EMBRUJADO - Capítulo 484
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Capítulo 484: No te preocupes Capítulo 484: No te preocupes “Los ojos de Vera estaban abiertos de par en par mientras finalmente lo miraba. Podía ver el increíble asombro en sus ojos ahora que ambos bajaban de su apogeo estremecedor.
Sus ojos se sostuvieron mutuamente, sus respiraciones aún sonaban fuertes en sus oídos. Su mirada fija continuó hasta que Vera cedió y desvió su mirada hacia abajo.
—Yo… Lo siento, yo… fue… yo estaba… —sus pequeñas manos que estaban sobre su duro abdomen se apretaron con fuerza, temblando un poco—. No… no lo hice a propósito…
De repente, él la jaló hacia él y la abrazó fuertemente.
—Lo sé, Rojo… —susurró reafirmante, y ella podía notar que le había costado hablar—. No es tu culpa.
Sintió que él exhalaba un par de respiraciones quedas, pero su cuerpo aún temblaba. Le era obvio que él estremecía por miedo, y también tenía la sensación de que la abrazaba de esta manera para ocultarle su expresión.
Le provocó un peso en el corazón que él temblara de esta manera.
—Lo siento… —no pudo evitar sino llorar. Él ya tenía tantos problemas, tantos que hasta era una tortura para ella que solo observaba y no sabía realmente por lo que él podía estar pasando. Ella había querido estar con él toda esta noche y mostrarle cuánto lo amaba. Ella había visto esta noche como una oportunidad para amar a este hombre con todo lo que tenía. No quería causar nada que le provocara más sufrimiento interno. Pero se equivocó… y ahora ahí estaba él, temblando de miedo. No quería darle más razones para odiarse a sí mismo.
—Cálmate… Dije que no es tu culpa. Estoy bien… —dijo él, tomando otra vez un respiro profundo—. Sólo estoy… —gruñó, apretando los dientes y abrazándola con más fuerza.
Estaba asustado. Aterrado por ella ahora. Sentía como si hubiese condenado a esta dulce niña a su desgracia inminente. Y su cuerpo no podía dejar de temblar sin importar cuánto intentara controlarlo, ocultarlo de ella.”
—Sentía sus delicadas manos acariciándolo suavemente, haciendo todo lo posible para calmarlo, para pacificar sus emociones desbordantes —Gideon cerró sus ojos—. Sus caricias… las amaba tanto que no quería que se detuvieran… eran como cálidos rayos de luz llegando hasta él, quien siempre estaba atrapado en la fría y oscura oscuridad. Había pensado… que nunca volvería a ver ninguna luz redentora hasta que llegara el día predeterminado. No obstante, incluso desde la primera vez que la vio, supo que no debía estirar la mano y tocarla. Se había dicho a sí mismo muy en serio que ella estaba totalmente fuera de límites. Porque… porque eso seguro la mataría.
—De hecho, Gideon ya había sabido toda la verdad sobre la muerte de su madre. Sarion no fue quien la mató. Él, el hijo elegido de la oscuridad, fue quien mató a su propia madre de carne y hueso. Fue concebido demasiado poderoso para ella, y fue consumiendo su vida lentamente mientras crecía en su interior. Y en el momento en que nació, el esfuerzo que ella hizo para darle a luz resultó ser demasiado para su ya debilitado y agotado cuerpo. Fue después de dar una última mirada a su hijo antes de dar su último aliento y morir. Ninguna cantidad de magia logró revivirla y salvarla. Sarion hizo todo lo que pudo para traerla de vuelta a la vida, pero obviamente fracasó, y su muerte rompió la última cuerda de cordura en Sarion y eso le llevó a caer en la total e irredimible locura.
—Ahora él había ido y lo había hecho también. Había perdido la cabeza y permitió que su deseo ganara sobre él. Había extendido su mano y la había tocado a pesar de todas las advertencias, a pesar de sus propios y severos recordatorios a sí mismo, a pesar de saber que ella moriría por él —. ¿No era realmente un monstruo?
—Rió sarcásticamente en su mente, pero sus manos la sujetaron con más fuerza y antes de que se diera cuenta, lloraba en silencio. Agachó la cabeza y la apoyó en su hombro. ¿Cómo… cómo pudo haberle hecho esto a ella? ¿A este dulce, dulce ángel? ¿A esta pura e inocente persona que solo quería quedarse con él sin importar cuánto la alejara? En este punto, sentía como si hubiera aprovechado de ella.
—Vera se levantó de él, pero él no la soltó. Su corazón se rompía constantemente cuanto más miraba al hombre que amaba, viéndolo llorar tan desconsoladamente. La forma en que sus hombros temblaban, el líquido mojado que caía en su hombro… él lloraba desconsolado. Este hombre… este fuerte y poderoso príncipe de las oscuras hadas, estaba llorando… y todo era culpa suya.
—No, por favor no llores —había pánico en la voz ahogada de Vera—. Y las lágrimas se acumularon rápidamente y comenzaron a caer de sus ojos también. Por favor… lo siento tanto… comenzó a temblar también, llorando junto a él. Lo siento mucho–
—Él se apartó y besó su boca como para detener las palabras que salían de ella. Cuando sus labios se separaron, vio finalmente su rostro. Ese rostro apuesto, capaz de seducir y atrapar a las mujeres en un instante, se veía tan desolado que su corazón dolía terriblemente al mirarlo.
—Vera rápidamente sostuvo su rostro y besó sus lágrimas —Está bien… no te preocupes, escuché que mi familia tiene antecedentes de que es muy difícil para las mujeres concebir. Mi madre… aunque ella ha estado con muchos hombres, no logró quedarse embarazada. Por lo tanto, hay mucha probabilidad de que yo sea como mi madre también —le dijo con un tono ligeramente triste, al tener que decir algo así al compararse con su promiscua madre—. Sin embargo, estaba desesperada por hacerle sentir mejor. Por lo tanto, no había nada que no le contara, incluso si eran cosas que la herirían y le desgarrarían el corazón.
—¡FELIZ NAVIDAD, HECHIZADOS! ♡♡
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