Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 47

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 47 - 47 Cap47Contratista
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

47: Cap47:Contratista 47: Cap47:Contratista Con la aceptación de mi pasado, ya podía dejar de sufrir e iniciar lo importante: centrarme en la barca.

Ya había movido la madera necesaria para trabajar, pero seguramente necesitaría mucho más, así que debía enfocarme en algo más.

—Debería intentar hacer algo para mover la madera.

Este sería mi objetivo, pero el sol ya se escondía, lo que me hizo volver a casa para dormir.

En cuanto salió el sol, me preparé como de costumbre para afrontar el día.

—Antes logré mover esos troncos; esta vez haré algo similar, pero a mayor escala.

La pelea contra el oso me había exigido tantos recursos que era un milagro haberlo vencido sin problemas.

Sin embargo, eso no significaba que no hubiera aprendido mucho también.

Esos conocimientos me serían útiles ahora.

—Servirá para transportar la madera desde el bosque hasta la ciudad.

Esta sería la función del carro.

Antes no intenté hacerlo porque el objetivo era mover las tablas desde dentro del bosque, lo que significaba que debía atravesar todos los árboles con un carro, algo inviable.

Sin embargo, si en cambio movía la madera desde los árboles cercanos a la ciudad, evitaría ese problema.

—Es hora de empezar.

Con eso en mente, tomé la sartén que había traído, tanto para cocinar como para alcanzar mi meta: las ruedas.

Para ello, recorté madera y usé la sartén para asegurarme de que tuvieran una forma redonda.

Este proceso fue difícil, ya que comencé usando el cuchillo porque el serrucho era demasiado grande.

Sin embargo, al no ser una herramienta adecuada para la carpintería, tuve que soltarlo poco después de empezar.

—Toca usar magia.

Siempre priorizaba el uso de herramientas sobre la magia, pero no la descartaba como opción.

Así que puse mis manos sobre la madera y, mediante magia de creación, le di la forma necesaria para obtener las ruedas.

Tardé una hora en recortar las cuatro piezas, pero pronto me di cuenta de otro problema.

—Las ruedas son muy pequeñas.

Esto haría que mi objetivo fuera más problemático, pero no era algo que me impidiera avanzar.

Tendría que optar por algo más rústico, como usar palos de madera para ampliar el diámetro.

Como no necesitaba una forma precisa, usé el serrucho para cortar la madera, asegurándome de que tuviera el mismo grosor.

—Esto es bueno.

Supongo que tendré que usar arcilla para recubrir estos trozos de madera.

Usé magia elemental para colocar una capa de arcilla en el suelo y luego situar en el centro el eje inicial de madera.

Después, empecé a fijar los palos de madera que saldrían desde el eje hacia el exterior.

Ahora tenía una mejor referencia de cómo aplicar la magia de creación a cada rueda.

La utilicé y, finalmente, las cuatro ruedas quedaron listas.

Luego tomé las tablas que había traído anteriormente y comencé a construir la base del carro.

Coloqué dos tablas paralelas y, sobre ellas, otras tablas unidas transversalmente con clavos que fabriqué con magia.

Tras martillar para asegurarlas, me enfrenté a otro problema.

—¿Y ahora cómo hago el hueco?

Me salté un paso fundamental: el agujero en el centro de la rueda.

Sin él, no podría colocar las ruedas en el eje sin hacer más ajustes.

Como mi prioridad era la eficiencia, decidí perforarlas lo suficiente para hacerlas funcionales.

No tuve más opción que ir por madera para fabricar una estaca.

Tomé un trozo normal y empecé a cortarlo usando magia de viento con el cuchillo que antes no había utilizado.

Fue fácil darle la forma esperada, pues no tardé más de cinco minutos.

—Bueno, esto es más eficiente que recortar cuatro círculos del mismo tamaño.

Pero entonces me di cuenta de la enorme estupidez que acababa de cometer.

—¿No era mejor usar la magia de creación para recortar?

Con otro gran error encima, me quejé y, a regañadientes, decidí usar la magia de creación para hacer los huecos.

Ahora, con mi carro terminado, lo llevé conmigo para cargar la madera.

—¡BUM!

Tale el primer árbol y comencé a apilarlo en el carro con cuidado hasta llenarlo.

—Genial, con esto ya podré irme.

Empecé a mover el carro, pero una de las ruedas se rompió.

—¿¡Qué!?

Miré la rueda y vi que se había destrozado porque el palo interior se había movido tras chocar con una piedra.

Con el peso de la madera encima, la rueda cedió.

—Mierda… ¿y ahora qué hago?

Me di cuenta de que tendría que cargar la madera hasta la ciudad para repararla, pero también debía evitar que esto sucediera con las demás ruedas.

Decidí solucionarlo por mi cuenta.

—Usaré arcilla.

Podría parecer extraño, pero si aplicaba arcilla en ambos extremos de la madera, reforzaría las ruedas y podría transportarla sin problemas.

Usé magia en cada palo para cubrir las uniones.

Al terminar, tomé la rueda rota y la aseguré al carro antes de empujarlo hasta la ciudad.

Fue un esfuerzo agotador, pero lo logré.

Al llegar, oculté la madera en caso de lluvia y me fui a casa.

Me acosté con la satisfacción de haber conseguido los medios para avanzar en mi salida de la isla.

Además, ya recordaba todo sobre mí.

Sin embargo, como si aún quedara algo por recordar, lo primero que vi en mi sueño fue que no estaba en el campo de batalla.

No sentía la oscuridad devorándome ni veía la piedra mágica que había generado.

En su lugar, me hallaba en una sala con cuatro paredes de piedra, sentado en una silla del mismo material.

Frente a mí había siete puertas de piedra, de las cuales seis estaban cerradas, dejando solo una abierta.

Me levanté, curioso, para mirar lo que había dentro.

Al entrar, solo vi un pasillo oscuro sin final aparente.

Continué avanzando hasta que la puerta detrás de mí se cerró, dejándome en completa oscuridad.

Sin otra opción, seguí adelante hasta divisar una luz filtrándose bajo lo que parecía ser otra puerta.

Me detuve frente a ella sin saber qué hacer.

Toqué tres veces.

—Toc, toc, toc.

—Entra.

Una voz infantil sonó desde el interior.

Sin alternativa, abrí la puerta.

Dentro había una oficina con sillas, un escritorio en el centro y un librero a mi derecha.

El suelo era blanco y los muebles combinaban con ese color.

—¿Por qué estoy aquí?

Estoy seguro de que morí.

—Sí, moriste.

Y esa es una de las razones por las que estás aquí.

La voz infantil provenía del escritorio.

Al girarse hacia mí, vi que aquel niño de 11 años tenía mi misma apariencia.

—Soy tu contratista.

Jonathan confió en ti, no lo decepciones.

—No lo haré, porque ese contrato me ayudó mucho.

Pude usar maná sin límites.

Pero… ¿por qué te ves igual a mí en el pasado?

—No tengo una forma propia en este momento.

Lo mejor que puedo hacer es imitar la apariencia con la que cumplirás el contrato.

—¿Y cuál es la lógica detrás de eso?

¿No sería mejor que lo cumpliera con mi apariencia actual?

—Es una medida política enviar a quienes firman el contrato con otra edad.

—¿Entonces no sería mejor que fuera mayor?

Digo, solo morí con 24 años.

—¿24 años?

Ya me preguntaba por qué eras tan joven.

—Vamos, responde.

¿Por qué no era mejor que fuera mayor?

—Digamos que quienes firman los contratos suelen estar en un punto crítico de su vida.

Generalmente, lo hacen cuando son mayores y sienten que deben lograr algo importante.

Sin embargo, si intentaran cumplir el contrato a una edad avanzada, solo les traería problemas.

—Bueno, en eso tienes razón.

Jonathan me dijo que debía enfrentar bestias.

—¿Bestias?

No, serán otros contratistas.

Tal vez él no me entendió del todo.

—¿Qué?

Espera, ¿cómo es posible que no lo entendiera?

Esto es ilógico.

—Ja, no tan ilógico.

Él tuvo que interpretar todo lo que yo decía mientras lo decodificaba.

Lo que realmente dije fue: “Enfrentarás a otros contratistas que son más fuertes que las bestias”.

—Bueno, pero aun así tendré tiempo para prepararme, ¿verdad?

—Sí, te daré todo lo necesario.

—Ya veo…

Está bien, gracias.

—Por cierto, en ese campo de batalla te aconsejo buscar la Ira del Viento si sientes que no puedes avanzar.

—¿Y qué es eso?

—Una magia de sangre.

La identificarás cuando la veas.

—Bueno, gracias.

—Pero…

¿y si no lo logro?

Ante eso, él no dijo nada y solo desvió la mirada antes de que despertara en mi habitación.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Como siempre me adelanto para decirles que mañana no abra capitulo,pero el lunes si y con ese terminamos el primer arco de la historia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo