El yerno del rey dragón - Capítulo 172
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Capítulo 172: Capítulo 172 – Los pensamientos de la pequeña niña… Capítulo 172: Capítulo 172 – Los pensamientos de la pequeña niña… Editor: Nyoi-Bo Studio Viendo al viejo Zeng marchándose con los ancianos del Océano Oeste, Zhao Guang tomó su taza de té y le dio otro sorbo.
La confrontación tampoco era fácil para él.
Colocó la taza de nuevo sobre la mesa y de repente la mesa se hizo pedazos.
La taza cayó al suelo y también se quebró en muchos pedazos.
Entonces, la silla en la que el viejo Zeng se había sentado también se desarmó por cuenta propia.
—El Rollo que Estremece los Cielos del viejo Zeng ya ha alcanzado el mayor nivel, cualquiera por debajo del rango medio del nivel Qian sería herido severamente o asesinado por este ataque —dijo Zhao Kuo tras ponerse de pie.
Zhao Guang también se levantó y le preguntó a Zhao Kuo, mientras observaba las piezas rotas sobre el suelo—: ¿No tuviste problemas con su ataque?
—Yo estoy en un nivel más elevado que él, y mi técnica es más fuerte que la suya.
No es un problema.
El viejo se ve aterrador pero en realidad él solo es un cobarde.
Se esforzó mucho por no alcanzar el rango medio del nivel Qian solo para evitar la Tribulación Celestial.
Zhao Guang asintió y sin decir más nada se giró hacia Hao Ren y Zhao Yanzi.
—Vamos, vayámonos a casa.
Luego se giró hacia los ancianos y les dijo—: Todos han tenido un largo día hoy.
Regresen y descansen.
Primer Ministro Xia, déjeme echarle un vistazo a la lista de regalos cuando termine de escribirla.
—¡Como desee, Rey Dragón!
—dijo el Primer Ministro Xia haciendo una reverencia.
Zhao Guang salió de la sala de reuniones.
Zhao Hongyu, Hao Ren y Zhao Yanzi lo siguieron afuera.
Todos los ancianos les hacían reverencia y decían—: ¡Adiós Rey Dragón!
Zhao Hongyu le pidió a Hao Ren que dejara el Ford blanco en el estacionamiento de allí y que regresaran los cuatro a la casa de Zhao Yanzi con el Ferrari y el Chevrolet negro.
A Zhao Hongyu le preocupaba que la gente del Océano Oeste siguiera en los alrededores para causarle problemas a Hao Ren.
Le pidió que pasara la noche con ellos para que pudieran protegerlo.
—No te preocupes Hongyu.
El Océano Oeste no se atreverá a hacerle nada a Hao Ren.
La situación actual es que Ren es el Fuma del Océano Este, y lucharemos con todas nuestras fuerzas si ellos le hacen cualquier cosa a él.
El viejo Zeng conoce las consecuencias —dijo Zhao Guang una vez que llegaron a casa y mientras se quitaba la chaqueta, estaba un poco cansado por haberse ocupado hoy de todos los invitados.
—Es mejor ser cautelosos sin importar qué.
Ren debería quedarse con nosotros esta noche —insistió Zhao Hongyu.
Hao Ren asintió y decidió quedarse para hacerle compañía a Zhao Yanzi, ya que ni su abuela ni sus padres estaban en casa, y sería muy aburrido para él quedarse allá solo.
—Iré arriba entonces…—dijo Zhao Yanzi frotándose los ojos y pareciendo tener sueño.
Sorprendentemente, esta vez no objetó la idea de que Hao Ren pasara la noche en su casa.
Hao Ren la siguió escaleras arriba.
Observó su camiseta de seda y pensó para sus adentros: “su carita de sueño es de hecho muy linda…” Tan pronto como estuvo de regreso en su habitación, Zhao Yanzi entró al baño para tomar una ducha después de un día tan largo.
A diferencia de Hao Ren, ella se había tomado el día libre en la escuela y había estado recibiendo a los importantes invitados desde la mañana.
Ahora ya eran las diez de la noche, por lo que estaba a punto de desmayarse.
Hao Ren se sentó en su mesa para revisar la tarea de ella mientras escuchaba el sonido del agua al otro lado de la puerta.
En comparación con lo mala que era antes, la tarea de Zhao Yanzi había mejorado muchísimo.
De todos modos, todavía pudo encontrar algunas respuestas incorrectas tras la breve revisión.
Ahora que la fiesta de cumpleaños había terminado, ella debía enfocarse en sus estudios nuevamente.
Las cortinas, almohada y sábanas de Zhao Yanzi habían sido cambiadas siguiendo el cambio de las estaciones.
La habitación parecía más refrescante que antes.
Sin embargo, la dulce fragancia era aún la misma y eso hizo que Hao Ren se sintiera muy a gusto.
Cuando Hao Ren terminó de revisar las tareas de matemáticas, física y química que estaban sobre el escritorio, Zhao Yanzi salió del baño en su pijama rosado.
—¡Hey!
¡No me diste un regalo de cumpleaños esta vez!
—dijo Zhao Yanzi secando sus cabellos con una pequeña toalla mientras se acercaba.
—Acabo de regresar de dejar a mi abuela y fui directamente a la escuela para buscar mi tarjeta de reporte.
Estuve muy ocupado… Así que olvidé comprarte un regalo — respondió Hao Ren.
—Ocupado, ocupado, ocupado.
¡Simplemente se te olvidó!
—dijo entornándole los ojos a Hao Ren.
—Te lo compensaré…—dijo con suavidad Hao Ren.
—Ya se terminó mi cumpleaños, ¡así que no hay mucho que puedas hacer para compensarme!
—dijo.
Estirando su limpia y suave palma, agregó—: ¡Dame tu billetera!
Hao Ren era como un cordero indefenso frente a ella.
Obedientemente sacó su billetera y la colocó en su mano.
Zhao Yanzi abrió la billetera y sin pensarlo dos veces sacó todos los billetes grandes.
Los guardó en su gaveta y dijo de forma gruñona elevando la cabeza—: Lo dejaré pasar esta vez.
Ya que no había un regalo, ¡tomaré tu dinero!
Lucía exactamente como una demandante niña en la escuela.
Hao Ren se preguntó si ella se había estado ocultando en los pequeños callejones cercanos a la escuela después de clases para extorsionar a los otros estudiantes y quitarles el dinero.
—¡De acuerdo, ve a ducharte!
—dijo Zhao Yanzi al ver que Hao Ren la miraba fijamente, en un intento por hacer que se moviera de nuevo.
Hao Ren caminó hacia el baño.
—¡Toma!
—dijo sacando un conjunto de pijama para hombre de la gaveta de su mesita de noche y se lo arrojó a Hao Ren.
Él la atajó y la miró a ella.
Zhao Yanzi se dio cuenta de que algo estaba mal y se sonrojó de inmediato.
Dijo—: ¡No!
¡Fue mi mamá quien lo puso allí!
Hao Ren soltó una risa y llevó consigo el pijama hasta el baño.
Pero por el otro lado, Zhao Yanzi se ruborizó al darse cuenta de que su explicación era algo difícil de creer.
Después de una agradable y relajante ducha fría, Hao Ren salió del baño y vio a Zhao Yanzi en su computadora.
—Um…—balbuceó Hao Ren mietras se acercaba, y dijo—: Por ahora pondré las ropas que me quité por aquí.
—Déjalas, mi mamá las lavará—dijo Zhao Yanzi.
Sus ojos aún estaban adheridos en la computadora.
—Vayamos a la cama, ya es tarde —dijo Hao Ren.
Después de decirlo notó lo extrañas que sonaban esas palabras.
Como era de esperar, Zhao Yanzi se dio la vuelta para mirarlo, y dijo—: ¿De qué estás hablando?
—Quiero decir, deberías ir a la cama —Hao Ren le explicó de inmediato.
—No hay clases mañana —murmuró Zhao Yanzi, y continuó jugando su juego.
—¡Maldición!
—agregó.
Hao Ren no estaba seguro de qué había hecho para hacerla enojar otra vez.
Luego se dio cuenta de que ella estaba jugando Popodino y que acababa de perder.
—¡Hey!
—exclamó dándose vuelta hacia Hao Ren y dijo—: ¿Acadso no eras bueno con los videojuegos?
¡Ven a ayudarme!
Hao Ren se quedó sin palabras.
—Te ayudaré a ganar dos rondas, y luego te irás a la cama.
¿Hecho?
—preguntó.
—¡Diez!
¡Diez rondas!
¡Hasta que el juego se cierre solo!
—gritó Zhao Yanzi.
Parecía que estaba furiosa con su oponente.
—Váyanse a dormir chicos —dijo Zhao Hongyu tocando la puerta.
—Ya sé, ya sé mamá.
¡Es mi cumpleaños!
—gritó Zhao Yanzi.
Zhao Hongyu sacudió su cabeza, se rio un poco y se marchó.
Esta hija suya era difícil de mantener a raya.
Decidió dejar que Hao Ren lidiara con Zhao Yanzi en el futuro.
Hao Ren se sentó en la silla frente a la computadora.
Ya que Zhao Yanzi era demasiado perezosa como para buscar otra silla, él se sentó en la parte de atrás de la misma.
Hao Ren colocó sus manos sobre el teclado, respiró profundo y aguardó a que el juego comenzara.
Popodino era un juego en el que él había sido muy bueno cuando estaba en la secundaria.
No obstante, no lo había jugado de nuevo desde que comenzó la universidad.
¡Listos, fuera!
Hao Ren presionó el teclado rápidamente tan pronto como comenzó el juego.
El oponente era un jugador habilidoso de “nivel postdoctoral”.
El juego tomó un largo tiempo y a Hao Ren casi se le acalambra la muñeca.
Al final, su experiencia no lo decepcionó y ganó el juego.
Se dio la vuelta y vio a Zhao Yanzi apoyada sobre su espalda muy emocionada.
Ella miraba fijamente la pantalla con una feliz sonrisa en su rostro.
—¡Um… Jum!
—tosió Hao Ren, para que ella se diera cuenta de lo que estaba haciendo.
Zhao Yanzi se dio cuenta de repente de que su cuerpo entero estaba apoyándose sobre el hombro y la espalda de Hao Ren.
Ya que ella solo estaba usando su pijama se imaginó que Hao Ren debía haber sentido algo.
Súbitamente, su rostro se puso rojo.
—¿Qué estás mirando?
¡Apresúrate y comienza el segundo juego!
—gritó.
—¿Qué obtendré si gano?
—preguntó Hao Ren a propósito.
—¡Bueno, puedes dormir aquí si ganas!
—dijo Zhao Yanzi, con su mente en otra parte.
Toda su atención estaba dirigida a la pantalla y ni siquiera se percató de lo que acababa de decir.
Hao Ren asintió levemente y comenzó el segundo juego.
El hombro de Hao Ren bloqueaba la visión de Zhao Yanzi, por lo que ella se escabulló hasta ponerse frente a él.
—¡Aquí!
¡Aquí!
¡Y por allá!
¡Usa las herramientas!
—exclamó ella.
Obviamente, sus habilidades para dar instrucciones eran mejores que sus habilidades para jugar.
Zhao Yanzi comenzó a gritar mientras el juego se hacía más intenso.
Zhao Hongyu y Zhao Guang la escucharon desde su habitación.
Se miraron el uno al otro sin saber qué decir y le subieron el volumen a la televisión.
Al final, Zhao Yanzi no pudo hacer otra cosa sino utilizar sus delgados brazos para ayudar a Hao Ren con las herramientas.
Su cuerpo se estremecía ligeramente cuando presionaba el teclado.
Hao Ren sintió la inestabilidad frente a él.
Sus manos estaban controlando el teclado y eso hacía que sus brazos la rodearan perfectamente.
Sintió que estaba abrazando a un oso de peluche hecho de pastel.
—Jajaja…—Zhao Yanzi soltó unas fuertes carcajadas.
Sin embargo, se detuvo de inmediato cuando se dio cuenta de que eso no era apropiado para una dama.
Miró a sus lados y notó que los brazos de Hao Ren la envolvían.
Parecía que se estuviera acurrucando entre sus brazos.
Apretó los dientes, dobló sus brazos y golpeó hacia atrás.
—¡Ah!
—exclamóél.
El inesperado golpe le causó dolor en el pecho a Hao Ren.
Zhao Yanzi dejó de prestarle tanta atención al juego y se dio cuenta que este “tío” se había estado aprovechando de ella por un largo tiempo.
Saltó de la silla, lo pensó por un segundo y subió a su cama.
Hao Ren estaba confundido con sus cambios de humor.
Sacó las sábanas y las cobijas que estaban debajo de su cama y comenzó a preparar su cama sobre el suelo.
Zhao Yanzi pensó que él podría dormir en la vacía habitación de al lado, pero no le mencionó nada.
—Ese… Príncipe de la Corona del Océano Oeste…—Hao Ren, que ya estaba acostado, intentó preguntar.
—¡No lo menciones!
—gritó de inmediato Zhao Yanzi.
Hao Ren selló sus labios mientras Zhao Yanzi se daba la vuelta para preguntarle—: ¿La abuela está en otra provincia?
—Aha —asintió Hao Ren.
—¿Podemos ir a verla mañana?
—preguntó ella parpadeando.
—Um… De acuerdo —dijo Hao Ren, dudándolo un poco antes de aceptar.
Sintió que estaba secuestrando a esta joven niña…
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