Elian: Criaturas De Sangre - Capítulo 52
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- Capítulo 52 - 52 El Plan Bestial
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52: El Plan Bestial 52: El Plan Bestial Desde lo alto del segundo piso, Maya y Daniel observaban la batalla con el corazón acelerado.
La Bestia atacaba con una ferocidad inhumana, arrancando fragmentos de las paredes de concreto y lanzándolos como proyectiles.
Elian esquivaba por centímetros, respondiendo con su agilidad sobrenatural y breves estallidos de ataques mentales que buscaban quebrar la voluntad de su enemigo.
La pelea se desplazaba casi por todo el primer piso.
Golpes, explosiones de concreto y cuerpos chocando contra columnas obligaban a Maya y Daniel a cambiar constantemente de posición para no perder de vista el combate.
Por momentos, el polvo y los escombros les impedían ver nada.
En medio del enfrentamiento, la Bestia hacía todo lo posible por no mirar directamente a los ojos de Elian, consciente del peligro de ser hipnotizada.
Sin embargo, era casi imposible.
Combatía contra alguien casi tan rápido como él, alguien que no solo atacaba el cuerpo, sino también la mente.
Aprovechando una mínima apertura, Elian logró imponerse de nuevo.
Su conciencia se filtró en la mente de la Bestia, desatando un asalto psicológico brutal: recuerdos dolorosos, fragmentos de culpa, voces distorsionadas…
Luego vinieron los sonidos animalescos.
Chillidos de murciélagos, gruñidos de criaturas salvajes, zumbidos de ondas supersónicas que parecían perforarle el cerebro.
La Bestia rugió, tambaleándose por un instante.
Pero cada incursión mental tenía un precio.
Tras cada ataque, Elian retrocedía, respirando con dificultad.
Su frente ardía, su mente se sentía fragmentada, como si estuviera empujando su poder más allá de sus límites.
Aún no tenía un control perfecto sobre sus habilidades mentales, y la batalla comenzaba a pasarle factura.
Arriba, Maya apretó los puños.
Sabía que, si Elian seguía forzándose así, el desgaste mental podría ser tan peligroso como los golpes de la Bestia.
En un momento la bestia Victor se llevó ambas manos a la cabeza y cayó de rodillas, sacudido por el dolor.
En su mente estallaban recuerdos deformados, escenas de culpa y fracaso, mezclados con sonidos antinaturales: chillidos de murciélagos, gruñidos de gorilas y rugidos de múltiples animales combinados, ecos salvajes de la medicina ultramutada que ahora corrían por su sangre.
Las voces resonaban con una intensidad insoportable.
Elian, aprovechando cada segundo, lograba entrar por momentos en su mente, empujando recuerdos aún más oscuros y tristes, imágenes que Victor había enterrado durante años.
La Bestia se quejaba con una furia creciente, no solo por el dolor, sino por la humillación.
Cada recuerdo impuesto por Elian alimentaba su rabia.
Sus golpes comenzaron a perder precisión.
Sus ataques eran más violentos, pero desordenados.
Para Elian, ahora resultaba más fácil esquivar los zarpazos y embestidas que Victor lanzaba sin control.
En los breves momentos de lucidez, la Bestia dudaba.
El temor se abría paso en su mente.
Aunque su cuerpo parecía rebosar fuerza y energía, Elian era superior mentalmente…
y eso lo estaba quebrando.
Celina, que había huido del sótano hacía rato, observaba todo desde el cuarto de vigilancia.
Sola, protegida tras los monitores, contemplaba la batalla con una sonrisa torcida.
-Vamos Victor…
-habló como si la ecucharán-.
Muéstrame el verdadero poder de la medicina ultramutada.
Ella parecía disfrutar del espectáculo…
y de la monstruosidad en la que Victor se había convertido.
Desde las barandas del segundo piso, Daniel observaba con atención, cada vez más confiado.
-Parece que Elian tiene ventaja sobre la Bestia -dijo.
-Va a ganar esta batalla -afirmó Maya, sin apartar la mirada.
En el primer piso, Elian dio un paso al frente, mirándolo fijamente.
-Esto es lo que te mereces por secuestrarme y experimentar con mi sangre -dijo con frialdad-.
Usaste mi sangre sin mi permiso…
y casi te matan los vampíricos, tus propias creaciones.
Vas a pagar por todo lo que hiciste.
Te encerrarán de por vida.
La Bestia respondió con un rugido cargado de odio.
En un movimiento súbito y brutal, se lanzó hacia Elian por la espalda, veloz, intentando clavarle los colmillos en el cuello y arrancarle la carne.
Elian esquivó por muy poco.
Sintió el aire de los colmillos pasar rozando su piel.
Reaccionó de inmediato: se giró, sujetó a la Bestia por la cabeza y, usando toda su fuerza, la estrelló contra el suelo.
Victor cayó con violencia.
Elian intentó golpearlo…
pero entonces sintió el calor húmedo en su pecho.
Miró hacia abajo.
Sangraba.
Durante la caída, las garras de la Bestia habían rasgado su pecho, dejando un corte largo y profundo.
La sangre impregnaba las uñas de Victor, brillando bajo la luz del lugar.
Elian de pie, se llevó la mano al pecho y se limpió un poco de la sangre que aún brotaba de la herida.
Sabía que en pocos minutos se empezaría a curar sola; su herencia vampírica debería hacer su trabajo.
-No es nada…
-murmuró para sí mismo.
La Bestia Victor se agazapó lentamente.
Estaba encorvado, con los músculos tensos, como un lobo a punto de lanzarse sobre su presa.
Sus ojos rojos evitaban ver directamente a Elian.
Victor lo entendió entonces.
Debia hacer algo para evitar que Elian controle su mente por completo y pierda la batalla…
Elian era más fuerte mentalmente.
Su lado vampírico estaba más desarrollado.
Cada segundo que pasaba era crucial…
De pronto una idea cruzó su mente.
Elias Monroe.
La sangre.
-Claro…
-gruñó Victor en voz baja-.
Su sangre…
Giró la cabeza hacia atrás y, a lo lejos, vio el cuerpo sin vida de Elias tendido en el suelo, inmóvil.
Allí estaba la respuesta.
Su cuerpo tenía más sangre pura de Elian…
Si la bebía…
si la tomaba toda…
podría resistir los ataques mentales.
Incluso superarlo.
-Solo necesito llegar hasta ti…
-susurró con una sonrisa torcida-.
Y beberlo todo.
Elian seguía de pie, con la casaca rasgada y el pecho aún manchado de sangre.
Sus ojos no se apartaban de Victor.
Desde el segundo piso, Maya lo observaba con los ojos húmedos.
El nudo en su garganta crecía con cada segundo.
-Elian…
-susurró-.
Está herido…
No soportaba verlo así.
A ese chico con el que había compartido momentos imposibles de olvidar, risas, miedos y promesas en tan poco tiempo.
Maya dio un paso hacia adelante, impulsiva.
-¡Tengo que ayudarlo!
Daniel la sujetó del brazo de inmediato.
-Maya, no -dijo con firmeza-.
Confía en él.
Ella lo miró, temblando.
-Pero está sangrando…
-Ese rasguño no es nada para Elian -respondió Daniel-.
Él no es normal…
es extraordinario.
Abajo, Victor levantó lentamente la cabeza y clavó los ojos en Elian.
Por primera vez en toda la batalla…
sonrió.
-Tienes una sangre muy apetitosa -dijo, saboreando las palabras.
Elian sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
-Ni se te ocurra -respondió, dando un paso adelante.
Sus colmillos descendieron lentamente.
Sus ojos brillaron con intensidad.
-No vas a volver a probar mi sangre…
Ambos se miraron fijamente.
El aire parecía vibrar entre ellos.
Desde lo alto del techo, oculto entre los tubos de ventilación, Richard Slade observaba en silencio.
Sus ojos analizaban cada movimiento, cada gesto.
-Increíble…
-murmuró-.
La transformación de Victor…
y ese poder mental del chico…
Apretó los dientes.
-Tengo que esperar el mejor momento -se dijó.
Despues que se maten entre ellos podré ir por Celina…
Ella es la unica que puede ayudarme a crear otra medicina ultramutada, ya que parece que todos los cientificos están muertos…
Abajo en el primer piso, la tensión seguía a flote.
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