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El Yerno Millonario - Capítulo 27

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27: Nombre en vano 27: Nombre en vano Justo cuando Elaine ya contaba el dinero en su cabeza, Fred White se volvió hacia el grupo con voz firme: —Señoras y señores, no se preocupen.

Voy a hablar con ellos ahora mismo.

Esperen las buenas noticias.

Elaine sintió que con Fred de su lado nadie se atrevería a faltarle al respeto.

Se irguió y anunció: —Fred, yo voy contigo.

Charlie intervino con cuidado: —Mamá, mejor quédese aquí.

Por si acaso Fred no puede resolver esto de inmediato, usted no queda involucrada en algo que se puede complicar.

—¡Cómo te atreves!

—Elaine lo fulminó con la mirada—.

¿Estás dudando de la capacidad de Fred?

Los señores y señoras del grupo, que tenían todas sus esperanzas puestas en Fred White, miraron a Charlie con evidente molestia.

¿Quién era ese para aguarles la fiesta?

Charlie no se inmutó: —Mamá, lo mejor es que espere aquí.

No es buena idea meterse en las negociaciones.

—¡Cierra esa boca!

¿Quién te preguntó a ti?

Fred White tampoco se quedó callado.

Sonrió con suficiencia: —Bonita envidia la tuya, cuñado.

¿Crees que soy como tú, que nada más sabe abrir la boca para gritar consignas?

Charlie soltó el tema.

No valía la pena insistir.

Elaine era demasiado necia, demasiado encandilada por las apariencias.

Igual que la señora Willson, pero con el cabello más largo y el criterio igual de corto.

Veía un Porsche y un traje de marca y ya no necesitaba pensar más.

Lo que ella no veía era que detrás de una estafa de esta escala había gente seria y peligrosa.

No eran rateros de poca monta.

Y Fred White, con todos sus contactos de segundo nivel, no tenía ni la mitad del peso necesario para meterse en eso.

Pero si Elaine quería ir a la hoguera, que fuera.

—Está bien —dijo Charlie con calma—.

Espero las buenas noticias del joven White.

Elaine le lanzó una última mirada envenenada y luego se volvió hacia Fred con su mejor sonrisa: —Fred, no le hagas caso a ese inútil.

Tu tía confía plenamente en ti.

—No se preocupe, tía —respondió Fred con una sonrisa triunfal—.

Yo no me rebajo a ese nivel.

—¡Vamos, entonces!

Fred White avanzó hacia la entrada de Harley Seguros con Elaine pegada a su lado.

El grupo los siguió con la vista, lleno de esperanza.

Al llegar a la puerta, Fred se plantó frente a los empleados que bloqueaban la entrada y habló con el tono de quien no está acostumbrado a que le digan que no: —Vayan a decirle a su jefe que devuelva el dinero de esta gente de inmediato.

Si no, llamo a mi equipo de abogados y al Ministerio Público ahora mismo.

Y cuando lleguen, van a terminar todos presos, empezando por su jefe.

Elaine se acomodó al lado de Fred y añadió con energía renovada: —¿Escucharon, perros?

¡Ahora sí tenemos respaldo!

¡Si no devuelven el dinero, el joven White los manda a todos a la cárcel!

El empleado al frente, un guardia que claramente no ganaba lo suficiente para lidiar con esto, se puso nervioso: —Señor, yo sólo soy guardia de seguridad.

No tengo nada que ver con los asuntos de la empresa.

Fred White frunció el ceño con aire de magnate ofendido: —Entonces llama a tu jefe.

Dile que soy Fred White, de la familia White de Aurous Hill.

Que venga a atenderme personalmente, o va a arrepentirse de haberme ignorado.

Lo dijo con toda la arrogancia del mundo.

Y tenía cierta lógica: los White no eran la familia más poderosa de Aurous Hill, pero tampoco eran poca cosa.

Un nivel medio-alto, con suficiente nombre para que muchos se lo pensaran dos veces antes de ignorarlos.

El jefe de una empresa fraudulenta, al escuchar ese apellido, debería sentir algo de presión, ¿no?

El guardia, sin saber bien a bien con quién estaba tratando, decidió no arriesgarse.

Sacó el teléfono y llamó a su superior.

Fin del Capítulo 27

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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