Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 77

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 77 - 77 Cap77Cediendo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

77: Cap77:Cediendo 77: Cap77:Cediendo Una vez que terminé aquel plato de comida, salí con mi sonrisa en alto, mientras los otros se quedaban mirándome.

¿Acaso alguien como yo no puede sonreír?

Sin detenerme, salí, dejándome golpear por el sol del exterior.

Lo primero que haremos será prepararnos para el combate contra el Sombrerón.

De esta manera, Soren estará más cerca del nivel necesario para enfrentarlos.

Pero, ¿cómo enfrentar al Sombrerón?

Tal vez debería comprar un mejor equipamiento, pero también está el problema de que debemos prepararnos para el manejo de este equipamiento.

En otras palabras, necesito un arma que ya dominemos para poder seguir usándola al máximo.

La ropera es buena, pero ¿qué haré cuando se requiera usar más cosas?

Lo mejor para analizar mis opciones era caminar hacia ese sitio.

En el camino de concreto, vi cómo me acercaba a aquellas puertas de madera que, al abrir, podía ver al hombre de la vez anterior atendiendo.

—Señorita, ¿qué está buscando?

—continuó el hombre, hablando a la persona que había llegado antes que yo, a la cual miré.

Vestía de color azul, mas por su altura, tuve que alzar la mirada para terminar viendo aquel pelo blanco que solo me hizo suspirar, mientras me quedaba como única opción entrar.

—Estoy buscando una escopeta.

—Vaya, así que “orejas” también se está armando.

Ella volteó su cara hacia mí, únicamente para sonreír.

—Ja, ¿qué pasa, mocoso?

Parece que también lo estás haciendo.

—Sí, sí, pero ¿una escopeta?

—Claro, son bastante eficaces.

—Eso no lo puedo negar, pero pensé que irías con un subfusil.

—Oye, eso es mala idea.

—Entonces, ¿qué estás considerando?

—Llevar todo lo necesario.

—Ehh.

—Sí, tanto granadas, metralletas, escopetas…

—Eres una idiota.

—Ehh, oye, mocoso, ¿qué te pasa?

—Mira, te vas a desgastar más llevando ese equipamiento que luchando contra el Sombrerón.

Perderás antes de iniciar.

—Ja, entonces, ¿qué sugieres tú?

—Vamos a analizarlo de manera simple: tú irás a atacar con todo.

—Sí, eso hago.

Por eso, si creo que la misión lo necesita, me preparo.

—Y ahí está el problema, ¿consideras cómo llevar todo eso?

—Eso no es un problema.

—Claro que lo es.

Piensa en la movilidad, el tiempo y el desgaste.

En una guerra, todo eso es fundamental.

—Entonces, mocoso, ¿qué sugieres?

—Ya que irás con todo, necesitas algo que te permita eso.

—Pues, en cuestión de opciones, hay demasiadas, ya sean escopetas, metralletas, pistolas, hasta rifles.

—No me refiero tanto al arma, sino a tu método de ataque.

—Oh, entonces, ¿qué me dirás?

—Simple, elige un arma que funcione bien.

Si vas de frente a atacar a corta distancia, lo mejor será que uses un rifle.

—Eso es buena idea, pero ¿qué harás si no puedes atacar a corta distancia?

Yo necesito ir a ganar, no a perder el tiempo.

—Idiota, te estás olvidando de algo.

—Oye, ¿qué me estás diciendo?

—Estamos en un equipo, no olvides eso, “orejas”.

—Tchz, ¿acaso Soren lo hará bien?

La última vez casi le ganan los nervios.

—Tenemos un mes para prepararlo.

Si no puedes confiar en tu equipo, estás condenada.

—Y que lo diga el que se considera débil.

—Claro que es normal que lo diga yo, después de todo, jamás podría haber ganado en solitario.

—Idiota, recuerda lo del Nahual.

—Eso es aparte.

Cuando quieras cosas más grandes, lo entenderás.

—Tú eres un mocoso menor que yo, ¿de qué mierda me hablas?

Ya ni me importó lo que ella decía.

Después de todo, yo lideré una guerra y Aglala fue quien me tuvo que hacer entender eso: un buen líder debe saber delegar para no cargar todo solo.

Ese consejo fue fundamental para aquella guerra, pero esto me hace sentir débil en estos momentos, porque ya no soy Viento, el francotirador, solo soy un Jacob Méndez atrapado en su cuerpo de 12 años que se enfrenta a un mundo más exigente.

Ya ni siquiera tengo el maná ilimitado que tenía en el pasado, menos el armamento o los hombres a mi mando.

Una vez que Ana terminó de insultar, fui al tendero mientras miraba aquellas armas, recordando mi misión principal de buscar algo que pueda manejar para adaptarlo al combate contra el Sombrerón.

Alcé mi dedo para señalar una que me hizo sonreír.

—¿En serio, mocoso?

Eso no es para niños.

Era un modelo de francotirador.

El hombre lo puso en la mesa mientras yo pasaba mis manos encima de ese objeto, mientras los recuerdos volvían a mí.

Ana me miró con los ojos entrecerrados.

—¿Qué mierda te pasa?

—Solo es un arma que sé usar bien.

—Idiota, no hace falta poner una cara tan inmersa en un objeto.

—Sí, sí, lo que digas.

Por cierto, ¿cuánto vale esta arma?

—Sale en 5.000 zenits.

—¿Y la munición?

—Ya trae dos cargadores con rondas de 5 balas.

—Eso sirve.

Pagué mientras ponía el arma en su estuche para después ponerlo en mi espalda.

Los recuerdos del ejército volvían a mi mente.

—¿Qué harás, mocoso?

—Iré a planear con Soren.

—Ni sabes dónde será el combate.

—Pero toca preparar algo para que él no tenga miedo.

—Idiota, a este ritmo, él dependerá siempre de ti.

Tiene un punto, yo siempre estoy liderando, dejando que él pocas veces lo haga, pero sonreí ante eso.

Esto es, de lejos, una buena oportunidad que nos servirá.

Si él quiere limpiar su apellido, es hora de que empiece a demostrar que lo puede hacer.

—Gracias.

Sin más palabras, dejé a Ana para que preparase sus cosas, mientras yo me iba rumbo a la casa, donde pasé por las calles de siempre hasta subir al mismo piso, moviendo la puerta hacia adentro para poder encontrarme con él, quien estaba sentado en el sofá viendo televisión.

—Hey, Soren, es hora de hablar.

—¿Ehh?

¿Qué pasa, Jacob?

¿Es demasiado importante?

—Creo que sí, será sobre el Sombrerón.

—¿Pero tú harás el plan?

—No, ahí está el asunto, quien lo hará serás tú.

—¿Ehh, oye, y por qué yo?

—Dijiste que quieres limpiar el apellido de tu padre, ¿no?

—Ehh, sí.

Podía verlo cómo el sudor le salía de la cara mientras sus manos temblaban.

Solo podía sentarme al frente a la vez que le miraba a los ojos.

—Hh, bueno, sí.

—Primero, identifica el objetivo.

—Vencer al Sombrerón.

—Listo, ahora, ¿qué sabes de él?

—Que es un mito intermedio entre E y D, bastante rápido, que se mueve en caballo con un sombrero, mientras desaparece personas, además de que un silbido a la distancia muestra su presencia.

—Listo, ahora, con eso, ¿qué puedes anticipar al luchar contra él?

—Es alguien rápido, pero podemos saber cuándo él está cerca de nosotros.

—Entonces, ¿qué tipo de ataque deberíamos usar?

Puso sus codos en la mesa para unir sus manos, donde apoyó su cabeza mientras, con los ojos cerrados, buscaba.

Pasados unos segundos, levantó la mirada para observarme.

—Ehh, bueno, eso, no lo sé.

—Entonces, cambiemos de enfoque.

—¿Cuál sería ese?

—Dime, ¿cómo nosotros le podemos atacar?

—Nosotros tenemos las roperas, pistolas, ¡ey, espera, te has comprado ese rifle de francotirador!?

—Sí, lo he comprado, pero vuelve a lo principal.

—Ah, bueno, en resumen, podemos atacarlo tanto cuerpo a cuerpo por las roperas, distancias cortas y largas por las pistolas y el rifle.

—Listo, ahora, con eso entendido, ¿cuál sería la mejor manera de atacarlo?

—Podemos identificarlo cuando esté cerca, pero no tengo idea de cuál sería la mejor manera.

—Ni yo, pero en estos casos donde no sabes qué hacer, lo mejor son dos cosas: conocer el terreno al igual que prepararse en todo.

—Entonces, ¿cómo nos prepararemos?

Me senté mientras lo miraba a los ojos, dándole una sonrisa que lo hizo agarrarse del brazo.

—Oye, espera.

Eso aumentó mi sonrisa.

—Maldición, noooo.

Ya casi me reía, pero con el estómago doliendo, me aguanté las ganas.

—Jaja, claro, más entrenamiento.

—NOOOOOOOOO.

Tras ese pequeño berrinche de Soren, quien se quejaba de tener que correr a diario cinco millas, las cuales estaban próximas a aumentar a siete, solo me quedó esperar que el día pasara para poder esperar que llegara el siguiente mañana, donde iría a la siguiente clase, la cual sería en conjunto con Soren.

Para ello, entrenamos al inicio del día, como era costumbre, con el horario de 4 a 6 a.

m.

para que rindiera bien.

Al volver, tuvimos una ducha para finalmente ir al lugar que sé que me partirá el trasero: la academia.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Espero poder darle un mayor enfoque a Soren y a Ana en el combate contra el sombreron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo