El yerno del rey dragón - Capítulo 87
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Capítulo 87: Capítulo 87 – Esfuerzos inútiles Capítulo 87: Capítulo 87 – Esfuerzos inútiles Editor: Nyoi-Bo Studio —Acompañaré a Su Majestad y a Fuma afuera —dijo el Primer Ministro Xia, haciendo una reverencia y extendiendo su mano.
—Regresa y dile a los ancianos que no salgan a despedirnos —dijo con ligereza Zhao Guang.
—Como desee, su alteza.
Pero debo cumplir con mi deber —dijo el Primer Ministro Xia mientras los acompañaba a la salida.
No se detuvo hasta que alcanzaron la puerta principal del Palacio Dragón—: Llegaré hasta aquí.
¡Espero que su majestad y Fuma tengan un viaje seguro!
Hao Ren se volteó hacía el Primer Ministro Xia y respondió—: Primer Ministro Xia, ¡gracias por el tour de hoy!
¡Adiós!
“¿Adiós?” pensó el Primer Ministro Xia sin poder moverse hasta que comprendió que Fuma se estaba despidiendo de él.
Estuvo tan agradecido por la simple despedida de Hao Ren que solo pudo quedarse mirándolo, sin saber qué decir.
—Sígueme —dijo Zhao Guang, luego entró caminando dentro de la formación de matriz que protegía el lugar y continuó—: Tres pasos a la izquierda, uno al frente, seis a la derecha.
Nuevamente comenzó a darle instrucciones a Hao Ren.
Apresurado, Hao Ren sacó la Cuenta Repelente de Agua y la colocó en su boca.
Luego siguió de cerca a Zhao Guang, con mucho cuidado.
De pie en la puerta del palacio, el Primer Ministro Xia se dio la vuelta para mirar a Hao Ren con lágrimas en sus ojos.
“¡Qué Fuma tan virtuoso, considerado y amable!
Me pregunto si lo veré otra vez”, pensó.
Ya en el vasto océano, Zhao Guang caminó tranquilamente hacia adelante mientras Hao Ren lo seguía muy ansioso, como si estuviera presentando un examen de escucha de inglés para la Admisión a la Universidad.
Tenía miedo de malinterpretar las instrucciones de Zhao Guang y terminar dando un paso en falso debido a sus nervios.
Continuaron caminando por más de diez minutos antes de que salieran de la formación de matriz.
Pese a que tenía la Cuenta Repelente de Agua en su boca, las ropas de Hao Ren estaban empapadas, no por el agua marina sino por su propio sudor.
Una vez que llegaron a tierra, Hao Ren escupió la cuenta y sintió un amargo sabor en su boca.
Para ese momento el cielo ya se había oscurecido, y la única fuente de luz era la luna, que se reflejaba sobre la superficie del mar.
Hao Ren tomó su teléfono y vio que ya eran las diez en punto.
Si bien la leyenda decía que “Un día en el Palacio Dragón equivale a un año en la tierra”, ese no era del todo el caso.
Incluso así, el tiempo ciertamente había pasado rápido.
Zhao Guang se dirigió hacia su auto para encenderlo mientras Hao Ren limpiaba la cuenta y le decía—: Tío, aquí está la cuenta que me has prestado.
—Puedes conservarla —dijo Zhao Guang mientras encendía el auto, y continuó—: Sube al auto.
Ya es tarde, puedes pasar la noche en nuestra casa e ir directamente desde allí a la escuela mañana.
Tomando en cuenta que probablemente la abuela y sus padres ya se habrían ido todos a dormir, Hao Ren asintió y respondió—: Gracias, tío.
—¿Qué te pareció el viaje?
—Zhao Guang le preguntó a Hao Ren en el camino de regreso.
—Muy diferente de lo que había imaginado —respondió Hao Ren.
—Jeje.
Yo regreso una vez al mes al Palacio Dragón, para lidiar con el trabajo acumulado.
Te lleve conmigo hoy para que pudieras verlo.
Aunque no vivamos allí, el Palacio Dragón es un lugar importante para nosotros —dijo Zhao Guang.
Hao Ren asintió.
De repente pensó sobre el incidente en el Palacio de Hielo y preguntó—: Hoy, mientras visitaba el Palacio de Hielo con el Primer Ministro Xia, vi a una Doncella Inmortal encarcelada dentro de un bloque de hielo.
¿Estabas al tanto de eso?
—Lo estaba.
Ella es la Doncella Inmortal, enviada desde el Reino de Arriba hace 200 años.
Ahora que lo pienso, el tiempo de su condena debe haber terminado ya.
—Le pedí al Primer Ministro Xia que la liberara —dijo Hao Ren.
Para sorpresa de Hao Ren, Zhao Guang estaba tranquilo.
Le dijo—: Ella es solo una Doncella Inmortal que cometió un error.
No es nada del otro mundo si la liberamos.
Después de todo, no podemos mantenerla cautiva en el Palacio de Hielo para siempre.
Zhao Guang no le negaría a su propio yerno este pequeño momento de autoridad, ni tampoco culpaba a Hao Ren por interferir.
Además, conocía bien al Primer Ministro Xia, un hombre cauteloso que manejaría bien este asunto.
Hao Ren estaba aliviado, había temido que Zhao Guang lo regañara por tomar la decisión sin consultarlo con él.
El auto condujo con suavidad sobre la autopista.
Al poco tiempo regresaron a casa.
Ya eran las 11 en punto.
Zhao Hongyu escuchó el auto llegar y bajó las escaleras en pijama para recibirlos.
—¡Regresaron juntos!
¿Tienen hambre?
—preguntó preocupada.
—No, yo no —respondió sacudiendo la cabeza Hao Ren.
Como había comido dos de las pequeñas frutas rojas, todavía estaba satisfecho.
No obstante, se sentía cansado después de haber estado caminando por tanto tiempo.
—Yo tampoco tengo hambre.
Dejémoslo así por hoy —dijo cansado Zhao Guang mientras se quitaba la chaqueta.
Había pasado todo el día trabajando en el Palacio Dragón y estaba exhausto.
Ahora Hao Ren entendía por qué Zhao Yanzi no tenía ningún apuro por regresar al Palacio Dragón.
Después de todo era un lugar gigantesco y siempre era ya la medianoche para cuando el viaje terminaba.
A ella no le gustaba eso.
—Tú pasa la noche en la habitación de Zi.
Yo necesito trabajar esta noche en mis diseños en el estudio —Zhao Hongyu le dijo a Hao Ren, que esa noche llevaba su cabello recogido.
—¿Puedo dormir en la habitación que utilizaba mi abuela?
—preguntó Hao Ren.
—Ya que tu abuela no regresará en un tiempo aproveché a rociar esa habitación con insecticida.
Todavía no está lista para ser habitada —explicó sonriendo Zhao Hongyu.
—Entonces yo…—comenzó a decir Hao Ren, pero se detuvo en lo que Zhao Hongyu comenzó a empujarlo escaleras arriba.
Se detuvieron en la puerta de Zhao Yanzi y llamaron a la puerta.
—¡Ya estoy por dormirme!
—gritó de Zhao Yanzi desde la habitación.
—¡Niña traviesa!
—dijo Zhao Hongyu, sacando la llave y quitándole el seguro a la puerta.
Como era de esperarse, Zhao Yanzi estaba agazapada sobre su silla jugando videojuegos en la computadora, con su pijama rosado y su casual cola de caballo.
Se dio vuelta y se molestó al ver a Hao Ren.
Preguntó—: ¿Qué haces aquí?
—Ren dormirá en tu habitación esta noche.
¡Deja de jugar videojuegos y métete en la cama ahora!
—dijo Zhao Hongyu mientras arrastraba a Hao Ren dentro de la habitación.
Sacó unos cobertores de cama del armario y los colocó sobre la alfombra, frente a la cama de Zhao Yanzi.
—¡Mamá!
—gritó en protesta Zhao Yanzi al ver que su mamá había decidido que Hao Ren dormiría su habitación sin consultarle.
—No grites.
Necesito el estudio del ático esta noche, y eché insecticida en la habitación de la abuela.
Además, la sala es demasiado fría como para dormir allí.
Esta noche tiene que quedarse en tu habitación —dijo Ignorando las protestas de Zhao Yanzi.
A continuación, Zhao Hongyu acomodó las coberturas y le dijo a Hao Ren—: Ren, acuéstate pronto.
—Gracias tía —dijo agradeciéndole con sinceridad Hao Ren.
—Si Zi no te deja descansar, avísame —diciendo esto, Zhao Hongyu salió de la habitación y cerró la puerta.
—¡Tú!
—gritó Zhao Yanzi, saltando de su silla en el momento en que Zhao Hongyu dejó la habitación, y agregó—: ¡Tú hiciste esto a propósito!
Hao Ren se sintió ofendido ya que él había esperado pasar la noche en la habitación que su abuela había utilizado, era por eso que había regresado con Zhao Guang.
No se había esperado que la habitación en donde se había quedado la abuela no estuviera disponible a causa del insecticida.
Sin embargo, no quería explicarse con Zhao Yanzi.
Tras desabotonarse la chaqueta, caminó hacia el baño.
Notando lo familiarizado que estaba con su habitación, Zhao Yanzi se molestó aún más.
Gritó—: ¡Te prohíbo que vivas en mi habitación!
—Acuéstate temprano.
Quedarte toda la noche jugando videojuegos y levantándote tarde a la mañana es malo para ti.
¡Tienes clases mañana!
—Hao Ren la regañó dándose la vuelta.
—¡No tienes ningún derecho a regañarme!
—Zhao Yanzi agarró una almohada y se la lanzó a Hao Ren enfurecida.
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