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El yerno del rey dragón - Capítulo 77

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Capítulo 77: Capítulo 77 – Aparecieron… Capítulo 77: Capítulo 77 – Aparecieron… Editor: Nyoi-Bo Studio Hao Ren entró en la cocina y saludó a Zhao Hongyu y a su abuela, que estaban ocupadas cocinando.

Zhao Yanzi siguió su ejemplo y saludo a su mamá y a la abuela.

Ya que la cena no estaba lista todavía, Zhao Hongyu les pidió a Hao Ren y Zhao Yanzi que subieran a jugar un rato antes mientras servían la cena, así que subieron a la habitación de Zhao Yanzi.

A Zhao Yanzi ya no le molestaba que Hao Ren entrara en su habitación, aunque aún era su territorio y Hao Ren debía obedecer sus reglas mientras estuviera allí.

—Yo jugaré videojuegos y tú puedes leer —dijo asignando de inmediato tareas tan pronto como entraron en la habitación.

Hao Ren tomó la novela que había leído hasta la mitad de entre sus libros.

Preguntó de una forma casual y a propósito—: ¿Se está acercando tu cumpleaños?

—Es el próximo mes —respondió Zhao Yanzi.

Luego encendió la computadora antes de ponerse las pantuflas rosadas que usaba siempre que estaba en su habitación.

—¿Qué es el Océano Oeste que mencionó tu tercer tío?

—Hao Ren siguió preguntando.

Sabía muy poco sobre la Tribu Dragón.

A veces sentía que no eran diferentes de la gente ordinaria, y otras veces, que cada uno de sus movimientos y sus palabras tenían un halo de misterio.

—El Océano Oeste también es un Clan Dragón, igual que nuestro Clan Dragón del Océano Este pero con diferentes áreas bajo su control.

Son malísimos para dirigir los negocios en su terreno y son estúpidos y arrogantes —dijo Zhao Yanzi.

El tono en su voz demostraba cuánto resentimiento sentía hacia el Océano Oeste.

—¿Y también hay un Océano Sur y un Océano Norte?

—especuló Hao Ren.

—Sí, pero tenemos poco contacto con ellos, solo nos los encontramos en la conferencia anual —dijo Zhao Yanzi mientras esperaba a que la computadora terminara de encender.

—¿Conferencia anual?

—Sí, es una reunión habitual para los Clanes Dragón del Río, Arroyo, Lago y Océano.

Aparte de la conferencia anual, también hay reuniones de la Tribu Dragón cada dos años.

Todo esto es más complicado de lo que te puedes imaginar.

Sin embargo no es asunto mío y mi papá se encarga de eso —dijo ella.

El juego brilló en la pantalla de la computadora y Zhao Yanzi saltó a su silla y agarró el mouse.

Ya no estaba de humor para charlar con Hao Ren.

Por otro lado, Hao Ren no quería hacerle más preguntas.

Sabía que tendría que acostumbrarse poco a poco ya que las cosas, tal como había dicho Zhao Yanzi, eran más complicadas de lo que él había imaginado.

Tomando en cuenta las cortas respuestas de Zhao Yanzi, Hao Ren entendió que Zhao Guang estaba a cargo del Clan Dragón del Océano Este y por lo mismo tenía mucho en su plato.

No era extraño que estuviese ocupado todo el día, y que su hermano menor Zhao Kuo lo superara en lo que se refiere a los niveles de cultivación.

Como la esposa de Zhao Guang, Zhao Hongyu también era una mujer ocupada.

Solo Zhao Yanzi, que era atesorada por todos, llevaba una vida feliz y libre de estrés.

Aunque ese fuera el caso, cuando ella creciera tendría que soportar su parte de la carga y las obligaciones.

Sentado en la silla reclinable y mirando a Zhao Yanzi ocupada jugando su videojuego, Hao Ren reflexionó sobre estos temas para sus adentros.

Tras pensarlo por un rato, tomó la novela para matar el tiempo.

El reloj siguió corriendo y pronto estuvo lista la cena.

—¡Zi!

¡Ren!

¡Bajen a comer!

—Zhao Hongyu los llamó desde el pie de la escalera.

—¡Vamos!

—respondieron Zhao Yanzi y Hao Ren, poniéndose de pie al mismo tiempo y saliendo corriendo juntos de la habitación.

—¿Dónde está el tercer tío?

—preguntó Zhao Yanzi al bajar las escaleras, cuando noto que Zhao Kuo no estaba a la vista.

—Tuvo que regresar a terminar algunos asuntos —dijo Zhao Hongyu con una expresión impotente en el rostro.

—Debe haberse peleado con papá—dijo Zhao Yanzi señalando la verdad mientras tomaba asiento.

Luego agregó—: No importa.

Iré a visitarlo luego.

—Tu tercer tío tiene mal temperamento y es testarudo.

Necesita pensar las cosas —dijo Zhao Hongyu quitándose el delantal.

Luego se dio la vuelta hacia Hao Ren y su abuela y añadió—: Tía, Ren, comamos.

—Bueno…—dijo la abuela sentándose y agarrándose las manos.

A continuación agregó—: Me he quedado aquí demasiado tiempo, te pido disculpas por los problemas que te he causado.

—No es ningún problema.

Tía, me has ayudado mucho —dijo Zhao Hongyu con calidez.

La abuela sonrió y se giró hacia Hao Ren mientras decía—: Ren, he tomado la decisión con tu padre de que mañana nuestras dos familias se reunirán para almorzar y conocerse mejor.

—Mañana…—asintió Hao Ren que ya se esperaba que tal día llegaría tarde o temprano.

—Así que esta cena es la última que tendré en el hogar de Zi —añadió la abuela con un tanto de melancolía.

Durante su estadía, ella y Zhao Hongyu se habían hecho amigas, le agradaba mucho Zhao Yanzi y, aunque Zhao Guang rara vez hablaba, él le mostraba un respeto sincero.

Esas eran las razones por las que la abuela se sentía renuente de dejar su hogar.

Después de todo, su hijo y su nuera, que siempre estaban ocupados con sus trabajos, nunca habían sido tan cálidos con ella.

—Tía, no digas eso.

Puedes volver cuando quieras.

Si así lo quieres, puedes quedarte aquí para siempre —dijo de inmediato Zhao Hongyu.

—Jeje, es imposible.

No puedo darte más problemas.

Comamos —dijo la abuela.

Viendo la pena y la renuencia en el rostro de la abuela, Hao Ren deseó que ella siguiera viviendo allí.

No obstante, tal como había dicho la abuela, no podían causarle más problemas a la familia de Zhao Hongyu.

Además, su papá y su mamá ya habían regresado del extranjero, y no había ninguna razón para que su abuela viviera en casa de alguien más.

—Ren, puedes pasar la noche aquí, no necesitas regresar a la escuela —dijo abruptamente Zhao Guang.

—Ok —dijo de inmediato Hao Ren, que quería pasar más tiempo con su abuela.

Afuera caía la llovizna y la atmósfera dentro del comedor era un poco melancólica.

Era la segunda vez que Hao Ren pasaba la noche en la casa de Zhao Yanzi.

Durmió sobre unas sábanas en el suelo de la habitación de su abuela y charlaron hasta muy tarde a la noche.

La abuela estaba llena de alabanzas para la familia de Zhao Yanzi, y era evidente para Hao Ren que ella había formado profundos lazos con ellos durante su corta estadía.

El día siguiente fue sábado y tocó un día soleado.

Zhao Hongyu había empacado las cosas de la abuela mientras intentaba convencerla de quedarse.

La abuela quería quedarse con ellos pero también le incomodaba quedarse más tiempo.

Para demostrar su gratitud, le había pedido a su nieto que hiciera una reservación en el Restaurante Starlight, el mejor en la ciudad del Océano del Este.

El almuerzo quedó programado para las 11 de la mañana.

De acuerdo a lo que habían planeado, los padres de Hao Ren deberían conducir hasta la casa de Zhao Yanzi para recoger las maletas de la abuela antes de ir todos juntos a almorzar.

Sin embargo, los padres de Hao Ren no llegaron a las 11.

La abuela, que había estado inquieta toda la mañana, no pudo esperar más y llamó a su hijo.

Al poco tiempo le informaron que estaban retrasados y que llegarían pronto.

Por lo tanto se sentaron en la sala y aguardaron.

Media hora pasó y los padres de Hao Ren todavía no habían aparecido.

La abuela, que había tratado de mostrarse calmada, se agitó.

—Tía, tómalo con calma.

Seguramente el tráfico los retrasó—dijo Zhao Hongyu consolándola.

Hao Ren también se estaba impacientando.

La familia de Zhao Yanzi había dejado todo de lado y habían esperado a sus padres, pero ellos simplemente no aparecían.

Pasó otra media hora.

Cuando la abuela estaba por llamar de nuevo, un Ford blanco apareció en la puerta.

Tanto el padre de Hao Ren, que vestía un traje plateado, como su madre, que vestía un largo vestido negro, se bajaron del auto y se apresuraron a acercarse tomados de la mano.

Combinaban perfectamente el uno con el otro, más allá de las apariencias y los temperamentos.

Si Xie Yujia hubiera estado allí habría estado impactada, ya que esta pareja no era otra que Hao Zhonghua y Yue Yang, ¡los mismos que habían dictado las conferencias científicas en la Universidad del Océano Este unos días atrás!

Viendo a Hao Zhonghua y a Yue Yang acercándose a ella, la abuela intentó no mostrar ninguna alegría en su rostro.

Por el contrario, mostraba una expresión inusualmente seria.

Señaló al suelo y dijo mientras su cuerpo se sacudía levemente—: ¡Extiende tu mano!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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