Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Emma en el bosque de bestias - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Emma en el bosque de bestias
  4. Capítulo 2 - 2 Como diablo que corre de la Luz
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Como diablo que corre de la Luz 2: Como diablo que corre de la Luz <p><br/><br/>”¿Me iban a matar después de quitarme la ropa?

¿Eso mismo le hicieron a ella?” Pensé, mientras plasmada en el suelo lleno de lodo, miraba hacia la ventana por la que había saltado.

<br/><br/>Un árbol amortiguó mi caída, pero eso no evitó que me lastimara un brazo, ni que mis pulmones se quedaran sin aire por unos segundos.

<br/><br/>El cielo estaba nublado, la lluvia empezó a caer poco después, y desde lo alto, vi la cabeza de Gerga, la monja obesa y cómplice de aquellos asesinos, con cara de niños.

<br/><br/>—¿Se habrá muerto?

—interrogó la mujer.<br/><br/>Pero yo, estaba viva y coleando.

Aunque adolorida, pero viva.

Así que me arrastré hasta que logré levantarme.

<br/><br/>Sentí la adrenalina recorrerme el cuerpo, mientras en mi mente una voz me dijo: “¡corre!”<br/><br/>Corrí como alma que huye del diablo, o como diablo que huye de la luz.

Mientras escuchaba los gritos de la monja pidiéndome que regresara.

<br/><br/><br/><br/>Sabía que me iban a perseguir, sabía que ellos, me iba a buscar.

También, no tenía idea de a dónde me estaba dirigiendo, o qué demonios era lo que iba a hacer en medio de la noche en plena oscuridad; pero por alguna razón, mi cuerpo, no quería detenerse.

<br/><br/>A pocos kilómetros, solo había un lugar: el bosque solitario.

Nadie se atrevía a entrar allí, debido a una maldición que decía que no tenía salida una vez que alguien decidía adentrarse.

Muy cerca, estaba la carretera muerta, con un largo camino de semanas a pie para llegar a la ciudad.<br/><br/>Había olvidado que el orfanato se encontraba en lo alto de una pequeña montaña, por lo que en algún momento, sin ver nada más que oscuridad, caí y rodé hasta el final de la montaña.

<br/><br/>Me golpeé la cabeza y un objeto puntiagudo se clavó en mi brazo.

Y con cada movimiento me dolía más, así que, de un tirón, lo saqué.

Sin pensar, metí ese objeto en el bolsillo de mi bata.

Poco después, escuché a Gerga:<br/><br/>—¡Emma, no querrás dejar tu hogar!

Si te vas, no podrás volver —comentó en un tono fingido de amabilidad, pero en voz alta.<br/><br/>Me levanté como pude y seguí corriendo, hasta que el sonido de un disparo al aire, me paralizó de inmediato.

<br/><br/>—Ni un paso más, huérfana —ordenó una voz masculina y ronca detrás de mí.<br/><br/>Era Brutus, uno de los hombres que ayudaban a las monjas.

Me estaba apuntando con un arma larga que a la luz de la luna, solo era una silueta.

<br/><br/>Levanté las manos sobre mi cabeza, y empecé a sollozar.

<br/><br/>”Me van a matar” Pensé.

<br/><br/>Las monjas Gerga y Marisol, venían bajando la montaña, con la respiración agitada y las faldas llenas de lodo.

Mientras me iluminaban con la luz amarillenta de unas linternas.

<br/><br/>—Niña del demonio —espetó Marisol, enojada—.

eres una niña del demonio.

¿¡Cómo te atreviste a saltar por la ventana!?<br/><br/>No dije nada.

No podía.

El miedo se había plantado en mi garganta y no me permitió hablar.<br/><br/>—Hay que llevarla al orfanato —indicó Gerga, aún con la respiración entrecortada.<br/><br/>—¡Mátala!

—exclamó Marisol, causando que Brutus se acomodará el arma.<br/><br/>”¿Matarme?

Si, mejor que me maten, pero que no me lleven devuelta” pensé.

<br/><br/>—Yo me encargo de ella —soltó Brutus.<br/><br/>—!No!

— exclamó Gerga—La superiora la quiere viva.

Necesita la sangre de esta niña.

—Me apuntó con el dedo.<br/><br/>—¿También la sangre de esta?

¿Qué tiene de especial Emma, para que la superiora quiera su sangre?

—cuestionó Marisol, incrédula.

<br/><br/>—No lo sé, pero su hermana también fue consumida, y la superiora pidió, estrictamente, que Emma fuera su próximo suero —terminó de comentar Gerga.<br/><br/>—Entonces, camina —me ordenó Marisol.<br/><br/>Pero tras escuchar aquello que le hicieron a mi hermana, y que me harían a mí, se activaron mis sensores de peligro.

Miré por todos los lados, buscando por dónde salir corriendo.

Y fue cuando vi la carretera, y del otro lado, el bosque.

<br/><br/>Mientras caminaba de regreso al orfanato, las mujeres se tambaleaban y se quejaban por el lodo y el cansancio.

Aproveché que Brutus las ayudaba a no caer y saqué el objeto puntiagudo de mi bolsillo.

Caminé despacio y, cuando vi la oportunidad, se lo clavé a una de ellas en el cuello antes de empezar a correr sin mirar atrás<br/><br/>Corrí sin pensar en cuantas ramas me golpearon en la cara, o en las piedras que lastimaban mis pies, hasta que un disparo impactó contra mí.

<br/><br/>En el momento, no sentí el dolor, pero un sonido agudo ensordecía mi audición.

Me puse de pie a fuerza de voluntad, mientras escuché a Gerga gritarme:<br/><br/>—¡Eres una asesina!

Maldita, ¡maldita!

—Se escuchaba enojada.<br/><br/>”La maté” pensé, deteniéndome “yo maté a alguien”<br/><br/>”No te detengas” volví a escuchar esa voz en mi cabeza.

<br/><br/>—Emmaa.

—Esa vez, la voz ya no estaba en mi cabeza, era un susurro real y venía desde el bosque, el bosque solitario—.

Emma —un susurro tan suave como el viento.

<br/><br/>”Elisa, esa es la voz de ¿Elisa?

Tengo que ir”<br/><br/>—Voy a utilizar tu bonito y rojizo cabello para limpiarme el culo cuando te lo arranque —tronó Gerga cada vez más furiosa.<br/><br/>Seguí caminando en dirección al bosque, esa voz suave me estaba llamando “esa voz es la de Elisa” y yo tenía que ir.<br/><br/>—¡Ese bosque está maldito!

Una vez que entras, jamás podrás salir —gritó la monja en un tono amenazante.<br/><br/>Otro disparo se escuchó, pero no me pegó.

<br/><br/>Así que con la poca fuerza que me quedaba, escuchando los pasos detrás de mí; corrí y me metí al bosque…<br/><br/><br/>Lo último que vi antes de cerrar los ojos, fue un hermoso pelaje blanco bajo el resplandor de la luna.<br/><br/></p>

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo