En el mundo desconocido - Capítulo 39
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39: Cap39: Formalizando 39: Cap39: Formalizando Luego de correr hacia mi casa, entré en ella, cerré la puerta y me fui a dormir, igual que solía hacer.
Subí las escaleras para tirarme en la cama donde, finalmente, dormiría.
Esas suaves sábanas me atraparon y, con el cansancio de estar corriendo de lado a lado, terminé dormido en cuestión de minutos, lo que me llevó a mis recuerdos, justo para conocer un poco más sobre mí.
Ahí estaba yo, durmiendo en esa habitación del castillo.
Era un lugar tranquilo, sin siquiera el cantar de los pájaros, mientras yo seguía durmiendo, aunque me movía recobrando la conciencia.
—¡AHHHHH!
Estirándose, el yo de mi pasado inició su día, mirando a la ventana y después parándose para ver la hora, a lo que abrió los ojos como nunca.
—¿¡CÓMO QUE LAS 10 AM!?
El día anterior me había acostado a las 8:30 para poder madrugar, pero se me había pasado el tiempo de manera imprevista.
Con velocidad dejé tendida la cama para salir del cuarto.
Hoy tenía que hacer ese plan y, en lo que dejaba el cuarto, me encontré con Aglala, quien ahora vestía lo que parecía ser una pijama mientras frotaba sus ojos.
—Ahhhhh —suspiró como si recién hubiera despertado—.
¿Qué pasa, Jacob?
¿Por qué tantos gritos y afán?
—Más bien, ¿cómo estás tan tranquila?
Mira la hora: son las 10 de la mañana —dije mostrando aquel reloj, a lo que ella decidió mirar más a detalle para luego hablar.
—Ja, sí que estabas cansado.
Supongo que dormir poco durante tanto tiempo te dejó mal.
—Oye, eso no es para bromas.
—Sí, sí, lo que digas.
Me imagino que mi padre ya preparó todo lo necesario.
Ve y haz lo tuyo.
—¿Qué pasa?
¿No vendrás?
—¿Para qué lo haría?
—Podrías ayudar a formalizar el anuncio.
—Bueno, si lo miras de esa manera soy necesaria.
Iré.
Luego de eso, ambos salimos en dirección al campamento donde estaban los científicos y militares, pero no sin antes llevar a aquel ejército que me prestó el rey.
Una vez que llegamos al sitio, inicié a detallar el plan para el grupo de soldados, quienes lo ejecutarían.
Al finalizar, tomamos rumbo por el portal, atravesándolo y yendo a la ciudad.
Las radios apenas eran suficientes, pero si las manejaban por grupos podríamos mantener la comunicación.
—Aquí Viento, es hora de dispersarse.
Usen la ropa que se les dio —dije, mientras aprovechaba que ya estaba preparado para esto.
Ya me había cambiado y tenía ropa más de civil, vistiendo una camisa manga larga y pantalones negros, a diferencia de mi conjunto militar.
Hoy nos infiltraríamos en aquella ciudad, sabiendo que habían pasado varias protestas debido a que los crímenes del gobierno ya fueron expuestos.
Una vez que entré en la ciudad, vi los edificios que eran conjuntos residenciales, cafeterías, panaderías y parques, pero era extraño: apenas había carros moviéndose en una ciudad tan grande.
Decidiendo ignorar eso, me moví aprovechando las circunstancias.
Había cambiado mi peinado y hasta me había puesto falsos aretes con tal de que no me reconocieran, pero eso no significaba que fuera suficiente para ocultarme, así que que la ciudad estuviera tan vacía era bueno.
Volviendo a mi objetivo, tomé el camino, pero algo me interrumpió.
No era alguien conocido ni un escuadrón policial; era un grupo de protesta y, en el medio, estaba el gobernador intentando dar explicaciones.
Saqué mi radio para informar: —El objetivo no está donde pensamos.
Está en medio del pueblo.
Con esa orden dada, sabía que debía esperar a que ellos llegaran.
Mientras tanto, podría aprovechar y escuchar más a fondo lo que diría ese gobernador, así que me recosté en una pared e inicié a escuchar: —Pueblo mío, pese a que todas las acusaciones que se han librado por culpa de las redes sociales, afirmo que yo no tuve nada que ver en ellas.
Es más, ni siquiera son reales.
Aún más, ¿acaso hay alguien aquí quien pueda demostrar eso?
Si es así, que venga y lo haga.
Ante esas tentadoras palabras, me moví porque pensé en hacerlo, pero me detuve por algunas razones obvias.
Tal vez era alguna trampa en la que seguro caería, además de que el plan ya estaba en marcha y no debía ponerlo en peligro.
Así que volví a recostarme sobre la pared.
—¡BAM!
Hubo un tiro a mi lado derecho.
Si hubiera dado aquel paso, habría muerto, y hoy me había salvado por pura suerte.
Seguro no tendría una próxima.
Alcé mi mirada para ver quién era la razón del disparo.
Era un hombre militar que había apuntado con el revólver.
Estaba a unos 15 metros de mí.
—¡ALTO AHÍ!
Intentó ganar algo de fuerza gracias a su arma, así que decidí ganar tiempo levantando mis manos.
—¡NO!
Grité mientras atraía la atención del militar y de la gente.
Acto seguido formé una bola de fuego que lancé al hombre.
Él, en un intento de salvarse, se tiró al suelo, evadiéndola.
Ahora mi plan peligraba, pero no me rendiría.
—¡ES ÉL!
Gritaron todos, incluso el gobernador, quien, mientras la fuerza de sus piernas se perdía, comenzó a tambalear.
La multitud empezó a acosarme mientras el gobernador hablaba por su radio.
—¡ESTÁ AQUÍ!
Esas palabras trajeron al ejército que se había preparado para esta situación.
Fui rodeado por militares que me apuntaron, pese a que estaba en medio de la multitud.
—¡MENDEZ JACOB!
¡SE LE ACUSA DE TRAICIONAR A SU PATRIA!
Tal vez como un acto de soberbia mía, alcé las manos y me reí de esas palabras.
¿”Traicionar a mi país”?
Este país, dispuesto a matar únicamente por un recurso por el cual pudieron hasta negociar, pero decidieron ir por el lado fácil.
—¿¡SÍ Y QUÉ MÁS!?
Grité mientras provocaba a los militares.
Ellos no podían dispararme por la multitud, ni la multitud se movía hacia afuera para salir del rango.
Los militares no respondieron con palabras, pero sí con acciones, decidiendo meterse entre la multitud para capturarme.
—¡LE ORDENAMOS QUE SE RINDA!
Pensé en atacar, pero por el bien de los demás no lo hice.
En cambio, decidí dejar que me capturaran.
Si ellos me asesinaban, aunque demostrara que no me rebelaba, la gente enloquecería peor que antes.
Además, el plan ya estaba en marcha.
Cuando me pusieron las esposas y me iban a meter en el auto blindado, el plan comenzó.
—¡PUM!
Cayó el militar a mi lado, a lo que otro, desesperado, intentó atacarme, pero terminó con la misma suerte.
El plan había comenzado y era hora de ser libre.
Con magia quemé un poco la cerradura de esas cosas y me libré de las esposas.
—Es hora de lo importante.
Los soldados miraron a todos lados como si buscaran a sus enemigos.
Al no encontrarlos, volvieron a apuntarme, como si me fueran a tomar de rehén.
Pero con una bola de fuego que lancé al soldado evité que lo hicieran.
Entonces, los soldados comenzaron a huir; no podían prever de dónde venía el enemigo ni obtener un rehén con el cual negociar.
La mejor opción ante eso era retroceder.
—¡¿ENTONCES QUIEREN LA VERDAD!?
La multitud gritó emocionada.
El objetivo inicial era obtener al gobernante, pero la situación no lo permitiría.
Ya había escapado y casi había sido capturado.
—¡DÍGANOS QUÉ FUE LO QUE OCURRIÓ!
Fui al lugar donde el gobernante estaba de pie dando su discurso e inicié el mío.
La gente se entretenía mirándome, mientras los militares intentaban huir, pero caían presos de sus captores.
—Lo que se vio es cierto: hay magia, hay más razas, hay un mundo que el gobierno ocultó.
Esas palabras emocionaron a la multitud.
Yo miraba cómo esos soldados eran apresados hasta que no quedó ninguno.
—Es por eso que, el día de hoy, vengo a mostrar la verdad.
Con mi mano en fuego la alcé una vez que cayeron los militares.
—¡LA MAGIA ES REAL!
Y con un grito la multitud respondió.
Esta era mi primera victoria.
Ya no hacía falta esconderla; era hora de que la gente conociera todo.
—¡MUÉSTRENSE!
Y ante la multitud, esos seres alados aparecieron volando, lo que provocó aplausos de la gente.
—¡BUSCAREMOS LA PAZ!
—¡SÍIIIIII!
—¡BUSCAREMOS MOSTRAR AL MUNDO ESTA VERDAD!
—¡SÍIIIIII!
—¡GRACIAS!
AHORA, AGLALA, MUÉSTRATE.
Y descendió con sus elegantes ropas e inició a dar su discurso.
—Gente que no conozco, estoy agradecida por su apoyo ante esta situación.
Prometo que tanto Jacob como yo, la Princesa Aglala, nos comprometeremos a lograr la paz entre ambos mundos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Espero que quien lo lea lo este disfrutando
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