Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Elian: Criaturas De Sangre - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Elian: Criaturas De Sangre
  4. Capítulo 55 - 55 Amanecer Final del volumen 1
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

55: Amanecer (Final del volumen 1) 55: Amanecer (Final del volumen 1) Elian yacía gravemente herido en el suelo, atrapado bajo el peso de la bestia.

Maya observaba la escena con el corazón a mil.

Recordó la primera vez que lo vio: aquel chico misterioso, silencioso, con una mirada intensa que la desarmó desde el primer instante.

Nunca imaginó que terminaría así, quizá viéndolo morir frente a ella.

La bestia seguía bebiendo su sangre, extrayéndola con las garras clavadas en su abdomen.

Con cada sorbo parecía fortalecerse, su respiración se volvía más profunda, más salvaje.

-No den un paso más -ordenó Celina con frialdad-.

Victor debe beber toda su sangre.

Solo nosotros la tendremos.

Maya apretó los puños, impotente.

Elian, casi inconsciente, escuchó entonces una voz.

No provenía del exterior.

Era espiritual…

y conocida.

-Elian -susurró la voz de su padre-.

Quiero darte lo último que queda de mí.

Mi energía.

Mi poder.

Lamento no haber podido vivir junto a ti y tu madre…

pero viviremos dentro de ti.

Adiós, hijo.

En medio del dolor, Elian respondió mentalmente.

-Padre…

gracias por cuidarme siempre.

Una luz tenue comenzó a recorrer su cuerpo.

La herida abierta en su abdomen empezó a cerrarse a una velocidad imposible.

La piel se regeneraba, los tejidos se reconstruían.

La bestia retrocedió con un gruñido desconcertado.

Elian abrió los ojos.

Ya no eran los mismos.

Victor intentó herirlo de nuevo, lanzando sus garras con furia, pero sus brazos se detuvieron en el aire, como si una fuerza invisible los sujetara.

Desde las escaleras, Maya y Daniel observaban la escena con asombro.

-¿Qué está pasando?

-susurró Daniel.

Celina retrocedió un paso, furiosa.

Daniel aprovechó el instante y encendió la linterna Lazarus, apuntándola directo a los ojos de Celina.

-¡Malditos!

-gritó ella, cubriéndose el rostro mientras quedaba cegada temporalmente.

Maya tiró de Daniel.

-¡Vamos!

Corrieron hacia el sector donde antes se habían refugiado.

-¿Cómo se recuperó así?

-preguntó Daniel, aún alterado.

Maya respiraba agitadamente.

-Es su padre…

se sacrificó por él.

Lo sentí.

Pude escuchar su voz a través de Elian.

En el centro del laboratorio devastado, Elian se incorporó lentamente.

Había algo distinto en él.

Su postura era más firme.

Su mirada más profunda.

Más imponente.

La bestia emitió un gruñido feroz.

-¿Cómo…?

-escupió Victor desde su forma monstruosa-.

¿Cómo pudiste recuperarte?

-Mi padre se sacrificó por mí -respondió Elian con voz firme-.

Y ahora…

esto termina.

La bestia comenzó a rodearlo, como un depredador calculando su siguiente ataque.

Sus pasos retumbaban sobre el concreto roto.

Elian cerró los ojos un segundo.

La bestia lanzó el primer zarpazo.

El golpe quedó suspendido en el aire.

Elian lo detuvo con pura fuerza telepática.

Con un movimiento brusco, sujetó el brazo de la criatura y la lanzó contra la pared de concreto.

El impacto fue brutal; la estructura se agrietó y parte del muro cedió.

Antes de que Victor pudiera reaccionar, Elian se movió con velocidad sobrehumana.

Lo tomó por el torso y lo estrelló contra el laboratorio principal.

Computadoras, mesas de acero y equipos científicos volaron por los aires mientras el cuerpo de la bestia atravesaba el lugar como un proyectil.

El laboratorio quedó reducido a escombros.

La bestia yacía sobre las cosas destruidas, muy herido y respirando con dificultad.

Elian observó el laboratorio principal.

Las pantallas aún parpadeaban.

Los servidores seguían activos.

Allí estaban sus datos.

Los registros de todos los experimentos.

No podía permitir que nada sobreviviera.

Esto tiene que desaparecer.

Cerró los ojos un segundo y se concentró.

-Maya, cúbrete con Daniel.

Va a haber una explosión -le dijo mentalmente.

Desde el balcón, Maya recibió el mensaje y miró a Daniel.

-Tenemos que movernos.

Ahora.

-¿Qué va a hacer?

-preguntó él, nervioso.

-Habrá una explosión.

La bestia, aún herida, lanzó un gruñido y trató de incorporarse para atacar de nuevo.

Elian levantó una mano.

El cuerpo monstruoso quedó suspendido en el aire.

-Ya fue suficiente, Victor.

Con un movimiento violento, lo lanzó contra una hilera de servidores.

Luego contra las mesas metálicas.

Después contra los estantes llenos de frascos y líquidos experimentales.

El vidrio estallaba.

Los químicos se mezclaban en el suelo.

Las computadoras explotaban en chispas eléctricas.

El laboratorio empezó a arder.

Victor cayó de rodillas, debilitado.

Elian se acercó, lo sujetó del cuello y, sin dudarlo, clavó sus colmillos.

Bebió.

No con furia.

Con determinación.

Segundos después lo soltó.

La bestia apenas podía mantenerse consciente.

-He recuperado la sangre que me robaste -dijo Elian con voz firme-.

Te prometí que no te mataría…

y lo haré.

Pero no te salvaré de este lugar.

Se inclinó levemente hacia él.

-Tu propio centro de experimentos será tu tumba.

Todo esto va a colapsar.

El cuerpo de Victor comenzó a deformarse.

La transformación se desvanecía; su forma humana reaparecía lentamente, débil, quebrada.

A su alrededor, el fuego crecía.

Los químicos empezaron a reaccionar en cadena.

Explosiones menores sacudieron el lugar.

Elian tomó un tanque de gas comprimido que rodaba entre los escombros y lo lanzó hacia el centro del incendio.

La llama lo envolvió.

Sin mirar atrás, se alejó.

Maya y Daniel habian corrido hacia el ascensor, buscando cobertura detrás de una estructura de concreto.

Daniel respiraba agitado.

-¡Esto es una locura!

-¡Solo cúbrete!

Celina, aún afectada por la luz de la linterna, avanzaba a tientas por un salón que había quedado parcialmente intacto.

Se apoyó contra una mesa, buscando algo, cualquier cosa que alivie sus ojos.

-Malditos muchachos…

-murmuró con rabia-.

Arruinaron mi vista…

Intentó enfocar, pero todo era borroso.

Entonces ocurrió.

La explosión principal sacudió el complejo.

Un estruendo ensordecedor atravesó parte central del edificio.

Las ventanas reventaron hacia afuera.

Una columna de fuego y humo emergió desde el techo del centro genético.

El suelo vibró.

Justo en ese momento Elian llegó hacia donde estaban Maya y Daniel protegiendose.

Elian con su sentido vampirico habia sentido que un jet a lo lejos se acercaba al lugar.

-Se acerca compañía -murmuró.

-Elian…

estás completamente curado.

Casi mueres…

-susurró Maya, abrazándolo con fuerza-.

Pensé que te perdería.

Elian la sostuvo un segundo más de lo necesario.

-Estoy aquí.

Daniel se acercó, todavía procesando todo.

-¿Venciste a la bestia, verdad?

Elian miró hacia el complejo en llamas.

-No quise matarlo con mis propias manos…

pero lo dejé dentro de la explosión.

Y su transformación ya se estaba desvaneciendo.

No creo que haya sobrevivido.

Maya lo miró con firmeza.

-Hiciste lo correcto.

Tú no eres como él…

ni como los vampíricos.

Eres mejor.

Elian giró la cabeza bruscamente.

Se quedó quieto.

Escuchando.

-Se acercan patrullas policiales también…

-dijo con tono serio-.

Tenemos que irnos.

Ahora.

A lo lejos comenzaron a escucharse sirenas acercándose a Gentrace.

Desde el interior del jet lanzaron varios mini drones que descendieron hacia el complejo para obtener imágenes térmicas y visuales del desastre.

Elian le dijo a Daniel.

-Te transferiré un poco de mi poder.

Tendrás velocidad suficiente para llegar a tu auto sin que te vean.

Daniel tragó saliva.

-Ok…

hagámoslo.

Elian sostuvo su mirada.

Sus ojos brillaron levemente y una descarga de energía atravesó a Daniel.

Este dio un paso atrás, sorprendido por la sensación.

-¿Qué fue eso?

-Confía en tu cuerpo.

Corre hacia el este.

Sin perder tiempo, Elian cargó a Maya en sus brazos.

-Sujétate.

En cuestión de segundos desaparecieron entre los árboles del bosque profundo que rodeaba el complejo.

Daniel, por su parte, salió disparado por un lado de Gentrace atravesando un parque cubierto de árboles hasta perderse en la oscuridad rumbo a su auto que estaba a cierta distancia.

Celina había tenido la fortuna de estar en un salón más alejado cuando ocurrió la explosión.

La onda expansiva no la alcanzó de lleno.

Parpadeó varias veces.

Su visión comenzaba a restaurarse poco a poco.

Regresó al centro principal del complejo luego de escuchar el extruendo.

Ella entre unas ventanas rotas logró divisar a los tres chicos escapando del lugar.

Se dio cuenta que Elian habia vencido a Victor.

La comprensión la golpeó con fuerza.

Está muerto…

Las sirenas ya estaban demasiado cerca.

-No pienso terminar en prisión -murmuró.

Se dirigió apresuradamente hacia una habitación pequeña en la parte trasera del complejo, cerca de los baños.

Conocía ese lugar mejor que nadie.

Al llegar introdujo un código en un panel oculto y empujó la pesada puerta metálica.

Justo cuando iba a entrar un brazo la rodeó por el cuello desde atrás.

La inmovilizó.

-Suéltame…

¿quién eres?

-exigió, intentando zafarse.

Una voz baja respondió junto a su oído: -Hola, Celina.

Soy Richard Slade.

Sigo vivo.

Ella abrió los ojos con sorpresa.

-¿Tú…?

Pensé que habías muerto.

-Soy más listo que todos ustedes -dijo con frialdad-.

Y ahora vas a ayudarme a salir de aquí.

Celina tensó la mandíbula.

-Sobreviviste porque te escondiste como una rata.

Richard la empujó contra la pared.

-Cállate perra.

Sé que tu puedes ayudarme a recrear la medicina ultramutada ya que Victor y los científicos están muertos…

Le quitó el arma a la mujer con rapidez.

Guía en el escape subterráneo.

Celina dudó un segundo.

Luego asintió.

No tenía otra opción.

Ambos ingresaron por la puerta metálica que conducía a un túnel oculto bajo el complejo.

Las luces de emergencia titilaban mientras avanzaban hacia la oscuridad.

Desaparecieron antes de que las patrullas rodearan completamente el lugar.

El taxi automático de Alan Ritcher se detuvo frente al complejo.

Alan descendió junto a Nayra rapidamente, observando el humo que aún emergía del edificio.

-Esto está en ruinas…

-dijo Alan con el ceño fruncido-.

En la entrada Nayra examinó el entorno.

-Parece que la batalla ya terminó.

Alan apretó los puños.

-Si Elian está herido, tenemos que encontrarlo antes que la policia.

Ambos avanzaron hacia el interior del complejo mientras los drones sobrevolaban la zona y los agentes federales comenzaban a descender.

Parecia que Elian ya no estaba.

Ni Maya.

Ni Daniel.

Solo habian los cuerpos sin vida de los vampiricos y de la seguridad de Gentrace.

-Hubo una explosión en el laboratorio principal…

-murmuró Alan, mirando los escombros-.

Puede que allí haiga alguien dentro.

-Pero allí adentro hay fuego, ten cuidado Alan..-le dijo Nayra preocupada.

Alan se dio cuenta de que unos drones los vigilaban y que en el techo había agentes del FBI…

-Rayos…

estamos rodeados -exclamó Alan.

Los policias aparecierón por el lado frontal del complejo.

-¡Aprovechemos esto!

-dijo Nayra rápidamente-.

Es nuestra oportunidad de denunciar todo lo que pasó aquí.

-¡Manos arriba!

-gritaron los policías, apuntándolos con sus armas-.

¡No se muevan!

Ustedes destruyeron el complejo médico de Gentrace.

Alan dio un paso al frente, manteniendo las manos en alto.

-Escuchen, ustedes son parte de esto…- -¡Alto todos!

-interrumpió una voz firme.

El jefe del FBI descendía escoltado por varios agentes.

Observó la escena con frialdad estratégica.

Alan aprovechó el momento.

-Señor agente, los policías están siendo manipulados.

Victor Kael los tenía bajo control…

igual que a otros sujetos…

-Tenemos pruebas y grabaciones-añadió Nayra.

El jefe del FBI los observó unos segundos.

Luego habló para todos: -Ya estamos investigando lo que ocurría en este lugar.

Existen reportes confirmados sobre criaturas de tipo vampíricas atacando distintas ciudades e hipnotizando personas…

-miró el complejo en ruinas- y nosotros nos encargaremos de acabar con esto.

Se giró hacia los policías locales.

Un equipo médico y federal ya fue enviado al complejo policial de Columbia.

Este caso queda bajo jurisdicción federal.

Regresen a su estación.

Serán llamados a declarar ante la justicia en Washington D.C.

Algunos oficiales protestaron, pero fueron escoltados de regreso.

Alan y Nayra, en cambio, fueron retenidos por agentes federales.

-Ustedes también vendrán con nosotros a Washington ahora mismo-dijo el jefe-.

Declararán formalmente.

En ese instante, la voz de un agente desde los escombros interrumpió la escena.

-¡Señor!

Encontramos un cuerpo en el laboratorio principal.

Alan y Nayra se miraron.

El cuerpo fue extraído entre humo y restos metálicos.

Estaba herido.

Semidesnudo.

Cubierto de quemaduras.

-Verifiquen identidad -ordenó el jefe.

Un agente sacó un lector portátil de huellas.

-Es Victor Kael, señor…

y aún está con vida.

El jefe no dudó.

-Llévenlo al jet.

Pónganlo en la cápsula de curación.

Quiero que sobreviva para el juzgado.

Mientras eran conducidos, Alan y Nayra giraron la cabeza.

Vierón que Victor ya no mostraba ninguna transformación visible.

-Tal vez sea lo mejor eso de ir a declarar -murmuró Nayra para Alan.

Él asintió.

El jet despegó rumbo a Washington D.C., mientras un equipo federal permanecía en Columbia para continuar con la investigación.

A lo lejos de allí, después de cruzar una parte algo larga del bosque, Elian y Maya se detuvieron al borde de un acantilado.

La luna se veia en el horizonte y pronto comenzaría a amanecer.

El viento era suave.

Maya miró a su novio con una mezcla de alivio y amor.

-Parece que todo salió bien.

Tus datos fueron borrados de Gentrace.

Será muy difícil que el FBI logre rastrearnos.

-Aún no sabemos qué pasó con Alan y Nayra.

Espero que estén bien…

y que no digan nada sobre nosotros.

Maya se acercó más.

-Confíamos en ellos.

Elian la miró directamente a los ojos.

-De lo único que estoy seguro…

-dijo con suavidad- es que quiero vivir contigo siempre, pase lo que pase.

Maya sonrió y se besaron bajo la luna sin saber que esto aún no habia terminado.

Fin del volumen 1 REFLEXIONES DE LOS CREADORES JozefFerz Al terminar este capitulo y esta novela, me sentí algo conmovido por lograr terminar mi primera novela.

Es una gran alegría poder disfrutar de mi trabajo.

Espero lo disfruten.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo