El yerno del rey dragón - Capítulo 257
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Capítulo 257: Capítulo 257 – Todos en alerta Capítulo 257: Capítulo 257 – Todos en alerta Editor: Nyoi-Bo Studio Tras cambiarse de ropa, Hao Ren se dio cuenta de que era demasiado tarde para regresar a los dormitorios por sus libros.
Se dirigió directamente al Edificio Académico para asistir a la clase.
La clase ya iba por la mitad cuando entró en el salón.
El curso tenía lugar en un aula pequeña, con solo una puerta al frente.
—Señor, perdón por llegar tarde —dijo Hao Ren parado en la puerta con las manos vacías.
—Está bien.
¡Adelante!
—dijo el Viejo Sun, quien era notorio entre los estudiantes por su ferocidad, pero era genial con Hao Ren.
Hsss… Yu Rong y los chicos sentados en la última fila quedaron con la respiración entrecortada.
Ellos no se atreverían a saltarse ninguna de las clases del Viejo Sun, pero Hao Ren… Cuando Hao Ren trotó hasta la última fila del salón, sentada en la primera fila, Xie Yujia notó que estaba vistiendo ropas nuevas cuando pasó junto a ella.
Ella le sonrió y Hao Ren le devolvió la sonrisa saludándola con la mano.
Sentada al lado de Xie Yujia, Ma Lina le dio un codazo y una mirada provocativa.
En la última fila del salón, Zhao Jiayi se le acercó y jaló a Hao Ren hacia él.
—De acuerdo con nuestras fuentes confiables, tú y Xie Yujia se ausentaron anoche.
¿Pasaste la noche con ella?
—Zhao Jiayi le preguntó a Hao Ren con las cejas arqueadas.
—Tú eres más impresionante, capitán del equipo de básquetbol.
¡Rara vez te veo estos días!
—dijo Hao Ren intentando cambiar el tema.
El Viejo Sun tosió ruidosamente en la parte delantera del salón.
Percatándose de lo fuerte que era su voz, Hao Ren se calló de inmediato.
Descubrió que su voz resonaba más después de alcanzar el nivel Zhen.
Xie Yujia se dio la vuelta y miró a Hao Ren con una leve sonrisa.
Hao Ren le volvió a sonreír.
Ahora que compartían los mismos secretos, se sentían más unidos que antes.
Aunque Zhao Jiayi no supiera por qué se sonreían sintió envidia.
Como el capitán del equipo de básquetbol, muchas chicas venían a verlo jugar cada día, pero ninguna de ellas era remotamente tan gentil y hermosa como Xie Yujia.
Por supuesto, Xie Yujia era la novia de Hao Ren, y Zhao Jiayi no sentía otra cosa que felicidad por su buen amigo.
Después de la clase, Zhao Jiayi y los otros se marcharon sin arrastrar a Hao Ren para que los acompañara a jugar juegos en línea.
Naturalmente, esperaban que Hao Ren saliera con Xie Yujia.
Sin embargo, Xie Yujia no era del tipo de chica pegajosa, especialmente en la escuela.
Le dijo a Hao Ren que iría a la biblioteca y montó su bicicleta para ir a tomar algunos libros prestados.
Eran íntimos pero no eran empalagosos, lo cual era perfecto para los dos.
Tras conocer los secretos de Hao Ren, ella ya no se preocupaba por él.
Su relación había vuelto a la normalidad.
En el entretiempo, Hao Ren tenía sus propios asuntos que atender.
Primero, corrió hacia la parte trasera de la biblioteca y sacó a Blanquita, que atrajo a un grupo de chicas que la alimentaron.
Luego fue a la oficina de Su Han para cultivar con tranquilidad, haciendo su mejor esfuerzo para absorber las cinco esencias elementales de la naturaleza.
Sabía que no debería descuidar jamás su cultivación.
Aunque el Núcleo Dragón podía absorber por sí mismo la Esencia de la Naturaleza, el progreso de la cultivación sería lento si no se esforzaba en ello.
El incidente con Lobo Negro le enseñó que, a pesar de todas las reglas y restricciones, la fuerza era lo que hablaba más fuerte dentro del mundo de la cultivación.
Si un cultivador de alto nivel rompía las reglas y atacaba a un cultivador de bajo nivel, el último no tendría ninguna forma de defenderse.
Después de cultivar durante las dos horas del tiempo para el almuerzo, Hao Ren regresó a las clases de la tarde.
Luego fue a la casa de Zhao Yanzi para hacerle tutoría.
Era la hora de cenar y el campus estaba repleto de ruidosas multitudes.
Sin querer llamar la atención, Hao Ren dejó su auto en el Edificio Administrativo y tomó el autobús hasta la casa de Zhao Yanzi.
Zhao Yanzi acababa de llegar a casa, y Zhao Hongyu preparaba la cena mientras Zhao Guang revisaba algunos archivos en su estudio.
—¡Hola Tío, Tía!
—Hao Ren los saludó en lo que abrió la puerta y entró en la sala.
—¡Hola Ren!
—respondió Zhao Hongyu saliendo de la cocina con un plato de vegetales en su mano.
—Ha pasado un tiempo desde la última sesión de tutoría —dijo Hao Ren, alzando los materiales de tutoría en su mano, los cuales le habían tomado toda la tarde para prepararlos.
—Ren, has estado muy ocupado últimamente —dijo Zhao Hongyu, mirándolo con una sonrisa.
—Sí, está ocupado enamorándose —dijo con un puchero Zhao Yanzi, que miraba la televisión desde el sofá.
—¿En serio?
¿Enamorado de quién?
—preguntó Zhao Hongyu con curiosidad.
Zhao Yanzi permaneció en silencio.
Zhao Hongyu no presionó el tema.
Le sonrió a Hao Ren y le dijo—: Iré a buscar el plato de cerdo frito.
Ustedes deberían ir al comedor.
Entonces se dio la vuelta hacia el estudio y llamó—: ¡Hora de cenar Zhao Guang!
Zhao Guang se frotó la cabeza y se puso de pie.
Le asintió a Hao Ren mientras caminaba hacia la sala.
Parecía preocupado, con problemas en la mente.
Los cuatro tomaron asiento en la mesa, la cual estaba repleta de platillos de aspecto delicioso, recordándole a Hao Ren los viejos tiempos cuando venía a cenar aquí todos los días.
—Llamé a tu abuela hoy para invitarla a venir a nuestra casa, pero ella insistió en quedarse en su casa junto al mar —dijo Zhao Hongyu mientras colocaba los platos y los palillos frente a cada uno de ellos.
—Está bien.
La abuela estará bien ya que el tío Wang irá a la casa para cuidar de ella —dijo Hao Ren sonriéndole agradecido.
Luego preguntó—: Oh, ¿Cómo van las cosas en el Palacio Dragón?
—Los ancianos siguen recuperándose, la Anciana Xingyue está cuidando de Su Han y el tercer tío de Zhao Yanzi sigue viajando.
Por el momento todo está en paz —dijo Zhao Hongyu.
—Genial —asintió Hao Ren.
Luego empezó a decir—: Hoy, Zeng Yitao y yo… —Ya lo sabemos —dijo Zhao Hongyu interrumpiendo a Hao Ren.
—¿Zeng Yitao?
—preguntó Zhao Yanzi con curiosidad.
—Son cosas triviales.
Come tu cena —dijo Zhao Hongyu colocando con fuerza un par de palillos frente a Zhao Yanzi.
El rostro de Zhao Guang era lúgubre.
No habló, y parecía tener muchas cosas en mente.
—Por cierto, hablé con el Anciano Sun y puedes ir a su dojo de artes marciales cuando quieras practicar.
No queda lejos de tu escuela y puedes ir cuando quieras —dijo Zhao Hongyu.
—¡Ok!
—respondió Hao Ren.
Él podría practicar la técnica de boxeo en el pequeño bosque cerca de la escuela, pero necesitaba un espacio abierto para practicar las formaciones de matriz espada.
Con los conflictos entre el Océano Este y el Océano Oeste escalando, tenía que incrementar su fuerza tanto como pudiera.
No obstante, para que sus padres y su abuela fueran felices, no podía abandonar sus estudios y también debía pasar todos los exámenes.
Encima de esto, tenía que hacer algún tiempo para tutorear a Zhao Yanzi.
A juzgar por las apariencias de Zhao Hongyu y Zhao Guang, ellos no querían que Zhao Yanzi se involucrara en los conflictos.
Tenían la esperanza de que ella pudiera vivir su vida como una estudiante de secundaria ordinaria.
Después de cenar, Zhao Hongyu le urgió a Zhao Yanzi que subiese a su habitación para la sesión de tutoría.
Zhao Yanzi quería quedarse un rato en la sala para ver televisión, pero al recibir una severa mirada de su padre, subió de mala gana las escaleras.
Con la bolsa de materiales de tutoría en su mano, Hao Ren la siguió escaleras arriba.
Había preparado muchas prácticas para ella, para recuperar el tiempo perdido.
Después de que habían subido, la expresión calmada y relajada de Zhao Hongyu desapareció.
Miró a Zhao Guang preocupada y preguntó—: ¿Es muy serio?
—Zeng Yitao perdió un nivel de su fuerza de cultivación en la lucha con Ren, y ahora está en el nivel Li.
Con lo que conozco del Viejo Zeng, estoy seguro que utilizará esto como excusa para atacarnos con un grupo grande de maestros del Océano Oeste.
Le ordené al Anciano Sun que permaneciera alerta y que colocara guardias por toda la ciudad —dijo Zhao Guang con un suspiro.
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