El Yerno Millonario - Capítulo 84
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Capítulo 84: Cuida tu boca, Zhao Dong
Lili no cambió el tono ni un grado:
—Deja de echarme cuentos. El restaurante no tiene nada que ver contigo, y no te voy a dar ni un centavo. El cuadro pertenece al negocio. Si no lo sacas ahorita, llamo a la policía y digo que lo robaste de mi restaurante.
Zhao Dong se recargó en el marco de la puerta con una sonrisa que no era amable:
—Chavito, te conviene conocer tus límites. Tengo contactos en toda Aurous Hill. Si no entregas el cuadro, hago una llamada y te mandan a recoger esta noche. Doscientos mil de valor en causa es suficiente para darte diez años adentro.
Stephen tenía los ojos llenos de lágrimas. Le preguntó a Lili:
—Les di todo lo que tenía estos años. Todo. Aunque no lo aprecies, ¿de verdad tenías que llegar hasta esto?
—¿Apreciar qué? —Lili lo miró con desdén absoluto—. ¿Apreciar a quién? Nunca me gustaste. Nunca. Un hombre como Zhao Dong es lo que merezco. Tú nunca ibas a estar a ese nivel.
Zhao Dong sonrió satisfecho:
—Se me olvidó decirte, Lili y yo nos entendemos muy bien. En todos los sentidos.
Lili se cubrió la boca con la mano haciéndose la tímida:
—Ay, Dong, ¿por qué dices eso?
—¿Qué? —Zhao Dong se rio—. ¿Y si cerramos la puerta y le mostramos al señor cómo funciona lo nuestro?
—¡Ay, no! ¡Qué vergüenza!
Stephen no aguantó más. Agarró la almohada y la arrojó contra los dos:
—¡Lárguense de aquí, par de sinvergüenzas!
Zhao Dong atrapó la almohada en el aire, se la devolvió de un manotazo y le advirtió:
—Si no aparece el cuadro, la otra pierna te la quiebro yo. Y después te mando a la cárcel.
Fue entonces cuando Charlie entró al cuarto.
—El que le ponga un dedo a mi hermano va a salir de aquí por su propio pie o en ambulancia. Él decide.
Zhao Dong se volvió lentamente:
—¿Y tú quién eres?
Lili respondió por él:
—Es Charlie. El que trajo el cuadro.
Zhao Dong soltó una carcajada:
—¡Ah! ¿El yerno arrimado? Ese que vive de la caridad de su suegra. Nadie sabe ni quién eres en esta ciudad.
Luego lo miró con frialdad:
—Tres segundos para salir. Si te vas ahora, finjo que nunca te vi.
Charlie lo miró sin parpadear:
—¿Que me vaya? ¿Quién te crees?
—¿Quién me creo? —La voz de Zhao Dong bajó un tono—. Mucho cuidado con cómo me hablas, chamaco.
—Me vale si te llamas Zhao Dong, Zhao Cero o Zhao Diarrea. Me tienes muy harto. Te voy a dar una oportunidad: te hincas, le pides perdón a mi hermano, y le dejas romper una pierna. Si no lo haces, la vas a pasar muy mal.
Zhao Dong lo miró un segundo en silencio.
Y luego se empezó a reír. Primero suave, luego más fuerte.
—¿Que me hinque yo? ¿Tú me estás diciendo eso a mí? ¿Tienes ganas de morir?
Lili tampoco se aguantó:
—Charlie, ¿estás bien del coco? ¿Le hablas así a Zhao Dong? ¿Cuánto tiempo más crees que vas a vivir?
Charlie la miró un segundo:
—A ti no te hablo. Cállate, zorra.
—¡Cómo te atreves! —Lili se volvió hacia Zhao Dong furiosa—. ¡Amor! ¡Me insultó! ¡Mándale a alguien! ¡Le arranco la boca!
Zhao Dong apretó la mandíbula:
—No sé ni quién te crió. Voy a hacer una llamada y te van a poner en tu lugar. Espérate.
Charlie sonrió:
—Perfecto. Llama a quien quieras. Porque si no lo haces tú, los dos van a salir de este hospital en condiciones muy distintas a como entraron.
Fin del Capítulo 84
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