En el mundo desconocido - Capítulo 40
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40: Cap40:Solo 40: Cap40:Solo Mas mientras recordaba el pasado, el cantar de las aves me trajo al presente.
El día del presente mío había llegado, y era hora de trabajar para el presente y no dejarme vencer.
Mas alcé mi cara hacia el techo mientras sonreía; la batalla de ese pasado la había ganado y, con ello, obtuve la aprobación de las personas e introduje el mundo mágico ante la población civil de una manera bastante pacífica.
Eso fue un éxito.
Motivado, me levanté de esa cama para mi rutina de irme a comer y salí de la casa.
—Últimamente no entreno.
Aquel hecho sería contraproducente para cumplir el contrato, pero también debo apuntar a salir de la isla.
Mi meta se había propuesto para salir dentro de un año, así que debía prepararme para lograr eso.
Mas aún tenía dudas de dónde podría encontrarme, porque lo único que sabía era que vivía en alguna zona que no estaba ni en el puro norte ni en el puro sur, sino que estaba en la mitad, lo que permitía un clima más templado.
Esto funcionaba bastante bien porque no tendría que sufrir por cosas como el invierno, que me dejarían sin alimentos durante meses.
—Pero eso no es suficiente.
Exacto, debía pensar en cómo salir de esta isla tan aislada del mundo, esta isla abandonada por alguna razón en específica.
Así que, por esas cosas, decidí salir para caminar en el bosque, donde recorría signos de lluvia en medio de las hojas y ramas hasta que tocaban el suelo.
Una vista algo tentadora para quedarme observando, pero mantuve mi rumbo a la ciudad.
Debía conocer más información sobre dónde estaba, porque lo único que sabía era que la isla tenía una forma de media luna.
Pero ahora debería investigar sobre el mundo que me rodeaba, qué lugares estaban en la cercanía para tomar rumbo hacia ellos o similar.
Con eso en mente, caminé por medio de ese bosque, donde cualquier bestia podría salir en cualquier momento.
Aunque decidí ir rápido con el propósito de tener todo listo de la manera más rápida.
Quiero ver el mundo como ha cambiado, quiero reencontrarme con Aglala y, con ella, saber los cambios de este mundo, recordar mi pasado y cumplir este contrato.
Pero, ¿después de eso qué haré?
¿Mi vida se detendrá si cumplo el contrato?
No lo creo.
Pero, ¿cómo viviré después de cumplir ese contrato?
Yo quiero ser mejor de lo que fui antes.
Lograr eso sería difícil, aunque sí es posible.
Pero, ¿a dónde me lleva todo esto?
Ser alguien mejor de lo que fui es una buena meta, mas no siento que eso pueda convertirse en el único propósito en mi vida.
Supongo que, con más razón, debo salir de esta isla porque no me permite conocer la realidad del mundo que me rodea y me crea incomodidad por no ser capaz de ver los frutos de lo que una vez luché.
Esta soledad me recuerda a cuando recién había muerto mamá y mi hermano, y decidí volverme un violento que se aisló de la gente con tal de sentirse bien.
Solo que, en este caso, mi soledad ya no era solo emocional, sino que hasta física.
Esta ausencia de conocimiento sobre mí mismo y esta inquietud de si lo que hago está bien o mal me molestan mucho, y por ello debo conocer más del mundo para poder elegir qué camino es el que tomaré.
¿Será que tomaré un camino basado únicamente en lo que puedo hacer?
¿O, en cambio, viviré de una manera más idealista que cuando me metí al ejército buscando limpiar el país?
Mientras tenía todas esas dudas apuñalándome por toda mi mente, llegué a la ciudad solitaria donde la gente no existía, y la única prueba de que hubo gente era este lugar deteriorado por el pasar del tiempo: sus calles de cemento quebrado, las telarañas dentro de las casas, puertas abiertas y la fauna viviendo dentro de las casas.
Un aspecto mágico para algunos, pero trágico para mí, quien quería conocer a otras personas.
Lo único que se escuchaba en este sitio era el pasar del viento entre las tejas, puertas crujir, animales que al verme salían corriendo, el crujir de hojas en árboles cercanos, mis pasos haciendo eco y el suave fluir del agua entre los techos.
—Supongo que llovió anoche.
Dije mientras miraba el sitio.
Yo dormía tan fuerte que ni me había dado cuenta de esto hasta que me paré enfrente de un agujero dentro del cemento roto donde se estaba llenando de agua.
Mas al llegar a mi primer objetivo, decidí ponerme a buscar toda la información posible para lograr conocer la verdad y prepararme para salir de esta isla, que me aprisiona mediante agua y esta falsa sensación de que, si me quedo, todo estaría hecho, a causa de que ya tengo mis necesidades básicas cumplidas.
He enfrentado varios animales fuertes, como los osos, y no ha aparecido algo más fuerte que ellos.
Pero quedarme es similar a que solo sea capaz de enfrentarme a bestias nivel F, y para cumplir el contrato debo ser capaz de enfrentar cosas mucho más fuertes, cosas que no lograría si me quedo.
Con esa resolución fui al faro, que se hallaba cerca del muelle.
Vi su altura, que me recordaba lo pequeño que soy.
Sus clásicos colores de blanco y un rojo desteñido por culpa del tiempo eran el ejemplo de que esto estaba abandonado.
Pero yo no vine a admirar su soledad y robustez por aguantar mucho más tiempo que yo en esta soledad.
Vine para preparar mi salida de esta isla.
Con eso en mente, me paré enfrente de su puerta metálica, moví el pomo e intenté empujar, sin éxito.
Luego decidí jalar, sin éxito tampoco.
—Bueno, todos estos años seguro sacaron problemas.
Al menos sí gira el pomo.
Con eso entendido, apliqué lo que vi en mis recuerdos y decidí quemar las uniones de metal con magia de fuego.
De esa manera abrí las esposas que yo tenía en el pasado.
Al hacerlo, la puerta se pudo mover un poco hacia adentro.
—Eso es algo.
Decidiendo continuar, usé más magia de fuego que brotaba de mis dedos para quemar un poco más, hasta que finalmente entré.
—Vaya, que es grande.
Miré en el hueco interior de ese sitio y hasta mi voz hizo eco.
La oscuridad era notable y dudosamente lograría prender el faro.
Pero debía buscar alguna información sobre el mapa del mundo.
Esta isla donde estoy no me suena para nada, así que debía encontrar soluciones.
Prendí una llama en mi mano e inicié a iluminar mi camino con ella para poder ver en este sitio.
No se veía nada interesante, debido a que este sitio estaba enfocado en ser un lugar centrado en dar guía a los barcos.
Pero siempre estaba la posibilidad de que aquí viviera alguien y dejara algún recuerdo.
Por ello me centré en esa esperanza e indagué subiendo por las escaleras caracol, que reinaban en el medio del sitio.
El sonido de mis pasos se escuchaba por todo el sitio gracias al eco.
Pero continué subiendo por varios minutos, hasta llegar a la cima, donde miré un poco el mundo que me rodeaba.
Miré la isla con una mejor percepción, pero no logré ver cosas como la punta norte de la isla.
Mas la punta del sur sí se lograba ver.
Tampoco se podía ver la casa donde yo vivía y menos los arroyos.
Así que, una vez que perdí el interés en esas cosas, miré en otra dirección.
Finalmente vi algo que me hubiera gustado ver al inicio, y era un dibujo del mapa del mundo.
—Bingo.
Me paré enfrente de él e inicié a recordar los dos puntos centrales para reconocer en qué isla estaba.
El primero es que estaba en el centro, y el segundo es que esta isla tenía forma de media luna.
—¿Pero qué carajos…?
Miré con mis ojos como si por primera vez pudiera ver en toda mi vida.
Aquel mapa donde se veían los clásicos continentes de Oceanía, América, Europa, África, ya no los veía.
En cambio, solo se veía un despliegue de islas que llenaban el largo y ancho del mundo.
—Este no es el mundo que yo conocí.
Mas como única esperanza, decidí mirar si estaba marcada mi isla.
Los nombres en el papel amarillento ya no eran visibles, pero sí las formas, con las que obtuve la ubicación de donde estaba.
—Bueno, al menos hay tres islas cercanas.
Miré ese mapa donde se veían las islas.
Como dije, había tres cerca.
La primera, que era la más lejana, se ubicaba en el noroeste y tenía un color amarillo.
La segunda era mucho más cercana, pero aun así tenía una distancia considerable en comparación, y esta estaba en el sureste de donde yo estaba; además, contenía un color rojo.
Finalmente, miré la tercera isla, que se encontraba al norte de mi isla.
Era la más cercana y, a diferencia de las otras islas, esta estaba marcada en verde.
—¿Por qué esta isla está en color negro?
Miré la isla donde yo estaba.
Sí, tenía ese color de mal augurio, aunque no debía dejarme vencer por esas cosas, sino iniciar a hacer mi barca para largarme.
Pero, por si acaso, decidí tomar camino hacia la isla que estaba marcada en verde.
Luego de eso, tomé el mapa, salí del faro y tomé rumbo hacia mi casa, por donde recorrí el camino del bosque hasta que llegué a mi hogar, donde retomé mi rutina de ejercicio para poder enfrentarme al mundo que me esperaría una vez que saliera de este lugar.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Casi me vuelvo a someter a esa pereza de actualizar,pero afortunadamente logre superarla,espero poder seguir actualizando.
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