El yerno del rey dragón - Capítulo 103
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Capítulo 103: Capítulo 103 – ¿Me lo ocultas?
Capítulo 103: Capítulo 103 – ¿Me lo ocultas?
Editor: Nyoi-Bo Studio Ya eran las nueve en punto para cuando Hao Ren regresó a su casa.
Su abuela estaba muy feliz de verlo ya que no esperaba que volviese hasta el martes.
Yue Yang estaba ocupada trabajando en la habitación cuando escuchó la voz de Hao Ren.
Salió de la habitación y preguntó—: ¿Regresaste hoy?
—Fui a la reunión de padres y profesores de Zi en representación de sus padres, así que decidí regresar directamente —dijo Hao Ren, luego echó un vistazo y preguntó—: ¿Dónde está papá?
—Tomó un vuelo a los Estados Unidos hoy más temprano, así que es probable que todavía esté en el avión —dijo Yue Yang.
—Ah…—suspirando en secreto, Hao Ren pensó: “como era de esperarse, nadie podía evitar que se fuera al extranjero”.
—¿Por qué fuiste tú en lugar de los padres de Zi a la reunión?
—preguntó de inmediato la abuela al escuchar la palabra “Zi”.
—Era solo por el reporte de los parciales y sus padres están muy ocupados.
Por esa razón fui yo en su lugar.
—Oh, ¿cómo le fue a Zi esta vez?
—preguntó Yue Yang también preocupada.
—No tan mal, está en el lugar 17 de su clase y en el lugar 43de su grado —dijo Hao Ren.
Yue Yang asintió y respondió—: Sí, la Escuela Secundaria LingZhao es una de las mejores escuelas secundarias en la ciudad del Océano Este.
Es muy impresionante que obtuviera un posicionamiento como ese.
—Zi es dulce y lista, y siempre supe que ella debía ser una buena estudiante —dijo orgullosa la abuela, como si Zi fuera su propia nieta.
Hao Ren se sorprendió al ver lo bueno que había sido el espectáculo que Zhao Yanzi había montado para la abuela.
En realidad ella era una chica revoltosa con malas calificaciones a la que no le gustaba estudiar.
—Yo creo que es brillante, por lo tanto sus calificaciones no pueden ser tan malas.
Zi definitivamente es una buena niña, y estoy segura de que es una mejor estudiante de lo que Ren era cuando estaba en la secundaria —dijo Yue Yang.
Hao Ren se quedó sin palabras.
Ignoró sus suposiciones y alabanzas y abrió el refrigerador buscando algo que comer.
—¿Quieres que te lleve a la escuela mañana?
—preguntó Yue Yang acercándose a Hao Ren.
—Um… Debe ser temprano a la mañana ya que he estado practicando básquetbol últimamente —dijo Hao Ren mientras bebía un sorbo de leche.
—¿Estás practicando básquetbol?
—dijo Yue Yang mientras miraba con suspicacia a Hao Ren.
—Puede que juegue un partido la próxima semana.
Será la Universidad del Océano Este contra la Universidad Jinghua —dijo Hao Ren mientras tomaba un trozo de pan del refrigerador y le daba un mordisco.
—He escuchado sobre el equipo de básquetbol de la Universidad Jhinghua, son relativamente famosos.
Me invitaron a ver uno de sus juegos cuando los visité la última vez y pueden jugar bastante bien —dijo Yue Yang mientras miraba a Hao Ren con aún más suspicacia, luego preguntó—: ¿Puedes jugar contra ellos?
Nunca te he visto jugando básquetbol antes.
—Sí, solo por diversión —dijo Hao Ren, haciendo un gesto impaciente con su mano.
Yue Yang se dio cuenta de lo mucho que había descuidado a su hijo últimamente.
Lo pensó por un momento y dijo—: El juego es la semana que viene…¿Qué te parece si le digo a tu papá para que intente regresar antes para ver el juego?
—Olvídalo —dijo Hao Ren, mientras colocaba el resto del pan y de la leche de regreso en la nevera, luego agregó—: Mi escuela se convertiría en un loquero si ustedes dos se aparecieran.
Yue Yang frunció los labios y dijo con un tono alterado—: ¿Cómo puedes decir eso?…
Tu mamá no intenta nada malo.
Nunca te he visto jugar y pensé que sería lindo verte la semana que viene.
Me aseguraré de que la escuela no lo publique.
—Es posible que ni siquiera tenga que jugar.
Además, sería una pérdida de tiempo ya que algo podría surgir otra vez en tu itinerario —respondió.
Luego Hao Ren cerró la nevera y caminó de vuelta a la sala.
“Por qué se resiste tanto este chico a nosotros… Uff… Lo hemos ignorado demasiado…” Pensó para sus adentros Yue Yang mientras seguía a Hao Ren hacía la sala.
La abuela a Hao Ren—: Ren, extraño mucho a la pequeña Zi estos días.
Invítala un día para que venga a la playa, y así puede pasar un tiempo conmigo aquí.
Hao Ren pensó: “el pueblo natal de Zhao Yanzi está en el océano… Probablemente no le interese mucho la playa.
Igual, la abuela la extraña…” —Iré mañana a cenar a su casa.
¿Quieres que llame y pregunte si podemos ir todos juntos?
—respondió Hao Ren.
—¿No sería demasiado problema si se presentara la familia entera?
—preguntó Yue Yang.
No obstante, la abuela gritó—: ¡Está bien!
¡Ve y pregunta!
Entonces Hao Ren sacó su teléfono y le comentó la idea a Zhao Hongyu.
Ella accedió de inmediato a recibir con gusto a la familia de Hao Ren.
Hao Ren le pasó el teléfono a su abuela para que pudiera charlar un rato con Zhao Hongyu, las dos se extrañaban ya que no se habían visto en varios días.
Yue Yang todavía pensaba sobre el juego de básquetbol de la semana siguiente y decidió que sin importar qué sucediera haría tiempo para verlo.
Había sido muy descuidada con Hao Ren desde que era pequeño.
Sin embargo, después que la abuela los regañó a ella y a Hao Zhonghua en la casa de Zhao Yanzi, había cambiado su manera de pensar.
Se dio cuenta de que como padres, tenían que dedicarle más atención a Hao Ren.
“Iré con Zhonghua sin notificar a la escuela… Es solo un juego de básquetbol, no llamaremos mucho la atención…” Pensó para sí misma.
Hao Ren regresó a su habitación después de que la abuela terminó de hablar con Zhao Hongyu.
Había vuelto hoy a casa con la esperanza de pasar algún tiempo con sus padres, pero su papá se había marchado a los Estados Unidos sin decir una palabra y eso lo había alterado.
Hao Ren nunca sintió nada especial por sus padres, había demasiados padres ocupados en el mundo.
Lo mismo ocurría con los padres de Zhao Yanzi.
Sin embargo, aunque Yue Yang y Hao Zhonghua se habían dedicado a sus carreras científicas y habían ganado muchos premios, no ganaban mucho dinero, ni siquiera tanto como el dueño de cualquier negocio en una ciudad mediana.
Solo cuando la economía no marchó bien se decidieron a vender su casa en el centro de la ciudad a un buen precio para comprar esta casa en la playa.
Lo único bueno de sus trabajos es que eran más o menos estables, a pesar de la poca paga.
Tenían lo suficiente para mantener a esta familia.
Hao Ren regresó a su habitación y abrió la ventana que daba hacia la playa.
Cultivó el Rollo de la Concentración Espiritual por dos horas bajo la luz de la luna, y absorbió los elementos de agua relativamente pesados de los alrededores.
Fue capaz de pulir sus meridianos gracias a las instrucciones de Su Han y así aceleró su ritmo de absorción.
La noche pasó tranquilamente acompañada por el sonido de las olas.
A las cinco de la mañana siguiente, Yue Yang llevó a Hao Ren a la escuela cuando apenas comenzaba a brillar el sol.
Conducía el Ford blanco de Hao Zhonghua, que se ajustaba muy bien a ella.
Ella aún conducía a unos tímidos 60 km/h.
Cuando tenía que hacer un giro, reducía su velocidad a la mitad.
La velocidad a la que conducía era incluso menor a la de las señoras en sus bicicletas motorizadas cuando iban de compras.
Hao Ren se impacientó al ver que ya eran casi las seis en punto y dijo—: ¡Mamá déjame conducir!
—Está bien… Como yo conduzco es más seguro…—dijo Yue Yang encontrando una excusa.
—¿Seguro de qué?
A esta hora no hay ningún otro auto en la calle.
De acuerdo, solo detente —dijo Hao Ren.
Yue Yang se estacionó lentamente a un lado de la calle.
Una científica de clase mundial como ella no se atrevía siquiera a conducir a más de 60 km/h.
Hao Ren salió por el lado del pasajero y se subió en el asiento del conductor mientras Yue yang se pasaba al asiento del pasajero.
¡Trac!
¡Trac!
Hao Ren cambió la velocidad suavemente, pisó el pedal y el auto aceleró de inmediato.
En poco tiempo alcanzó los 80 km/h en la vacía calle matutina.
El motor hizo un sonido poderoso y profundo.
—Ren…—dijo ella.
Tras pensarlo por unos segundos, Yue Yang le ofreció—: ¿Mamá debería comprarte un auto?
Tengo algo de dinero disponible del premio que acabo de ganar… —No, no.
¿Para qué necesito un auto?
No fue fácil para ustedes ganar ese premio.
Investigaciones como esa te tomaron de tres a seis años —dijo Hao Ren, rechazando su oferta de inmediato.
—Hoy la abuela y yo iremos directo a la casa de Zi para la cena.
Puedes venir después de tus clases —dijo Yue Yang.
—Ok —asintió Hao Ren mientras conducía.
Yue Yang repentinamente se dio cuenta de cuánto había crecido su hijo, mientras lo miraba conduciendo con calma bajo el sol de la mañana.
—Pero mamá aún piensa que Zi es demasiado joven para ser una nuera —dijo Yue Yang, miró a su hijo y agregó—: Por el otro lado, la presidenta de la clase que vino a buscar mi autógrafo se veía muy bien.
—Ah…—dijo Hao Ren, casi pisando el freno al escuchar su comentario.
—Honestamente, esa chica fue muy gentil.
Más allá de las apariencias, Mamá piensa que ella hace que la gente se sienta cómoda…—continuó Yue Yang.
—Eso no fue…—Hao Ren de inmediato comenzó a explicar.
—Yo solo digo.
Tú eres el único que sabe si ella es buena para ti.
Yo lo mantendré en secreto.
Pero mamá tiene buenos ojos y esa chica realmente podría ser buena para ti —dijo Yue Yang.
“Buenos ojos… También dijiste que una mala estudiante como Zhao Yanzi era una estudiante de élite”, pensó para sus adentros Hao Ren.
El auto llegó a la puerta frontal de la Universidad del Océano Este.
Hao Ren siguió derecho ya que sabía que no habría muchos estudiantes en el campus tan temprano.
Se dirigió hacia la cancha de básquetbol en la Zona B siguiendo el camino del campus.
Es auto transitó suavemente por el tranquilo campus, y Hao Ren detuvo el vehículo en una esquina, aproximadamente a 100 metros de la cancha.
—¿Por qué nos detenemos aquí?
—preguntó Yue Yang.
—Hm, aquí está bien.
Conduce con cuidado de regreso, mamá.
Yo iré a entrenar —dijo Hao Ren mientras abría la puerta y saltaba hacia afuera.
Por supuesto que había estacionado un poco lejos de la cancha.
Si Xie Yujia viera a su “ídolo” Yue Yang dejándolo allí, ¡la impresión podría matarla!
Una veía a la otra como su ídolo, y la otra veía a la primera como su nuera en potencia…¿Quién podría decir qué pasaría si las dos se encontraran en persona?
Se dirigió hacia la cancha de básquet mientras Yue Yang se pasaba de nuevo al asiento del conductor, y lentamente hacia una vuelta en U.
Siguió avanzando y retrocediendo en la calle de dos metros de ancho, ¡una simple vuelta en U le tomó más de un minuto!
Hao Ren entró en la cancha de básquetbol de la Zona B y Xie Yujia lo saludó, vistiendo su ropa deportiva blanca—: ¡Hao Ren!
¡Llegaste dos minutos tarde hoy!
Hao Ren sonrió avergonzado.
Trotó hacia ella y dijo—: Lo siento presidenta de la clase.
Hoy me levanté tarde.
—Está bien, pero que no ocurra otra vez.
¿Desayunaste?
—preguntó.
Sus ropas blancas de tenis no eran tan audaces como el atuendo de ayer.
No obstante, la hacían ver más profesional.
Su cuerpo saludable y en forma podía apreciarse en esas ropas deportivas.
A la distancia, el Ford blanco se acercó en secreto a la cancha de básquetbol, oculto bajo la sombra de los árboles.
A través de la ventana, Yue Yang vio a Xie Yujia y a Hao Ren conversando, y luego se acomodó los lentes y sonrió.
“Este niño, ocultándome cosas…”
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