En el mundo desconocido - Capítulo 1
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1: R-CAP1:Despertando 1: R-CAP1:Despertando —Jacob, recuerda esto muy bien: aunque luches mucho por las cosas, no siempre las ganarás, pero si sigues peleando, algo puedes obtener.
Como una voz que se perdía en el olvido, resonó en mí.
—¿Papá?
Como por instinto salieron de mi boca esas palabras, aunque sentía mi cuerpo más pesado, como si me estuviera devorando.
Intenté acercarme, pero al hacerlo me alejaba más.
Aún así, volví a intentarlo con más fuerza, pero mientras lo hacía, me despertaba.
Abrí los ojos y una lágrima brotó de ellos.
—¿Eh?
¿Por qué?
Sentía calor por estar en la cama, cubierto por algunas cobijas.
Me senté al borde.
La habitación donde me encontraba apenas tenía luz, salvo la que entraba por la ventana en forma de unos pocos rayos.
Al mirar por ella, veía cómo los árboles de fuera superaban el tamaño de la casa donde estaba, y cómo sus ramas se mecían en la oscuridad, haciendo ruido junto con las aves.
—Cierto…
¿Dónde estoy?
Al abrir la ventana, miré hacia afuera y noté que me rodeaba un bosque que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
—Es más…
¿Quién soy?
No tengo una respuesta, ¿pero por qué lo he olvidado?
No quiero olvidarlo.
Siento cómo mi corazón se aprieta al pensar en esa posibilidad.
—¡BAM!
—Se escuchó en la habitación.
Había pateado el suelo, mas otro pensamiento entró en mi mente.
—Soy un tonto…
Sí, después de todo, no creo que sea el único en esta casa.
Por eso mismo, debería salir a buscar a la persona encargada del lugar o a alguien más.
—Me disculparé…
¿Pero dónde está el dueño?
Debo agradecerle si me ayudó, aunque no recuerdo nada.
De paso, podría preguntar qué me ocurrió.
Sin más opción, miré mi cuerpo, que vestía una pijama.
—No debería salir así.
Debo tener la decencia de vestir adecuadamente, por eso caminé hacia el armario, de donde tomé unas prendas que al ponérmelas quedaron a mi talla, como si me hubieran esperado.
Luego me vi en el espejo.
Era un niño de unos once años, con cabello marrón, ni muy largo ni muy corto.
Pero al verme, desviaba la mirada, como si no quisiera verme.
Sin embargo, para avanzar, debía salir a buscar al dueño.
Abrí la puerta.
El pomo estaba a la altura de mi cabeza.
—¿Soy tan pequeño?
A mi derecha había dos habitaciones más, así que decidí acercarme y tocar la puerta.
—Toc, toc, toc —golpeé tres veces, temblando un poco, ya que no sabía qué decir más allá de dar las gracias y pedir una explicación de lo que me había pasado.
Esperé unos instantes después de tocar, pero no recibí respuesta, así que decidí abrir la puerta.
La habitación era similar a la mía, pero estaba vacía.
Intenté probar suerte con la siguiente habitación, con el mismo resultado.
—Bueno, tal vez no usa estas habitaciones porque son para invitados.
Tenía sentido; eran iguales, por eso podrían ser habitaciones para invitados.
Pensé en qué hacer a continuación.
—Mejor bajo y busco por ahí.
Bajé las escaleras, donde había una mesa que, al pasar la mano encima, no tenía ni una mota de polvo.
—Debe existir alguien.
La limpieza era una prueba de que alguien había estado aquí, pero no podía encontrarlo, así que aceleré el paso.
Algo tembloroso, decidí ir a la siguiente habitación, que resultó ser un baño.
Mis pasos hicieron eco en él, y vi que contenía lo esencial.
Me di la vuelta; buscar aquí era inútil.
Mientras me aventuraba, algo tembloroso, encontré una biblioteca.
Sus estantes llenos de libros delataban a alguien a quien le gustaba la lectura; los cuadernos sobre el escritorio indicaban que se usaba para investigar, pero el dueño no aparecía por ninguna parte.
¿Cómo podía estar en un lugar que no conocía, sin nadie alrededor?
Simplemente ilógico.
—Grrrr —rugió mi estómago, asustándome, pero luego sonreí, confirmando lo primero que dije.
—Soy un tonto, por buscar al dueño me olvidé de mí mismo.
Sin más opción, entré en una de las habitaciones que faltaban: la cocina.
El refrigerador era raro porque no estaba conectado a la toma de corriente, lo cual me extrañó.
—¿Cuál es la lógica?
Le preguntaría al dueño cuando lo viera, pero ahora decidí sacar lo necesario del refrigerador para comer.
Cociné algo como si toda la vida lo hubiera hecho y, cuando lo terminé, caminé a mi cuarto.
Al entrar, me senté en el escritorio, y ahí había una carta.
—¡Pero qué idiota!
—Con una sonrisa la abrí.
—Hola, Jacob.
Si estás leyendo esto, es que el contrato te hará cumplirlo, pero logré mediar para ayudarte un poco.
En este sobre hay una tarjeta que te servirá, y en el escritorio hay un catalizador para que te protejas.
Por cierto, nunca te rindas.
Un buen amigo.
Al terminar de leer, tenía más dudas.
¿Contrato?
¿Catalizador?
¿Un buen amigo?
¿Cómo todo eso se suma a dónde estoy?
¿Eras tú el dueño de esto?
Busqué en el sobre y, como decía, allí estaba la tarjeta.
Era de color dorado y tenía una inscripción que no podía leer.
—Tal vez ese contrato es algo fundamental de mi identidad, solo por eso lo cumpliré.
Abrí el escritorio para buscar el catalizador.
Como se había mencionado, allí estaba.
Era pequeño y ovalado.
Gracias a su transparencia, parecía estar hecho de cuarzo, y tenía dibujado un círculo en los bordes.
Dentro del círculo, una espiral de color verde.
—Así que esto es el catalizador.
Se ve bastante frágil.
Supongo que por eso me dijeron que debo cuidarlo.
Por precaución, para no tirarlo al suelo, lo guardé nuevamente en el escritorio.
—Si el contrato es importante, debo intentar recordarlo.
Cerré mis ojos mientras intentaba ir a ese momento donde lo firmé.
Como por arte de magia, me llevó a otro lado.
Yo estaba en una oficina.
Frente a un computador, un hombre bebía vino; lo apagó y se dirigió a la mesa para tomar la botella y servirse más antes de sentarse en el sillón.
Pero entonces, la puerta crujió y entró alguien.
Un hombre rubio, con un traje de paño y una chistera, entró sin avisar.
El hombre que ya estaba allí se giró para hablar: —Hey, ya te he dicho que toques antes de entrar.
—Vamos, solo es un viejo hábito.
Con eso, el rubio se sentó mientras esbozaba una sonrisa.
—Siempre lo haces, imbécil.
¿Podrías dejarlo de hacer?
—No, claro que no.
Es porque si no lo hacía, te tomabas todas las cervezas a medianoche, y yo era el encargado de atraparte.
¿Dónde están tus valores?
—Sí, lo que digas, pero aún recuerdo cómo te peleaste contra diez personas por no prestar un lápiz.
—¿Te recuerdo que tú te uniste a esa pelea sin decir una palabra?
—Bueno, vi a un amigo luchando por algo, eso fue todo, pero nunca esperé verte vestir así.
—Ni siquiera yo…
—Cambiando de tema, esto es más serio.
—Sacó un papel con inscripciones raras.
—¿Entonces lo lograste?
—Sí, es lo que me pediste.
¡Rápido, fírmalo!
—Dale, entonces voy por mi lapicero.
—Idiota, tómate esto en serio.
Tú sabes cómo se hace esta cosa, a diferencia de mí.
—¡¿Ahhhhhhhh?!
Sentí un dolor que me cruzaba la mente de lado a lado, como si la arrancaran de ese recuerdo.
Apreté los dientes.
—Ahhh…
Ahhh… Inhalé y exhalé mientras el dolor disminuía.
Cuando pude sentarme bien, inicié a analizar.
Primero, ese hombre quien firmó tal vez era yo, por eso me parecía raro mi cuerpo.
Segundo, el hombre quien dio el contrato le daba mucha importancia, lo que significa que el contrato es algo fundamental en mi identidad.
Tercero, la carta mencionaba unas condiciones favorables.
¿Cuáles eran?
Ni idea, pero si sigo recordando, podré saber quién soy.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Esta es mi primera novela,espero que les guste PD:Este capitulo lo edite para que fuera mejor,espero que les guste, digan sugerencias si les parece que hace falta algo en pulir.
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