En el mundo desconocido - Capítulo 44
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44: Cap44:Espejos 44: Cap44:Espejos Y abrí mis ojos para ver que me encontraba en la cabaña de la isla solitaria, un lugar abandonado donde lo único humano eran las construcciones y yo.
Con eso, me levanté mientras recordaba el sueño anterior.
—Grim atacó… Me pregunto qué pasó.
Sin pensar más, como siempre, pasé por la rutina del día a día, donde me dedicaba a cortar árboles del bosque para preparar mi barco, con el cual saldría de esta isla.
Ayer aprendí cómo podría dirigir mi barco, y el secreto estaba en poner una pieza móvil en la parte de atrás que, dependiendo de hacia qué lado girara, me ayudaría a maniobrar por medio de las corrientes del agua.
Pero hoy mi enfoque sería distinto.
Debía comenzar a preparar planos para saber dónde iría cada parte, además de buscar algunos espejos para lograr el periscopio con el cual vería desde la parte de abajo cuando tuviera que remar.
Para conseguir los espejos, decidí salir de la casa de madera y dirigirme a la ciudad, pasando por el bosque habitual.
Esa sensación de calma me inquietaba porque, en ocasiones anteriores, había sido atacado por diferentes animales, como osos y lobos.
Por eso, siempre caminaba mirando el suelo, buscando rastros visibles como marcas de garras en los árboles o huellas húmedas.
Sin embargo, no ocurrió ningún incidente hasta que llegué a la ciudad.
Al llegar, observé el sitio.
Las casas eran de dos pisos con un techo triangular.
Sus paredes, de color blanco, y sus ventanas daban la bienvenida a un interior donde, en otras circunstancias, debería haber cosas como televisores, sillones y hasta personas.
Pero en esta ciudad vacía, no se apreciaba nada de eso.
Se llevaron hasta las estufas, dejando huecos claros donde antes estaban.
Con paso lento y un suspiro de desaliento, entré en una de las casas mientras recordaba lo agradable que era mi hogar, donde tenía todo lo necesario para vivir: camas, libros, cobijas, cocina y hasta alimento.
Nunca tuve que preocuparme por mi estilo de vida hasta que la comida empezó a escasear.
—Ahora que lo recuerdo, apenas he cuidado del árbol que planté.
Me llevé la mano a la cara al darme cuenta de la tontería que cometí al olvidar mi idea de formar un huerto.
Después de todo, debía comer más que solo carne o pescado.
Con eso en mente, continué adentrándome en la casa.
Giré la manilla y empujé la puerta para entrar.
Como observé desde afuera, el primer piso estaba vacío.
Revisé donde se suponía que estaba la cocina, sin resultado alguno, pues no había nada de valor.
La sala ni siquiera tenía muebles, ni un mísero tapete estaba a la vista.
El baño tenía baldosas blancas, pero ni siquiera conservaba el lavamanos, ya que había sido removido.
—Supongo que no se llevaron el enchape porque sería más caro quitarlo que comprar otro.
Observé nuevamente el lugar.
En la ducha había un hueco en la parte superior y una manilla que decidí girar, pero solo un zumbido salió de donde se suponía que debía caer agua.
—Ni agua hay en este sitio.
Ya decepcionado, salí y subí las escaleras.
Al llegar al segundo piso, vi una división de tres puertas.
Entré en la primera habitación, cuyo suelo tenía un patrón que parecía de madera.
Curioso, golpeé suavemente para identificar el material.
—¿Más cerámica?
Resignado, miré el cuarto… o lo que se suponía que era.
Lo único que me rodeaban eran las legendarias cuatro paredes y una ventana sin cortinas.
Luego revisé las otras habitaciones con el mismo resultado.
—¿Maldita sea, ni un espejo?
Al final, tendría que fabricarlo como siempre.
Con ese peso en mi corazón, regresé a la casa, decidido a usar todos mis conocimientos para escapar de este lugar que me aprisionaba, como si nunca fuera a salir.
Pero no me rendiría, porque sé que hay un gran mundo que quiero ver.
Quiero saber en qué terminaron mis ideales, quiero ver el fruto de esa guerra que libré para lograr la paz.
Aunque fuera en papel, logré establecerla, y ya podía ver sus frutos al encontrar libros que normalizaban la magia e historias de otras razas aparte de la humana.
Decir que fue en vano sería mentir, pero yo no quiero decirlo… quiero vivirlo.
Ese pensamiento me devolvió la sonrisa que la ciudad me había quitado.
Entré en mi casa y comencé a analizar cómo hacer el periscopio.
La idea era usar dos espejos unidos por un tubo, donde la luz entraría por un extremo y saldría por otro, permitiéndome ver desde un lugar cerrado, como el interior del barco, sin dejar de remar.
Saqué una hoja de la biblioteca y empecé a diseñarlo: sería un palo largo con dos extremos girados 90 grados, uno a la izquierda y otro a la derecha, para asegurarme de que siempre mirara al frente.
Usaría una medida de seis metros para obtener una buena altura.
Los lentes interiores serían de unos 30 cm cada uno, para darme una visión clara del mundo.
Para hacer los lentes, decidí ir a la cocina y sacar la sartén.
Mediante la magia de creación, podría fabricar los espejos.
No me gustaba usar la magia para crear cosas porque eran más frágiles, pero tendría que hacerlo si quería salir de esta isla manteniendo mis comodidades.
Luego imaginé dónde colocaría el periscopio en el barco.
Si el periscopio medía seis metros de alto, debía pensar cómo hacerlo funcional.
Al mirar nuevamente el plano, entendí algo lógico.
—No debí imaginar el periscopio sin antes calcular las medidas del barco.
Tal vez sería demasiado grande o muy pequeño, pero eso dependía del lugar donde lo colocara.
Suspiré, pues me había apresurado en algo que aún no era necesario.
Aunque, al menos, ya tenía los dos espejos, que seguro me servirían en el futuro.
Bastaría con recortar la madera innecesaria del medio para darles la altura adecuada.
Dejé de preocuparme por eso y, en cambio, salí para continuar con uno de mis objetivos olvidados: el campo de cultivo.
Me paré frente a las semillas que apenas brotaban.
No era momento de rendirme, así que tendría que darles mi magia para que crecieran.
Me senté, cerré los ojos y me concentré en hacer crecer las plantas que había sembrado y olvidado.
Dejé que mi maná se agotara casi por completo antes de levantarme para seguir trabajando.
Con lo que me quedaba de fuerzas, tomé el azadón e inicié a remover la tierra para continuar con la siembra.
Haría que este lugar fuera más amplio para poder alimentarme adecuadamente mientras preparaba mi salida de la isla usando todos mis recursos.
Si planeaba escapar en solo un año, debía construir a diario.
Mis métodos no eran efectivos porque me enfocaba en demasiadas cosas: entrenamiento físico, entrenamiento mágico, tala de árboles, procesamiento de la madera, entrenamiento con armas y ahora el cuidado del huerto.
Necesitaba formas más óptimas de lograr todo sin sacrificar mis metas.
Decidí combinar el entrenamiento físico con la tala de árboles, y el entrenamiento mágico con el procesamiento de la madera.
El único que no podría mezclar era el entrenamiento con armas, pero reducir de seis tareas a tres ya era una mejora.
Una vez que terminé el campo de cultivo, decidí regresar a casa para recordar cosas de mi pasado, como siempre hacía.
El día había terminado, y ahora solo quedaba la noche… la cual llegaba para recordarme quién fui.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Volvi,pero no con mi ex xD,esta vez decidi volver a poner las descripciones detalladas en algo que no estaba del todo explorado,espero que les guste.
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