Elemenyin: Saga Of Breaking Limits Beyond - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 La primera Guerra Civil
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16: Capítulo 16: La primera Guerra Civil 16: Capítulo 16: La primera Guerra Civil A la mañana siguiente, 3:00 p.m.
Yerno terminó de preparar su bulto con comida, agua y ropa.
Iris entró a la sala con una taza de café en la mano.
—Yerno, ¿dónde está Flare?
—preguntó.
Yerno respondió mientras cerraba su bulto: —Está en la cocina.
Iris se quedó pensativa, sintiendo un mal presentimiento.
—Oye… ¿No se supone que tu hermana iba a llegar hoy con los trajes de baño?
Yerno la miró.
—Tienes razón.
Y pensar que salió ayer con él… Flare salió de la cocina y comentó: —Escuché explosiones afuera.
Iris lo miró confundida.
—¿Será que están lanzando fuegos artificiales?
Flare negó con la cabeza.
—Hablo en serio.
Hay explosiones reales afuera.
Yerno se levantó.
—Seguro es tu ciudad haciendo de las suyas, ¿no?
Flare lo miró con seriedad.
—Si lo fuera, estaríamos en plena guerra civil.
No creo que sea eso.
Esto parece otra cosa.
De repente, una explosión rompió una de las paredes de la casa, revelando a múltiples guardias entrando por la fuerza.
El trío los observó con alerta.
—Vaya, ustedes no son Yanill ni ese estúpido… Pero al menos conseguimos premio triple —dijo una guardia con una sonrisa burlona.
Iris invocó hielo con sus manos.
—¿Nos están llamando débiles?
Flare encendió sus llamas mientras Yerno analizaba la situación.
Las guardias gritaron: —¡Al ataque!
Todas se lanzaron al interior de la casa, desatando el caos.
Flare fue el primero en moverse, lanzando bolas de fuego.
Varias guardias bloquearon el ataque con escudos y contraatacaron, pero Flare esquivó cada golpe con agilidad, devolviéndoles con fuerza golpes certeros.
Al ver a más guardias armadas disparando balas, Flare elevó su temperatura corporal y derritió cada proyectil en el aire.
Luego, lanzó un potente chorro de fuego como un lanzallamas, derribando a varias de ellas.
Mientras tanto… Iris y Yerno luchaban juntos.
Iris creaba afilados picos de hielo que atravesaban a varias guardias.
Yerno, con fuerza bruta, enfrentaba a otras.
Una guardia intentó aplastarlo con un martillo, pero Yerno esquivó, provocando grietas en el suelo.
Con un movimiento rápido, atrapó el martillo, golpeó con fuerza la rodilla de la guardia y luego la derribó de un aplastante golpe en la cabeza, haciendo que sangrara.
Iris arrojó a la última guardia fuera de la casa con una estocada de hielo.
—¿Sabes que matar a ese pobre tipo no te hace ver como un héroe, verdad?
—le dijo Iris a Yerno.
Yerno se rió.
—¿Y tú qué sabes de héroes?
Mientras tanto… Flare seguía lanzando llamas a las guardias.
Al acabar con una de ellas con un golpe en el estómago, esta cayó, soltando su espada.
Iris y Yerno se acercaron a él.
—¿Están bien?
—preguntó Flare.
Iris cruzó los brazos.
—Estamos bien.
Esas guardias eran débiles.
Salieron de la casa y vieron el caos extendido por toda la ciudad.
—¿Qué es esto…?
¿Una guerra civil?
—preguntó Yerno.
Iris y Flare observaron, preocupados.
—Parece que sí… Esta invasión está fuera de control —dijo Flare.
Yanill apareció corriendo, herida.
—¡Hermano, tienes que salir de aquí!
Yerno corrió hacia ella.
—¡Jamás!
¡Voy a entrar al clan y subir de rango!
—¡Yerno, escúchame!
Esta invasión es peligrosa.
¡Mataron a mi tío y no tengo cómo defenderme!
¡Ustedes tampoco!
¡Salgan de Waterion lo más rápido posible!
De repente, una bala de veneno fue disparada hacia Yanill, pero Yerno se interpuso y recibió el impacto en su brazo.
Adaptó el veneno y lo resistió.
Yanill cayó sorprendida, mientras Flare e Iris observaban sin reacción.
Yerno se sacó la bala del brazo y la dejó caer al suelo.
Desde la distancia, apareció Pelagia, sorprendiendo al trío y a Yanill.
—Hola de nuevo, Yerno —dijo Pelagia.
Yerno dio un paso atrás.
—¿Tú otra vez?
¿Qué haces aquí?
Pelagia dejó el arma en el suelo.
—Era solo para llamar la atención.
Perdón por atacar a tu hermana.
—¿Por qué estás aquí?
—preguntó Yerno.
—Para resolver este conflicto.
El presidente envió 60,000 guardias a esta ciudad para buscarte a ti y a tu familia… y mi padre no sabe que estoy aquí.
Flare e Iris la miraron con cautela.
Pelagia suspiró.
—¿Viniste por el clan, verdad?
—Sí.
Estoy aquí por eso —respondió Yerno.
Pelagia miró alrededor.
—Con tantos guardias invadiendo y destruyendo todo, no podrás entrar al clan hasta que derrotes a todos los invasores.
—¿Cómo funciona eso exactamente?
—preguntó Flare.
—Los clanes se cierran automáticamente durante conflictos entre ciudades, o cuando la ciudad en la que están se encuentra en caos —explicó Pelagia.
Una explosión ocurrió de pronto, lanzando a Pelagia contra una pared.
El trío se puso en guardia, observando el punto de la explosión.
Entre el fuego apareció Yuko.
—Ah, parece que le di a la persona equivocada —dijo con una sonrisa macabra.
Flare lo miró fijamente.
—¿Tú otra vez?
Yuko apuntó a Pelagia, herida en el suelo.
—Mi verdadero objetivo es eliminarla a ella.
Antes de que pudiera disparar, Yerno intervino, rompiéndole los dedos y dándole una patada directa al rostro, haciéndolo retroceder.
Iris, Flare y Yanill quedaron sorprendidos por el ataque.
Yuko se limpió la sangre del rostro y regeneró su dedo.
—Buen intento, niño.
Pero no será tan fácil.
Una voz interrumpió: —Será fácil si te largas de aquí.
Yuko se giró y vio a Charles, lo que lo hizo estremecerse.
—¡¿Pero qué—?!
—gritó, pero Charles apuntó su palma al pecho de Yuko, creando una esfera de corrupción.
—Lárgate —ordenó Charles, lanzando a Yuko por los aires hasta desaparecer.
El trío quedó en shock.
—Creo que deberíamos ir al clan —dijo Flare.
Corrieron entre las ruinas, mientras Pelagia se quedaba ayudando a Yanill.
En otro sector de la ciudad… Las guardias seguían destruyendo casas.
Una de ellas apuntó su arma a una anciana.
—¿Sabes dónde está el criminal?
La mujer, asustada, no respondió.
—Esto es aburrido.
Mátala —ordenó otra guardia.
Antes de que lo hiciera, Yerno apareció de pronto, cara a cara con ella.
La guardia dio un paso atrás, sorprendida.
—Vaya… volviste —dijo la guardia, preparando su arma.
Pero Flare intervino y la quemó, dejando a su compañero solo.
—Mira quién llegó… el príncipe desertor de Flameyon.
¿No tienes nada mejor que hacer que jugar con fuego?
—¿Y tú no tienes otra cosa que decir más que estupideces?
—respondió Flare.
El guardia dejó su arma.
—Si quieren matarme, adelante.
No estoy dispuesto a causar más caos.
Flare se preparaba para atacarlo, pero Yerno le detuvo la mano.
—¿Qué haces?
—preguntó Flare.
—Ese guardia no quiere pelear.
Además… creo que está roto por dentro.
El guardia miró a Yerno.
—¿Qué?
Yerno se acercó lentamente, mientras el guardia retrocedía hasta chocar con una pared.
—Ibas obligado a esta guerra, ¿verdad?
El guardia bajó la mirada.
—Veo que me entiendes, niño.
—¿Por qué no me atacas?
—preguntó con duda.
—¿Para qué matarte, si entraste al ejército solo para tener una vida decente?
Asumo que lo hiciste para cuidar a tu familia, ¿no?
El guardia se quebró emocionalmente.
—No… ya no tengo familia.
Mi esposa y mis hijos murieron en un accidente.
—Aun así, no puedo dejar de recordar esa tragedia todos los días.
No importa cuánto me esfuerce por proteger esta ciudad… Dejó su arma en el suelo, junto a una foto de su esposa.
—Tal vez, si muero, pueda reunirme con ellos.
Así que haz lo que debas hacer.
Yerno recogió el arma y la arrojó lejos.
—¿Tú crees que voy a matar a alguien como tú?
Eres una buena persona.
Aunque no lo creas, no todos los guardias son como tú.
Algunos solo sobreviven con lo poco que tienen.
Extendió su mano.
—Aún tienes un propósito.
No te lo voy a quitar.
Aunque haya quitado vidas de otros que querían hacerme daño… eso no es algo que quiero repetir.
Así que vete.
Vive.
El guardia tomó la foto de su esposa, se levantó y se fue corriendo.
Iris y Flare lo observaron.
—No creí que usuarios como él pudieran ser tan bondadosos… —dijo Iris.
—Los usuarios de Maximum Effort siempre fueron así.
Solo que es más común entre mujeres —dijo Flare.
—Iremos al clan, ¿verdad?
—preguntó Iris.
—Vámonos —afirmó Flare.
Iris y Flare comenzaron a caminar, con Yerno siguiéndolos desde atrás.
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