El yerno del rey dragón - Capítulo 116
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Capítulo 116: Capítulo 116 – La novia adorable Capítulo 116: Capítulo 116 – La novia adorable Editor: Nyoi-Bo Studio Hao Ren se levantó y Zhao Yanzi caminó fuera del pabellón hacia la cafetería.
Las cuatro clases de la mañana habían terminado y lo estudiantes del Departamento de Secundaria y del Departamento de Ciclo Diversificado se apresuraban a salir del Edificio Académico hacia la cafetería.
Ya que educación física era su última clase, Zhao Yanzi había salido más temprano.
Para cuando llevó a Hao Ren a la cafetería la fila aún era corta.
—¡Toma esto y consigue unos asientos por allá!
—dijo Zhao Yanzi, arrojándole las ropas deportivas a Hao Ren antes de señalar hacia los asientos que estaban cerca de la ventana.
Con las suaves ropas deportivas en su mano, Hao Ren pudo oler una ligera fragancia saliendo de ellas.
Caminó hacia el área que Zhao Yanzi había señalado y se sentó para esperarla.
Viendo la pequeña figura de Zhao Yanzi haciendo la fila con sus colitas bajando por su cuello, Hao Ren pensó en lo que estaba sucediendo y le pareció que la situación era increíble.
Algunas veces peleaban como gatos y perros, pero ahora, él se había escabullido dentro de su escuela y estaba almorzando con ella… Unos minutos después, Zhao Yanzi se acercó caminando con dos bandejas plateadas en las manos y se sentó frente a Hao Ren.
En ese momento, los estudiantes empezaron a entrar en bandadas a la cafetería, y de repente las filas se hicieron mucho más largas.
Ya que Hao Ren y Zhao Yanzi habían llegado a la cafetería varios minutos antes, lograron evitar las molestias.
Zhao Yanzi estaba por tomar sus palillos y comenzar a comer cuando se le ocurrió algo.
Tomó su bandeja y le dio la vuelta a la mesa para sentarse al lado de Hao Ren, hombro con hombro.
—Oh, ¿Todavía me necesitas como tu escudo?
—preguntó Hao Ren descubriendo sus artimañas.
—Ya que estas aquí te sacaré el mayor provecho —dijo Zhao Yanzi, acercándose aún más a él.
Los estudiantes en la cafetería vestían todos los pálidos uniformes azules de la escuela secundaria o los negros uniformes del Ciclo Diversificado.
Hao Ren no pertenecía allí y al instante destacó de entre la multitud.
Al poco tiempo todos los estudiantes notaron al forastero que no era tan viejo como para ser un profesor.
—Toma, come un poco de mi pollo al curry —dijo Zhao Yanzi al notar que la atención de la gente se enfocaba en ellos, y ajustándose a su papel.
Puso un trozo de pollo en la bandeja de Hao Ren de una forma muy íntima.
Hao Ren había comido muchas veces en su casa y ella nunca había hecho esto antes.
El motivo de su repentina intimidad era evidente.
—Oh, Zhao Yanzi tiene un novio… No es tan atractivo… Incluso Mingye de la Clase Tres es más apuesto que él… —¿Quién es ese tipo?
Gordo, ¿lo conoces?
—¿Acaso Naranja de la Clase Seis del onceavo grado no la estaba cortejando?
¿Cómo puede tener un novio de repente?
—¿Él es de otra escuela?
¿Cómo entró aquí?
¿De qué secundaria viene?
Puercoespín, tú tienes un montón de amigos.
Pregúntales sobre él… Ya que había muchos estudiantes allí y las filas se movían muy lento, los rumores se empezaron a esparcir.
La elección de asientos de Zhao Yanzi junto a la ventana les brindaba a todos una vista clara.
—¿Tío, a que secundaria fuiste?
—preguntó Zhao Yanzi mientras su hombro tocaba el de Hao Ren.
Sus colitas se bamboleaban levemente y los mechones de su cabello le hacían cosquillas a Hao Ren.
—La Primera Secundaria de la Ciudad del Norte —respondió Hao Ren.
—Entiendo —dijo Zhao Yanzi.
Después de eso se concentró en comer.
Súbitamente se le ocurrió algo y dijo—: Oh, tus habilidades de tiro son excelentes.
—Tendremos un partido de básquetbol la semana que viene y he estado entrenando todas las mañanas últimamente —dijo Hao Ren, que luego se volteó para mirarla y preguntó—: ¿Quieres venir a ver?
Es el próximo martes a las siete de la noche.
No se superpondrá con tus clases.
—Si no se superpone con mis clases no me interesa —respondió Zhao Yanzi dejando a Hao Ren sin palabras.
Viendo la decepción de Hao Ren, Zhao Yanzi accedió—: Ok.
Si tengo tiempo iré a ver el partido.
—¡Bien!
Es el martes a las siete en punto.
¿No tendrás problemas para encontrar el estadio?
—preguntó Hao Ren.
—¿Por qué?
¿Irás a buscarme?
—dijo Zhao Yanzi haciendo un pequeño puchero.
Luego continuó—: Ya que es tu partido, haré que mi papá y mi mamá lo vean conmigo.
—Y así no tendrás que hacer la tarea el martes, ¿cierto?
—dijo Hao Ren, descifrando sus trucos una vez más.
—¡Jum!
—dijo Zhao Yanzi mientras le daba un toque en el pecho a Hao Ren con la punta de sus palillos.
Sus acciones ciertamente se interpretaban como intimidad a la vista de los estudiantes.
Los chicos estaban llenos de celos y envidia, y las chicas estaban impresionadas por el descarado espectáculo de Zi.
Zhao Yanzi, el centro de atención, era tan atrevida que había llevado a su novio a la escuela.
Después de todo, ¡ella era una estudiante de la Clase Dos!
Las primeras dos clases de cada grado eran las clases clave, donde estaban los estudiantes que provenían de familias ordinarias, pero tenían excelentes calificaciones.
Los estudiantes normalmente se referían a esas clases como las “Clases Ordinarias”.
Como una alumna de una “Clase Ordinaria”, Zhao Yanzi era soberbia y bonita.
Todos los chicos egocéntricos la admiraban.
Notando las miradas poco amistosas que se dirigían hacia él, Hao Ren supo que allí había varios de los admiradores de Zhao Yanzi, ya fuera de forma pública o secreta.
“Parece que yo, el destinado convertirse en Fuma, tengo mucha competencia.
Los estudiantes de secundaria de estos días son muy grandes, muchos de ellos miden casi 1.80 de altura…” Pensó Hao Ren.
Viendo la ira en los ojos de los chicos, Zhao Yanzi no quiso crear problemas para Hao Ren.
Lo levantó a rastras y dijo—: Hemos terminado.
¡Salgamos de aquí!
¡Lleva las bandejas!
Hao Ren agarró las ropas deportivas de Zhao Yanzi y se las colgó del hombro, lo que levantó otra oleada de envidia entre los chicos y al mismo tiempo confirmaba sus suposiciones sobre su relación.
Tras caminar hasta el lavabo detrás de la cafetería, Zhao Yanzi le pasó su bandeja a Hao Ren y dijo—: De acuerdo con las reglas de la escuela, debemos lavar nuestras propias bandejas.
Aquí tienes la mía.
Hao Ren vio que otros estudiantes que habían terminado sus almuerzos lavaban sus propias bandejas en el lavabo.
Mirando a Zhao Yanzi, desechó las sobras en el barril que estaba junto al lavabo antes de lavar las bandejas.
Miró a su alrededor y vio que habían otras parejas de estudiantes, y los chicos ayudaban a las chicas con sus bandejas como una muestra de afecto.
“Bueno, parece ser la tradición implícita de su escuela.
Zhao Yanzi me está reconociendo como su novio al dejarme lavar su bandeja…” Pensó Hao Ren mientras lavaba.
Después de lavarlas meticulosamente, colocó las bandejas limpias en otro barril.
La cafetería lavaría una vez más las bandejas antes de esterilizarlas, sin embargo la escuela quería que los estudiantes lavaran sus propias bandejas para que aprendieran a limpiar y no fueran demasiado perezosos.
Viendo a los estudiantes de secundaria alejarse de los lavabos mientras hablaban y se reían, Hao Ren sintió como si hubiera vuelto a sus días de secundaria.
Durante la hora de almuerzo el área que rodeaba la cafetería estaba llena de estudiantes, y podía verse a algunos profesores caminando por el lugar.
Sin atreverse a cruzar la línea, Zhao Yanzi imitó a las otras parejas de estudiantes y caminó cerca de Hao Ren en lugar de agarrarle la mano.
Sin embargo, dentro de este conservador campus, caminar juntos con sus manos tocándose ocasionalmente era una declaración clara de su estatus.
El roce ocasional de sus manos tentaba a Hao Ren, pero él no era tan atrevido como para tomar la mano de Zhao Yanzi.
Después de todo, estaban en su escuela.
Además, Zhao Yanzi todavía lo llamaba “tío”, y sería raro tomarle la mano dentro del campus… Zhao Yanzi acompañó a Hao Ren hasta la puerta de la escuela y él asumió que ese sería el final de su actuación como novios.
Sin embargo, Zhao Yanzi dijo—: Todavía es temprano.
Acompáñame a la tienda cerca de la escuela.
Como una escuela de internado parcial, la Escuela Secundaria LingZhao abría sus puertas durante la hora de almuerzo para que los estudiantes pudieran ir a almorzar en los restaurantes cercanos.
En ese momento la puerta estaba abierta, y Hao Ren siguió el flujo de estudiantes y caminó hacia afuera.
Una vez afuera exhaló profundamente en señal de alivio ya que por fin estaba fuera del territorio de la escuela.
Viendo a Zhao Yanzi caminando a su lado, Hao Ren estiró una mano y agarró su mano suave y lisa.
Sorprendida, ella se giró para ver a Hao Ren, pero no retiró su mano.
En cambio lo arrastró hasta la tienda pequeña que estaba al lado de la escuela.
Ya en la tienda de regalos, Zhao Yanzi echó un vistazo a las baratijas decorativas mientras agarraba la mano de Hao Ren.
—¿Zi él es tu novio?
—preguntaron con curiosidad a Zhao Yanzi algunas chicas dentro de la tienda acercándose a ella.
—Sí—dijo Zhao Yanzi confirmando sus conjeturas.
Las chicas aprovecharon la oportunidad de chequear a Hao Ren, mirándolo desde su rostro hasta sus pies y finalmente a sus manos fuertemente agarradas.
—¿En qué grado estáél?
¿No es de nuestra escuela, o si?
—preguntó otra chica.
—¡Él está en el Onceavo Grado y es de la Escuela Secundaría de la Ciudad del Norte!
—respondió Zhao Yanzi.
Finalmente Hao Ren comprendió la razón por la que Zhao Yanzi le había preguntado sobre la secundaria a la que había asistido.
Se avergonzó al escucharla rebajarlo de un estudiante del segundo año de la universidad a un estudiante del onceavo Grado.
Las chicas volvieron a mirar a Hao Ren.
Notando su expresión avergonzada bromearon—: ¡Tu novio es muy tímido!
Pensaron que Hao Ren era tímido por ser visto con su “novia”, pero en realidad lo que lo avergonzaba era la mentira que ella había dicho sobre él.
—¡Solo está fingiendo timidez!
En realidad es muy agresivo cuando estamos solos —dijo Zhao Yanzi.
Exasperado, Hao Ren apretó más la mano de Zhao Yanzi como una advertencia.
—Parece que lee mucho y debe ser un estudiante de Triple Mérito.
Me sorprende que te gusten este tipo de chicos —comentó otra chica.
—¡Si, parece un buen chico!
—concordó otra chica.
“Estás en lo cierto”, pensó Hao Ren mientras observaba a las chicas chismeando.
—Bueno ya dejen los chismes.
¡Es la primera vez que viene a nuestra escuela y quiero enseñarle los alrededores!
—dijo Zhao Yanzi despidiéndose de ellas, aunque tenía la esperanza de que las chicas esparcieran el rumor.
Con sus colitas bamboleándose, continuó adentrándose en las profundidades de la tienda.
En la zona de cuerdas para celulares dejó ir de la mano de Hao Ren y comenzó examinar los artículos.
—¿Cuál se ve mejor?
¿Esta o esa?
—eligiendo finalmente dos cuerdas cristalinas diferentes y se las enseño a Hao Ren.
—La de la izquierda es más de tu estilo —dijo Hao Ren dándole su opinión.
—¡Bien!
¡Me llevaré esta!
—exclamó.
Complacida.
Zhao Yanzi tomó la cuerda y guió a Ha Ren hacia la salida de la tienda.
Se detuvieron en la caja.
Hao Ren la miró por unos segundos y entendió que ella estaba esperando a que él pagara por la cuerda.
“Pequeña niña codiciosa, incluso quieres que yo pague por una cosa tan pequeña”, pensó Hao Ren mientras sacaba su billetera y pagaba por la cuerda.
Luego regresaron al pavimento iluminado por el sol afuera de la tienda.
—Bueno has cumplido tu misión.
Ya puedes irte —Zhao Yanzi se despidió, agarrando sus ropas deportivas del hombro de Hao Ren.
Al notar la desaprobación en el rostro de Hao Ren, hizo un puchero y dijo—: Yo no planeé utilizarte, tú viniste hasta aquí por tu propia voluntad… Mirándola, Hao Ren pensó por un momento y preguntó—: Te hice un favor, ¿No crees que me merezco alguna recompensa?
—¿Recompensa?
—dijo Zhao Yanzi alzando sus brillantes ojos, luego preguntó—: ¿Qué quieres de recompensa?
—Algo…—murmuró.
Parpadeando sus ojos, Hao Ren dijo—: …Mejor que tomarnos de manos.
Zhao Yanzi frunció los labios y le dirigió una mirada desdeñosa.
Le dijo directamente—: ¡No hables con acertijos!
¡Lo que quieres es un beso!
—Ugh…—dijo Hao Ren, sorprendido de que las chicas de secundaria de estos días fueran tan abiertas.
Él solo había querido fastidiarla, pero Zhao Yanzi le hizo un gesto y dijo—: ¡Cierra los ojos!
—¡Olvídalo, solo te estaba molestando!
Ya me voy —sorprendido, Hao Ren se dio la vuelta para irse.
Zhao Yanzi le agarró la mano y dijo—: ¡Cierra los ojos!
“¿Planea obligarme?
¿En frente de todos los estudiantes yendo y viniendo?”, Pensó Hao Ren.
—¡Cierra los ojos!
—urgió una vez más Zhao Yanzi antes de darle un fuerte pellizco en el brazo.
Hao Ren hizo una mueca de dolor.
Dándose por vencido, Hao Ren les dio la espalda a las personas que caminaban por el lugar y cerró los ojos.
Zhao Yanzi colocó sus manos sobre sus hombros, y su suave respiración tocaba su cuello… —¡Mantén los ojos cerrados!
—advirtió Zhao Yanzi.
Hao Ren tosió un poco y se preparó para lo que fuera que ella estuviera planeando hacerle.
Sintiendo sus dedos tanteando su cuello por medio minuto, Hao Ren no pudo evitar quejarse—: ¿Terminaste?
—¡Deja de molestarme!
¡Necesito ir lento con esto!
—respondió Zhao Yanzi.
Hao Ren tosió y permaneció allí de pie, avergonzado.
—¡Listo!
—declaró de repente Zhao Yanzi tras un corto tiempo.
—¿Listo?
—preguntó Hao Ren desconcertado.
Notando su desconcierto, Zhao Yanzi lo miró y le gritó—: ¿Qué pensabas que iba a hacer?
—Pensé que ibas a… Antes de que pudiera terminar, el pequeño puño de Zhao Yanzi aterrizó en su boca.
Por supuesto, no había mucha fuerza detrás de su puño.
Su puño era algo suave y Hao Ren se vio tentado a morderlo.
Zhao Yanzi retiró su puño sonrojándose y dijo—: Le adherí un pendiente a tu collar.
Mi papá me lo dio y puede incrementar la velocidad de tu cultivación al menos en un 10%.
Ya que yo no tengo ningún uso para él, puedes conservarlo.
Hao Ren bajó la mirada y vio un ámbar en forma de gota de agua del tamaño de un pulgar adherido al collar que Su Han le había dado.
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