En el mundo desconocido - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - 75 Cap75En la academia
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75: Cap75:En la academia 75: Cap75:En la academia —¿Débil?
Oye, maldito idiota, de todas las cosas, eso sí que no eres.
Me volteé mientras la veía tronar sus nudillos.
—Si eres débil, ¿entonces qué haces en esta misión?
Los débiles deberían salir de esto.
Solo la miré con una sonrisa.
—Al contrario, porque soy débil, debo buscar el peligro para hacerme más fuerte.
Troné mis nudillos, supongo que solo nos podemos entender así.
—Y pensar que tú me ves como alguien imprudente.
—Yo confío en este mes de preparación.
—Sí, sí, lo que digas.
Y con un salto, inició a moverse hacia mí.
O debía hacer algo, especifiqué mi bola consumiendo la masa de agua.
Ella tocó el suelo e inició a correr de nuevo contra mí, por lo que yo también respondí igual.
Moví mis piernas hacia ella mientras la veía poner arcilla en sus nudillos.
—¿Imitándome?
Veamos esto.
Puse viento en los míos para agilizar mis golpes, mientras que con la de vitalidad haría lo mismo.
Mi combo ganador del combate cuerpo a cuerpo.
Con una sonrisa, al estar parado frente a ella, di mi primer golpe, que sería un puño hacia su estómago.
Mas con su brazo izquierdo, ella lo bloqueó usando su brazo.
—¡Tach!
Y con su brazo libre, dirigió un golpe hacia mi cara, mas yo me agaché evitando el golpe, dejándola a ella descubierta, donde yo di mi gancho hacia arriba para poder sacarla del lugar, pero ella también lo esquivó agarrando mi brazo.
—¡Mocoso!
Con un agarre, me levantó del suelo y, como si me fuera a golpear hacia atrás de ella, movió mi cuerpo elevándolo hacia el cielo para después dejarlo caer de espaldas.
—Mierda.
Mas yo usé mi magia de viento para acelerar mi movimiento y caer bien, aterrizando en el suelo de pie.
Ella no soltó mi brazo, por lo que debía forzarla.
Así que apreté mis puños mientras que con mi mano derecha libre iba a dar un golpe a la cara o al estómago, pero decidí ir al estómago con esa combinación ganadora.
Ella, al ver que la iba a golpear, usó el otro brazo para bloquearse.
Yo sentí como algo duro romperse debajo de sus mangas.
¿Serían sus huesos?
O creo, eran más gruesos de lo que uno sería, mas esa soltura me sirvió para mover mi brazo, dar un salto hacia atrás y mirarla de nuevo.
—¿Qué pasa?
—Débil.
Eres demasiado fuerte, no entiendo cómo a tu edad te consideras débil.
—El mundo es demasiado grande, tal vez mucho para que yo lo pueda ver.
Di una vuelta mientras caminaba de nuevo a la ciudad.
Debí cumplir ese contrato, por lo que debo ser alguien que esté a la altura.
No seré el único que hará esto, hay otros seis o siete que lo harán, por lo que debo prepararme lo mejor para enfrentarlos.
—Orejas, para que te hagas una idea, yo quiero ser nivel C dentro de dos años.
—¿Dos años?
Vaya que apuntas alto, pero ¿es cuestión de tu soberbia, mocoso?
—No, es una exigencia.
—Ja, cada vez me parece más raro quién eres.
—Sí, sí, lo que digas, pero me haré más fuerte para dejar de ser débil.
—Maldito, ¿cuál es tu obsesión con el poder?
—Ja, eso no lo deberías saber.
—¡Jódete!
Sin nada más que decir, me fui camino a casa mientras tenía la duda de qué había roto.
Por su manera de romperse, para mí parecía algo de cerámica.
Tal vez por eso ella usa las camisas y chaquetas anchas para poder reforzar la arcilla debajo de su ropa sin que el otro se dé cuenta.
Realmente este mundo es muy astuto y yo soy el débil que no aprovecha cada ventaja en el mundo.
Con esos pensamientos, me dirigí a la casa de Soren.
No había mucho que hacer por aquí más que volver, comer y tal vez charlar.
Por eso moví mis pasos en la ciudad hasta llegar a aquel edificio, tomando las escaleras subiendo a lo que parecía ser el penúltimo, donde Soren vive con su padre.
Toqué la puerta dos o tres veces.
Saliendo de ahí, Soren me esperaba.
—Hey, Jacob, ¿cómo te fue?
—Interesante —dije al entrar mientras me movía hacia aquella silla donde me senté, mas Soren inició a hablar.
—¿Qué entrenaste?
—Fue combate cuerpo a cuerpo, algo de trote, pero sin mucha diferencia a lo de siempre, más allá de que no hice esgrima.
—Ja, maldición, cómo eres tan firme con eso de entrenar tu físico.
—Ni tanto, si lo fuera, estaría mis ocho horas.
—¿Y qué?
¿Crees que no las puedes hacer de manera consecutiva?
—Sí, sí, lo que digas.
Por cierto, Soren, ¿podrías contarme más sobre lo de limpiar el apellido de tu padre?
—Bueno, eso es algo muy complejo.
—Tranquilo, tengo tiempo.
—Bueno, entonces un noble tiene que ganarse el título.
—Eso lo sé porque vivimos en una meritocracia, por eso Eduardo se ponía tan estricto con las recompensas y tratos hacia los encargos que hicimos.
—Sí, eso mismo, un noble depende de ser elegido, tener logros, dinero y poder.
—Vaya que el mundo es diferente, en el pasado era solo heredar el poder.
—Ja, eso también, aunque con la de los ángeles debía ser algo más estricto.
Ángeles, eso me recuerda a esa princesa, Aglala, quien se encargó de cambiar el sistema en la modernidad.
—Oye, ¿qué cambios hizo?
—Más bien, ¿qué no hizo?
Para cuando los continentes se hundieron, ella se encargó de mantener el orden y crear este sistema.
Solo miré al cielo mientras me la imaginaba.
Sé que ella vive, pero no sé dónde está.
Al final de cuentas, este mundo tendrá las islas hundidas, pero eso no está facilitando mi búsqueda.
—Oye, ¿y dónde vivirá ella?
—Ja, ¿por qué lo preguntas?
—Eh, curiosidad, después de todo, hizo el cambio en el mundo, seguro vive increíble.
—Ja, según dicen, ella vive en la isla de Lea.
—¿Lea?
—Sí, es una de las islas más industrializadas.
—Interesante, tal vez más adelante vaya allá.
—Ehh, ¿en serio?
¿Por qué?
—Ja, quiero entrenarme lo máximo posible, tal vez por ahí encuentre nuevos desafíos.
—Supongo que es una buena opción, pero ¿dentro de cuánto piensas ir?
—Para cuando se termine el año.
—Ehh, eso no es demasiado rápido.
—Depende de a quién le preguntes.
—En eso tienes razón, pero ¿por qué solo te quedarás un año?
—Tengo varias cosas que hacer en este año, aparte te prometí que te ayudaría a limpiar tu apellido, por eso me quedaré.
—¿Crees que en un año pueda hacerlo?
—Sí, por eso te entreno tan fuerte.
Con una sonrisa, me miró.
—Gracias.
Sin más que perder, solo miré el cielo donde podía ver cómo aún seguía en su pique.
Miré mi ropera, que estaba por ahí arrinconada en medio de la pared y el sofá.
Sería una buena arma contra el sombrerón, quien su piel no era dura, pero lo peligroso de él será su velocidad.
La ropera es muy rápida, por lo que puedo sacarle provecho si hago las suficientes jugadas adecuadas, pero para ello debo ser cuidadoso de no dejarme vencer.
Tal vez mi pistola ayude a herir el caballo, limitando su movimiento, pero también podría intentar buscar un catalizador para acabarlo, pero eso sería algo difícil de hacer.
Solo me quedé pensando en posibles planes mientras el sol pasaba, dejándome ser consumido por el frío.
Una vez que eso ocurrió, me fui a dormir.
El día de mañana entrenaría a Soren y, si era necesario, con Ana también, mientras abren las academias.
1 Semana después.
Pensar que estuve entrenando a diario con Soren y Ana son mayores problemas que unos insultos es lo más sorprendente, pero ahora me encontraba ante algo bastante grato, era el edificio de esa escuela que me insistió Ana en el pasado a que fuera a estudiar, algo bueno podría sacar si logro aprender.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Bueno, estoy manteniendo un buen ritmo de publicacion, eso es bueno a comparacion de antes.
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