El yerno del rey dragón - Capítulo 76
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Capítulo 76: Capítulo 76 – ¡No te haré compañía!
¡Jum!
Capítulo 76: Capítulo 76 – ¡No te haré compañía!
¡Jum!
Editor: Nyoi-Bo Studio Hao Ren no esperaba encontrarse allí con el tercer tío.
Quedó estupefacto por un momento y luego lo ignoró.
—Hey, niño, ¡Te estoy hablando!
—gritó impacientado Zhao Kuo al no recibir una respuesta de parte de Hao Ren.
Ignorándolo de nuevo, Hao Ren se giró hacia Zhao Yanzi y dijo—: Ahora que tu tercer tío está aquí, olvídalo.
Guardó uno de los paraguas de nuevo en su mochila.
Entonces levantó la mirada hacía la lluvia que caía, abrió su paraguas y se alejó caminando.
“Que… que temperamento…”, Zhao Yanzi hizo un puchero mientras lo veía marchándose.
Después de unos segundos, corrió hacia él y lo jaló del brazo—: ¿Por qué hacer un berrinche como un niño?
¡Puedes venir con nosotros ahora que el tercer tío llegó para buscarme!
—¡No me subiré al auto de tu tercer tío!
—dijo Hao Ren, retirando la mano.
—¡Qué estás diciendo niño!
—gritó desde la distancia Zhao Kuo, que lo había escuchado con su agudo oído.
—¡Obstinado!
¡Gruñón!
—dijo Zhao Yanzi dando un pisotón con su pie derecho, luego decidió dejar solo a Hao Ren.
Trotó de regreso hacia su tercer tío que estaba en la puerta de la escuela.
Le había conmovido un poco verlo esperándola en la puerta de la escuela con un paraguas, aún cuando no le gustaba este “tío”.
—¡Olvídate de él y vámonos!
—dijo Zhao Kuo percibiendo el mal humor de Zhao Yanzi.
Después le abrió la puerta para dejarla subir y encendió el Mercedes negro.
Hao Ren caminó en silencio por la calle con su paraguas, ignorando a los autos de millones de yuanes que pasaban a su lado, ya que todo lo que le importaba en ese momento era su abuela.
Había sido una idea cualquiera recoger a Zhao Yanzi de la escuela, no lo había hecho para hacerla feliz.
Si acaso, lo hacía para recompensarla por su trabajo duro reciente.
Mientras el Mercedes negro lo pasaba, Zhao Yanzi volvió la mirada hacia Hao Ren y vio que caminaba solo.
De repente se sintió mal por él.
—Tercer tío ya perdónalo.
Llevémoslo con nosotros —dijo Zhao Yanzi.
—No voy a llevarlo….
¡Quién se cree que es!
—dijo con orgullo Zhao Kuo.
Mientras discutían, el auto dejó atrás a Hao Ren.
Zhao Yanzi se volteó de nuevo para ver a Hao Ren caminando bajo la lluvia y súbitamente le dijo a su tercer tío—: ¡Detén el auto!
—¿Por qué?
¿Se te olvidó algo?
—preguntó.
Al escuchar el grito de Zhao Yanzi, Zhao Kuo estacionó de inmediato el auto a un lado de la calle.
—Adelántate tú tercer tío.
¡Llévate mi mochila!
—dijo Zhao Yanzi abriendo la puerta del auto y saltando hacia afuera.
—¡Zi!
¡Está lloviendo!
—insistió Zhao Kuo.
—¡Está bien!
—respondió.
A continuación corrió de regreso saltando los charcos, mientras el agua reflejaba sus blancas y delgadas piernas.
Hao Ren caminaba con la cabeza bajo el paraguas cuando de repente el pequeño cuerpo de la niña entró en su campo de visión.
Levantó la mirada y vio a Zhao Yanzi parada frente a él, respirando con dificultad.
—¡Dame el paraguas!
—dijo estirando una mano.
—¿Huh?
—dijo Hao Ren sin entender lo que ella quería decir.
—¡Dame el paraguas!
—repitió ella alzando la voz.
Hao Ren la miraba confundido mientras sacaba el paraguas de su mochila.
Zhao Yanzi se lo arrebató rápidamente a Hao Ren, lo abrió, y caminó frente a él dando largos pasos.
Hao Ren aceleró para alcanzarla.
—¿Qué estás haciendo?
¿Caminas conmigo cuando tienes un auto esperándote?
—preguntó Hao Ren.
—¡Quién querría acompañarte!
¿No puedo simplemente disfrutar la lluvia?
—dijo Zhao Yanzi haciendo un puchero, mientras saltaba sobre un pequeño charco.
—¡Zi!
—dijo el tercer tío, que había retrocedido hacia ellos con el Mercedes negro y bajado la ventana.
—¡Está bien tercer tío!
¡Puedes regresar primero tú!
—dijo Zhao Yanzi, despidiéndose con la mano.
Él la miró confundido al notar la impaciencia en su tono.
Sintió que lo insultaban y se preguntó si habría hecho algo incorrecto.
“Ciertamente es cada vez más difícil entender a esta niña.
Antes estaba tan molesta con ese niño que lo quería muerto… Pero ahora…” Suspiró mientras los observaba alejándose juntos.
Entonces aceleró y se dirigió a casa.
La llovizna caía generosamente del cielo.
El aire no había estado tan fresco en mucho tiempo, y el viento frío y refrescante los hizo sentir muy bien.
Los zapatos de Zhao Yanzi se mojaron y también lo hicieron sus medias, pero ella igual insistió en caminar en lugar de tomar el autobús o parar un taxi.
—¿Cómo te fue en los exámenes?
—preguntó Hao Ren.
—Más o menos —respondió.
Entonces agregó—: No me ayudaste a hacer trampa.
—En realidad solo puedes depender de ti misma en un examen.
¿Cómo puedes hacer trampa?
—dijo Hao Ren con un alto sentido de lo correcto.
—Pffffft, no me digas que tú nunca has hecho trampa —dijo Zhao Yanzi con desdén.
Hao Ren hizo memoria examinando su pasado y se dio cuenta de que él tampoco había sido del todo correcto durante sus exámenes de secundaria.
De todas maneras, refunfuñó para sus adentros: “nosotros solo utilizábamos algunas respuestas anotadas en una hoja… Y la peor ofensa sería intentar ver los exámenes de los demás.
Nadie se hubiera atrevido a pedir las respuestas con un celular…” —¿Cuándo te entregarán los resultados?
—preguntó Hao Ren.
—Que molesto…¡No eres mis padres!
—dijo Zhao Yanzi entornándole los ojos.
Hao Ren refunfuñó en secreto, “Soy tu tutor, y… Soy tu futuro esposo.” Viendo que ella estaba tan a la defensiva prefirió mantenerse en silencio mientras seguían caminando.
Ella no había respondido a ninguna de sus preguntas.
—Tú y la presidenta de la clase…¿Qué ha estado ocurriendo entre ustedes dos últimamente?
—preguntó de repente Zhao Yanzi después de caminar un par de pasos más.
—¿Por qué preguntas?
—respondió interesado Hao Ren.
—Solo tengo curiosidad —dijo haciendo un puchero y acelerando un poco.
Hao Ren pensó para sus adentros mientras se apresuraba para alcanzarla, “¿Pensará que Xie Yujia es mi novia de la escuela?” “No creí que ella también se pusiera celosa…” Pensó Hao Ren mientras miraba su lindo rostro.
Aceleraron y desaceleraron de vez en cuando hasta que llegaron a la casa de Zhao Yanzi.
El Mercedes negro de Zhao Kuo estaba estacionado afuera.
Zhao Yanzi sacó su llave y abrió la puerta y de inmediato escuchó la discusión que sucedía en la sala entre su papá y su tercer tío.
—¿Qué?
Hermano, ¿Invitaste a esos idiotas del Océano Oeste?
—alcanzó los oídos de Hao Ren la fuerte voz de Zhao Kuo.
—Baja la voz, tenemos invitados —dijo haciéndolo callar Zhao Guang, “Tenemos que invitarlos te guste o no.
Después de todo solían estar en buenos términos con nosotros, si no los invitáramos a la fiesta de 15to cumpleaños de Zi sería como romper con ellos en público” pensó.
—¡Hermano!
—Zhao Kuo se detuvo a sí mismo cuando vio que Hao Ren y Zhao Yanzi habían regresado.
—Papá, tercer tío, ya volví—dijo Zhao Yanzi entrando a la casa y colocando el paraguas en una esquina.
—Tío —saludó Hao Ren siguiéndola hacia adentro.
No quería parecer descortés enfrente de Zhao Guang, aunque realmente no era un fan de Zhao Kuo.
—¿Dónde está mi abuela?
—preguntó Hao Ren.
—Jeje, ella está cocinando con Hongyu en la cocina —dijo riendo Zhao Guang.
Luego se dio la vuelta hacia Zhao Kuo con el rostro muy serio y dijo—: Tú, ven conmigo a mi estudio.
El rostro de Zhao Kuo se puso rojo mientras bajaba la mirada.
Entonces siguió a Zhao Guang, que era más alto y más fornido, hacia el estudio.
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