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En el mundo desconocido - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 R-CAP13En busca del poder
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13: R-CAP13:En busca del poder 13: R-CAP13:En busca del poder Mas el sueño terminó y mis ojos se abrieron.

—¿Jonathan?

Al ver la madera, solté un suspiro mientras me sentaba en la cama.

—¿Cómo pasó todo eso?

Me paré mirando mi mano.

—¿Doctor o militar?

¿Qué me pasó?

Tragando saliva, el recuerdo de los ojos rojos de mi padre volvía a mí.

—¿Eso tuvo que ver?

Apretando los puños, miré al exterior, donde en el cielo las aves volaban ignorando mi vida, como si solo fuera uno más.

Con amargura en mi boca, salí del cuarto, dejando que la madera, en su habitual costumbre, traqueteara con cada paso mío.

Mas antes de salir, miré la mesa donde había leído la carta.

—El contrato.

La única clave para saber quién soy.

¿Por qué lo firmé?

Mas, mirando al frente, asentí al único hecho claro.

—Debo ser fuerte.

Por eso, desayuné con lo que había en la nevera y, cuando salí de la casa, el sol me abrazó con su calor y yo miré el verde de los árboles, mientras el viento hacía susurrar las hojas que se entrelazaban con el canto de las aves.

Mas, al mirar los árboles, un recuerdo entró en mí.

—Solía entrenar parkour.

¿Por qué no aplicarlo aquí?

Mas, al mirar entre los árboles la luz que se filtraba y cómo estos se ponían uno frente al otro como un ejército, chasqueé la lengua.

—Esto no es un buen terreno para entrenar.

Y al caminar una vez hacia las pesas del día de ayer, como si una idea llegara a mí, sonreí.

—Supongo que también será un buen entrenamiento.

Me senté donde estaba y, con un suspiro, cerré los ojos mientras el maná de mi interior, como una llama que salió de mis manos, movió mi mano como si fuera un peso, a la vez que se alargaba de lado a lado hasta quedar una vara.

—Bien, ahora toca la siguiente parte.

Repitiendo el proceso, hice la siguiente parte, mas no hice una vara, sino una media luna con una entrada a la barra.

—Listo, ahora toca lo siguiente.

Cerrando los ojos, el maná fluyó de lado a lado en el objeto mientras apreté el metal, que respondía sin doblarse hasta que solté el hacha recién hecha.

—Listo, es hora de probarla.

Levantándome del lugar, mis dedos temblaron y una sonrisa se formó en mi cara.

Al llegar al árbol, una idea más entró en mi cabeza.

—No es la única magia que tengo.

Cerrando una vez más mis ojos, dejé que el maná fuera solo a mis brazos.

—¡PUM!

Mis manos agarraron el hacha desde el extremo y, mientras me ponía en postura de talar, cerré una vez más los ojos.

No era hora de dejar eso a medias cuando puedes hacerlo mejor, y con ese pensamiento en mente, una corriente de viento sonó junto al hacha.

Con un movimiento, el hacha se trasladó en un segundo de lado a lado; había cortado el árbol sin ninguna resistencia.

Hinché mi pecho mientras le daba una palmada.

—Ja, esto sí que es genial.

Sí, es genial, pero pude usarlo mucho más contra el oso.

Y ese pensamiento hizo que dirigiera la mirada al suelo mientras solo podía tragar saliva.

—Ehm, bueno, creo que mejor me dedico a solo talar.

Y apretando el hacha una vez más, dejé que esta hiciera su trabajo, donde yo, como una batería, daba el maná junto a la magia mientras en mi espalda se formaba el sudor necesario.

—¡Ayyyhhhh…!

El hacha se resbaló de mis manos, cayendo a un lado, mientras yo caí también, casi besando el prado, que me abrazó con su suavidad, hundiendo mi cuerpo en él.

—¿Por qué nunca mido bien las consecuencias?

Mas, decidido, puse una mano al frente e intenté pararme, mas mi cuerpo me respondió con un traqueo, además del ardor interno.

—¿Acaso la magia elemental es la que menos gasta?

Con esa suposición, en el suelo, intenté volver a moverme, siendo respondido como antes.

—Eso explica por qué es la primera que sale.

Tragando saliva, dejé que el viento me enfriara la cabeza, como debí haberlo hecho antes de intentar esta tontería.

Y a medida que el tiempo pasaba, el sol se movía de manera que el frío hizo temblar mis músculos hasta que por fin pude sentarme.

—Si no puedo superar mi imprudencia, la reemplazaré con algo de preparación.

Agachado en el suelo, inicié a arrastrarme por el prado hasta que llegué a las mancuernas, donde agarré una.

—¡El entrenamiento no se detendrá!

Apretando los dientes, inicié a mover cada una mientras el ardor y traqueo de mis músculos se hacían presentes.

Mas al mirar el cielo, aquel rostro rojo, su cabello cubriendo la cara y el olor a alcohol volvían a mí.

—¡Jamás pasará eso!

Y así estuve desde el suelo entrenando, mientras mis músculos traqueteaban en contra de mí hasta que mi respiración se hizo pesada, de manera que al ver el cielo era todo lo que podía hacer, mientras al intentar alzar la pesa mi mano temblaba, mas no la levantaba.

—Peor sería nada.

Tragando saliva, dejé que el tiempo pasara, siendo conocedor único del mundo, esperando que mi cuerpo se recuperara.

Solo respiré hasta que el sudor hiciera lo suyo y yo pudiera sentarme.

—Al fin.

Entre la hierba, finalmente logré sentarme y, apoyándome en mi mano que tembló y crujió una vez más, apreté los labios para pararme.

—Esto, esto es solo el inicio.

Y arrastrando mis piernas, entré a la casa, mas no me detuve en el camino de las escaleras, ni en la cocina o siquiera en el de la sala.

—Toca estudiar.

Entrando a la biblioteca, mis pasos hicieron eco, mas al ver el escrito donde dejé el libro, caí en la silla haciendo un sonido sordo.

Al mirar el libro azul, sonreí, mas al alzar mi mano, tembló y al ponerla en el libro, no cesaron los temblores.

—Esto no será razón para rendirme.

Moviendo las hojas, inicié a buscar más información, mas encontré algo más.

—¿Niveles de magia?

Parece que, al igual que las bestias, la magia tiene niveles.

Pero, ¿cuál será mi nivel?

Bueno, no hay que pensarlo mucho, ha de estar en F, porque me he enfrentado a niveles F y apenas he ganado.

—Apenas he ganado…

Dejé que mis uñas se clavaran en mi mano con ese pensamiento y alcé mi vista a la madera del techo, mientras mi cuerpo, como hierro, era testimonio de debilidad.

—¿Qué pasó cuando me quedé limitado?

Dijeron que usé una magia limitada, inicialmente más fuerte, pero a final de cuentas nunca crecería, por eso mismo yo era pura técnica.

—¿Eso bastó?

Miré mis manos, ya no tengo el mismo problema de antes, a cambio estoy iniciando de cero y con una sonrisa me apoyé en mis manos.

—Antes, falta de poder, pero algo de técnica, pero ahora puedo tener ambas.

Haciendo crujir mis nudillos, me estiré y, arrastrando los pies, salía del lugar.

Mas al mirar atrás, una duda entró en mí.

—¿De dónde viene la magia?

El recuerdo de la piedra entró en mi mente.

¿De dónde salieron?

¿Por qué estaba prohibido?

¿Qué era lo que el gobierno guardó sobre eso?

—¿El contrato tendrá algo que ver?

Y esa cosa hizo que mis manos volvieran a temblar, mas apretando los puños dejaron de hacerlo.

—No es tiempo de suposiciones.

Solo, solo de avanzar.

Conforme a mi idea, di un paso al frente mientras salía de la biblioteca.

—Grrrr.

Pero parece que ahora tengo otro problema: hambre.

Y con un suspiro, caminé a la cocina donde abrí el refrigerador mientras dejaba todo cocinando.

Mas al mirar mi mano con la cicatriz, un temblor recorrió mi espalda.

—Las trampas.

En un intento de hacerlas, cerré mis ojos, mas la advertencia volvió a mi mente.

—¡Tchz, un asco no poder usarla, seguro sería mejor!

Mas al mirar la nevera, solté los hombros mientras de mis labios se escapaban unas palabras.

—Gracias.

Esas palabras no sabía para quién iban, pero al menos sé que te preocupaste para que no pasara hambre.

—¿Fuiste tú, Jonathan?

Con una sonrisa, dejé que el recuerdo casi inexistente estuviera conmigo hasta que la olla exprés pitó y, en respuesta, me paré y me serví la comida que no me duró casi nada.

—Bueno, es hora de dormir.

Como una confirmación, dejé que mi vista saliera por la ventana, donde el verde del bosque se mezclaba con la oscuridad de la noche y aun así pálidos sonidos de la luna llegaron y con un suspiro me arrastré hasta arriba, de manera que cuando abrí la puerta y vi la cama, solté los hombros.

—Al fin.

Y dejando que la cama me arropara, mi sueño llegó como una respuesta al día de hoy.

—¿Recordaré algo esta noche?

Con esa pregunta me dejé llevar.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Pasando de 1343 palabras a 1468, lo mas curioso es que deje de tener los parrafos super gigantes, parece que esta reescritura logra mucho mas con apenas estirarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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