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El yerno del rey dragón - Capítulo 310

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Capítulo 310: Capítulo 310 – Es muy tarde para arrepentirse Capítulo 310: Capítulo 310 – Es muy tarde para arrepentirse Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Huh?

—musitó Hao Ren sin poder seguir sus pensamientos.

Zhao Yanzi, que estaba sosteniendo las dos insignias de madera, se emocionó de repente, y dijo—: El Quinto Cielo.

¿No subimos hasta allá la vez que visitamos los Nueve Palacios Dragón?

Debido al incidente de los Nueve Palacios Dragón, ella había comenzado a saber más acerca del Quinto Cielo.

Ahora que Hao Ren había alcanzado el nivel Zhen, su proceso de cultivación era equivalente al Reino de la Formación del Núcleo de los cultivadores humanos.

Además, con las dos insignias de madera que habían obtenido, no era difícil entender cómo se le había ocurrido esta idea.

En el Quinto Cielo había montañas espirituales flotantes y sectas.

Comparado con la Montaña GreenStone que visitaron la vez anterior, ¡esto era mucho más entretenido!

Ella ya había pasado dos días de aburrimiento.

Cuando visitó la casa de Hao Ren se encontró con Xie Yujia, quien estaba quedándose en la casa de Hao Ren, y eso la había hecho sentirse extremadamente miserable.

“Ir al Quinto Cielo…” La sugerencia de Zhao Yanzi también tentó a Hao Ren.

Él no sabía que los dos hombres a los que había capturado hoy habían venido del Quinto Cielo, ni que estaban investigando a la Ciudad del Océano Este.

Más aún, no se percató del atributo de sus técnicas de cultivación.

Por supuesto, si ellos también hubieran alcanzado el nivel Zhen, era posible que Hao Ren no fuera capaz de averiguar qué técnicas elementales cultivaban.

Ya que Hao Ren estaba indeciso, Zhao Yanzi no pudo evitar estirar su brazo a lo largo de la mesa y jalar de su manga.

A continuación, exclamó—: ¡Subamos para allá a jugar!

Hao Ren lo pensó por un momento, y respondió—: Si vamos a subir para allá, tendremos que preguntarle a tu mamá… —¡Qué!

—exclamó Zhao Yanzi en desacuerdo.

Luego dijo—: ¡Si le preguntamos definitivamente se negará!

En realidad, Hao Ren también quería ir al Quinto Cielo.

La última vez que había ido a los Nueve Palacios Dragón, solo pasó unos escasos momentos en el Quinto Cielo y solo pudo ver el panorama general.

Después, cuando fue acompañado por las hermanas Lu y fueron a la Convención de Comercio del Quinto Cielo, no pudo observarlo con claridad ya que era de noche.

—Entonces…¿Cómo vamos a subir hasta allá?

—preguntó Hao Ren convencido, con un tono suave.

—¿Mi mamá no tiene esa pintura?

Normalmente no la utiliza en lo absoluto, así que puedo robarla y podríamos utilizarla de momento —dijo Zhao Yanzi bajando la voz.

Desde que había comenzado a cultivar de nuevo, se estaba haciendo más valiente a cada segundo.

—Ese no es un buen plan —dijo Hao Ren rehusándose mientras sacudía la cabeza.

Luego agregó—: Que tal esto, invocaré a Blanquita y ella nos llevará hasta allá.

Si funciona, genial.

Si no, entonces nos olvidaremos del asunto.

Zhao Yanzi miró fijamente a Hao Ren y lo pensó por algunos segundos y dijo—: De acuerdo, hagamos la prueba.

Si Hao Ren estaba dispuesto a conspirar con ella, ella no tenía que temer que él decidiera darse por vencido de golpe.

Aun cuando se quejaba de Hao Ren todo el tiempo, confiaba en la habilidad de Hao Ren para lograr que las cosas se hiciesen, cosas como hornear batatas.

—¿Cuándo subiremos?

—preguntó Hao Ren.

—¿Qué estamos esperando?

¡Ahora, por supuesto!

—dijo Zhao Yanzi, mirando fijamente a Hao Ren con sus grandes ojos como si estuviera por comérselo vivo.

El día siguiente sería lunes, por lo que no le sería fácil escaparse de la escuela ya que tenía clases durante el día.

Si iban durante la noche, no solo sería peligroso, sino que el Quinto Cielo también estaría cubierto por la oscuridad.

Si no podían ver nada, ¿Qué sentido tendría ir de todas maneras?

Por otro lado, ya que tenían algunas horas disponibles para almorzar, podían infiltrarse en el Quinto Cielo sin que Zhao Hongyu lo notara.

El complot de Zhao Yanzi había sido bien planeado.

Zhao Yanzi no podía esperar para ir, y Hao Ren también quería visitar el Quinto Cielo.

Por lo mismo sacó su teléfono y llamó a Xie Yujia, quien estaba en su casa.

—¿Hola?

¿Yujia?

—dijo Hao Ren cuando atendieron la llamada.

Al darse cuenta que estaba llamando a Xie Yujia, Zhao Yanzi hizo un puchero, sentada frente a Hao Ren.

Hao Ren no se perturbó con su reacción y continuó—: Yujia, ¿Blanquita está contigo?

Oh, ¿está sacando salchichas del refrigerador?

¿Puedes pedirle a Zhen Congming que traiga a Blanquita a la ciudad y me encuentre?…

Um, nada, puedes quedarte en casa y pasar más tiempo con la abuela.

Hao Ren colgó la llamada rápidamente, pero Zhao Yanzi seguía mirándolo con ferocidad.

—Blanquita está en casa.

Es por eso que tuve que llamar a Yujia y pedirle el favor —explicó Hao Ren.

Ahora Blanquita tenía más libertad que antes.

Desde que había comenzado a depender de Zhen Congming, actuaba más como su seguidora en lugar de como la Bestia Espiritual de Hao Ren.

¡Bum!

Al poco tiempo de que Hao Ren guardase su teléfono, Zhen Congming y Blanquita aterrizaron pesadamente sobre el suelo del otro lado de la ventana.

Un pequeño agujero se formó en la calle, ya que Blanquita había quebrado el cemento con sus patas.

Tanto Hao Ren como Zhao Yanzi estaban en shock ya que no se esperaban que Blanquita llegase tan pronto.

“¡Este estúpido Zhen Congming ni siquiera sabe cómo comportarse en el mundo mortal!” Pensó Hao Ren para sus adentros.

Afortunadamente, el restaurante estaba en una ubicación tranquila, y nadie vio el fuerte aterrizaje de Zheng Congming y de Blanquita.

Aquellos que trabajaban en el restaurante pensaron que el fuerte ruido había venido de la construcción en las cercanías.

A través de la ventana, Zhen Congming saludó a Hao Ren.

Hao Ren salió rápidamente del restaurante arrastrando a Zhao Yanzi, ya que le preocupaba que Zhen Congming causara problemas.

Temía que Zhao Yanzi fuera hostil con Xie Yujia si la veía.

Por eso le pidió a Zhen Congming que trajera a Blanquita.

Aun así, no se había esperado que el aterrizaje fuera tan fuerte.

Estas dos bestias no podían hacer nada bien cuando estaban juntas.

—¿Por qué le pediste a Blanquita que viniera hasta acá?

—preguntó Zhen Congming, alzando la cabeza para mirar a Hao Ren.

—Iremos al Quinto Cielo.

¿Quieres venir con nosotros?

—preguntó de inmediato Zhao Yanzi.

Zhao Yanzi ya se había encontrado antes con Zhen Congming un par de veces y conocía sus importantes antecedentes.

Incluso sus padres tenían que tratarlo con respeto.

Por lo tanto, decidió pedirle que se uniera a su grupo.

—¿El Quinto Cielo?

¿Qué tiene de bueno ese lugar?

Si quieren ir a algún lado, ¡vayan en cambio al Noveno Cielo!

—dijo con arrogancia Zhen Congming.

—¡Deja de mentir!

¡No eres lo suficientemente valiente para ir al Quinto Cielo!

—dijo Zhao Yanzi.

—¡¿Quién dijo que no soy lo suficientemente valiente?!

—dijo Zhen Congming molestándose, y agregó—: ¡Ya he ido más de veinte veces al Quinto Cielo!

Aunque Zhen Congming era considerado una Súper Bestia Demoníaca de acuerdo a sus años de cultivación, no había pasado mucho tiempo desde que se había transformado en un humano.

Por lo mismo, no conocía mucho las maneras del mundo ya que siempre había estado con su maestro.

¿Cómo podría discutir con Zhao Yanzi, una estudiante de secundaria con muchas ideas?

Todo lo que Zhao Yanzi tenía que hacer era provocarlo al llamarlo cobarde.

—¡De acuerdo!

¡Iremos al Quinto Cielo y veremos si estas familiarizado con el lugar!

—dijo Zhao Yanzi.

—¡¿Cómo no pudiera no estar familiarizado con ese lugar?!

—exclamó Zhen Congming sacando de su bolsillo su Tesoro Dharma Volador en forma de disco negro.

Hao Ren se hizo a un lado y se rio.

La manera en la que Zhao Yanzi estaba irritando a Zhen Congming era similar a la manera en que Hao Ren solía molestar a Zhao Yanzi.

Hao Ren tenía más experiencia que Zhao Yanzi, y Zhao Yanzi tenía más experiencia que Zhen Congming.

—¡Coloca una esfera de energía!

—Hao Ren le recordó a Zhen Congming mientras formaba la suya.

Agarró el brazo de Zhao Yanzi y se sentaron sobre el lomo de Blanquita.

¡Shuuu!

Zhen Congming voló directamente hacia el cielo dejando un rastro negro detrás de él.

—¡Síguelo Blanquita!

—dijo Hao Ren dándole una palmadita a Blanquita en la cabeza.

Las patas de Blanquita se iluminaron con luces coloridas.

Comenzaron a volar hacia Zhen Congming con la protección de la esfera roja de energía.

Hao Ren pensaba que todo lo que tenían que hacer era volar hacia arriba y entrarían en el Quinto Cielo.

Sin embargo, no estaba familiarizado con el entorno del Quinto Cielo.

Pero ahora estaba menos preocupado ya que Zhen Congming estaba allí para mostrarles el camino.

Zhen Congming tenía la mentalidad de un niño típico.

Por lo mismo, era fácil llevarse con él siempre que no se enfadara.

Por el otro lado, Zhao Yanzi, sentada frente a Hao Ren, no sabía que la velocidad de Blanquita se había incrementado tanto.

Mientras bajaba la mirada hacia la ciudad que desaparecía debajo de las nubes, no pudo evitar sentir un poco de miedo.

Se inclinó levemente hacia atrás, sus hombros tocaron el pecho de Hao Ren, y su cabeza se ubicó de bajo de la barbilla de él.

Hao Ren tampoco estaba jugando con ella en ese momento.

Envolvió sus brazos alrededor de sus caderas y sostuvo sus manos, utilizando sus brazos para mantener su cuerpo en su lugar.

Si ella llegara a caerse desde esta altura, estando varios miles de metros en el aire, no habría forma de que Zhao Yanzi pudiese sobrevivir.

Ella todavía estaba en el Reino del Refinamiento del Qi.

El corazón de Zhao Yanzi latía rápidamente.

Aun cuando estaba aterrada por la gran velocidad, ella no quería demostrar su temor.

Todo lo que podía hacer era soportarlo.

Justo en ese momento, Hao Ren estiró sus manos y agarró las de ella sin titubear.

La sensación era como estar parado sobre las alas de un avión que volaba a gran altura, sin mencionar que el lomo de Blanquita no era tan amplio como las alas de una aeronave.

Incluso un adulto estaría aterrado, por no decir Zhao Yanzi, que era una estudiante de secundaria.

Aun así, cuando Hao Ren la sostuvo con fuerza, ella no se irritó por esta acción.

En cambio, apareció una sensación de seguridad en su mente.

¡La velocidad de Blanquita era mucho mayor que la velocidad de una aeronave!

La espalda de Zhao Yanzi estaba firmemente presionada contra el pecho de Hao Ren, y sus manos agarraban con fuerza las de él.

—Blanquita, detente por un momento —dijo Hao Ren mientras le frotaba las orejas con los dedos.

Blanquita, que acababa de recibir una orden, se detuvo de golpe y flotó en el aire.

La súbita parada casi hizo que Hao Ren y Zhao Yanzi salieran disparados de su lomo.

Notando que estaban decenas de miles de metros sobre el suelo, Hao Ren se aferró con prisa a Blanquita utilizando sus piernas, y estaba cubierto de un sudor frío a causa del miedo.

Ya que Hao Ren había envuelto con sus brazos el estómago de Zhao Yanzi, ella tampoco se cayó del lomo de Blanquita.

Mientras flotaban en el aire, Zhao Yanzi suspiró y tuvo demasiado miedo como para mirar hacia abajo.

En realidad, incluso si mirara hacia abajo, todo lo que podría ver serían capas de nubes gruesas.

Esta altitud era mucho mayor que la altitud en la que ella había estado cuando estaba invocando las lluvias.

Si se midiera con cuidado, ya habían alcanzado la altura del Tercer o Cuarto Cielo.

Zhao Yanzi cerró un poco los ojos y sus pestañas temblaron.

Ella no quería romper su palabra ya que había sido suya la idea de subir al Quinto Cielo.

No obstante no podía controlar los temblores de su cuerpo.

Hao Ren agarró suavemente sus hombros y la levantó antes de darle la vuelta.

—Hey…Tú…—Zhao Yanzi intentó preguntar, pero su tono era débil.

Ella no sonaba tan ruda como solía hacerlo.

—Es mejor si miras en esta dirección —dijo Hao Ren colocándola de nuevo sobre Blanquita y haciendo que mirara hacia él antes de agarrarla con gentileza de los hombros.

—¡Vamos Blanquita!

—dijo Hao Ren dándole una nalgada.

Blanquita siguió volando hacia arriba.

Hoy, Blanquita era equivalente a cuatro Tesoros Dharma voladores del mayor grado que se reforzaban entre ellos.

Si no estuviera cargando a Hao Ren y a Zhao Yanzi, ¡podría pasar volando a Zhen Congming en un instante!

Mientras Blanquita comenzaba a acelerar, Zhao Yanzi no pudo hacer otra cosa que arrojarse a los brazos de Hao Ren, abrazando con fuerza su cintura.

Esa era la única vez en que demostraba su naturaleza femenina.

Sus pestañas temblaban levemente, sus dos blancos dientes incisivos mordían sus labios, y sus mejillas se sonrojaron por el frío.

Zhao Yanzi lucía como un conejito cuando utilizaba esta camisa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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