Elian: Criaturas Modernas - Capítulo 50
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Capítulo 50: Cara A Cara
Elias lanzó a Daniel con una violencia brutal contra el suelo.
Daniel cayó mal, el impacto le arrancó el aire de los pulmones. Algo de sangre comenzó a brotarle del cuello, con heridas abiertas por las garras del vampírico.
Tosió, ahogado, llevándose las manos al cuello mientras el dolor le nublaba la vista.
Elias, con el rostro deformado por la furia, se giró de inmediato hacia el científico hispano, Salvatierra. El hombre apenas tuvo tiempo de reaccionar. Elias le atravesó el estómago con el brazo, hundiendo las garras sin dudarlo.
El cuerpo del científico se arqueó un segundo antes de morir.
Otro científico, herido y cojeando, reunió fuerzas y se lanzó hasta la pistola que Daniel había soltado. Con manos inseguras, disparó. Elias reaccionó al instante y se cubrió; las balas impactaron en su brazo, arrancándole un gruñido de rabia, pero sin hacerlo caer.
En medio del caos, Maya se arrodilló junto a Daniel y lo ayudó a incorporarse.
-Tenemos que irnos -le dijo viendo a Victor Kael transformarse-. Esto ya no es solo una pelea.
Daniel, mareado, siguió su mirada. A lo lejos, Victor Kael aún se retorcía en el suelo, su cuerpo cambiando de forma de manera antinatural. Maya también había visto marcharse a la mujer que estaba con él, llevándose algo consigo.
Sin decir más, ambos comenzaron a alejarse del sótano, avanzando como podían entre sombras y cuerpos, mientras detrás de ellos Victor Kael aún no terminaba de transformarse.
Elias retiró el brazo que atravesaba el cuerpo del científico hispano. El cadáver cayó al suelo con un golpe seco.
Sin perder un segundo, se movió como una sombra. Con un solo gesto le cortó el cuello al científico que le había disparado. La sangre salpicó el suelo.
A los otros dos cientificos los remato con golpes precisos en el estómago, uno tras otro, hasta dejarlos tendidos en el suelo, retorciéndose de dolor…
Entonces Elias Monroe alzó la vista y vio a Maya y Daniel alejándose por la salida del sótano.
Avanzó un paso para seguirlos, pero se detuvo en seco.
Se dio cuenta que Victor Kael ya había bebido la medicina ultramutada.
El cambio era evidente. El cuerpo de Victor se contraía y se expandía de forma antinatural, los huesos crujían bajo la piel. Elias sintió algo poco habitual en él: temor. Entendió que, si quería enfrentarlo, necesitaba recuperar toda su fuerza.
Sin dudarlo, se lanzó sobre los científicos heridos y muertos que yacían en el suelo. Bebió de ellos con rapidez y ferocidad, uno tras otro. Cuando terminó, no quedó ninguno con vida.
Luego se acercó a Clarisse.
Ella estaba muy herida, desangrándose, apenas consciente. Elias se arrodilló junto a ella y le sostuvo el rostro.
-Perdóname, amor -dijo con voz baja-, pero necesito vencer a Victor… y tú sangre tal vez me ayude a lograrlo.
Clarisse sonrió débilmente.
-Estarás dentro de mí -continuó Elias.
Elias Monroe hundió los colmillos en la sangre que brotaba del pecho de Clarisse. Ella exhaló su último aliento y, antes de morir, susurró:
-Estaremos juntos…
Clarisse murió en sus brazos.
Al fondo del sótano, Victor Kael ya se había transformado por completo. Su cuerpo era grande y deformado, la postura animal. Colmillos afilados sobresalían de su boca, y sus pupilas rojas brillaban con un salvajismo inhumano.
Elias caminó entre los cuerpos sin vida, alerta, cada músculo preparado.
Victor comenzó a destrozar todo a su alrededor, arrancando estructuras metálicas y rompiendo estantes. De pronto, levantó la cabeza y vio a Elias acercarse.
Ambos se miraron un instante.
Luego se lanzaron el uno contra el otro.
Maya y Daniel se encontraban en el primer piso de Gentrace, intentando huir de allí.
-Tenemos que encontremos la salida ya-dijo Maya.
Ambos cruzaban con dificultad los pasillos y salones que parecian laberintos y Daniel se quejaba de dolor.
-Victor Kael se está transformando en algo peor que un vampírico… y Elian no está aquí-continuo diciendo Maya.
Daniel respiraba con dificultad, apoyado en una pared llena de grietas y polvo.
-Esto se nos fue de las manos… -murmuró.
De pronto, la piel de Maya se erizó.
Una voz resonó directamente en su mente.
-Maya… ya estoy aquí. Esperame…
Ella abrió los ojos, sobresaltada.
-Es Elian… -dijo con un hilo de voz-. Elian está aquí. Le siento…
Segundos después, Elian apareció frente a ellos con una velocidad tan antinatural que parecía haber flotado en el aire. Se detuvo justo delante de Maya.
Ella corrió hacia él y se abrazaron con fuerza.
-Amor, ¿estás bien? -preguntó Elian, recorriendo su rostro con la mirada, preocupado.
-Sí, Elian -respondió ella, y le dio un beso corto, pero cargado de alivio y emoción.
Daniel dio un paso adelante, todavía adolorido.
-¿Dónde estabas? -preguntó-. Te estuvimos buscando por todos lados… hasta aquí, en Gentrace.
-Fui lejos -respondió Elian-. Al bosque. Necesitaba respuestas sobre mi origen. Ahora sé quién soy… y sé que debo acabar con Victor Kael y con los vampíricos.
Maya tragó saliva.
-Victor tomó la medicina ultramutada -dijo-. Se convirtió en una bestia.
Elian apretó los puños.
-Entonces tendré que usar todo mi poder.
Daniel tosió con fuerza y se llevó la mano al cuello, que aún sangraba.
Elian los miró a ambos.
-Deben irse de aquí o refugiarse en un lugar más seguro.
-No te abandonaremos -dijo Maya con firmeza.
-Sí -añadió Daniel-. Nosotros no.
-Perdonenme por abandonarlos-dijo Elian. Los voy a curar.
Luego se acercó a Daniel, se hizo un pequeño corte en el dedo con uno de sus colmillos y dejó caer unas gotas de sangre sobre la herida del cuello. La piel de Daniel comenzó a cerrarse casi al instante.
Después, Elian le ofreció un poco de su sangre a Maya. Ella bebió con cuidado. El dolor desapareció y la energía volvió a su cuerpo.
-Vayan al segundo piso -les dijo Elian
-. Desde allí estarán más seguros.
Ambos asintieron.
-Si algo sale mal… -añadió Elian-, tienen que irse de aquí.
-Ten cuidado -dijo Maya.
Elian se dio la vuelta y avanzó hacia el fondo del primer piso.
Allí, la pelea entre Victor Kael y Elias Monroe era completamente desigual.
La bestia en la que Victor se había convertido golpeaba a Elias con brutalidad salvaje. Elias intentaba esquivar los ataques, pero era inútil. Victor era más rápido, más fuerte, más violento.
Victor sujetó a Elias por los brazos y, con un mordisco feroz, le arrancó la nariz y parte del rostro. Luego lo lanzó con violencia.
Elias voló por los aires cayendo en la escalera que daba al primer piso, golpeándose contra los escalones. Apenas consciente, comenzó a arrastrarse por los escalones hasta el primer piso, intentando escapar.
Elias llegó al primer piso arrastrandose con dificultad, pero Victor llegó hasta él con saltos rápidos y pesados. Lo alcanzó y le sujetó la cabeza con una sola mano.
En ese instante, entre las ruinas del edificio de Gentrace, la bestia escucho unos pasos y levantó la vista.
Frente a él estaba Elian.
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