Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Elian: Criaturas Modernas - Capítulo 49

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Elian: Criaturas Modernas
  4. Capítulo 49 - Capítulo 49: Balas Y Bajas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 49: Balas Y Bajas

La bala impactó a Víctor en el hombro izquierdo. El golpe lo hizo caer hacia atrás, herido, y en el movimiento soltó la medicina ultramutada. El pequeño contenedor rodó varios metros por el suelo, quedando justo cerca del lugar donde estaban Celina y los científicos.

Celina reaccionó de inmediato. Se lanzó con agilidad hacia la medicina ultramutada y al mismo tiempo, sacó una pistola pequeña oculta en su bota y disparó tres balas contra Elias y Clarisse, con precisión y seguridad, como si tuviera amplia experiencia en el uso de armas.

Sus disparos sonarón casi al mismo tiempo que el cuerpo de Víctor gritaba de dolor en el suelo.

El vampirico Elias Monroe recibió dos impactos en las costillas. El retroceso lo hizo perder el equilibrio y cayó de espaldas, herido, mientras el arma se le escapaba de la mano. Casi de inmediato, Clarisse reaccionó. Una bala de Celina apenas la rozó, lo suficiente para enfurecerla. Levantó su arma y respondió disparando con furia contra Celina.

Antes de que los disparos alcanzaran su objetivo, un científico leal se interpuso sin pensarlo. Había calculado el movimiento segundos antes. Los proyectiles lo alcanzaron de lleno y su cuerpo cayó pesadamente al suelo, inmovil.

Todo se descontroló en cuestión de segundos.

Los científicos se agruparón en el sótano y dominados por la lealtad y el pánico, se lanzarón contra Clarisse usando lo que encontrarón a su alcance: fragmentos de vidrio, herramientas, restos de equipos y objetos sueltos que habia en el sotano.

El lugar se convirtió en un campo de caos.

Clarisse disparó contra los científicos que se le venían encima y, cuando el cargador quedó vacío, se lanzó sin dudar al combate cuerpo a cuerpo usando su fuerza y habilidad. Tres científicos cayeron casi al instante, abatidos por las balas, y en ese mismo parpadeo Maya y Daniel entraron en la pelea apuntándole directamente al rostro con las linternas Lázarus, concentrando la luz sobre los ojos de la vampírica.

Clarisse reaccionó con rapidez, saltó hacia atrás y se cubrió el rostro antes de esconderse por detrás de unos estantes metálicos, en donde se habia refugiado Elias Monroe. Ambos se quedarón allí por un momento.

Cuatro de los siete científicos aún seguían en pie y se volvieron a reagrupar con decisión, listos para acorralar a los vampíricos desde distintos ángulos. Uno de ellos, el científico hispano, se acercó a Maya y a Daniel con expresión tensa.

-¿Tienen alguna otra arma? -preguntó en voz decidida-.

Esas linternas solo los harán retroceder, no los matarán.

-Arriba en el primer piso encontramos dos pistolas tiradas -dijo Daniel, sacando una de ellas y dandole una a él-. Creo que se los habían quitado a ustedes.

El científico tomó el arma con rapidez.

-Si son nuestras -confirmó-. Nos las quitarón cuando nos capturaron.

Luego miró a Daniel con atención.

-¿Sabes usarla?

-Más o menos -respondió Daniel algo tenso-. Lo vi en películas, pero esto es distinto.

El científico no perdió tiempo y le explicó rápidamente cómo apuntar y cómo disparar sin bloquear el retroceso. Mientras tanto, los demás científicos comenzaban a moverse hacia el fondo del sótano, cerrando el cerco.

-Vamos -dijo el científico hispano-. No les demos espacio.

Avanzaron juntos hacia el interior del sótano, rodeando poco a poco la zona donde Clarisse y Elias se habían refugiado. Daniel se inclinó hacia Maya mientras caminaban.

-No te adelantes -le dijo en voz baja-. Que vayan primero los científicos.

Maya asintió sin apartar la vista del frente.

Mientras la pelea entre vampíricos y científicos se desarrollaba al otro lado del sótano, Celina sostenía a Victor, casi inconsciente, lejos del caos. Lo había arrastrado hasta un rincón poco iluminado, donde abrió con rapidez el microtubo de la medicina ultramutada, usando la clave que Victor le había susurrado con dificultad.

Herido y apenas consciente, Victor le pidió en voz baja que lo hiciera.

-Inyéctamela… ahora… -murmuró, con la respiración entrecortada.

Celina, más ansiosa que nunca por presenciar los efectos reales de aquella nueva sustancia, no dudó. Clavó la jeringa en el cuello de Victor sin titubear, el cual dio un grito de dolor.

La medicina comenzó a recorrer sus venas casi de inmediato. Celina no le inyectó todo el contenido; dejó una pequeña cantidad dentro del microtubo y lo guardó en el bolsillo interno de su casaca, con una intención clara que solo ella conocía.

Los efectos fueron casi inmediatos. Las venas de Victor se tornaron de un azul intenso y comenzaron a dilatarse de forma antinatural, sobresaliendo bajo la piel como si fueran a romperla. La hemorragia provocada por el balazo se detuvo en seco y la herida empezó a sellarse rápidamente, dejando la carne cerrarse de forma forzada y antinatural.

Victor apretaba los dientes mientras su cuerpo entraba en convulsiones violentas, sus músculos creciendo de manera exagerada, su estructura ósea ensanchándose, transformándose en algo que ya no parecía humano.

En un instante de lucidez, antes de perder el control de su cuerpo y su mente, Victor miró a Celina.

-Huye… Celina… no voy a poder controlarme… -alcanzó a decir con voz rota.

Celina no lo pensó dos veces. Aprovechando que todos estaban concentrados en la pelea, se escabulló del sótano sin mirar atrás.

Al mismo tiempo, al fondo del lugar, escondidos detras de un estante, Clarisse le dio de beber su sangre a Elias para que recuperara fuerzas. Momentos después, ambos salieron de su escondite mas decididos.

Con movimientos rápidos y usando su agilidad vampírica para atacar, se lanzarón hacia los cientificos, esquivando las balas y objetos. Golpearón a los cientificos con y puños y patadas perfectas. Los cuatro cientificos salierón volando y se estrellarón contra el suelo.

Daniel disparó su arma, pero sus balas fueron esquivadas con facilidad. En un parpadeo, Elias lo sujetó del cuello y lo levantó del suelo. Desde el piso, el científico hispano apuntó con dificultad y disparó varias veces contra Clarisse, acertándole en el pecho.

Elias observó la escena con furia contenida.

Clarisse cayó al suelo, gravemente herida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo