El yerno del rey dragón - Capítulo 275
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Capítulo 275: Capítulo 275 – Una familia grande Capítulo 275: Capítulo 275 – Una familia grande Editor: Nyoi-Bo Studio —¿En serio?
—exclamó Zhao Hongyu.
Ella había permanecido en calma durante cada emergencia, pero en esta oportunidad estaba atónita.
—No sé si se trata de uno de sus trucos.
Mañana en la noche, el Primer Ministro del Palacio Dragón del Océano Oeste vendrá al Palacio Dragón del Océano Este con los regalos para buscar a Zeng Yitao —dijo Zhao Guang.
—Pero no es el estilo del Océano Oeste utilizar trucos.
Ellos no creen que necesitan de artimañas con su fuerza superior —analizó Zhao Hongyu en voz baja.
Parado junto a ellos, Hao Ren no comprendió el cambio de 180 grados en la actitud del Océano Oeste.
—¡Mamá!
Ya está afuera la olla.
¿La lavo?
—preguntó Zhao Yanzi parada del otro lado de la sala, con una polvorienta olla eléctrica en sus manos.
Zhao Hongyu observó a Zhao Guang y dijo—: Hablaremos de eso cuando lleguemos a casa.
Luego se giró para ver a Zhao Yanzi y dijo—: Por supuesto que debes lavarla.
¡Está llena de polvo!
—¡Ok!
— Asintiendo, Zhao Yanzi se acercó a Hao Ren y colocó la olla en sus manos con el ceño fruncido y dijo—: ¡Date prisa y lávala!
—¡Zi!
¡Lávala tú!
—dijo Zhao Hongyu mirando a Zhao Yanzi con desesperación.
—¡La olla le pertenece a él y yo no sé cómo lavarla!
¡Tuve que esforzarme mucho para sacarla del almacén!
—dijo Zhao Yanzi abriendo mucho los ojos.
Hao Ren vio retazos de telarañas en su brazo y supo que de hecho tuvo que escarbar una pila de objetos raramente utilizados para sacar la olla.
Sin contestarle, tomó la olla y la llevó a la cocina para lavarla.
—¡Linlin, Lili, vengan conmigo para lavar los vegetales!
—dijo Zhao Hongyu, llamando a las hermanas.
—¡Ok!
—respondieron al unísono las hermanas Lu.
Necesitaban lavar y enjuagar los vegetales y cortar las carnes para la olla caliente.
Obedientemente, Lu Linlin y Lu Lili siguieron a Zhao Hongyu hacia el patio trasero y la ayudaron.
Esto dejó a Zhao Yanzi sin nada que hacer.
Mientras que la abuela charlaba con su papá, se paró en la sala y la encontró bastante vacía.
Lo pensó por un momento y corrió a la cocina para pararse junto a Hao Ren.
Hao Ren estaba frotando la olla con un trapo, y la ignoró cuando ella entró.
Zhao Yanzi no hablo, solo lo observó y permaneció a su lado.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—preguntó Hao Ren, girando levemente la cabeza para mirarla.
—Nada —respondió Zhao Yanzi frunciendo los labios.
Hao Ren enjuagó la olla con agua caliente antes de frotar las obstinadas manchas con una esponja más fuerte.
—¡Hey!
—gritó de golpe Zhao Yanzi.
Ignorándola, Hao Ren siguió fregando.
—¡Hey!
—gritó de nuevo Zhao Yanzi.
Cuando Hao Ren continuó ignorándola, ella dijo—: ¿Quieres que invite a tu presidenta de clase?
—¿Estás tratando de fastidiarme?
—preguntó Hao Ren, mirándola exasperado.
—Para nada.
La extrañas, ¿no?
—dijo Zhao Yanzi en un tono provocativo.
Ignorándola, Hao Ren talló con más ahínco la olla.
—Dame tu celular.
La llamaré—dijo Zhao Yanzi estirando la mano.
—No tengo tiempo para tus tonterías —dijo Hao Ren, colocando la olla en el otro fregadero.
Aun así, Zhao Yanzi lo siguió.
Mientras él estaba ocupado tallando, ella metió su mano en su bolsillo intentando tomar su celular.
Hao Ren trató de esquivarla, pero la mano de ella seguía retorciéndose dentro de su bolsillo.
Hao Ren entró en pánico.
Finalmente, ella agarró el celular y lo sacó de su bolsillo.
—¡Hey!
¡Devuélvelo!
—dijo Hao Ren persiguiéndola con la olla aún en la mano.
Sin embargo, ella salió corriendo de la cocina y luego de la casa, haciendo la llamada.
Con la olla en la mano, Hao Ren solo podía observarla.
Minutos después, Zhao Yanzi regresó a la cocina con su celular.
—¿Terminaste la llamada?
—dijo Hao Ren observándola.
—¡No!
Te mentí.
No la llamé—respondió Zhao Yanzi deslizando el celular devuelta en su bolsillo antes de salir corriendo de la cocina para unirse a Zhao Hongyu y a las hermanas Lu en el patio trasero.
Hao Ren no le creyó.
Después de secarse las manos, sacó el celular y accedió a las llamadas recientes.
Como era de esperar, había una llamada hecha hacia el celular de Xie Yujia hace unos minutos.
Marcó el número y le contestaron la llamada después de dos repiques.
—¿Yujia?
—dijo de inmediato Hao Ren.
—Sí, soy yo —respondió Xie Yujia.
—¿Te llamó Zhao Yanzi?
preguntó Hao Ren.
—Sí.
Me llamó—respondió ligeramente.
—¿Qué te dijo?
—preguntó con cautela Hao Ren.
—Nada importante.
Solo me invitó para una olla caliente —dijo ella, y luego hizo una pausa por algunos segundos antes de preguntar—: ¿Ella está contigo ahora?
—Sí.
Está en mi casa con sus padres.
—Oh… Silencio.
Para romper el silencio, Hao Ren le preguntó—: ¿Qué estás haciendo?
—Leyendo.
—¿Estás sola en casa?
—Sí—respondió con gentileza y una voz perezosa.
—Tú…¿Quieres venir y comer olla caliente con nosotros?
Lu Linlin y Lu Lili también están aquí.
—No.
Me prepararé algo yo misma.
—Oh…—Hao Ren no supo qué decir.
—Diviértete.
Regresaré a mi libro —dijo Xie Yujia, y sus palabras indicaban que quería darle fin a la conversación.
—Ok.
Y… La abuela espera que vengas cuando tengas tiempo —dijo él.
—Entendido —dijo ella antes de colgar.
De repente, Hao Ren se sintió perdido.
Podía imaginarse a Xie Yujia sentada en la pequeña habitación sin ventanas, leyendo bajo la lámpara amarilla.
Viendo a Zhao Yanzi jugar con Zhao Hongyu afuera, Hao Ren se preguntó si Zhao Yanzi había llamado a Xie Yujia por diversión o para meterse con ella.
—¡Ren!
¿Terminaste de lavar la ola?
—preguntó la Abuela desde el interior de la casa.
—¡Sí!
¡Ya está lista!
—Hao Ren le respondió de inmediato antes de sacar la olla de la cocina.
Entonces, la ruidosa y alegre comida de olla caliente comenzó.
Con la abuela en el centro, todos hablaron, rieron y se hicieron más unidos en el proceso.
Zhao Guang estaba de un humor excelente, comiendo, bebiendo y hablando mucho.
La abuela pocas veces tuvo a tanta gente comiendo con ella en los últimos años, por lo que para ella era todo un deleite.
Cuando la noche llegó, Zhao Hongyu y las hermanas Lu ayudaron a Hao Ren a despejar la mesa, y entonces fue la hora de que se marcharan.
La abuela se paró junto a la puerta, despidiéndose renuentemente de ellos.
Había dos asientos vacíos en el auto, por lo que Zhao Guang llevaría a Lu Linlin y a Lu Lili al centro.
Ya que Lu Linlin y Lu Lili eran las “nietas” de Lu Qing, en cierto sentido ellas también formaban parte de la gran familia de Zhao Guang.
Mientras el Chevrolet negro se alejaba despacio, la abuela suspiró levemente.
La soledad siempre llegaba después de la fiesta.
Consciente de los sentimientos de la abuela, Hao Ren la ayudó a entrar a la casa.
—Llamé a Yujia hoy, pero dijo que estaba ocupada y no podía venir —dijo la abuela mientras caminaba hacia la casa.
—Ella… Supongo que está ocupada —dijo Hao Ren con impotencia.
—¡Bueno, bueno!
¡Nada es perfecto en el mundo!
—exclamó la abuela.
Con un movimiento de su mano, caminó lentamente hacia la bien iluminada casa.
Mientras Hao Ren suspiraba junto a su abuela, en su pequeña habitación, Xie Yujia frotaba su cabeza y cerraba un grueso libro.
Tras revisar el reloj sobre el escritorio, balanceó los hombros y se levantó murmurando—: Bueno, es hora de que vaya a la casa de la vieja abuela a cultivar.
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