En el mundo desconocido - Capítulo 64
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64: Cap64:Algo 64: Cap64:Algo Miré por la ventana, por donde se asomaban las nubes que estaban a punto de llover, mientras solo podía pensar que esto sería más problemático, ya que ahora podría limitar más nuestro rango de búsqueda al intentar ir a la terraza.
Además, si fuéramos ahora, podríamos alertar innecesariamente de que estamos en este lugar.
Debemos intentar reunir la información que hemos obtenido.
—¿Has encontrado algo, Soren?
—Eh, bueno, nada más allá de que no hay luz.
—Ya veo, tendremos que seguir investigando.
—¿No encontraste nada?
—Más allá de un rey rata, no.
—Espera, ¿qué es un rey rata?
—Ah, ¿no los conoces?
—Solo dilo.
—Un rey rata es un grupo de ratas que están amarradas por sus colas.
—Agh, qué asco.
—Sí, además estaban muertas con varios arañazos.
Creo que a una le faltaba un ojo.
—No hace falta que lo sigas detallando.
Es mi venganza por seguir hablando de más en el taxi.
—Pero, ¿por qué ocurre eso?
Inhalé el aire mientras subía por las escaleras hacia el segundo piso, las cuales crujían con mis pasos.
—El rey rata surge por decisión de las ratas.
—Ehh, espera, ¿por qué harían eso?
—Frío.
—Espera, ¿cómo se relaciona eso con el frío?
—¿Has visto una rata en tu vida?
—Pues obvio, son peludas y tienen una cola de piel desnuda.
—Bueno, digamos que esa cola es la que les hace elegir hacer el rey rata.
—¿Entonces ellas buscan calor?
—Claro, si no lo hicieran, no intentarían hacer el rey rata.
—Pero, ¿por qué no se soltaron?
—Digamos que eso es más difícil.
—¿Y por qué murieron?
—Pues de hambre.
Imagina 10 ratas amarradas desde la cola intentando buscar comida.
Dando un paso al frente, Soren me agarró de la camisa mientras que con su mano izquierda se preparaba.
—¿Te crees muy gracioso haciéndome imaginar esas cosas?
—Al menos has entendido.
Bueno, ahora toca ser productivo.
Solté su mano mientras iniciaba a subir hacia el tercer piso, donde miraría más a fondo.
—Tú ve al cuarto piso, yo investigo por acá.
—Está bien.
E inicié a caminar, mientras el eco de los pasos de Soren se hacía más lejano y los míos eran lo único que me acompañaba.
No había encontrado una pista adecuada en el primer piso.
Lo que se sabe es gracias a lo que ha quedado en este sitio.
En el primer piso me había encontrado un salón de baile con sus instrumentos, una gran biblioteca, una cocina con un refrigerador que se rompió al abrirlo e incluso un invernadero donde las plantas están muertas.
Es hora de intentar saber qué posibilidades hay en eso.
La mesa no era demasiado grande, lo cual es algo extraño en un lugar con cuatro pisos, y esto se repite con la cocina, donde solo encontré ese refrigerador.
Pero, ¿cómo entra el invernadero?
Eso aún no lo entiendo.
Abrí la primera puerta que me encontré, donde al mirar podía observar una ventana por donde se suponía que el sol estaría entrando, iluminando la cama, que a sus pies tenía un baúl al cual decidí mirar, moviendo la parte superior hacia atrás, quedándome con un sabor amargo en la boca a causa de lo que vi.
—Está vacío.
Con eso en mente, decidí cerrar el baúl.
Sí, estaba vacío, por lo que no había razón para dejarlo abierto, a menos que me olvide de dónde estamos.
Esto puede ser una casa maldita o un lugar ocupado ilegalmente, ni idea de por qué podría ocurrir pese a todo lo abandonado, pero aún no creo en esa posibilidad, incluso en este mundo donde la magia es la norma.
Así que abrí la puerta mientras que di un vistazo al cuarto, donde en la ventana se vio una sombra que bajó al suelo cuando miré.
—¿Qué?
Mis brazos temblaron mientras ahora decidí hacer que la madera crujiera más potente por mis pasos rápidos hasta llegar al sitio donde quité el seguro para abrir la ventana, donde la lluvia ya caía más y ahora me golpeaba con suavidad en la cara.
Miré hacia abajo, donde parecía haber caído esa cosa, pero no había nada.
Miré alrededor, donde solo me encontré con más ventanas.
—¿Cuatro cuartos?
Bueno, ahora tengo más que investigar, una porquería porque ahora hay una verdadera posibilidad que no puedo resolver por la ausencia de solución, pero sí puedo hacer algo útil en este momento.
Saqué mi teléfono y le envié un mensaje a Soren.
—Vi algo que desapareció, avisa si ves algo similar.
Con eso en mente, cerré la ventana para después hacer lo que debía hacer, mirar las demás habitaciones, donde al entrar en cada una se repetía la misma historia del sol que debía entrar por la ventana alumbrando la cama donde estaba un baúl, el cual siempre estaba vacío, pero no se repitió lo de la sombra.
Mientras continuaba mirando en búsqueda de más cosas, el sonido de algo rompió mi supuesta soledad, un sonido que salió de la cercanía mía.
Era mi teléfono.
—Maldición, Soren.
Saqué mi teléfono para ver qué me había escrito.
—Yo también lo vi.
—¿Dónde y qué pasó?
—Pues apareció y desapareció.
—¿Algo más?
—Pues he encontrado un álbum de fotos.
—Iré a donde estás.
¿Fotos?, en estos tiempos, si en mis días los teléfonos habían reemplazado en gran parte a las cámaras, ¿cómo demonios un álbum físico aún se mantiene?
Bueno, si recuerdo cómo Soren aprecia el formato físico de los juegos, junto con que en estos hay bastantes cosas interesantes, solo me queda asumir que el gusto por estas cosas jamás morirá.
Salí del sitio mientras miraba hacia las ventanas, donde miré hacia el exterior, donde las nubes oscuras reinaban a la vez que el agua caía, mientras mi cuerpo sentía el frío del sitio.
—Ojalá hubiera traído otra chaqueta.
Solo me quedaba agarrar mis brazos como si mi calor no se escapara.
Si esto pasaban las ratas desnudas, era normal que hicieran el rey rata.
Mientras me disponía a volver, hubo un crujido en la madera, ese no era mío.
Se vio una sombra, la cual no tenía apariencia humana, en cambio brillaba por su oscuridad, la cual le hacía parecer como si absorbiera toda la luz del entorno, convirtiéndola en una negrura absoluta.
Esta, al verme, se movió rumbo a las escaleras.
—Fuego.
Sin detenerme, puse mi mano hacia atrás mientras el fuego de mi mano surgía para lanzarlo como una bola de tenis, pero esta, cuando estuvo por impactar, desapareció.
Es más, desapareció con la sombra.
Con mis pasos, que casi parecían romper la madera, fui corriendo hacia el cuarto piso mientras buscaba a Soren.
—¡Soren!
En unos segundos llegué al sitio donde moví mi cara de lado a lado mientras intentaba ver por dónde saldría, o en el peor de los casos, puse mi mano en el catalizador para volcar mi mirada hacia las puertas que ahora me rodeaban.
Solo eran tres que se encontraban a mi derecha e izquierda, pero había una al fondo e inhalé mientras decidía abrir la puerta de mi derecha.
Esta parecía de metal, pero al intentar moverla contenía una fuerza que no me dejaba entrar, así que con mis dos brazos intenté abrir, rompiendo el silencio para al entrar ver el sitio que se encontraba donde había diversos contenedores, unos paneles, varias mesas y algunos ganchos anclados en el techo.
—Supongo que es una cámara frigorífica, pero ¿y Soren?
Tragué saliva y sin más opción decidí salir para entrar en la otra, la cual tenía una puerta de madera donde al abrir solo podía ver las mesas recogidas en un costado mientras en el otro estaban los estantes donde se guardan las cosas, pero no se veía a Soren todavía.
—Mierda, solo queda eso.
Cerré la puerta e inicié a llamar al teléfono de él mientras yo me ponía a escuchar dónde estaba.
El sonido me llegó a los oídos gracias al silencio de este maldito lugar, no era de abajo ni de los lados, era de arriba e inicié a correr mientras la madera de mis pies crujió e incluso se hundió un poco mientras me lanzaba hacia la tercera puerta que abrí de un empujón para subir esas escaleras abriendo la última puerta antes de ver el exterior.
—¡BUUUU!
Y con un movimiento de brazo di un paso al frente mientras me impulsaba en un pequeño salto para dar un potente golpe.
—¡AHHHHH!
¡PUM!
—Ah, ah, ah.
Era Soren quien intentó la broma, ahora estaba tirado en el suelo por justa razón, intentar darme un susto cuando estaba preocupado por este animal.
—Te lo merecías.
—Pe, per, pero…
—He dicho.
Callándose, se mantuvo en el suelo para después de un rato poder sentarse.
—Eso fue un buen golpe, demasiado, Jacob.
Claro que lo sería, estuve entrenando un año entero, ya fuera en el gimnasio, cortando árboles o en combate, donde luchaba contra osos e incluso moviendo madera de lado a lado para crear mi barco.
Lo más raro sería si me hubiera quedado débil en ese entonces.
—Si no hubieras hecho esa tontería, jamás hubiera pasado.
—Está bien, pero ¿por qué me buscabas?
—Parece que me encontré con la maldición.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Uff,creo que mañana termino esta parte,por cierto a la persona quien dio las piedras,gracias.
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