En el mundo desconocido - Capítulo 51
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51: Cap51:Grupo 51: Cap51:Grupo Una vez con el trato del grupo con Soren ya listo, él tomó su bote para devolverse.
Yo, después, moví mi barco para estacionarlo en un sitio.
Después de eso, miré el cielo oscuro que me invitaba a dormir.
Entendiendo eso, me levanté para tomar rumbo a mi habitación, donde me acosté.
Al día siguiente, podría ver en persona el mundo moderno, ese sitio que no había visto desde hacía años por estar muerto, junto con el aislamiento de mi vida.
Con eso en mente, me acosté en la cama, donde daba vueltas sin lograr conciliar el sueño.
Sin embargo, el tiempo venció, dejándome dormir hasta el día siguiente, cuando me despertó el sonido de las gaviotas junto con la sensación del mar golpeando mi barco.
Salí de ese sitio, mirando el cielo azul que cubría de norte a sur, de este a oeste.
Solo di una respiración profunda, sintiendo ese olor a mar.
Aunque viví varios días sin saber si avanzaba o retrocedía en mi barco, esta vez se sentía distinto.
El sonido de unas pisadas venía en mi dirección, así que volteé mi mirada.
Ahí estaba Soren, con su chaqueta café y pantalones negros.
—¿Aún vistes así?
—¿De todas las cosas, lo primero que preguntas es eso?
—Pues mira el día, parece de todo menos frío.
—Supongo que te acostumbraste a vivir así, porque para mí todavía hace frío.
Sin más que hacer, salí del barco para acompañarlo.
Para formalizar el grupo, debíamos firmar algunos documentos, pero ¿qué otros requisitos tendríamos que cumplir?
—Hey, Jacob, no olvides tus papeles.
Justo cuando pensé que los problemas se solucionaban, otros iniciaban, aunque tal vez podría encontrar algún comodín para esto.
—Oye, Soren, ¿esto para qué sirve?
—pregunté, sosteniendo una tarjeta en mis manos.
—¿Esa cosa?
Nunca la había visto, tendremos que buscar en internet.
Pero, ¿tienes tus papeles?
—Digamos que los dejé en la isla.
—Ah… Sin teléfono ni papeles, parece que esto será difícil.
Solo me quedaba confiar en esa tarjeta, por ello volví a insistir.
—¿Puedes buscar qué es esta tarjeta?
—Está bien, dame un momento, la fotografío.
Con su teléfono, activó la cámara y tomó una foto del objeto.
Luego inició la búsqueda y obtuvo el resultado.
—¿Una tarjeta de regalo?
—Sí, como ves, es una de regalo.
¿Vas a reclamarlo?
—Claro, pero ¿dónde se hace esto?
—Según lo que veo en internet, sería en el banco.
Parece que no te dejaron sin dinero —dijo mientras tragaba saliva y comenzaba a frotarse las manos.
—Tranquilo, incluso si tengo dinero, cumpliré con lo del grupo.
Soltando mis hombros, dirigió una sonrisa hacia mí.
—¿En serio?
Gracias.
Iniciamos nuestro camino hacia la ciudad.
Para ello, primero debíamos atravesar las zonas agrónomas, donde vi aquellos cultivos en los que la gente trabajaba con maquinaria.
En algunos casos, utilizaban magia para enriquecer la tierra, acelerando el crecimiento de los cultivos.
Ojalá hubiera usado esa estrategia en su momento, porque era efectiva en grandes extensiones de tierra y me habría asegurado más comida.
Pero esos ya eran tiempos pasados, y ahora debía enfocarme en llegar a la zona residencial.
Las casas de color ladrillo aparecieron ante mi vista.
Estaban más juntas que las del campo y tenían tres pisos cada una.
Los autos se veían similares a los de mi época, con la diferencia de que no emitían humo.
Se podría decir que lograron algo menos contaminante gracias a la fusión entre magia y tecnología.
—¡Hey, taxi!
Soren detuvo un auto amarillo que pasaba por la zona.
Ambos subimos al vehículo.
—Llévanos al centro.
—Entendido.
El conductor asintió e inició la marcha.
Ya el auto no tenía la legendaria palanca de cinco velocidades y reversa; era un modelo automático.
Solo decidí mirar hacia afuera mientras avanzábamos hacia el centro.
La vegetación disminuía y comenzaban a aparecer contenedores metálicos con la inscripción: “No reemplazamos los árboles”.
¿Acaso eso purificaba la ciudad?
Los autos voladores no se lograron, pero la reducción de la contaminación sí.
El suelo de la ciudad estaba limpio, no había basura y abundaban los contenedores donde la gente separaba sus desechos.
Era tan distinto a mi vida, donde la guerra por la magia intensificaba la contaminación, la producción de armas y las muertes.
Ver esta situación me hizo acomodarme en la silla con una sonrisa que decía: “Valió la pena”.
Al llegar al centro, nos recibió un edificio de muchos pisos con puertas de metal y vidrio.
Al cruzarlas, entramos en un lugar donde la gente caminaba de un lado a otro.
—Creo que yo debería reclamar el regalo.
—Si quieres, te acompaño.
—Gracias, Soren, me será de ayuda.
No quería que supiera que no tenía idea de cómo reclamarlo, pero era mejor que estuviera ahí para guiarme en este nuevo mundo.
Nos dirigimos a una recepción, donde una joven de unos 24 años, vestida con un uniforme formal, nos atendió.
Cuando llegó mi turno, entregué la tarjeta y hablé.
—Disculpe, quiero reclamar mi regalo.
—Ah, entendido.
Escaneó la tarjeta y, tras salir por un momento, regresó con una caja envuelta en papel de regalo.
Se lo habían tomado en serio.
—Gracias.
Me retiré para sentarme en una banca metálica e inspeccionar el contenido del paquete.
Dentro, encontré una pistola, tres cargadores, un teléfono y documentos.
Cuando pensaba en quejarme con Jonathan por darme las cosas tan tarde, recordé que, de no haber sentido la obligación, probablemente habría pospuesto todo.
Con eso en mente, saqué el teléfono y los papeles, pero mantuve oculta el arma para evitar malentendidos.
—Hey, Soren, aquí tengo los papeles.
—¿En serio?
Bueno, eso me salva de los problemas.
—Entonces, ¿qué sigue?
—Registrar el grupo.
Subimos un piso más y realizamos el registro.
Lo único que tuve que hacer fue entregar mis documentos para su verificación y firmar un papel con mi nombre.
Al salir del edificio, noté un grupo de jóvenes con ropa colorida, pantalones descaderados y camisetas sin mangas.
—Vaya, vaya… Si no es Soren.
Soren retrocedió un paso con los ojos abiertos.
En respuesta, observé al grupo sin hacer nada.
Si surgían problemas, haría lo mismo que cuando los enfrentaba con Jonathan: pelear.Así que di un paso al frente.
—Oh, ¿y quién eres tú?
Nunca te había visto, niño.
—Mi nombre es Jacob, pero ¿ustedes quiénes son?
—¡Ignorante!
Somos el nuevo grupo E.
Pensé en replicarle, pero decidí aguantar mis ganas, ya que no sabía qué tan importante era esto, así que solo me quedé callado.
—Oh, el niño sí sabe cuándo no hay que hablar, a diferencia de cierta persona.
Sus pasos se dirigieron directamente hacia Soren, a quien le temblaban las rodillas, mientras el otro aprovechaba para agarrarlo del cuello.
—¿Qué hace un fracasado cobarde aquí?
Tragando saliva, intentó sujetar la mano del otro.
—N-nada, solo estaba de paso.
Tirando a Soren a un lado, el grupo siguió avanzando.
—Más te vale, hijo del fracaso.
Ante eso, ambos salimos del lugar.
Yo tenía mis preguntas para Soren, pero él aún seguía temblando, lo que me hizo callarme mientras se recuperaba.
—Supongo que tienes tus preguntas, Jacob.
—Sí, pero es mejor que las respondas cuando te sientas mejor.
—Gracias, aunque debo responder ahora.
Mi padre no es alguien tan genial como la gente pensaba que era.
Por esto, terminó perdiendo su puesto y, desde entonces, intenta recuperar su reputación.
—Ya veo, pero ¿qué lo llevó a esa situación?
—Era un noble.
Esas palabras me dejaron quieto.
Intenté procesarlo porque, en mis tiempos, no había nobles.
¿Aglala, fuiste tú?
Pero no quise pensar más en ello; debía conocer qué fue lo que pasó.
—Entonces, ¿qué fue lo que pasó?
—Mi padre hizo algunos negocios que no salieron bien.
La gente se enteró y terminaron quitándole su título.
Esto jamás me lo imaginé.
La gente misma quitándoles el título a los nobles… ¿Qué carajos pasó en este sitio?
—Pero ¿por qué ir tan lejos?
Digo, eso no suena a que hubiera matado a alguien.
—Ja, ¿te parece poco?
Los nobles, quienes gobiernan sobre los demás, no deben cometer errores.
Papá no mató a nadie, pero vete tú a saber a cuántos perjudicaron sus acciones.
Todo noble debe ser lo mejor de lo mejor.
Y yo voy a limpiar el apellido de mi padre.
Esas palabras sonaban tan nobles… La teoría de que sí o sí debe gobernar alguien que vele por los demás es la idea principal que se busca en la democracia, pero aquí parecía funcionar distinto, hasta el punto en que las generaciones de quienes fracasan son perjudicadas.
—¿Qué harás para ello?
—Me prepararé en las misiones clase F y E.
Después, me inscribiré en el torneo; si salgo vencedor, podré recuperar el título de noble.
Vaya, así que el título de noble es literal para lo mejor de lo mejor.
Con esto ya podía entender por qué perderlo hizo que Soren fuera un blanco.
—Está bien, te ayudaré.
—Gracias, Jacob.
Si quieres, pasa esta noche en mi casa.
—Está bien.
Luego de eso, fuimos a los apartamentos.
En ellos estaba concentrada la ciudad.
Entramos y, al llegar, vi unas botellas en la mesa, el sofá con mugre, los platos sucios, la luz parpadeante y un extraño olor.
—Disculpa, mi padre seguro olvidó limpiar.
Parece que lograr su objetivo de ser noble otra vez deberá iniciar desde su casa.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Lentamente voy avanzando respecto a las nuevas politicas,espero que les este gustando.
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