En el mundo desconocido - Capítulo 81
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- Capítulo 81 - 81 Cap81El sombreron
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81: Cap81:El sombreron 81: Cap81:El sombreron El tiempo pasó y la hora de enfrentarme al Sombrerón se acercó.
No era momento de detenerme, debía seguir en esta búsqueda poco clara de superar el poder.
Me enfoqué durante este tiempo en el esgrima para corregir mi postura, fortalecerla a medida que buscaba integrarla con mi látigo, además de poder crear espacios para mi pistola.
Ese sería mi enfoque, quien me ayudaría en ese combate contra el Sombrerón.
Por eso, el día de hoy me encontraba con Soren entrenando esgrima.
—Bien, Soren, lo de siempre.
—Sí, Fire.
Pasando su mano por la ropera, puso fuego en ella, mientras que yo puse la mía encima, añadiendo viento a la mía.
Ahora debía seguir entrenando con el poder de la magia elemental.
Él dio el primer paso con una estocada que evadí, respondiendo con otra hacia la cara, dando un paso atrás a medida que también empujaba hacia atrás su cara.
Tembló un poco, tal vez era una pérdida de equilibrio, a lo que yo di otro paso para asestar mi siguiente estocada, apoyándome con mis piernas como un resorte mientras daba la siguiente con el combo vencedor.
Él daba pasos hacia atrás mientras se tambaleaba de lado a lado.
—¿Qué pasa, Soren?
¿Necesitas más presión?
Con eso en mente, cambié el enfoque de mi magia para infundir pura velocidad a mi brazo, apoyándome en el viento para dar cortes que movían mi arma con mayor velocidad.
Mas él respondió con algo más adecuado.
—Te tengo.
Agarró mi brazo que empuñaba la espada.
Yo sonreí mientras tenía que cambiar de postura.
Él, con el agarre inicial, me levantó con los brazos hacia arriba con facilidad para después empujarme contra el suelo.
Apreté los dientes mientras ponía viento donde sería golpeado para reducir el daño, junto a magia de vitalidad para curarme para cuando golpeara el suelo, que crujió y se hundió.
Me levanté sin problema, teniendo que quitarme la tierra.
—Otra vez esto.
—Te apresuras demasiado con lo de tu esgrima, y ahí está lo raro.
Yo pensaba que eras más paciente.
—Sí, Soren, parecer y ser son dos cosas diferentes.
—¿Por qué te cuesta?
—Porque en la isla debía depender de tiros, era un instante del cual todo dependía.
—Si es así, ¿por qué compraste el francotirador?
—Eso es para un ambiente más controlado.
—Ehh…
—Sí, un ambiente más controlado donde, al estar lejos del peligro, te centras en lo que importa: un solo tiro y la búsqueda y creación de oportunidades.
—Entonces te enfocas más en el presente.
Carajo, sí que te pareces a Ana.
—Incluso si lo quisiera negar, sí hay similitudes.
—Tal vez son hermanos.
—Imbécil, no me vengas con idioteces de ese nivel.
—Ja, ¿pero no dices tú mismo lo parecidos que son?
—Sí, pero eso jamás.
Le di la espalda mientras guardaba mi arma.
La conversación me trajo el rostro de él, Alex, mi hermano, a lo que apreté los dientes.
Maldición, pensar que él era el líder de su grupo.A Papá le hacías falta por tu manera de liderar.
Caminé por la hierba mientras recordaba un poco del progreso.
Al final, resulta que solo puedo depender de usar dos magias a la vez, y por eso contra el Kappa no podía usarlas como quería.
—Bueno, al menos esta vez estaremos bien preparados.
—Oye, Jacob, entonces mañana será la lucha contra eso.
—Sí, será a las 6:00 pm.
Más te vale ir bien preparado.
—Oye, no hace falta que recalques lo obvio.
—Uno nunca sabe.
¿En qué has gastado el dinero?
¿No será solo en comida, verdad?
—Ey, eso es caro y lo sabes, ¿pero más bien se te ha olvidado tu deuda?
—¿Eso de los 100 zenits diarios?
No, pero si quieres te pago ahora.
—Tchz.
—¿Qué pasa?
¿No esperabas que yo sí manejara mis finanzas?
Él solo me dio la espalda.
Supongo que logré calmarlo con lo del Sombrerón.
—Oye, no te preocupes por la misión, si algo falla, solo se reporta y listo.
—No.
—Eh.
—No es tan fácil.
Apretó sus puños mientras miraba al aire.
—Si fallo, entonces seguiré siendo el mismo de siempre, no he demostrado que he avanzado.
Ante esa tontería, me agarré el estómago mientras con un dedo lo señalaba, y de mi voz salía una risa.
—Idiota.
Él se giró hacia mí mientras que, con sus ojos bien abiertos, me miró.
—Oye, ¿de qué te ríes?
E inició a pisotear el suelo mientras me miraba apretando sus puños.
Hasta movió su mano a la ropera, y yo seguía en lo mío.
—Claro que has mejorado.
—Mejorar es una cosa, pero estar a la altura de lo que quiero es otra.
—Aún queda bastante tiempo, no te preocupes.
—Idiota, vivimos en una meritocracia, que tú tengas talento para tu edad no hace falta que me lo restriegues en la cara.
—Entonces, ¿quién ha estado ganando en el esgrima?
—Ehh, oye, pero eso es solo en esgrima, porque en fuerza tú pareces un oso.
Me paré mientras lo miraba a los ojos.
—La fuerza se manifiesta de diversas maneras, pero más que todo mira eso.
Señalé un árbol mientras recordaba mi tiempo en la isla.
—Somos como árboles que deben ser cuidados con tiempo, abono y agua.
Si falta alguno de esos tres, no esperes mucho resultado.
—Oye, Jacob, pero…
—Nada de peros, tardarás el tiempo que necesites y eso no está mal.
Sin más palabras para él, continué caminando.
Creo que por esto no me gusta esto de la meritocracia.
Aún recuerdo lo de aquel noble que robó y cómo la gente lo juzgó.
El padre de Soren pudo ser uno también.
Es más, ni siquiera Soren ha cometido un error grande como para que ya le esté pesando mientras se juzga a sí mismo.
—¿Es solo del sistema o también por sí mismo?
No tengo una respuesta clara a eso, solo ese pensamiento que no puedo responder por completo, pero mientras esté aquí, intentaré mantenerlo lo más motivado.
—Taxi.
Con esas palabras, alcé mi mano con la que paré uno.
Soren llegó conmigo para subirse al auto, donde nos llevó a casa, dejándonos como único propósito descansar para el día de la misión.
No había mucho que hacer más que prepararnos hasta que cayera la noche de aquel día.
Nos salimos del sitio para después tomar un taxi que nos llevaría al lugar de encuentro.
Soren tenía una gota de sudor en su cara mientras que sus manos las abría y cerraba.
El taxi avanzó y nos dejó en el claro del bosque.
Pagamos para bajar, mientras que Soren daba sus pasos mirando el entorno.
—Jacob, ¿seremos lo suficientemente fuertes?
—Lo sabremos, solo enfócate en hacerlo bien.
—Pero es que hace unos meses que soy un cazador nivel F.
—Sí, pero eso no lo define todo.
—No creo que lo comprendas.
—Solo tómalo como un riesgo necesario.
—Está bien.
Avanzó mientras que alguien más ya estaba en el lugar.
Su pelo blanco se movía con el viento, ocultando algo evidente de ella.
—Oh, orejas, como siempre tan temprano.
—Más bien, no llegan tarde.
Miré el reloj, 5 minutos antes de lo planeado.
—Diría que llegas antes, ¿quieres reconocimiento?
—Jódete, mejor hagamos esto.
E iniciamos a movernos por el bosque.
Cada cual se apartó tomando su camino, Soren a mi derecha mientras que Ana a la izquierda.
Solo podía avanzar al frente para poder encontrar al Sombrerón, mientras miraba cómo el bosque se cubría a sí mismo mediante hojas verdes, tanto de árboles como de arbustos, donde cada pisada mía interrumpía el lugar por la ausencia del viento.
Debía continuar mientras que con mi oído buscaba escuchar algo.
Miré el teléfono por si había algo, para poder ver el mapa donde mis compañeros estaban ubicados.
Seguían avanzando mientras que nadie respondía a la llamada rápida.
Mas el tiempo pasaba, y algo sonó.
Rompió el silencio mientras que ese sonido agudo llegaba a mis oídos, sonando con intensidad como al borde mío.
Abrí los ojos mientras miraba atrás, a mis lados, a todo lugar, mas no escuchaba nada.
El teléfono fue lo que sonó en ese instante, era Ana.
—Aquí.
Miré el teléfono e inicié a correr hacia ella.
Había caído en el viejo truco del Sombrerón, ahora debía ir por él.
Con mis pasos buscando al enemigo, el sonido de algo metálico se escuchó en el fondo del bosque, a lo que aumenté mis pasos mientras sostenía mi arma para poder verlo en medio de la oscuridad de la noche.
Con un sombrerón semejante a una pirámide, el chasquido del metal con el galope del caballo negro resonaban como una melodía de muerte para el espectador cercano, quien al verme alzó su mirada, donde podía ver la ausencia de piel siendo reemplazada por el mero frío del hueso limpio, quien al verme con sus cuencas vacías parecía como una chispa de fuego en el fondo de ellas, sepultada por su oscuridad.
Con su brazo negro por la ropa que vestía, la cual consistía en una túnica semejante a la que esperabas de la muerte, agarró su sombrero para quitárselo, dejando su cabeza sin protección mientras corría hacia mí.
—¡CORRE!
¡QUE TE ATRAPO!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Espero que la aparicion de este enemigo les gustara.
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