En el mundo desconocido - Capítulo 55
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- Capítulo 55 - 55 Cap55Primer trabajo
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55: Cap55:Primer trabajo 55: Cap55:Primer trabajo El momento de la cacería inició, tanto Soren como yo comenzamos a movernos.
Yo miraría en la cueva mientras él haría otra cosa.
—Hey, Jacob, ¿viste algo?
Miré dentro de la cueva.
En ella estaban los seres; su tamaño pequeño era lo primero que entraba en mi vista, pero al mirar en la profundidad, la ausencia de luz no dejaba ver cuántos ni cómo eran.
—Solo sé que ahí están, tal vez unos tres cerca.
Volteé a ver si Soren ya tenía las cosas listas.
Parecía que sí, porque había dejado de prepararlas y, en cambio, decidió acercarse a mí.
—Bueno, déjame mirar.
Metió su cabeza en la cueva para después hablarme.
—Veo unos doce goblins en total.
Parecía que ahora tenían mejor visión.
Bueno, los tiempos habían cambiado, y mi estándar ya no era el estándar.
—¿Estaban despiertos?
—La mayoría no parecía, aunque había algunos que sí.
Esto solo nos forzaba a aferrarnos al plan original.
Miramos nuestro equipamiento: la ropera de Soren, mi pistola junto a la cuerda.
Supongo que tendría que recurrir a otros medios para solucionar las cosas.
—Soren, ¿eres bueno manteniendo la magia de fuego?
—Sí, pero no sería lo mejor si queremos ser sigilosos.
—Solo mantenla como una posibilidad en vez de un primer ataque.
—Listo.
Entonces, ¿cómo atacamos?
—Tenemos la opción de generar algo de ruido para que tengan curiosidad y salgan.
—Pero eso podría atraer a los demás.
—Entonces necesitamos usar algo que no quieran que los demás se enteren.
—Eso…
espera.
Sacó su teléfono e inició a investigar.
Luego de una búsqueda rápida, encontró lo que quería.
—Un buen filete creo que es algo adecuado.
Inesperadamente, sacó una buena idea.
El olor de la comida podría ser mucho más efectivo.
Entonces, hizo un pedido y, en unos 15 minutos, llegó el dron con la comida.
Estaba empacada de manera que no expelía ningún olor, lo que sería adecuado.
—Bien, usaremos el olor de esto para atraerlos.
Saqué el filete y, con magia de viento, comencé a mover el aire hacia dentro de la cueva.
Una vez que se empezaron a mover, tiré la carne cerca del sitio en el que Soren había trabajado.
Después de eso, nos escondimos detrás de los árboles.
Ahora podrían ocurrir dos cosas: que comieran tranquilos o que se atacaran por la comida.
Ambas opciones eran buenas, por lo que podríamos aprovechar.
Pensaba dentro de mí mismo mientras, desde mi escondite, volvía a verlos.
Su tamaño era pequeño, de la misma altura que un niño, pero su cara deforme contenía ojos agrandados, tres veces más grandes en comparación con los de una persona normal.
Sus pupilas diminutas tenían un brillo rojizo, como si fueran sangre.
Su característico color verde parecía un moho que vestía su cuerpo de pies a cabeza.
Al acercarse los goblins hacia la carne, estiraron sus brazos extrañamente largos, agarrándola con sus manos, que eran más grandes de lo esperado para su altura.
Sus risas sonaron por el tesoro recién encontrado.
Sus voces agudas se escucharon, pero pronto inició el problema porque uno de ellos agarró el filete y comenzó a correr hacia el centro del bosque como si hubiera perdido la cabeza.
Tanto metafórica como físicamente la había perdido.
¿El culpable?
No era otro más que Soren.
—¡Idiota!
Se apresuró.
La idea era dejar que el conflicto siguiera.
Supongo que vio esto como una imposibilidad al ver que el goblin estaba huyendo, pero olvidó que los demás goblins lo estaban persiguiendo.
Al verlo, se pusieron en una postura defensiva: había uno al frente, mientras que los otros rodeaban a Soren.
En total, eran siete, lo que me llevaba al problema de tener que apoyarlo.
Saqué mi cuerda para iniciar el apoyo.
Mediante la magia de fuego, la puse en llamas como era habitual.
—Aquí vamos.
Moví mi brazo hacia atrás para atacar al más cercano.
Mi golpe fue a la cabeza y lo tiró contra el suelo.
El látigo improvisado seguía siendo eficaz gracias a la cuerda.
Soren, en un instante, comenzó a correr contra el goblin que estaba al frente, mientras los otros se dispersaban en su intento de rodearlo.
Prendiendo fuego a su arma, atravesó el ojo del goblin, pero al intentar retirar la espada, no se liberó fácilmente.
Viendo eso, me apresuré a ayudarlo con mi látigo, golpeando a otro goblin con la misma potencia que al anterior.
El golpe impactó en su espalda, haciéndole gritar y llamando la atención de los demás, quienes, al verme, comenzaron a gritar.
—¡Mierda, Soren, quieren despertar a los demás!
—Cierto, ¿qué hacemos?
—No me gusta esto, pero usa la magia de vitalidad junto con la de fuego.
—Está bien.
Siguiendo mis órdenes, cerró los ojos e inició a moverse con más velocidad.
Su espada, donde se reflejaba la luna, cortaba a los goblins en partes de su cuerpo, provocándoles hemorragias que los obligaban a gritar.
Aquella sinfonía de cortes y gritos se veía reforzada por el sonido del viento siendo cortado para dar latigazos, con los que mantenía la distancia e infligía daño.
Los goblins dentro de la cueva comenzaron a moverse para ver lo ocurrido.
Los siete goblins que nos habían rodeado yacían tirados en el suelo, apenas arrastrándose.
Respondí con otro latigazo para acabar con sus vidas.
Ya no había nada que ocultar.
Solo nos quedaba luchar con todo sin mostrar piedad.
Eso era algo que sabían tanto los goblins como nosotros, por lo que ellos comenzaron a moverse a paso ligero con tal de atacarnos.
O eso asumí, pero en realidad se dispersaron, tomando caminos hacia distintas zonas.
—¡Mierda, no los dejes huir, Soren!
Ellos no creían ser capaces de ganarnos, por eso decidieron cambiar de estrategia a huir.
Esto sería problemático para nosotros porque no nos pagarían ni solucionaría la razón por la que vinimos.
Entendiendo eso, usé magia de vitalidad, apagué mi magia de fuego y activé la de viento para comenzar a correr detrás de ellos.
Mis pasos eran suaves mientras el ambiente entre el bosque, donde la luz apenas llegaba, se sentía acelerado.
Mi cuerpo, como si fuera aire, atravesaba el sitio como si siempre hubiera sido parte de él.
Hasta que salté para aterrizar frente a los goblins.
Puse mi peso en el brazo izquierdo, pero al tocar el suelo, era como si me quemara desde la base de la mano hasta el hombro, atravesándolo por dentro.
—Mierda.
No había contado con que debía dejar de usar la magia de vitalidad en mis piernas para reducir el daño.
Esto era culpa mía.
Al menos aún tenía mi brazo dominante, así que desactivé mi magia de viento y vitalidad para activar nuevamente el látigo.
Tenía aún un total de tres goblins en frente mío, pero Soren no estaba a la vista.
Seguro estaría cazándolos individualmente porque eso le había dicho antes.
Alcé mi látigo, al cual decidí infundirle la magia de viento para atacar más rápido, junto a la de fuego para que perforara, e inicié a darle un par de vueltas, cosa que hizo retroceder a los goblins.
Uno de ellos decidió agarrar una piedra, pero antes de que lo hiciera, mientras bajaba su cabeza, di mi ataque golpeando su cráneo.
El golpe le había abierto el cráneo de tal manera que sus sesos caían desde adentro hacia afuera.
Sus compañeros, al verlo, iniciaron a correr mientras gritaban, pero con la misma eficacia los acabé con dos golpes más.
Me senté en el suelo mientras sostenía mi brazo, cerré mis ojos e inicié a meditar mientras usaba la magia de vitalidad para curarlo.
Parecía que lo disloqué gracias a la fuerza del movimiento.
Mas en ese momento, mi cara golpeó el suelo.
Sentí cómo mis oídos pitaban, mientras la fuerza en mis brazos y piernas se sentía como si existiera, pero no lograba moverlas.
Miré con mis ojos hacia todos lados para encontrar qué fue lo que pasó y ahí lo vi: el grupo de goblins no había muerto del todo.
Al verme caer, sus risas se hicieron evidentes.
Sus rostros hicieron algo similar a una sonrisa que se trazaba de lado a lado en su boca, mostrando sus desaliñados dientes, mientras yo estaba ahí tirado.
Ellos comenzaron a acercarse mientras sostenían el pesado bate con el que me golpearon.
Incapaz de moverme, solo podía ver cómo se acercaban.
Incapaz de gritar, movía mi boca sin sentido.
Incapaz de usar magia, solo intentaba mover mis manos.
—BAM.
Sonó un tiro que dio en el pecho del goblin.
Su cuerpo cayó, pero no pude ver quién era el del arma.
Acto seguido, sonaron dos tiros más.
—BAM, BAM.
Los demás cuerpos cayeron.
Estaba a salvo.
—Menos mal me diste el arma, Jacob.
Di una respiración profunda mientras mis ahora temblorosas manos se dirigían a mi cara.
—Qué ironía.
Al final, yo, que era el cauteloso, terminé siendo salvado por el imprudente.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 ¿Que les parecio las descripciones en este capitulo?¿Esta siendo de su agrado o deberia ir por algo mas directo?
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