo era posible?

Ella había dedicado su vida a perfeccionar sus patadas, años de dolor y disciplina para refinar cada músculo, cada tendón.

Y este hombre, este Rubén, parecía absorber habilidades complejas como una esponja, dominando en horas lo que a otros les costaba años.

Rompía every concepto que ella tenía sobre el entrenamiento, el talento y el esfuerzo.

Le estaba dando una crisis existencial de manual.

Con las mejillas inflamadas de pura indignación y los puños tan apretados que las uñas se le clavaban en las palmas, Koyuki abandonó su escondite.

Sus pasos, usualmente felinos y silenciosos, resonaron con fuerza iracunda contra el suelo de concreto.

Cruzó la distancia hasta Rubén con determinación marcial.

Rubén, que había visto su avance en la interfaz como un punto rojo acercándose a toda velocidad, se giró lentamente, adoptando una expresión neutra.

“Garza Escarlata,” dijo con calma, fingiendo sorpresa.

“¿Necesitas algo?” Esa fue la chispa.

Koyuki detonó.

“¿Que si necesito algo?

¡Claro que necesito algo!” estalló, su voz, normalmente serena, era ahora un agudo cargado de furia.

“¡Necesito respuestas!

¿Qué es esa habilidad?

¿Ese…

teletransporte?

¡No es ninguna arte marcial que yo conozca!

¿Cómo funciona?

¿Es Nen?

¡Pero no siento aura en ti!

¿Y la espada?

¡Hace unas horas blandías esa cosa como un leñador torpe y ahora pareces un espadachín con años de experiencia!

¡Dime!

¿Eres algún experimento de la Corporación Cápsula?

¿Un cyborg?

¿Un mutante?” Rubén abrió la boca para responder, pero no hubo oportunidad.

El bombardeo continuó.

Su frustración existencial salió a flote.

“¡No es normal!

¡No es humano!

¡Tú…

tú haces que todos mis años de entrenamiento parezcan una broma!

¡Lucho desde los seis años!

¡Me rompí ligamentos, me fracturé costillas, sudé sangre para llegar donde estoy!

¡Y tú apareces de la nada y en semanas haces cosas que deberían ser imposibles!

¿Qué sentido tiene tanto esfuerzo si alguien puede simplemente…

mejorar así?” Rubén se quedó mirándola, casi sintiendo lástima.

Su lógica, aunque distorsionada por el orgullo herido, tenía una base de razón.

Él era un tramposo.

Tenía una interfaz que convertía el esfuerzo en números y los números en poder.

No podía decírselo, por supuesto.

Mientras ella continuaba su monólogo, desahogando una crisis de fe en su propio camino, Rubén evaluó sus opciones.

La puerta trasera del almacén estaba a unos quince metros.

Un solo Soru…

Con movimientos lentos, comenzó a escabullirse hacia atrás, deslizando los pies sobre el polvo.

Su plan era simple: llegar a una distancia óptima y desaparecer.

Pero Koyuki, a pesar de su turbación, no había perdido sus agudos reflejos.

Justo cuando Rubén se preparaba para girar y huir, una mano se cerró con firmeza alrededor de su oreja, tirando de ella con una fuerza sorprendente.

“¡Aiii!” “¿A dónde crees que vas?” preguntó Koyuki, su voz era ahora un silbido peligroso, una vena palpitando sutilmente en su tersa frente.

Sus ojos ámbar brillaban con una mezcla de ira y aguda percepción.

Rubén, con lágrimas involuntarias asomándose por el dolor en su oreja, forcejeó levemente.

“¡Al baño!

¡Solo iba al baño!” farfulló, la excusa más patética que pudo concebir.

Koyuki lo miró con un escepticismo tan denso que podría cortarse con un cuchillo.

Acercó su rostro al de él, hasta que él pudo ver el destello de furia en sus pupilas.

“¿Me estás tomando por tonta?” susurró con voz gélida.

“¿Vas a hacerme lo mismo que frente al ascensor?

¿Dejarme hablando sola como si mi voz fuera el ruido de fondo de tu vida?” Rubén se quedó en silencio.

No podía negarlo.

Eso era exactamente lo que había planeado.

Su expresión lo delató por completo.

Koyuki lo soltó.

Una calma extraña y aterradora se apoderó de ella.

“Entiendo,” dijo, y una sonrisa lenta y malévola se extendió por sus labios.

No era una sonrisa de diversión, sino la sonrisa de un depredador que ha decidido el menú.

Sin mediar palabra, adoptó su elegante y letal postura de lucha.

Su pie izquierdo se deslizó hacia adelante, sus manos se alzaron.

El mensaje era claro: si las palabras no funcionaban, el lenguaje universal del dolor sería su nuevo método de interrogatorio.

En ese instante, el espíritu de Joseph Joestar, el maestro de la huida estratégica, pareció posarse sobre el hombro de Rubén.

¡Corre, Rubén!

¡Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, y menos si el enemigo es una mujer herida en su orgullo!

Rubén no lo pensó dos veces.

Giró sobre sus talones y, en lugar de usar el Soru de inmediato (no quería revelar su nuevo nivel de maestría si podía evitarlo), simplemente echó a correr como si su vida dependiera de ello, que probablemente era el caso.

“¡¿EH?!” fue lo único que Koyuki logró articular antes de que él se alejara a toda velocidad.

“¡OYE!

¡¿CREES QUE HUIR ARREGLARÁ ALGO?!” gritó, y entonces comenzó la persecución.

Rubén, con su Destreza 16.96, era un gaz ágil esquivando cajas de cartón y maquinaria oxidada.

Koyuki, con la gracia y velocidad de una gacela enfurecida, lo perseguía, sus piernas (cuya piel suave y blanda y bien formada ahora estaba expuesta y en movimiento, un detalle que el cerebro de Rubén registró a pesar del pánico) impulsándola con una ferocidad impresionante.

“¡Solo quiero hablar!” gritó ella, lanzando una patada baja que barrió un montón de tubos vacíos que Rubén acababa de esquivar.

“¡Eso no parece ‘solo hablar’!” gritó él de vuelta, escalando una pila de neumáticos para ganar altura.

“¡Es una conversación activa!

¡Ahora detente y dime tu secreto!” “¡Prefiero mantener mi misterio!” Fue una escena cómica y surrealista.

El poderoso luchador que había derrotado a Goliath y llegado al piso 100, huía de una mujer hermosa pero claramente demente, a través de un almacén abandonado.

Rubén no quería lastimarla, y Koyuki, en el fondo de su furia, tampoco parecía buscar realmente herirlo grave, solo capturarlo para someterlo a un interrogatorio exhaustivo y probablemente muy ruidoso.

Finalmente, Rubén llegó a una salida lateral.

Sin mirar atrás, ejecutó un Soru Intermedio.

Para Koyuki, simplemente desapareció de la boca del almacén.

Corrió hasta la entrada y miró a ambos lados de la calle desierta.

No había rastro de él.

Jadeando, con el cabello ligeramente despeinado y el rostro sonrojado por el esfuerzo y la rabia, Koyuki apoyó las manos en sus rodillas.

La frustración era inmensa, pero, inesperadamente, no era la única emoción.

Una chispa de algo más…

vibrante, una excitación adrenalínica mezclada con una determinación renovada, ardía dentro de ella.

Este hombre era un enigma.

Un rompecabezas andante.

Y ella, Koyuki Akashi, no se rendiría.

Ya no solo quería descifrar su habilidad; quería descifrarlo a él.

Quería entender qué lo hacía funcionar, qué lo impulsaba.

Quería que ese hombre, que la ignoraba como a un mueble, la viera, la reconociera, ya fuera como una rival digna o…

como algo más.

Mientras tanto, Rubén, ya a varias manzanas de distancia, se apoyó contra una pared, jadeando.

Revisó su interfaz.

Koyuki Akashi.

Estado: 😠 Frustrada / 🤔 Intrigada / 🔥 Determinada.

Intención: Descifrar los secretos de Rubén González.

Forzar una interacción genuina.

Bonus de Vínculo: Se mantiene en +6%.

La relación ha evolucionado de “Rivalidad Incipiente” a “Rivalidad Persistente”.

Sudó frío.

Ella no se rendía.

Y algo le decía, quizás su Arcano 15, que esta persecución cómica era solo el primer, caótico y torpe paso en lo que se convertiría en una relación profundamente significativa y llena de complicaciones en su vida.

Con un suspiro, se dirigió de vuelta a la seguridad de su habitación.

Mañana sería otro día, y probablemente incluiría otra persecución.

Joseph Joestar estaría orgulloso, pero también le aconsejaría que se comprara un buen seguro.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y para comisiones de imagenes.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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