Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 104

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 104 - 104 Cap104Deshacer y hacer
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

104: Cap104:Deshacer y hacer 104: Cap104:Deshacer y hacer Perspectiva de Jacob Una vez más, en silencio, nos quedamos sin poder hablar.

Había descartado al este viejo, y si el viejo salía a pelear, la gente lo notaría.Y seguro la estafa no duraría, por lo que Ana fue quien habló: —Yo lo haré.

Si el mocoso no puede, seré yo.

Apreté mis manos a la vez que la tensión de mi cuerpo me hacía palpitar una vena en la frente.

Mas, mordiéndome el labio, las palabras no salieron.

Sin embargo, una mano en mi hombro me hizo girar para ver quién la puso, hallándome con la cara de Sara.

—Jacob, por favor, déjala y trabajen en equipo.

—…Sí… Está bien.

Cuando dije esas palabras, el ermitaño habló: —Bien, chico, entonces ya saben quién ejecutará el plan.

¿Entonces ahora qué sigue?

¿Iniciarlo?

Si es así, háganlo.

—Oye, no tan rápido.

Debemos comprender cómo aplicar ese plan.

No sería buena idea ir así y que le dieran un tiro a Ana.

—Hablas como si la gente pudiera usar armas de fuego en la ciudad.

—¡Jeh, espera, ¿qué?!

—Idiota, ¿mínimo conoces las reglas de la ciudad?

Ahí no se usarán armas de fuego, es demasiado fácil atraparte si das un tiro.

—Oye, entonces, ¿solo por eso decidiste seguir con esa estrategia?

—Claro que sí.

Cargas una espada y vas contra el mundo, simple, pero efectivo.

—… En mi silencio estuve, mientras Ana hablaba a la vez que estiraba las manos y esbozaba una sonrisa: —Bien, vejestorio, entonces dígame una cosa muy importante: ¿hizo eso de día o de noche?

—De noche, no quiero perseguir y jamás encontrar a mi presa.

—Bien, entonces vamos.

Levantándose, Ana empezó a liderar, mientras el viejo solo rio para sí mismo para caminar detrás de ella.

Yo me paré y empecé a caminar al final, mientras Sara todavía sostenía su mano en mi hombro.

Seguimos avanzando en el bosque, donde nos fundíamos con la oscuridad, de manera que, al ver al frente, solo quedaba seguir a Ana y al viejo por el color de sus pelos, que incluso en la noche daban brillo.

Mas el silencio fue roto porque la voz de Sara susurró: —Oye, Jacob, ¿por qué decidiste luchar contra el enmascarado?

—Solo digamos que era la manera más rápida de ganar.

—¿En serio?

Aun así, ¿por qué querías volver a hacerlo?

—Soy el líder.

Cada líder debe cargar con la responsabilidad de liderar.

—…¿Incluso si eso te aleja de los demás y pone en riesgo tu vida?

—Sí.

Apretó más su agarre en mi hombro, pero yo seguí avanzando y ella se detuvo.

—No, no seas idiota, Jacob.

Eso es pésima idea.

—Sara, es lo que hay.

Si quieres ganar, hay riesgos, y el primero en correrlos debo ser yo.

—Pero estás poniendo en peligro tu vida, eso es lo que no puedo aceptar.

—Entonces sabes que Ana está corriendo peligro ahora.

—… —Quien propone las ideas debe estar dispuesto a ejecutarlas, por eso quería ir al frente.

Solo miré su cabello rosa, que con el viento se movía, y ella bajaba su vista al suelo para finalmente avanzar.

—Aun así, ¿por qué quieren hacer esto?

¿Por qué dan tanto por mí?

—Dijimos que te protegeríamos, y eso haremos.

No hay más.

Caminé al frente mientras el eco de sus pasos seguía detrás de mí, a la vez que veía la luna colgante con sus nubes que la cubrían, también con las estrellas que detrás de las nubes se ocultaban y aparecían con cada ráfaga de viento.

Llevó y trajo más, ocultando otras, y en mí, aquellas sonrisas de mis amigos de armas eran lo que me quedaba en esta memoria.

Miré a Sara un instante para luego continuar, recordando que por proteger a gente como ella se liberó eso.

Miré mis manos un instante, donde la luz de la luna caía sobre estas para ser encontrada por nada, y el sabor amargo se mantenía en mi boca: —La amarga victoria.

Con esa frase, un jalón a mi espalda ocurrió, y al mirar, era otra vez Sara.

—Jacob, ¿por qué dices que es una amarga victoria?

—No, no me refería a esto, solo era a algo distinto.

—Pero entonces, ¿qué es ese algo distinto?

Te ves muy perdido en eso.

—Solo en algo del pasado que siempre intenta volver.

—¿Y por eso lo quieres suprimir?

Como si pudieras hacerlo así.

—El tiempo enseña, por eso hay que avanzar hoy.

—¿Avanzar?

Pero tú te ves estancado en ese pasado.

—Aun así intento avanzar.

—… —Solo continuemos, hay que aprovechar la noche.

—Como quieras, Jacob, pero, solo no te rindas.

—¿Rendirme?

Jamás.

Y en el camino seguí avanzando hasta que pudimos salir de este lugar donde el verde siempre me rodeaba, alzaba la mirada para ser encontrada con la luna que seguía con tal de salir de este lugar y cuando llegamos a la carretera el sonido del viento siendo cortado por los carros de lado a lado era lo que nos quedaba, tanto el ermitaño como Ana estaban ahí de pie mirando la calle de lado a lado y yo hablé.

—Muy bien, ¿qué sigue de aquí, ir caminando o qué?

—¡Malditos jovenzuelos, espera primero un taxi!

—Nos vamos rápido, ermitaño, la noche es corta, ¿cómo malgastarla?

—Joder, esta juventud siempre tan deprisa.

—Siempre lo es, y siempre lo será, que no quieras o puedas mantener el ritmo no es problema nuestro.

—Sí, en efecto, seguro hice un error en ayudarlos.

—¿Y ahora te quejas de eso?

¿Qué esperabas?

¿Un millón de zenits?

—Al menos con eso reparo la pared.

E interrumpiendo, Ana se giró para vernos hablar.

—Oigan, ¿ya quieren pelear o qué?

Solo vámonos rápido, mientras tú, Jacob, ve haciendo la cosa esa.

—Jaja, hazlo, niño, pero que quede en toda la espalda y se note a kilómetros.

—Tchz, jódete, viejo.

—Bep.

Me detuve un momento ante la vibración de mi teléfono y, sacándolo, encontré algo que hizo que mis labios se alzaran.

—Ja, parece que esta cosa no la tendremos que hacer.

—Ehh, oye, niño, ¿qué dices?

¿Acaso qué viste?

—Oye, cállate, vejestorio, a ver, dame el teléfono, Jacob.

Y, tomándolo, ella leyó el mensaje, también alzando sus labios.

—Vaya, esto sí que nos sirve.

—Mierda, y aquí dejaron al pobre y gentil viejo confundido.

—Ah, tranquilo, solo es información de quienes son los otros combatientes.

—…Espera, ¿qué carajos dijiste?

Dándose una vuelta, estiró la mano para agarrar el teléfono y en el instante que lo tomó, leyó la información.

—”Jacob, aquí están cuatro posibles luchadores de la guerra del oro.” ¡No me jodas!

¿Y esta cosa cómo la obtuvo?

—Ni idea, pero por algo es un noble.

—…Sí, un noble, al menos está a la altura, ah, está bien, ahora ¿cómo planearemos?

—Bien, con la información de quienes son solo será cazarlos.

—Ah, pues qué, el señor súper obvio, rápido, chiquillo, y dime cuál es tu plan.

—Solo preguntarle a Eduardo sobre las cámaras para ir persiguiendo a cada uno de estos.

—Eso suena fácil, tzch, oye, está bien, pero dime algo.

—Sí, adelante, ¿qué es?

—¿Los matarás?

Me callé un instante a la vez que mi mirada se clavó en sus ojos y con un suspiro hablé.

—¿Matarlos?

No, eso sería malo.

—Ja, un caballero idealista tenemos aquí, idiota, acabarlos sería puramente lo mejor.

—No, eso significa que perderemos información sobre el porqué quieren matar a Sara.

—…Vaya, entonces es una cuestión de información, sabes, mejor solo hazlo, parece que hay muchas cosas que piensas y no verbalizas.

—Ay, cómo molestas, ermitaño, bien, entonces lo primero será ubicar al más cercano para ir a luchar contra él, ¿les parece?

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Uy casi que dejo esto abandonado

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo