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En el mundo desconocido - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - 66 Cap66Misterios
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66: Cap66:Misterios 66: Cap66:Misterios Salimos del túnel donde habíamos estado encerrados gracias a la maldición y, una vez que logramos ver la luz del día, la cual entraba a duras penas por la ventana mostrando el cielo nublado, finalmente saqué el teléfono.

—Eduardo, ya quitamos la maldición.

—Fue el mensaje que escribí para después mirar a Soren, quien estaba detrás mío.

—Jacob, ¿no te importa lo del catalizador?

—Buena pregunta, aún recuerdo cómo, cuando morí, se formó un catalizador, lo que sugiere que vienen de las personas.

Además, en el pasado casi hay un genocidio por ellos.

—Realmente sí, véalo como algo que me ha salvado la vida en varias ocasiones y me lo dio un amigo.

—Con esas palabras dichas, guardé los restos de mi catalizador, que era una de las últimas cosas que me dio Jonathan en la isla.

Poco después, sonó mi teléfono.

—Iré a investigar, si todo está bien, les aviso.

—Oye, Soren, en un rato viene Eduardo.

—Qué bien, yo no quiero quedarme más tiempo aquí.

—Sí, sí, lo entiendo, aunque supongo que ya nos podemos ir.

—Claro.

Con eso dicho, salimos del sitio mientras nos alejamos del lugar, llamamos a un taxi por medio del teléfono para poder irnos a la ciudad, pasando por la lluvia que había ahora.

Al llegar a la ciudad, miré el suelo, donde no se notaba ningún charco.

¿Cómo hicieron tan buen drenaje?

Supongo que esta meritocracia sí que exige a la gente en todo lo posible, a lo que solo pude suspirar mientras recordaba a aquel hombre golpeado por la multitud.

Este mundo es duro contra los ladrones y miré al cielo nublado para acordarme de la sargento, quien congeló mis cuentas, aunque dijo que trabajando se iban desbloqueando.

Sí, el mundo es duro, pero da oportunidades.

Al llegar a la casa de Soren, él se detuvo una vez para mirarme.

—Oye, Jacob, ¿cuándo vamos a medir tu maná?

—En verdad, sí que molestas con eso, bueno, ya vamos a solucionarlo.

Evitando que entráramos a ese edificio tan alto, nos movilizamos hacia un sector donde se notaban los comerciantes con armas, quienes tenían sus tiendas.

Algunos vendían fusiles de asalto, otros espadas, mas hubo algo que me llamó la atención.

—¿Espadas mágicas?

—En mi instancia en la isla, llegué a la conclusión de que no se podían hacer porque el maná debía estar funcionando constantemente para dar una propiedad, como lo era yo usando mi látigo para mezclarlo con fuego, pero si hay un arma mágica, ¿cómo será?

—Ah, las armas mágicas, son bastante más caras que las promedio.

—¿En serio?

¿Qué tanto?

—Unas quince veces.

Con eso dicho, giré 90 grados desviando mi mirada del sitio para continuar avanzando bajo mi sombrilla para ver el frente.

—¿De dónde sale tanto precio?

—¿Qué esperabas, Jacob?

Usan catalizadores.

—Eso explica muchas cosas.

En mis tiempos no lo usé mezclando con armas por la razón de cuidar las cosas, supongo que debí correr el riesgo, aunque eso era mala idea si lo terminaba dañando.

Por eso continué caminando hasta poder encontrarme con el gremio, donde solíamos enviar los restos de las cacerías por medio de un dron.

—Supongo que era normal.

—Ve y pide un examen de nivel mágico.

—Está bien.

Fui para poder ver al joven quien nos atendía, este al pedir lo dicho me dio una máquina rara, era una caja de metal con un panel junto a un lugar donde poner la mano.

—Pon tu mano y deja fluir tu maná.

Con un suspiro decidí colocarla, pero como siempre se notaba que era hecho para alguien más grande que yo, mas el panel se iluminó para poder darme un resultado.

—Chico, tienes nivel E, eso es bueno.

—Gracias.

Con eso dicho, ya solo tuve que irme para donde estaba Soren sentado en unas bancas de metal como si estuviera en un aeropuerto.

—Oye, flojo, solo es un trámite de unos minutos.

—Pero vengo cansado.

—¿Qué, no descansaste en el taxi?

—Oye, acabamos de destruir una maldición en una casa embrujada.

—Y, seguimos vivos, eso es lo que importa.

—Ahh, cuando te pones así no hay quien te detenga.

—Sí, sí, bueno, entonces, si te interesaba mi nivel, está en E.

—¿Espera qué?

Pensé que estarías en el D.

—Ja, entonces ya entiendes la importancia del entrenamiento físico.

—…Jódete.

—Serán cinco millas.

Solo miró al suelo sin poder levantar la mirada.

—Bueno, ¿nos vamos o qué?

—Sí, está bien.

Listo, ya hicimos lo que tocaba hacer en este sitio, lo que nos libraba de tener que seguir perdiendo el tiempo, saqué mi teléfono mientras revisaba los mensajes, ahí estaba Eduardo.

—Parece limpio, les enviaré el pago y me gustaría que nos reuniéramos en la finca.

—Oye, Soren, parece que aún hay algo más que hablar con Eduardo.

—Ehh, bueno, supongo que será importante, tal vez será de los descuentos.

—Realmente sí que piensas en comida.

—Oye, es que está cara, un buen plato vale 150 zenits.

Solo me quedé quieto mientras le seguía con la mirada, y ahora por fin entendí lo caro que es esto, con razón quería forzar las misiones nivel E desde el inicio, mas solté mis hombros para volver a liderar el camino.

—Bueno, al menos ya estás en un nivel mejor que el de antes, ya no hay que preocuparse por las misiones F.

—Al fin me comprendes, bueno, entonces, ¿qué es lo siguiente?

—Tomemos un taxi para la finca.

—Está bien.

Con eso en mente, miré el cielo, el cual ya no estaba oscurecido por la lluvia, en cambio mostraba los clásicos colores azules, mas aún las nubes oscuras estaban presentes como si fuera a volver a llover, pero no le di importancia, en cambio paré un taxi para subirme con Soren para poder irme mientras solo veía cómo pasábamos de la ciudad al campo en menos de dos horas, donde saqué mi teléfono para investigar a Jonathan, ¿cómo había muerto?

En mi teléfono busqué su nombre y apellido, Jonathan Acebedo.

—Oye, Jacob, no sabía que estabas interesado en software.

—No es eso, solo es curiosidad, pero supongo que lo conoces.

E inflando su pecho mientras se daba palmadas comenzó a relatar.

—Ja, yo hice un informe sobre él, es un grande.

—¿Un grande?

—Claro, él creó el sistema de los zenits.

—¿En serio, pero por qué?

—Gracias a la magia de creación ocurrió una inflación donde el oro perdió todo su valor.

—Puedo entender que perdiera su valor, ¿pero totalmente?

Recuerdo que la magia de creación no es perfecta.

—Cuando uses nivel C podrás lograr materiales idénticos.

Con razón, si se puede crear un material de la nada, eso ha destruido el valor de una escasez, supongo que esto de virtualizar las monedas era lo siguiente para poder superar la crisis, como siempre siendo increíbles.

—Oye, pero ¿cómo murió?

—Eso fue cuando ocurrió el megaterremoto.

Con esas palabras me sacudí mientras miraba a los ojos de Soren, ¿hubo un megaterremoto?

¿Espera qué?

—Ocurrió hace unos 60 años, luego de eso se hundieron los continentes y el mundo se fragmentó en islas.

Solo pude mirarlo mientras intentaba entender qué carajos pasó.

Podía sentirme sudar frío por mi espalda junto con que en mis manos salieron temblores sin querer, pero bajé la ventana mientras miraba hacia el exterior para buscar consuelo.

—Chicos, hemos llegado.

—Eh, gracias.

Con esas palabras me bajé del taxi para poder ver la finca de Eduardo, quien nos esperaba en la puerta.

—Qué bien que vinieron, chicos.

—Eh, de nada.

—Pasen, entren que tengo cosas que contarles.

Una vez más, entramos en la mansión, donde nuestros pasos hacían ecos en ella para poder sentarnos en la mesa donde antes habíamos comido.

—Bien, lo primero es que les voy a consignar, pásenme sus números.

Luego de eso, pasé mi número y el de Soren para después ver el pago en mi cartera diciendo 2750, Soren tenía la otra mitad.

—Ahora quiero preguntarles sobre un tema.

Luego de eso, sacó una bolsa y esparció unos fragmentos, eran los de los catalizadores de la maldición.

—¿Cómo pasó esto?

—Ni idea, señor, usé mi catalizador contra el espectro y eso ocurrió.

Eduardo solo pudo sonreír, mientras Soren también lo hacía.

¿Qué era lo gracioso?

—¿Qué pasa?

—¿Se te olvidó que tener más de 3 catalizadores juntos hace que se quiebren?

—Ja, eres descuidado, chico, y yo que pensaba que eras más planeador.

—Oigan, yo no sabía eso.

—Sí, sí, bueno, ahora pasemos con lo siguiente.

—¿En serio?

¿Qué será?

—Oigan, dejen de reírse de mí.

Haciéndome caso, Eduardo sacó dos hojas.

—¿Se acuerdan que tenía otro caso en proceso?

—Sí, señor, eso lo recuerdo y que lo investigaba con otra persona.

—Parece que necesitará manos extra.

—¿En serio?

Bueno, ¿cuánto es la recompensa y para cuándo?

—Les daré tres días y será una mayor, serán 7000 zenits.

—Genial, mientras nos preparamos.

—Sí, bueno, firmen que dentro de poco llega la persona.

Con eso en mente, hicimos caso para poder firmar y poco después tocaron la puerta, tres golpes, a lo que Eduardo fue a abrir y en ella vi a la persona, pelo blanco, uniforme azul y orejas largas, era la sargento.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Uff aqui esta un capitulo mas

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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