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En el mundo desconocido - Capítulo 63

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  4. Capítulo 63 - 63 Cap63La casa embrujada
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63: Cap63:La casa embrujada 63: Cap63:La casa embrujada El sol me hacía tener que taparlo con una mano en la cara mientras avanzaba hacia el taxi que estaba estacionado en la acera.

Abrí la puerta, entré hacia el fondo para que entrase Soren, quien se sentó a mi lado, e inicié la conversación con el hombre.

—Señor, rumbo a la vieja casa de los Montes.

El hombre miró por el retrovisor mientras nos observaba a los ojos.

—¿Saben lo que dicen de esa casa?

—Sí, señor, pero ¿puede darnos más información?

—Bueno, por dónde iniciar…

Esa casa está vacía desde hace años y cada vez que alguien intenta tomarla en posesión, termina huyendo por las cosas que ha visto.

Soren se inclinó hacia el frente.

—Oye, ¿entonces por qué no ha sido investigada en el pasado?

—Dicen que es un lugar que no vale la pena.

—Señor, ¿por qué dicen eso?

—Ah, ni idea, pero tal vez ustedes puedan saberlo.

—Oye, Soren, ¿por qué crees que no valdría la pena?

—Bueno, déjame investigar un poco.

Sacando su teléfono, como era habitual, inició a hacer unas búsquedas mientras yo decidí mirar el paisaje donde esas nubes blancas adornaban el cielo, mientras pasábamos por la biblioteca iglú, a medida que pasábamos de lado a lado mientras los árboles volvían a ser notorios.

—Listo, ya encontré la información.

—¿Qué dice?

—Mira, dicen que el precio de vivienda es muy alto para lo que ofrece.

—¿En serio?

De todas las cosas, no me imaginé que eso fuera un problema.

—Vamos, hasta los nobles quieren cuidar su dinero y gastarlo en cosas que valgan la pena.

—Sí, sí, lo que digas, ¿no hay otra razón por la que tuvieras que investigar hasta ahora?

—Bueno, parece que está muy alejada de la sociedad, además de carecer de buenos terrenos.

—¿Nada más?

—¿Te parece poco un alto precio, poca recompensa y aislamiento innecesario?

—Está bien, supongo que tienes razón.

—Solo piensa en aceptar una misión dura donde viajes a otra isla y te den poco dinero.

No pude más que suspirar mientras apretaba mi puño, presioné la ventana para que entrara el aire e inicié a respirar.

—Lo entiendo, no hace falta que lo repitas.

Conforme avanzaba el trayecto, el verde se mantenía a medida que subíamos por una pendiente hasta llegar a donde parecía ser la casa embrujada, donde nos bajamos.

—Gracias.

Pagamos el precio para poder mirarla.

Estaba cerrada mediante una reja que, como siempre en el mundo, me superaba por bastante altura, cubriéndome con su sombra, mas esto no me impidió que sacara una llave de mi bolsillo para ponerla en el candado que mantenía la reja unida, cayéndose mientras hacía ruido por ser metal golpeando el suelo.

—Entremos.

Moví la reja hacia un lado mientras entraba al lugar donde ahora investigaríamos.

La altura de la casa esta vez era de cuatro pisos, mas no terminaba en un triángulo como la de Eduardo, sino que tenía una terraza donde se veían algunas matas verdes que se movían con el viento que en este lugar no hacía ruido por la ausencia de árboles.

—Qué silencio, bueno, entremos, Soren.

—Ehh, bueno, sí.

Al entrar, usé la segunda llave en la puerta mientras al empujar crujía, mostrando el sitio, su tapete rojo que llevaba a distintas partes del lugar, mas este presentaba arrugas por no estar completamente bien extendido, a la vez que encajaba con las paredes de madera que había en el sitio.

—¿Qué pasó aquí?

¿Hubo una pelea?

—No lo creo, Soren, mira ahí.

Señalé las mesas que parecían estar en los lugares adecuados.

—Parece más bien que algo se arrastró en el tapete.

—Hey, ¿pero no te preocupa?

—Si sangra, podremos ganar.

—Oye, ¿pero y si no?

—Estallamos la casa y nos largamos.

—¿Pero estás loco o qué?

—Dame una mejor solución entonces.

—Ehh, b-bueno, supongo que tienes razón.

—Listo, ahora vamos a investigar.

—¿Pero dónde?

—Solo sigamos el tapete, tú ve por las escaleras mientras yo voy por el primer piso.

Él tragó algo de saliva mientras alzaba la mirada hacia donde debía investigar.

—¿Me puedo llevar la pistola?

De mi bolsillo saqué el arma para entregársela, y con un movimiento pequeño que hizo un clic, puse el seguro por si algo.

—Tiene el seguro, no quiero que le termines disparando a una rata.

—Oye, no soy tan dramático.

—Eso ya lo sabremos.

E iniciamos a movernos.

Por mi lado, seguí las arrugas más prominentes del tapete que me movían de la sala principal a la sala de estar, donde estaban los sillones y mesas donde no había más que dos platos en la mesa, mientras que al poner un dedo en la mesa para después moverlo un poco, para luego mirar el polvo que absorbió mi dedo, confirmando el primer hecho.

—Esto está abandonado.

Miré el suelo de madera esperando seguir viendo aquel tapete, mas este terminaba en esta zona, lo que me forzaba a elegir a una de tres posibilidades para seguir explorando: derecha, frente o izquierda.

—Derecha.

Dando unos cuantos pasos que resonaban por la casa, me moví rumbo a aquel sitio desconocido donde la luz del sol entraba por las ventanas, dejándome ver el pasillo que seguía por el frente mío hasta toparme con una puerta que abrí con ese suave crujido que caracterizaba la madera, encontrándome con una sala donde la luz brillaba por su ausencia, lo que me forzó a sacar mi teléfono para iluminar más el lugar, topándome a mis lados con estantes de libros que acumulaban el polvo, así que continué mirando en esas zonas por si algo más.

Arrugué mi nariz mientras un olor fétido se hacía más fuerte conforme daba pasos que rompían el silencio del entorno, donde cada paso intensificaba el olor hasta que con mi teléfono lo apunté.

Sus colas se entrelazaban como un nudo que parecía imposible de deshacer a causa de las tantas colas que se unieron, mientras que sus portadores eran animales pequeños de la misma especie, quienes tenían rasguños tanto en las colas como en sus cuerpos, donde tenían además mordidas que abarcaban el pecho, cara y espalda.

—¿Un rey rata?

Mas no se movieron por la luz de mi teléfono junto al olor fétido que desprendían, solo me daba una explicación que me hizo perder el foco.

—Están muertas.

No se movieron en todo ese tiempo y ese olor nace de que se han podrido, lo único que me hace falta saber es hace cuánto tiempo fue eso, mas eso sería algo absolutamente inútil, por lo que decidí salir del sitio mientras tomaba rumbo a la puerta por donde entré, mas un traqueteo en la madera ocurrió por mi espalda, con mi teléfono apunté hacia atrás donde miré al rey rata junto a las otras estanterías donde no había nada más, por lo que salí cerrando la puerta mientras miraba el cielo de ahora quien no brillaba como al inicio del día, lo que me forzaba a tener más tiempo usando mi teléfono, pero por si algo miré la batería de este.

—80%, si mi memoria no falla, tarda tres días en descargarse.

Qué genial cómo dura la batería ahora, mas dejé de pensar en esas cosas entrando a las siguientes salas, encontrando una sala de música donde estaban el piano, violín, guitarra junto a un contrabajo, a la vez que en esta sala se enfocaba más que todo en tener mesas y sillas para poder enfocarse más en la fiesta.

E intenté presionar los interruptores por si algo, donde fallaban por completo.

—No hay luz.

Era algo obvio que pasaría porque está abandonado, no hay quien pague los servicios, dejándome solo salir mientras entraba a la siguiente sala donde estaba la cocina, donde las losas blancas me dieron la bienvenida de tal manera que al poner una pisada en ellas cambiaba el sonido por el cambio de material.

Miré en la nevera si tal vez había algún amarre el cual fuera la causa de la maldición, mas al abrir hizo un crack quien rompió con el silencio mientras que la puerta desarmándose por completo caía de manera fragmentada mientras el pelo de mis brazos se erizaba, terminé soltando la manija de la vieja nevera quien se rompió al abrirse para luego mirar en los cajones de abajo donde estaban vacíos por lo que miré a los de arriba con el mismo resultado, sin más opciones decidí salir de esta cocina encontrándome con la sala de estar en la que había mirado la mesa con tanto polvo.

Esta vez tomé el camino sobrante, donde caminé por un pasillo donde mis pasos resonaban con un mayor eco mientras me acercaba a la única puerta que había.

Al llegar, giré la manija para después abrirla con un crujido, terminando por mirar cómo el sitio, ahora, estaba iluminado por todos lados gracias a que había un cristal que me rodeaba.

—Vaya, pese a que parece que va a llover, aún hay luz y puede brillar, qué bello.

Mientras había varias macetas en el lugar, donde sus colores, que debían ser verdes, hoy estaban negros, con la tierra en el suelo, mientras que algunas de ellas tenían grietas por donde se desparramaba la tierra.

—¿Un invernadero?

No había nada más en este sitio, así que decidí devolverme hacia la entrada principal e ir a buscar a Soren.

Cerré la puerta para dar otros pasos, donde el eco era lo único que hacía sonido, mas el crujir de la madera en mis pies parecía sonar un poco más fuerte que antes.

Por si algo, decidí mirar a mi espalda, donde no había nada más que la puerta, ¿o tal vez no?

Pero sin una manera de definirlo, solo caminé hacia donde debía ir, hasta que llegué donde me paré en medio de donde nos separamos.

—¡SOREN!

Ante eso, el sonido del eco ocurrió, pasando de algo lejano a algo más cercano, mientras yo solo miraba hacia donde provenía el sonido, mientras tomaba el catalizador con mi mano.

—Oye, Jacob, vámonos, no encontré nada.

—¿Tampoco?

Tal vez tengamos que quedarnos más tiempo.

—Espera, ¿qué?

¿Por qué?

¡KRAAAAAK!

—Va a llover.

—Ni loco me quedo aquí.

—No hemos completado la misión.

—¿Y eso qué?

¿Me harás entrenar más?

Pues lo acepto.

—Te quedarás sin tus descuentos en comida.

—Mierda.

Mirando al suelo, se quedó.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Espero haber logrado ser algo mas tenso en este capitulo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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