Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Siguiente

Emir Lovelace - Capítulo 1

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Emir Lovelace
  4. Capítulo 1 - 1 Prólogo
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

1: Prólogo 1: Prólogo “Boda real del Príncipe Dominic Emir Cavanaugh Lovelace y la Princesa Edith Eleanor Herbert Darcy”.

Desde hacía un par de horas me había importado un cacahuate las miradas desaprobatorias de los demás invitados, así que cuando leí ese enorme letrero de letras doradas en lo más alto del salón, bebí de un sorbo mi sexta copa de vodka.

Solamente sentir el ardor de aquella sustancia recorrer mi garganta hacía que yo pudiera resistir estar en aquel sitio privado sin morirme de frío, tristeza y rencor, al que irónicamente fui invitada.

Mi vestido comenzaba a ser un desastre y mis mejillas me dolían de tanto fingir una sonrisa.

Todavía no se oficiaba la boda.

Estábamos en la recepción y esperando el momento adecuado de movilizarnos a la ceremonia en la Catedral de San Patricio, la iglesia más grande de Irlanda, que solamente podía usarse para eventos emblemáticos, tal como era el caso.

Cada cinco minutos, mi piel se erizaba y buscaba su mirada en la multitud o en los retratos antiguos que él me mostró la primera vez que estuve ahí, en donde había cámaras ocultas.

No podía evitar sentirme deprimida y humillada al haber recibido la invitación de su boda, pero si no me presentaba, le estaría haciendo un favor a él y yo ya no estaba para ser buena persona.

Volví a robarme otra copa de vodka y busqué el sitio más apartado para beberlo sin sentirme observada, pero infortunadamente, el rostro de él estaba por todas partes en la estancia, solo, con sus padres, su familia completa, amigos y con ella… —¡Por favor, pasen al jardín a abordar los vehículos reales!

¡Es hora de alcanzar a los novios a la catedral!

Di un respingo cuando escuché el anuncio a través de las bocinas gigantes que estaban afuera.

Enseguida vi a todos movilizarse con emoción y elegancia hacia el exterior.

El vestido que elegí ponerme fue el más bonito que había, color vino y con un adorable escote en la espalda, pero nada comparado a las mujeres de la verdadera realeza, que eran de colores pasteles y muy serios, sin ningún escote.

Ellas eran las que no dejaban de verme con asco y desprecio, señal de que había logrado mi objetivo: incomodar a los de sangre azul.

Saqué mi teléfono para avisarle a Cameron que ya era hora de ir a la iglesia y acercara su coche, para que yo no tuviera la desgracia de abordar un vehículo real e ir en medio de esas personas de alta cuna.

—Acércate lo suficiente, Cam—le dije con el teléfono pegado a la oreja y solté un hipido.

—¿Estás ebria?

—la preocupación en su voz me causó gracia y solté una risilla—hablo en serio, Spirit Norwood, si te has embriagado, no te llevaré a esa estúpida ceremonia.

Desde el principio no debí aceptar ayudarte en esta locura.

—Necesito dejarle en claro a ese idiota que no me importa en lo absoluto su boda y que tampoco estoy muriéndome sin él—afirmé, sintiéndome mareada—ahora acerca el maldito coche y llévame a la Catedral de San Patricio.

Colgué, furiosa y agradecí que todos estuvieran lo suficientemente ocupados yendo al jardín como para haber visto mi riña telefónica.

Casi ya no había personas en el salón y yo no podía salir primero porque Cameron no estaba en un coche especial por la realeza, así que tenía que esperar a que todos se fueran para salir, por lo que me quedé un rato más adentro.

Volví a echar un vistazo a los adornos y a los bocadillos apilados en un rincón de la estancia y suspiré.

¿De verdad había sido necesario aceptar la invitación y venir sola a la boda de él?

Sus palabras y promesas de amor resultaron ser igual de falsas que su familia y linaje que estaba llena de egoísmo, interés y avaricia.

Robé otra copa de vodka, cerré los ojos y me la llevé a los labios con decisión, sin embargo, una mano ajena a la mía, me detuvo bruscamente.

—¿Cuántas copas más piensas beber?

Abrí los ojos repentinamente y lo vi.

El gran Príncipe de Irlanda, Dominic Emir Cavanaugh Lovelace se hallaba frente a mí, agarrándome de la muñeca con fuerza, cuyos ojos oscuros, hermosos y perfectos, que alguna vez me miraron con adoración y amor, estaban sobre mí, mirándome ahora con desaprobación.

Para ser el día de su boda, no portaba un atuendo extravagante.

Llevaba un simple smoking color azul marino, una camisa color palo de rosa y una corbata plateada.

En el bolsillo de su saco había una flor, señal de su compromiso.

—¿No deberías estar con tu futura esposa?

—repliqué con ironía, y me zafé de su agarre para beber el vodka, pero volvió a impedírmelo.

Me arrebató la copa de la mano y la colocó en la mesa más cercana— ¿Cuál es tu maldito problema?

Sus gruesas y delirantes cejas se juntaron ante mi comentario.

—Háblame con más respeto—dijo, apretando la mandíbula y alcancé a apreciar el músculo de su mejilla al tensarse.

—¿Cuál es su maldito problema, alteza?

—reí, haciéndole una absurda reverencia que me hizo trastabillar.

Él se aproximó a ayudarme, quedando a una distancia inapropiada.

Me había sujetado de la cintura y atraído a su cuerpo como cuando solíamos estar juntos.

Percibí que, detrás de su mirada de piedra, escondía algo más.

¿Acaso aún me amaba?

Tras escuchar pasos lejanos, nos apartamos rápidamente y sentí su mirada en mi vestido.

—No pensé que vendrías, Spirit—dijo, rascándose una ceja—creí que… —Jamás me perdería tu grandiosa boda, Emir—le sonreí cínicamente—y mucho menos dejaría que te sintieras ganador por todo lo que me hiciste.

—Según tú, ¿Qué fue lo que te hice?

—me agarró del brazo sin importarle que alguien pudiera vernos.

Lo empujé, pero era imposible apartarlo.

—Mentirme cínicamente y después comprometerte con esa chica horas después de jurar que me amabas y que ibas a enfrentar a tu familia por mí—sisé, aguantándome las lágrimas.

Había llorado demasiado por él durante meses y no iba a permitir hacerlo ahora enfrente suyo.

Emir tragó saliva y suavizó su agarre, en donde aproveché para empujarlo y alejarme de él.

—No vuelvas a tocarme nunca más, Emir.

—Spirit, espera… —No, tú espera—lo enfrenté—comprendo que hayas decidido que yo fuera tu juguete y medio de escape para no tener que lidiar con tu responsabilidad como príncipe, pero al menos sé lo suficiente hombre para afrontar las consecuencias.

—Estoy cumpliendo con mi deber como próximo rey de Irlanda, por el amor de Dios, Spirit, yo no lo elegí—añadió, exasperado y dio paso hacia a mí.

En su mirada había tristeza y lágrimas a punto de salir.

De pronto, Emir cortó la distancia y me envolvió en sus brazos.

Me abrazó fuertemente, como si su vida dependiera de ello.

Por unos segundos flaqueé, dejé que su delicioso perfume me adormeciera y reavivara los recuerdos juntos de cuando me besaba apasionadamente y con devoción, cuando me juraba que me amaba, cuando me prometía pelear contra viento y marea para poder estar juntos… Y de repente la realidad me golpeó tan fuerte que no pude evitar soltar un sollozo sobre su pecho y darle de golpes, pero Emir no me soltó.

Se aferró a mí, como si tuviera miedo de que yo desapareciera.

—¿Por qué si me amabas, no luchaste por mí?

—me atreví a preguntarle y alcé la mirada a él.

Lágrimas amargas rodaban por mis mejillas y sin previo aviso, Emir me tomó de la barbilla y me besó.

Me besó justamente a escasos minutos de su boda con otra mujer, en medio del salón donde iba a festejar su unión con ella.

Y nada de esto estuviera pasando si yo no hubiera venido de vacaciones a Irlanda hacía un año…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo