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Emir Lovelace - Capítulo 12

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12: Capítulo 11 12: Capítulo 11 A pesar de que repetimos dos veces más aquel deleite entre nuestros cuerpos, seguíamos con ganas de más.

Nos reímos al darnos cuenta de que ya era demasiado tarde y teníamos que dormir en cualquier momento.

—¿Siempre traes contigo los preservativos?

—le pregunté, acariciándole la mejilla.

Ambos estábamos recostados en el mismo sofá, de manera frontal, pero él dando la espalda a la puerta, cubriéndome con su cuerpo por si era necesario.

—Siendo honesto, casi no, pero… Sus ojos se perdieron en mis labios y sonreí, contagiándole el gesto.

—¿Pero?

Se ruborizó y de pronto me di cuenta de un detalle.

—Espera—dije, mirándolo con los ojos estrechados— ¿esa compra misteriosa que hiciste antes de venir a tu finca fueron los preservativos?

Emir soltó una risilla inocente y asintió.

—En mi defensa, yo moría por usarlos contigo, Spirit—ronroneó, acercándose más a mí y deslizó una mano hacia mi pecho derecho.

—Ni siquiera tengo que preguntarte cuál es tu parte favorita de mi cuerpo, ¿verdad?

—bromeé.

Él me guiñó el ojo y me dio un pequeño pellizco juguetón en el pezón, gesto que erizó mi piel por completo.

—Tu cuerpo completo es una delicia, pero este hermoso par… —aventuró a acariciar ambos pechos con las manos de manera lasciva—son una perdición total y me enloquece que no quepan en mis manos.

—¿En serio son grandes?

—Por supuesto, ¿acaso no las ves?

Supuse que mi expresión se ensombreció porque él me levantó el rostro con la barbilla para que volviera a mirarlo a los ojos.

—¿Ocurre algo?

—Es que… —sacudí la cabeza—olvídalo, no es algo importante para comentarlo y menos contigo.

—De ninguna manera, Spirit, cuéntame.

Emir me acarició el cabello, dándome la oportunidad de expresar aquello que me atormentaba.

Humedecí mis labios, nerviosa.

—Mi anterior pareja me dejó con más inseguridades de las que ya tenía, pero desbloqueó una que jamás pensé que tendría—comencé a decir y Emir asintió, escuchándome con atención—él me reemplazó por otra chica, la cual tenía atributos muy exagerados—señalé mi busto con vergüenza—y quieras o no, es inevitable no hacer una comparación entre las dos, más porque él decía que no le atraían mujeres de ese tipo y resultó que sí.

Mandó al carajo una relación de dos años por alguien que conoció en cuestión de días.

Sin embargo, esperaba cualquier tipo de mirada de parte de Emir, menos la que me estaba regalando.

Era como si estuviera reviviendo aquel infierno que viví los primeros meses y después dejó escapar un largo suspiro para luego acercarse lo suficiente para besarme cariñosamente la frente.

—A veces los hombres nos dejamos llevar por nuestra segunda cabeza de abajo—dijo con aire divertido, haciéndome sonreír, pero segundos después, retomó la seriedad en sus palabras—sin embargo, cuando amamos realmente a alguien, pueden pasar mujeres con el cuerpo muy lascivo, pero no nos va a importar ni causar deseo porque tenemos a nuestra compañera que lo es todo para nosotros y no necesitamos de alguien más.

Si tu ex novio eligió dejarte e ir detrás de la otra, no fue tu culpa, sino suya, y eso habla perfectamente de qué clase de hombre es.

No merece ser correspondido por nadie hasta que deje de ser un idiota pervertido.

«Además, puedes estar segura que, esa chica no le hizo caso y él tampoco se anima a buscarte porque sabe que él fue el culpable.

—Él me terminó primero, me destrozó el corazón y al día siguiente me pidió perdón porque supuestamente no soportaba estar sin mí y regresamos—le expliqué con un nudo en la garganta—pero solo duramos un mes más, ya que comenzó a ser muy cínico y yo le terminé una semana después de su cumpleaños.

Fue caótico porque no me buscó nuevamente.

—Ahí está, eso acentúa más mi hipótesis.

No te soltó por completo porque no tenía segura a la otra, y te orilló a terminarle tú para no sentirse culpable.

—Y me siento avergonzada de estar contándotelo—cubrí mi rostro con las manos para no sentir su hermosa mirada encima—porque eres ajeno a estos problemas y yo ni siquiera siento nada por mi ex novio, pero ese trauma me persigue y me detiene cuando quiero avanzar, haciéndome sentir insuficiente para los demás.

—Es liberador hablar sobre lo que te atormenta, Spirit, no debes sentirte mal por ello—me tranquilizó—a mí me gusta escucharte, esa fue la razón más poderosa por la que decidí pasar más tiempo contigo.

Eres estimulante, divertida e interesante.

Ninguna persona está a salvo de sus pensamientos negativos, es normal que te sientas abrumada, teniendo en cuenta la terrible decepción amorosa que tuviste.

—Cameron ya me hubiera regañado de la peor manera—reí, sintiéndome más tranquila y lo miré.

—¿Acaso él no ha tenido el corazón roto?

—arqueó una ceja.

—Muchas veces.

—Entonces por eso.

Solo una vez te pueden romper el corazón, las demás decepciones simplemente son golpes.

—¿A ti te han roto el corazón alguna vez?

—le acaricié el cabello y él se estremeció.

—No, jamás he dejado que alguien entre a mi corazón de una manera profunda, además, mis padres no lo tolerarían.

Asentí, sin saber qué añadir.

Me parecía extraño que Emir Lovelace no tuviera una experiencia amorosa para contar, siendo que ya era lo suficientemente mayor como para haber tenido una.

—Y, en conclusión—planteó él, esbozando una sonrisa—no te compares con nadie y suelta esos sentimientos de desdicha que tu ex novio todavía te hace pasar.

Él ya tomó su camino lejos de ti, céntrate en el tuyo y sé feliz, Spirit.

De repente, alguien llamó a la puerta, sobresaltándonos.

¿Por qué tenían que romper este fantástico momento?

Y no fui la única que se exasperó ante la interrupción.

Emir se levantó de un salto y me lanzó parte de mi ropa para que me vistiera lo antes posible.

Recogió los preservativos usados y los lanzó al cubo de basura que había hasta el rincón de la estancia.

—¿Qué pasa?

—gruñó, molesto, poniéndose como loco la ropa al igual que yo.

—Joven Emir, me temo que tiene que venir al establo un momento, es urgente.

Era Xavier.

—¿Tan importante es?

—siseó Emir—es medianoche.

—Sí, aparecieron más serpientes, pero esta vez en el establo, Emma fue atacada y está hecha una loca.

Emir volteó a verme con el rostro pálido, evaluándome con la mirada para ver si ya podía abrir e inmediatamente corrió a darle acceso a Xavier.

El hombre me miró de soslayo y después a él.

—Llévame al establo, en el camino me sigues contando—le instó Emir, atrapando su atención para que dejara de observarme.

Xavier asintió y salió corriendo al pasillo, mientras que Emir, se acercó a mí y se arrodilló en la alfombra.

—No tardaré, ¿de acuerdo?

—me besó la frente.

—Espero que Emma esté bien.

—Lo estará—me aseguró con una falsa seguridad.

Cuando me quedé completamente sola en la habitación, sentí una sensación extraña en el ambiente.

¿Por qué Emir tenía que estar lidiando con esos problemas?

¿Acaso sus trabajadores no estaban para eso y evitar que él se viera implicado?

Irritada, me las ingenié para levantarme y cojear hacia la puerta para ir a la recámara a dormir.

Pero cuando estaba saliendo al pasillo, me encontré a la señora Aria.

—Hola—la saludé, intentando que no se me notara el rubor en mis mejillas.

—¿Quieres que te ayude a llegar a la habitación?

—Por favor.

Ella pasó mi brazo por encima de sus hombros y me agarró de la espalda, haciendo que yo apoyara gran parte de mi peso sobre su costado.

—Deja todo tu peso, no te preocupes, yo aguanto—dijo.

—De acuerdo—titubeé.

—Al joven Emir le encanta cargarte—comentó, con una leve sonrisa.

—Seguro le encanta cargar a las chicas—vacilé.

—No—negó ella—a él le disgusta el contacto físico con las personas en general, pero es increíble que contigo no.

—¿Entonces es verdad que él no ha tenido novia?

—le pregunté cómo quien no quiere la cosa.

La señora Aria volvió el rostro a mí con perplejidad.

—¿Así que el joven Emir te comentó eso?

Me impresiona el nivel de confianza que te tiene para confesarte eso tan privado.

Sacudí la cabeza en negación.

—A mí me impresiona más que él, siendo tan… él… —me cohibí y ella rio en complicidad—no haya tenido novia aún.

—Lo evidente es que ya ha estado con chicas en la cama—susurró, y me sentí celosa por ello, y mantuve mi expresión serena—pero ninguna a quien él la haya traído acá, es decir, nadie había sido tan importante para el joven Emir para tomarse la molestia de enseñarle parte de su vida y querer estar con ella más de un par de horas.

—¿Eso es malo?

—parpadeé, curiosa—porque según tú, soy la primera.

—Al contrario, ¡es maravilloso!

—¿Y por qué él no quiere que sus padres sepan de mí?

Tan solo bastó un segundo para que el semblante de la señora Aria se transformara por completo.

Pasó de tener una sonrisa cómplice a tener un par de finas líneas rectas como labios y sus ojos inescrutables, mirándome como si estuviera loca.

—Ese tema es muy delicado, señorita Spirit, y le compete decírselo el joven Emir, no yo.

Nos detuvimos frente a la recámara y ella se encargó de abrir y de sentarme con cuidado en la cama.

—Hice el aseo cuando fueron a cabalgar en la mañana—me comentó, cambiando de tema exitosamente—y llevé tu ropa a lavar, debe estar lista ya, pero mañana te la traeré planchada y doblada.

—No era necesario… —Tonterías, eres la invitada especial de la finca—retomó su amigable sonrisa.

Me ruboricé.

—¿Emma estará bien?

—Xavier exageró, la yegua solamente se asustó con otra serpiente, pero no la atacó.

Sin embargo, descubrimos un nido con cuatro más, por lo que era necesario que el joven Emir lo viera con sus propios ojos, ya que es demasiado anormal la presencia de esos animales.

Cuando la señora Aria se marchó, me puse el pijama y me acosté a dormir, pero no sin antes recordar lo que había ocurrido entre Emir Lovelace y yo.

¡Habíamos tenido sexo!

¡Y uno muy delicioso!

Y no es que yo fuera una adicta a las relaciones sexuales, pero esa experiencia fue inolvidable.

Emir poseía todo lo perfecto en un hombre, en todos los sentidos.

Y deseaba que él comenzara a verme como su pareja, tal como yo lo miraba.

Pero si él no me lo pedía directamente, no podía dar por sentada la relación.

Yo le gustaba y viceversa, eso era obvio, no obstante, había obstáculos en él y no sabía cómo evadirlos.

Me quedé dormida después de un rato, pero desperté desorientada al escuchar… ¿disparos?

La habitación estaba a oscuras y alcancé a encender la lámpara para poder tener una mejor visión a mi alrededor.

Busqué a Emir con la mirada, pero no lo encontré.

¿Aún seguía afuera?

Nuevamente hubo más detonaciones similares a disparos y me quedé petrificada.

¿Qué estaba ocurriendo?

Vi hacia la ventana y noté que estaba lloviendo a cántaros; pero el sonido no había sido rayos.

La puerta de la recámara se abrió y entró Emir corriendo.

Estaba sudoroso e hiperventilando.

—¡Emir!

—di un respingo y me aproximé a él, mandando al carajo el dolor de tobillo.

—Estoy bien—aclaró, apaciguando mi preocupación, en una sola mano sostenía una escopeta y la dejó sobre la cama antes de mirarme y quitarse la cazadora de encima porque estaba sucia de lodo y lluvia—tienes que regresar al hotel, Spirit.

—¿Qué?

¿Ahora?

¿Por qué?

—hablé atropelladamente, todavía horrorizada por esa arma cerca de mí.

—Hay dos opciones—dijo con seriedad y preocupación—esconderte en una habitación bajo llave para que mis padres no te vean o llevarte a tu hotel para evitar cualquier problema.

O bien, dejarte aquí e ir a verlos a ellos para que no vengan.

—¿Qué?

—Mis padres planean venir para acá, Spirit—me tradujo con dureza.

—¿Por qué?

—me horroricé más.

—Xavier les llamó cuando sucedió el incidente en el establo sin decírmelo a mí primero y, por ende, mis padres dijeron que vendrían para acá al amanecer o antes.

Asentí, dubitativa.

Y como no quería hacerlo frustrar más, no interrogué más al respecto.

—¿Podrías llevarme al hotel ahora mismo?

—murmuré.

Emir se dejó caer en la cama, junto al arma y me puse histérica.

—Saca esa cosa de ahí, por favor, podrías darte un tiro—dije con inquietud.

—Le quité las balas antes de entrar, no te preocupes—suspiró, contrariado y movió la escopeta al suelo, para luego voltearme a ver—ven, por favor, necesito… No lo terminé de escuchar y me dejé caer suavemente sobre él, abrazándolo.

Emir me correspondió el abrazo con fuerza y enterró su cabeza en mi pecho al momento de rodar por la cama.

—No quiero que te vayas… Mi corazón dio un vuelco al escucharlo rogar para que yo me quedara.

Me estremecí entre sus brazos y nos quedamos un rato así, sin movernos.

Solo se escuchaba la lluvia afuera, golpeando el cristal de las ventanas y el balcón, y nuestras respiraciones sincronizadas.

—Cuando mis padres se marchen, iré a buscarte al hotel—prometió—y voy a comprar un departamento en el corazón de la ciudad para que podamos estar ahí, solos.

Asentí, aliviada de cierta forma, puesto que lo que acababa de decir, prometía seguir viéndonos con frecuencia y no olvidarme rápidamente.

A regañadientes, nos vimos obligados a separarnos y alistar mis cosas.

Estaba comenzando a amanecer, faltaba alrededor de un par de horas para que el sol saliera, el suficiente tiempo para llegar al hotel y que él regresara a encontrarse con sus padres.

Emir me cargó en la escalera y después le pedí que me dejara caminar, sin soltarme para que comenzara a apoyar mi peso en el tobillo.

La señora Aria se despidió de mí de manera efusiva y alcancé a notar cierta tristeza en su mirada.

Xavier simplemente permaneció junto al Jeep ónix de Emir, en espera de poder subir las maletas cuando se les quitara el seguro a las puertas, con un paraguas listo.

La lluvia continuaba, pero con menor intensidad.

—Volveré lo más pronto posible—dijo Emir a sus empleados—si mis padres vienen antes que yo, no dejen que vayan a la sala de proyección y mucho menos a mi habitación.

Tras subir mis maletas a los asientos traseros, él me ayudó a deslizarme en el asiento del copiloto, con Xavier junto a nosotros para sostener el paraguas de la lluvia.

El regreso fue totalmente abrumador.

La lluvia obstruía el campo visual y los dos no queríamos eso, alejarnos.

Moría de ganas de interrogarlo, y pedirles a gritos una explicación porque no era normal ese miedo irracional hacia sus padres y la determinación de ocultarme de ellos por mi bien.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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