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En el mundo desconocido - Capítulo 62

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  4. Capítulo 62 - 62 Cap62Nueva mision
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62: Cap62:Nueva mision 62: Cap62:Nueva mision El hijo de Eduardo era quien estaba ante nosotros.

Su padre fue quien reportó lo del kappa que el día de hoy habíamos acabado matando y nos había invitado a su casa.

—Oye, Jacob, ¿qué hacemos?

Di un suspiro mientras pensaba: primero, la misión ya está resuelta; segundo, al chico nada malo le ha pasado, sino que llegó cuando terminamos; y tercero, si vamos, ¿puede ocurrir algo malo?

Lo peor que podría suceder sería no cuidar al chico, que algo malo le pase para que después nos inculpen y, siendo sincero, no quiero otro interrogatorio con la sargento.

—Vamos.

El chico nos sonrió e inició a liderar el paso, a lo que nosotros respondimos siguiéndolo.

—Oye, Jacob, ¿qué pensabas antes de responder?

—Ah, pues intentaba pensar si era buena idea.

—¿En verdad sueles pensar tanto las cosas?

—¿Qué esperabas?

Solo soy imprudente en medio del combate.

—Eso explica por qué sigues usando magia de vitalidad y viento.

—Sí, sí, comprendo los riesgos, pero mi nivel todavía no está en el C para preocuparme.

—¿Y cómo lo sabes?

—¿Te acuerdas que prendí mi puño en fuego mientras dije “fire”?

—¡Sí!

Eso lo usaste para intentar golpear al kappa cuando caías.

—Pues siento que podría usar unas siete veces ese ataque antes de quedarme sin maná.

—Lo mejor sería medirlo.

—¿Pero con qué?

—En la ciudad hay unos medidores.

Luego vamos.

—Entendido.

Entonces decidí mirar más el sitio donde los pájaros cantaban mientras estaban en las copas de los árboles, mientras los trigales se doblaban con la fuerza del viento y las hojas de los árboles crujían a la vez que se escuchaba al gallo cantar, indicando que se acercaba la hora del almuerzo.

Pensar que este es el sueño de la nobleza es interesante.

¿Será Eduardo un noble?

Entonces llegamos a la casa.

Esta constaba de tres pisos y su último terminaba en forma triangular, a la vez que sus paredes de ladrillo evitaban que se cayera por más fuerte que fueran los vientos o la lluvia intentara atacar.

Mas el niño dio un par de pasos más ligeros, quedándose al frente de nosotros.

—Esta es la casa de mi padre.

En un rato vuelvo.

Entonces el niño dio la vuelta para entrar en su casa, abriendo la puerta por donde distinguí algunos elementos que las ventanas difusas no me dejaron contemplar, como lo era el sofá, pero no tuve mucho tiempo para ver porque tan pronto como entró cerró la puerta.

—Entonces, Soren, ¿qué aprendiste en el combate?

—Que fue bueno conocer el entorno.

—Al fin un comentario sensato.

—Oye, que no sea un adicto al entrenamiento no me hace un insensato.

—Sí, sí, bueno, continúa.

—Ah, cierto.

Tenemos un nivel adecuado para misiones nivel E.

—Eso puede ser cierto.

Realmente, pese a los errores, pudimos enmendarlos fácilmente por la coordinación que logramos.

Nuestros errores nacieron del desconocimiento de las habilidades del kappa.

—¿Hay algo más que aprendimos?

Pero este levantó su cara mientras intentaba recordar algo.

—Más bien tengo algo que preguntarte.

—Oh, ¿qué será?

¿Quieres más entrenamiento?

—¿Te acuerdas de la pistola que usé en la pelea contra los goblins?

—Ah, sí, esa está en la casa.

¿Hay algo malo con ella?

—No, es sobre la pistola.

¿Por qué no la trajiste?

—Ah, eso.

Simple: al mojarse no funcionan.

—¿En serio?

—La pólvora de los cartuchos, al mojarse, no hace combustión, lo que hace que no prendan, lo que me haría depender de magia para impulsarlas y, según mi experiencia, no siempre vale la pena.

—Vaya, entonces sí fuiste a la escuela.

—¿Qué pasa?

¿Eres tan tonto que se te olvidó eso por lo que querías traer la pistola?

Y levantó su mano como si fuera a enseñarme algo, mas las palabras no salieron, lo que hizo que se terminara acurrucando, abrazando sus piernas.

—El demonio del entrenamiento sí piensa.

Mas cuando quería responderle al vago, la puerta se abrió, de la cual salió un hombre de pelo negro recortado como militar, quien vestía una chaqueta azul bordada con una línea dorada, mientras que tanto su camisa como sus pantalones eran de color blanco.

—Gracias y buenos días.

Parándose en frente de la puerta.

—Buenos días.

Dijimos tanto Soren como yo, respondiendo a la respuesta de Eduardo.

Para mi gusto, esas ropas que tenía eran ejemplo claro de ser noble, pero mi falta de conocimiento me impedía decir si era cierto o no.

—Ya ha pasado más de medio día.

Pasen y coman.

—Gracias.

Y entramos en el lugar donde nuestras pisadas hicieron un poco de eco, demostrando lo grande que era el lugar.

El hombre nos guio hacia la sala de estar, donde estaba el sofá que había visto con anterioridad, en el cual al entrar decidí quedarme de pie hasta que el anfitrión se sentara para demostrar algo de modales, mientras que Soren fue el primero en sentarse.

Juro que quería arrancarle la oreja, mas decidí solo inhalar y exhalar para después sentarme.

—Mi hijo me ha contado sobre ustedes.

—Sí, señor.

Él fue quien nos invitó.

—Exacto.

Verán, últimamente han ocurrido dos cosas y estoy buscando gente que las pueda resolver.

Soren se inclinó hacia el frente mientras abría los ojos en dirección de Eduardo.

—¿Pero no sería mejor publicarlo como una misión?

—Ahí radica el problema: ambas cosas son inciertas.

Ante eso miré el techo mientras me suponía que nos pediría resolverlas, pero no quiero correr riesgos innecesarios porque estas son misiones nivel E y aun así había sido algo dura.

Tal vez con el uso del catalizador de la isla podría resolver con mayor facilidad, mas también corría el riesgo de que eso no ayudara, aparte de que tal vez no tenía clasificado el nivel de la misión, lo que podría hacer que no nos pagaran lo adecuado.

—Señor, si es cierto, no creo que seamos los más adecuados.

—Me imagino que te preocupa el peligro.

—Sí, señor.

Como sabe, las misiones no son exactamente cosas seguras.

—Eso lo entiendo, pero, a su vez, los problemas que te digo no pueden ser exactamente los más peligrosos.

—¿Pero, señor, podemos saber la razón de eso?

—La lógica es la misma de cuando se asigna una misión: se buscan cantidad de víctimas, posibles daños, manera de luchar, cantidad de personas de niveles inferiores y así sucesivamente, pero en estos problemas no han causado víctimas ni daños.

—¿Entonces nos pide una investigación a nosotros?

—Exacto.

Además, ya le pedí a alguien más que investigara uno de los problemas.

A ustedes les podemos entregar el otro caso.

Otra vez miré al techo, para evaluar.

—Señor, si no ha tenido víctimas ni daños, ¿dónde nace el problema?

—En la posibilidad.

Como noble, debo prevenir estos asuntos.

En verdad la gente se toma eso muy en serio.

Por esas cosas menosprecian al padre de Soren porque no estuvo a la altura, y miremos al ejemplo de enfrente mío.

El mundo es duro; ni la tecnología fusionada con la magia elimina este hecho, hasta parece que lo agrava.

—Chicos, les daré lo de una misión clase D.

—Bueno, Soren, más te vale prepararte.

—Ehh, oye, esperaba… —Cuente sobre la misión.

—Espere, espere, ¿qué fue ese cambio?

—Deja de molestar, Soren, y escucha.

—No, no, no, ¿dónde está la prevención que te caracteriza?

—La prevención no me está pagando.

—Pero… —Shh, sin peros.

Yo soy el experimentado.

Bajando la cabeza, Soren asintió.

—Gracias por decidir hacerla.

Primero les contaré bien el asunto y después firman, ¿les parece?

Perfecto, nada de forzarnos a hacer algo a ciegas, a diferencia del coronel.

Esto demuestra que por lo que luché sí valió la pena.

Así que me incliné hacia el noble.

—Lo que quiero que investiguen es una casa.

Se dice que está maldita y pasan cosas raras.

—Bueno, eso no suena muy difícil.

—Sí, les daré 1500 zenits si detectan que está maldita y, si quitan la maldición, les daré otros 4000.

—Eso es un buen precio.

—Aparte de eso, les puedo ofrecer precios más baratos con productos agrícolas.

—Vamos, Jacob, a esa casa maldita.

Este glotón… Deberé cambiar tus comidas por raciones militares.

Mas suspiré mientras recordaba lo del día de hoy.

—Haremos la misión, pero el día de mañana, ¿le parece bien?

—Claro, eso sería genial.

Vuelvo en un momento.

El hombre se paró y caminó directo hacia las escaleras, mientras que Soren me miró para hablar.

—Oye, ¿por qué no la hacemos hoy?

—Por prevención.

Debemos curar las heridas y mañana estar completamente listos.

—Entonces sí estás siendo prevenido.

—Lo suficiente para no morir.

Aparte, debemos recoger esta vez la pistola y llevar el catalizador por si algo.

En la misión contra el kappa no lo consideré porque no quería depender de él cada rato, pero ante algo desconocido lo mejor era llevarlo.

Mas mientras pensaba en eso, el hombre bajó con unas hojas.

—Revisen bien.

Y puso las hojas en el escritorio, donde las leí.

En resumen, era el trato que habíamos planeado.

—Dinero y comida más barata, eso será genial.

—Sí, sí, nada mal.

Y firmamos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Recuperando un poco la diciplina, espero poder mantenerla

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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