Elian: Criaturas Modernas - Capítulo 31
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Capítulo 31: Dudas y Lentes
Elian respondió el correo electronico de Alan Richter. Aunque lo hizo dudas evidentes, le escribió diciendole a Alan que al menos por ahora no quería problemas, y que si realmente había algo grave, lo mejor era que lo denunciará a la policía.
Él ahora se sentía mejor y además tenía una novia que deseaba proteger. No quería arriesgar su vida, ni la de ella, por enfrentarse a una empresa tan poderosa como Gentrace. Además ellos contaban con la firma del consentimiento del experimento y seguro conservaban un registro del pago que le hicieron por su participación. En una denuncia, todo eso podía volverse en su contra.
Aun así, advirtió:
—Estoy preparado por si algún día vienen por mí.
Esa misma noche, al regresar de su jornada en Gentrace, Alan abrió su correo y leyó el mensaje. Se quedó en silencio frente a la pantalla.
—No puedo contar contigo… al menos por ahora —murmuró.
Al día siguiente, en la universidad, los estudiantes recibieron los resultados del examen. Para sorpresa de Elian y Daniel, Maya había sacado el puntaje más alto del grupo.
—¡Te pasaste, Maya!—dijo Dan sonriendo mientras veía los resultados. Esto sí que me dolió más que un mordisco de un vampiro.
—Seguro que lo hice sin ayuda—, exclamó Maya sonriendo.
—Sí, seguro yo no tengo nada que ver—, dijo Elian riendose.
Después, el profesor anunció una novedad:
Desde el próximo examén, se aplicarán las nuevas pruebas holográficas con los lentes Vances.
Casi todos los estudiantes asintieron con entusiasmo. Todos menos Elian.
¿Tu no tienes los lentes Vances, Elian? ¿No te gusta la tecnología, verdad?, preguntó un chico con tono burlón.
Aún crees que Youtube existe, bromeó otro compañero. Seguro coleccionas iphones 34 en tu casa jajaja.
Las risas estallaron. Incluso Elian sonrió. Pero al salir del aula, disimuladamente, se concentró y lanzó un pequeño impulso telepático a las mentes de los bromistas. Un leve dolor de cabeza repentino hizo que tres compañeros se detuvieran a medio pasillo.
—¡Auch! ¿Qué fue eso?
Elian caminó sin mirar atrás.
Ese mismo día, Elian le pidió a Maya que lo acompañara a comprar unos lentes Vances.
—Ya era hora —dijo Maya con una sonrisa mientras probaban modelos en la tienda—. Con esto podremos vernos cara a cara antes de dormir. Hasta podremos abrazarnos con los nuevos sensores.
—Suena tentador, ja ja ja—respondió Elian—. Pero nada como tenerte cerca de verdad. Maya se acerco y le rodeo, le gustaba su olor.
Esa tarde a Maya le tocaba las clases de Defensa Kinetic-Neuronal. Elian decidió acompañarla. En el camino, la desvió un momento hacia un rincón con árboles y arbustos del parque tecnológico, donde no haya nadie.
—¿Qué haces? —preguntó Maya, divertida.
—Quiero intentar algo. Tal vez… pueda pasarte una parte de mí.
—¿De ti? ¿En qué sentido? —bromeó ella.
Elian la besó con intensidad, como intentando transmitirle algo de su poder o tratando de transmitirle algo más que amor.
—¿Sentiste eso?
—¿Que cosa? Si te refieres a que si sentí algo más que un beso, te digo que solo senti un beso, jaja.
—Creo que solo es con la mirada,—dijo Elian. Entonces se concentró, mirándola fija y profundamente, dejando fluir parte de su energía. Maya se estremeció.
¿Ahora que sientes?
como un pequeño cosquilleo en todo el cuerpo —respondió—. ¿Eso fuiste tú?
Si, tal vez ahora tienes mas habilidades…
Si, pero tenemos que apurarnos sino llegaré tarde, a menos que tengas poderes para detener el tiempo.
Durante la clase, Maya enfrentó a una compañera en una práctica de combate. Se movía con más agilidad, con más fuerza. Pero su rival también era hábil. Cuando parecía que iba a perder, Elian, desde la grada cercana, proyectó una onda sutil de control mental. Un impulso apenas perceptible, pero suficiente. Maya reaccionó como si supiera el siguiente movimiento y lo bloqueó con precisión. Maya ganó.
Al termino de la clase, Maya y Elian se retiraron del aula despidiendose de todos y al salir ambos reían.
—No sé si fui yo o fuiste tú—dijo Maya.
—Tal vez ambos— jaja.
Esa noche, antes de salir del laboratorio, Alan Richter vio al doctor Mauricio Salvatierra (el viejo científico de confianza de Victor Kael) saliendo del laboratorio B, el más antiguo y ahora mas restringido de toda la corporación. Sudaba. Iba acompañado por otro científico, también nervioso.
Ese laboratorio, que por años estuvo cerrado, había sido restaurado recientemente. Solo los de más confianza del equipo tenían acceso. Alan entrecerró los ojos.
—¿Qué están haciendo ahí dentro…? —susurró, sintiendo una inquietud que no pudo ignorar.
Y esa noche, mientras que todos se empezaban a marchar en la corporació… él decidió averiguar…
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