El yerno del rey dragón - Capítulo 64
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Capítulo 64: Capítulo 64 – Las sospechas de la abuela Capítulo 64: Capítulo 64 – Las sospechas de la abuela Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando finalmente regresaron a su dormitorio, los cuatro se sentían un poco intoxicados.
Aun así, Hao Ren era el que estaba más sobrio.
Después de los estresantes eventos, Hao Ren debería haberse quedado en la habitación para cuidar de Zhao Jiayi.
Sin embargo, en ese momento, echaba mucho de menos a su abuela quien apenas había sido dada de alta del hospital.
También le gustaría escuchar los consejos de Zhao Guang sobre el asunto.
Con esto en mente, Hao Ren recogió los materiales de estudio y tomó el autobús hasta la casa de Zhao Yanzi.
Ya eran las siete en punto de la noche para cuando llegó a la casa de Zhao Yanzi.
Zhao Hongyu acababa de terminar de recoger todo después de la cena y se había reunido con la abuela de Hao Ren para charlar mientras veían televisión.
Cuando entró en la casa, Hao Ren se sorprendió de ver el brillo saludable en el rostro de su abuela.
—Ren, ¡justo estábamos hablando de ti!
Pensé que no vendrías esta noche —dijo la abuela sentada cómodamente en el sofá.
Ella se sorprendió gratamente al ver a Hao Ren.
—Algo ocurrió en la escuela y no pude salir hasta ahora.
¿Cómo te sientes abuela?
—preguntó Hao Ren.
—¡Jaja!
¡Mejor que nunca!
¡Hasta mi presión arterial ha vuelto a sus niveles óptimos!
—respondió fuerte y claro la abuela.
Ciertamente Hao Ren pensó que el rostro de la abuela lucía vigoroso y para nada como el de una paciente en recuperación.
De hecho, lucía un par de años más joven que antes.
De pie junto a la abuela, Zhao Hongyu sonreía en silencio.
—Después de todo Hongyu ha cuidado excelentemente de mí.
Me ha preparado sopa de pollo todos los días durante los últimos días, ¡así que mi cuerpo se ha recuperado rápido y se ha hecho más fuerte!
—añadió la abuela mientras miraba agradecida a Zhao Hongyu.
Hao Ren sospechaba que Zhao Hongyu había estado colocando algún elixir en la sopa de pollo.
Mientras más miraba su sonrisa, más seguro estaba de esto.
También era posible que el que la abuela estuviera en un humor excelente hubiera ayudado a que se recuperara más rápido.
De cualquier manera, viendo a su abuela en buen estado, Hao Ren se sintió finalmente aliviado.
Se giró hacia Zhao Hongyu y preguntó—: ¿Dónde está Zi?
—Trabaja en sus tareas arriba, ve y únetele.
Yo charlaré un rato más con tu abuela —respondió con amabilidad Zhao Hongyu.
—¡Ok!
—Hao Ren comenzó a subir las escaleras luego de tomar sus cosas.
De camino, volvió la mirada hacia Zhao Hongyu y la abuela mientras permanecían en la sala.
Descubrió que se llevaban excepcionalmente bien y parecían haber desarrollado una relación incluso más cercana que la que tenían la abuela y su nuera real.
“Qué mundo tan interesante”, pensó.
Pronto llegó hasta la habitación de Zhao Yanzi.
Abrió la puerta con cuidado y encontró a Zhao Yanzi sentada frente a su escritorio, cubierta hasta la cabeza de tarea.
Zhao Yanzi se dio la vuelta tan pronto como escuchó la puerta y al ver a Hao Ren dejó salir de inmediato un—: Humf…
—¿Ahora qué?
¿Qué hice para molestarte esta vez?
—dijo Hao Ren mientras caminaba hacia ella y le entregaba los libros que había tomado prestados la última vez.
—Mi mamá preparó muchos de tus platos favoritos hoy.
Y aun así, hiciste que todas sus buenas intenciones y esfuerzos fueran para nada con tan solo una llamada diciendo que no venias a cenar —respondió Zhao Yanzi enojada y haciendo un puchero con los labios.
—¿Eh?
—dijo Hao Ren.
Como apenas acaba de enterarse de esto de la boca de Zhao Yanzi, Hao Ren se sintió sorprendido y conmovido.
—Algo pasó hoy en la escuela y no pude llegar —explicó Hao Ren mientras se sentaba junto a ella y comenzaba a sacar los materiales de estudio de su mochila.
Zhao Yanzi ignoró los comentarios de Hao Ren mientras seguía inflando las mejillas como un pez globo.
—¿Tus exámenes parciales son este viernes cierto?
—preguntó Hao Ren.
—Sí—dijo Zhao Yanzi asintiendo levemente con la cabeza.
Vestía con un top de capas onduladas y un par de pantalones cortos color beige, lo que la hacía lucir inteligente y vivaz.
El atuendo también la hacía lucir particularmente dulce.
Su adorable y pequeño cuerpo emanaba una suave fragancia de recién bañada, lo que estimulaba levemente el sentido olfativo de Hao Ren.
Sin duda alguna era la hija de una reconocida diseñadora, ya que incluso los atuendos que combinaba casualmente lucían perfectos y deslumbrantes.
—Repasemos para los parciales entonces —sugirió Hao Ren mientras abría los materiales.
Después de leer los libros que Zhao Yanzi le había prestado, Hao Ren tenía ahora un claro entendimiento del progreso de su aprendizaje y podía ubicar con precisión los puntos en los que debería enfocarse.
Por eso podía ahora tutorear a Zhao Yanzi de la manera que mejor le permitiría prepararse para los exámenes parciales.
Sorprendentemente, esta vez Zhao Yanzi no intentó discutir sino que sencillamente siguió las instrucciones de Hao Ren por lo que de inmediato comenzaron la sesión de repaso.
Al final, resultó ser la sesión de tutoría más productiva que Hao Ren había tenido con ella hasta el momento.
Hao Ren sintió que Zhao Yanzi realmente intentaba aprender.
Sabía que ella se estaba tomando en serio los parciales en esta ocasión.
Ya habían pasado dos horas para cuando terminaron de ordenar y revisar los conceptos más importantes de cada materia.
De repente, Hao Ren dejó de darle clase y, girándose hacia ella, le dijo—: Deberías ir a dormir ahora.
Yo iré a chequear a mi abuela.
—Ok —dijo Zhao Yanzi mientras asentía con la cabeza aun abajo, ocupada en organizar las anotaciones de la sesión de hoy.
Su inesperada obediencia tomó por sorpresa a Hao Ren.
Por un segundo se preguntó si la Zhao Yanzi frente a él era de hecho la Zhao Yanzi real.
Silenciosamente salió de la habitación y se dirigió hacia la habitación contigua para visitar a su abuela.
—¿Terminaste de tutorear a Zi?
—dijo la abuela desde la cama donde estaba acostada, parecía que se había quedado despierta esperando a Hao Ren.
—Si.
No pudimos revisar todo, pero ya llegaremos a eso en los próximos días —respondió Hao Ren mientras se sentaba en la cama de la abuela.
—Ren, tengo el presentimiento de que tu relación con la familia de Zi no es tan sencilla como me habías dicho.
Le pregunté a Zhao Hongyu pero insistió en que simplemente eras el tutor de Zi, —dijo concentrando su atención en Hao Ren, y continuóla—: ¿Estás ocultándome algo?
—Uh… no —Hao Ren sacudió la cabeza—: Simplemente terminé haciéndome muy cercano a su familia.
—De acuerdo.
De cualquier manera le debo mucho a Hongyu y su familia por salvar mi vida, así que debes esforzarte mucho al tutorear a Zi —dijo la abuela mientras ponía con cariño una mano sobre el hombro de Hao Ren.
En los pocos días que había pasado en casa de Zhao Hongyu, la abuela sentía que los Zhao la trataban como si fuera un miembro mayor de esa familia.
La manera en la que actuaban con tanta consideración y respeto hacia ella la hizo creer que los Zhao realmente eran una familia de muchas virtudes.
Por ejemplo, todas las mañanas y todas las noches Zi había estado saludando a la abuela.
En las mañanas, Zi vendría a despertar a la abuela y a llamarla para el desayuno; y cada noche después de que Zi regresaba, iba directamente a chequear a la abuela y a revisar cómo seguía.
La abuela se había encariñado mucho con Zi ya que sentía que Zi era atenta y comprensiva.
Como resultado, la abuela había decidido que incluso después de que se hubiera recuperado y vuelto a la casita en la playa, no rompería lazos con Zhao Hongyu y su familia.
Más aún, tenía pensado presentarle a los Zhao a su hijo.
Sin importar lo ocupada que pudiese volverse la vida, harían lo posible por mantener buenas relaciones con los Zhao, y tenía la esperanza de que esa amistad entre ambas familias durara generaciones.
Por otro lado, la abuela pensaba que era una lástima que Zi fuera demasiado joven por un par de años, y que no pareciera guardar ningún sentimiento romántico hacía Hao Ren.
De otra manera, los dos adolescentes harían una pareja genial… Lentamente, mientras la imaginación de la abuela corría desenfrenada, su anticuado idealismo había vuelto a surgir.
Seguía pensando en que, ya que era imposible que Zhao Hongyu fuera su nuera, todavía sería genial si las dos familias podrían hacerse parientes por medio del matrimonio.
Si eso ocurriera, los lazos entre ambas familias estarían cimentados y completos.
“Desafortunadamente, Zi es demasiado joven para ser la novia de Ren”, pensó decepcionada la abuela.
Ciertamente Hao Ren no tenía idea alguna sobre las salvajes elucubraciones de la abuela, que se ajustaban a su modo tradicional de ver las cosas.
Se concentró en contarle sobre la vida en la escuela mientras conversaban intermitentemente, tal como lo habían hecho mientras vivían junto al océano.
Y así pasó medio hora, y se hizo hora para que Hao Ren regresara a la escuela.
Aun cuando Hao Ren estaba listo para volver a la escuela, la abuela no estaba dispuesta a despedirse todavía de su nieto, ella dijo—: Hongyu dijo que podías pasar la noche aquí.
Puedes quedarte en mi habitación o en el estudio en el ático.
—Está bien abuela.
Debería volver a la escuela.
No sería bueno que pasara la noche afuera demasiado seguido —Hao Ren intentó consolarla.
La verdad es que aún estaba preocupado por Zhao Jiayi y quería volver y pasar un tiempo con él.
—Cierto.
Si te quedas afuera muy seguido podría afectar negativamente tu desempeño en la escuela.
Deberías ir emprendiendo la retirada entonces —dijo la abuela, aunque había esperado que Hao Ren pudiera quedarse esa noche, tampoco quería que le fuera mal en la escuela.
—Si.
Descansa mucho también abuela.
Vendré de nuevo mañana a verte —dijo Hao Ren mientras echaba un vistazo a la impecable habitación de su abuela.
Luego se levantó de la cama y salió.
Desde el pasillo del segundo piso, Hao Ren pudo ver que la luz del estudio junto a la sala del primer piso todavía estaba encendida.
Supuso que Zhao Guang no había ido a la cama todavía.
Tras bajar las escaleras, y tal como había esperado, encontró la puerta del estudio abierta de par en par, y adentro a Zhao Guang que leía algunos archivos con una camisa grande colgada sobre sus hombros.
Hao Ren se acercó a la puerta y le dio unos toques.
Zhao Guang levantó la mirada.
Cuando vio a Hao Ren, asintió levemente y dijo—: Adelante.
—Tío, quería pedir tu opinión sobre algo —dijo Hao Ren mientras entraba al estudio.
Levantó la mirada hacia el reloj y notó que eran casi las diez en punto.
Hao Ren pensaba que el padre de Zi siempre era muy serio tanto en trato como en palabra.
Sin embargo, Hao Ren supo de inmediato que Zhao Guang realmente tenía una cantidad enorme de trabajo que atender.
Había esperado en secreto que Zhao Guang no se molestara cuando le pidiera que se involucrara en un asunto tan trivial de la escuela.
—¿Si?
—dijo Zhao Guang, dejando a un lado los archivos y mirando fijamente a Hao Ren.
—Bueno, esto es lo que pasó.
Un compañero de clase mío estuvo en una pelea hoy con el equipo de básquetbol… Hao Ren le contó todo el incidente a Zhao Guang, incluyendo las causas y los resultados potenciales.
Sentado en su silla, mirando a Hao Ren, Zhao Guang escuchó mientras permanecía estoico y en silencio, sin hacer evidentes los pensamientos que pudiera tener.
—¿Eso es todo?
¿Tú participaste también de la pelea?
—preguntó Zhao Guang abriendo finalmente la boca después de que Hao Ren terminara de hablar.
Hao Ren respondió asintiendo.
Para él era muy incómodo pedirle a Zhao Guang que se involucrara y ayudara, ya que después de todo Zhao Guang no era su padre.
Además, Hao Ren ya los había molestado antes con todo el incidente de la abuela, y ahora la abuela estaba incluso quedándose en su casa.
Hao Ren siempre había sido susceptible y ahora temía que el pedirle nuevamente ayuda a Zhao Guang irremediablemente lo haría ver como un descarado.
—No tienes que acudir a mí para cosas como esta —declaró fríamente Zhao Guang mientras miraba a Hao Ren.
El corazón de Hao Ren alcanzó su estómago.
Sintió que había molestado a Zhao Guang, tal como había temido.
—Ve y habla con Lu Qing mañana —agregó Zhao Guang.
El rostro de Hao Ren se puso de un color rojo intenso de la vergüenza.
Cuando estuvo a punto de despedirse, Zhao Guang habló nuevamente—: En breve le haré una llamada al director con respecto a esto.
El nombre de tu compañero es Zhao Jiayi, ¿correcto?
Una pizca de esperanza surgió en Hao Ren.
Viendo a Zhao Guang, quien parecía distante pero siempre estaba dispuesto a ayudar, Hao Ren expresó su gratitud con sinceridad—: ¡Sí, gracias tío!
—No hay problema.
De acuerdo a tu versión del incidente, ustedes no tuvieron mucha culpa.
Yo también espero que la escuela pueda manejar estos asuntos con más imparcialidad.
De cualquier manera, se cuidadoso en el futuro —dijo el tío.
Después de decir esto, Zhao Guang levantó la mirada hacia el reloj y continuó—: Pasarás la noche aquí, ¿cierto?
—No, debo volver ahora a la escuela —respondió Hao Ren.
—Aún tengo mucho trabajo que hacer aquí, ¿está bien si vuelves por tu cuenta?
—preguntó Zhao Guang.
—¡Esta bien!
¡Gracias de nuevo, tío!
—Hao Ren se dio la vuelta y salió del estudio lleno de alegría.
Cuando regresó al segundo piso para recoger sus materiales de estudio de la habitación de Zhao Yanzi, encontró que Zhao Yanzi se había quedado dormida sobre el escritorio.
Hao Ren caminó de puntillas hasta el escritorio y vio que su rostro y sus manos se estaban poniendo rojas por la presión de su propio peso contra el escritorio.
“Definitivamente parece estar haciendo su mejor esfuerzo estudiando para estos parciales”, pensó Hao Ren; nunca la había visto esforzarse tanto antes.
Viéndola dormir dulcemente, Hao Ren no quiso despertarla.
No obstante también le preocupaba que se resfriara o se despertase con la espalda dolorida.
Por lo tanto, tras considerarlo por un momento, Hao Ren se agachó, pasó una mano por debajo de sus rodillas y la otra debajo de su espalda, y la levantó con cuidado.
Zhao Yanzi parecía estar profundamente dormida ya que los movimientos de Hao Ren no la despertaron en lo absoluto.
Sus ojos permanecieron cerrados y su respiración siguió siendo estable.
Cargando a Zhao Yanzi, que parecía un suave peluche, Hao Ren se vio rodeado de su dulce aroma.
Al poco tiempo la colocó con mucho cuidado sobre la cama y la arropo con su cobija.
Entonces tomó sus materiales y salió de puntillas por la puerta.
Antes de cerrar la puerta, apagó las luces grandes y dejó solo una de las pequeñas encendida.
Al cerrarse la puerta, Zhao Yanzi, que estaba “profundamente dormida”, abrió lentamente los ojos mientras se sonrojaba y el rojo cubría su rostro por completo.
“Ese cretino…” suspiró en silencio para sus adentros.
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