En el mundo desconocido - Capítulo 12
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12: R-CAP12:Un amigo 12: R-CAP12:Un amigo Y entre las cobijas de la cama fui arrastrado a un recuerdo donde lo primero que me llegó fue una luz amarilla; al alzar mi vista, observaba cómo colgaba un foco.
—Vamos, Jacob, acelera.
Con su cabello amarillo, unas gotas de sudor escurrieron.
Había hablado, mas él siguió corriendo, saltando de lado a lado, mientras el suelo que pisaba estaba cubierto por unas colchonetas que hacían algo de ruido al ser pisadas.
Más al frente de él se encontraba otro chico, de pelo marrón, quien pisaba las colchonetas y alargaba el paso en un intento de alcanzarlo; sin embargo, su sudor cubría su espalda en la sudadera: ese era mi yo del pasado.
—¿Qué pasa, Jacob?
Girando la cara, el rubio lanzó una sonrisa mientras seguía al frente y, sin detenerse, corrió, pero aun así habló.
— ¿Ya te estás rindiendo?
Levantando la mirada hacia él como respuesta, él dio una respiración que movió un poco el estómago para después hablar.
—Te estaba dejando ganar, ¡es hora de ponerme serio!
Dando un paso al frente, como si recuperara las fuerzas, volvió a acelerar, agarrando la cuerda que se movió al momento en que inició a escalar.
—¡No te dejaré ganar!
El brazo de mi yo del pasado tembló a medida que subía, y una vez arriba en la plataforma, miró el suelo para dar un paso atrás, apretar sus labios y saltar como si diera un salto de fe hacia otras colchonetas donde dio una vuelta una vez que cayó.
—¡Mierda, cada vez más loco!
Y el rubio escaló igual para repetir lo mismo que yo.
Viendo eso, apenas se levantó, corrió a la siguiente parte donde puso su mano en una barra de metal, haciendo un sonido sordo; pero apretando los dientes, siguió avanzando en el pasamanos, y el otro venía.
—¡Necesitarás más que eso!
—¡Jódete!
Como los monos en árboles, así se movieron hasta que terminaron el recorrido donde ambos, llenos de sudor, se les escurría por la cara, y el rubio inició a hablar.
—Uff, estoy cansado.
—Afff, ni parece, afff, al final me has ganado.
—Claro, ¿no ves que yo soy el mejor en esto?
—Afff, jódete.
—No seas mal perdedor, igual me adelantaste varias veces, Jacob.
—Sí, pero yo quiero ir a ganar, no solo a estar cerca de eso, Jonathan.
—Pues sigue intentando y con más ganas.
—¿Ah, y qué toca ahora?
—Ah, eso, hay otras partes que quiero mostrarte.
Entonces salimos del lugar.
Yo tomé una toalla para después secarme mientras seguía a Jonathan.
—Así que aquí es.
Mi yo del pasado se detuvo frente a la puerta e inició a leer lo que decía.
—Artes marciales mixtas, así es, aquí es el siguiente lugar.
Jonathan se acercó a la puerta y la abrió, y el color blanco inundó mi vista que se movió de lado a lado, pasando desde las mancuernas hasta los sacos de boxeo a la vez que dejaba caer mi mandíbula para después hablar.
—In-Increíble, nunca imaginé que sería así este lugar y, de paso, desocupado.
—Ja, eso pensé que dirías.
Ahora soy el dueño de esto.
—¡Hey, ¿por qué no me trajiste antes?!
¡Ya vamos casi un mes en parkour!
—Simple, no estabas en la forma adecuada.
—Ay, sí, como si fuera mejor iniciar parkour antes que artes marciales mixtas.
—¿Ah, quieres saber el porqué?
Venga, te lo demuestro.
Vamos ahí.
Con su dedo señaló lo que pareció ser un cuadrado para caminar hacia él, y yo caminé con él hasta que él se paró en el medio, donde yo, en respuesta, alcé mis puños a la altura de los ojos.
—Jacob, esa es una buena postura de boxeo, pero no estamos en boxeo; iniciamos.
Estiré mi brazo como un jab, pero él giró la cara para después hablar.
—Mala idea.
Y con una sonrisa agarró mi brazo para después alzarme.
—¡Eh!
Rematando con mi caída.
—Debes tener cuidado; aquí se usarán muchas cosas.
No es solo boxeo, tienes un montón de posibilidades, y esta es una de ellas.
—Ay, lo que digas, tendré más cuidado.
Poniendo mis dos brazos en el suelo, me levanté del suelo; era hora de luchar igual que él, a lo que sonrió.
Me puse en la guarda de antes, pero él también inició a pelear.
—¡Pum!
Con mi guarda bloqueé una patada que iba a mi torso.
Yo sonreí mientras intenté agarrar su pierna, mas él la retrajo, pero yo, en respuesta, alcé mi pierna de la misma manera e intenté golpear.
—¡Pum!
Ante ese golpe, él agarró mi pierna mientras inició a hablar.
—¡Buen intento, pero para hacer esos movimientos, debes ENTRENARLOS!
Cuando terminó, Jonathan estiró el brazo libre hacia mi estómago que, al ser golpeado, dio un sonido hueco, a lo que yo me agarré el estómago desde el suelo, mientras que yo desde el suelo abría los ojos intentando respirar, mas él contaba.
—¡9, 10!
Perdiste.
Cuando dijo eso, me senté para mirarlo a los ojos.
Mientras, tragando saliva, me paré.
—¿Otra ronda?
—¡Sin duda!
Ambos con una sonrisa nos lanzamos a eso.
Yo di unos pasos atrás mientras él daba unos puños, como si yo esperara una oportunidad para devolverle el golpe, mas mi sueño se vio obstruido.
—Perdiste.
—¿¡Ehh, espera, qué!?
Miré al suelo para ver cómo ya tenía un pie afuera del cuadrilátero.
—Ya te lo he dicho, analiza dónde estás parado.
Mi yo tomó eso en serio y empezaron a luchar otra vez.
Así pelearon hasta que mi yo del pasado terminó agotado; estaba lleno de sudor, con la cara roja y las piernas le temblaban.
—No jodas, ¿cómo estás tan bien?
Mas Jonathan le daba una sonrisa mientras se pasaba una toalla por la cara, quitándose el sudor; sin embargo, él respiraba como si nada hubiera pasado.
—Simple, yo he entrenado aquí mucho más que tú.
—¿Pero desde cuándo?
—Ufff, ya van varios años desde que lo hago.
Por algo me quiero meter a la competencia nacional.
—¿La nacional?
—Sí, es uno de mis sueños.
—Ja, a este ritmo, lo difícil será si no lo haces.
—Exacto, pero también quiero que tú puedas estar a mi altura.
—¿Y quién te dijo que me rendiría?
He perdido hoy, pero solo porque estoy iniciando.
—Veamos a ver quién logra ganar al final.
—Hagamos un reto.
—Ohhh, ¿y cuál será?
—Diez años.
En diez años competiremos.
—Suena bien.
Ahora tenemos 16, y para ese entonces ya tendremos mucha práctica.
—Sí, por eso lo digo.
—Más te vale mantener tu promesa.
—Mi padre siempre me dijo que lo hiciera.
Una vez que terminaron de conversar, salieron a la calle donde, al mirar de donde salieron, el edificio se alzaba en comparación con los demás sitios.
Al mirar al frente, aunque la luz de los focos nos caía en forma de iluminación, seguíamos caminando bajando una colina, donde más allá de la ciudad nos rodeaba un campo de color verde, mas volviendo a la realidad, Jonathan habló.
—¿Hey, quieres helado?
—Dale.
Compramos unos y, como una pequeña pócima en este lugar, sonreía mientras comía e inicié a hablar con una sonrisa.
—La verdad, esta noche no está tan fría.
—Ya sabes, cosas del país.
—Sí, pero ¿cuál es la lógica de que las mañanas sean más frías que las noches?
—Ja, tal vez demasiada contaminación.
—Rrrrrrrrrr.
Pasó un auto al lado, dejando una nube de humo que cubrió a ambos jóvenes.
—¡Ja-achhu!
—mi yo del pasado estornudó, pero Jonathan usó su mano para quitar el humo de su cara y volver a respirar.
—¡Qué asco!
Fui yo el primero en hablar.
—Sí, aunque igual no podemos hacer nada al respecto, de la misma manera que la contaminación.
—Cierto, quienes producen la mayor contaminación son las empresas y nos echan la culpa.
—Bueno, ya no podemos hacer nada sobre eso, aunque las empresas tienen sus beneficios.
—Nos ayudaron a reducir el precio de las cosas y también a facilitarlas.
Eso no es malo, pero la contaminación sí.
—Me pregunto si se podría lograr alguna manera de que no se tenga que contaminar.
—Sería lo mejor, pero el requisito principal sería que fuera más barato que lo demás.
—¿Y qué esperabas?
Son empresas, no viven de caridad, sino de productos.
—Ah, solo desearía que fuera algo más simple para todos.
—Todos lo buscan; si no lo hiciéramos, se gastaría mucho dinero.
—¿Qué tanto?
—Para que te hagas una idea, hubo alguien que hizo un sándwich 100% casero, hasta el punto de cultivar y preparar la masa, y esto tardó 6 meses y costó más de mil dólares.
—¿Mil dólares?
—Ya ves por qué digo que es algo que todos buscan.
Imagínate pagar 1000 dólares por un sándwich.
—Ya entiendo.
Mi yo solo soltaba los hombros y apretaba las manos mirando al suelo ante esa realidad, donde solo podía dar unos pasos al frente en silencio.
—La única manera sería que hubiera algo mágico y pudiera solucionar estos problemas.
Jonathan había dado la posibilidad de que podría ser la solución.
—Pero la magia no existe.
—Entonces conviértete en un investigador que lo logre.
—Ya te dije que quiero ser un doctor del cual mi padre esté orgulloso.
—¡Jaja!
Por cierto, ¿cómo vas con el libro de medicina?
—¿El libro que me regalaste?
Ya lo terminé.
—No jodas, vas demasiado rápido; te lo di hace una semana y tenía 300 páginas.
—¡Es el resultado del esfuerzo!
Sonriendo y dándose unos golpes en el pecho, mi yo avanzó para continuar.
—Fue divertido lo de hoy, ¿mañana continuamos?
—Claro.
—Oye, por cierto, ¿cómo obtuviste los libros?
—Mi padre no está tan de acuerdo con lo de las competiciones y esas cosas, insiste en que vaya a un trabajo normal como él.
—Ah, pero ¿cuál trabajo sería?
Cada vez parece que valen menos los títulos, ¿o acaso quiere que estudies medicina también?
—Nah, yo sé lo que serían esas prácticas, ni loco me meto.
Yo iré a alguna ingeniería para ciberseguridad.
—¿Y esa cosa?
No creo que sea lo más ligero del mundo.
—Lo importante es el tiempo: trabajar virtual por un buen salario que no consuma mucho tiempo.
—Entonces, así podrás participar en la nacional.
—Exacto, aunque creo que tú la tendrás más duro con esas prácticas.
—Espero que no me consuman.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Por favor deja de aumentar la cantidad de palabras xD(pasando de 1502 a 1707)Pero espero que valgan la pena
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