Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 86

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 86 - 86 Cap86Nueva investigacion
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

86: Cap86:Nueva investigacion 86: Cap86:Nueva investigacion El tiempo ha pasado desde aquella misión.

Alcé la vista al cielo, mirando las nubes, pero el sol me obligó a bajar la mirada otra vez, indicándome que debía estar pendiente del ahora.

Por eso, solo caminé por el andén.

Los carros pasaban a mi lado, ignorándome, al igual que a todos los demás que estábamos en este camino.

Miré a un lado, donde podía ver la escuela que había dejado atrás, pero solo seguía mi rutina.

Miraba a ambos lados hasta que mis pasos me llevaron al edificio donde vivía con Soren.

De un movimiento, abrí la puerta y entré.

Todavía no había nadie, por lo que me senté sin más que hacer y miré el teléfono.

—El chico está creciendo.

Con una sonrisa, miré hacia arriba mientras buscaba alguna otra misión que realizar; solo debía hacer alguna más, como él.

Pero, interrumpiendo mi listado de misiones, ahí apareció un nombre.

—¿Eduardo?

Sin nada que perder, decidí hacer lo poco que podía: mirar su mensaje.

—Ven, tengo algo que pedirte.

—¿Puedo saber por qué?

—Es necesario que vengas.

Di un suspiro y miré a mi alrededor.

Vi aquella ropera que estaba recostada contra un muro.

Decidí tomarla, sonriendo apenas sentí el frío del metal.

Con eso listo, decidí salir.

Iba camino a hacer lo que debía hacer.

Salí por la puerta de la casa, pero antes, por el teléfono, escribí un mensaje a Soren.

—Si no estoy, salí para algo.

Con esas últimas palabras, salí caminando.

Las calles me recibieron con el sonido de pasos y gente yendo de lado a lado, pero yo solo tenía el objetivo de caminar hacia la carretera donde tomaría un taxi para ir rumbo a aquella casa que estuvo maldita.

En cuanto me bajé del taxi, inicié la caminata hacia el lugar.

La hierba era pisada por la suela de mis zapatos.

Al tocar la puerta, el sonido de la madera crujió y de ella salió un chico de pelo negro.

—Ey, Jacob, mi padre te espera.

Ve rápido.

—Gracias, ya voy.

Inicié mi camino y, mientras avanzaba, veía cuadros en la pared.

Debajo de ellos aparecían fechas de años anteriores, con una diferencia de cinco en cinco.

—Vaya, no sabía que cambiaban tanto.

Pero el sonido de unos pasos me hizo girar la cara hacia quien estaba frente a mí y, al verlo, curvé los labios hacia arriba en una sonrisa.

—Buenos días, señor Eduardo.

¿Puedo saber por qué me ha llamado?

—Vamos, ¿por qué siempre eres tan formal conmigo y con Ana no?

—Jaja, podríamos decir que veo a Ana más como una rival.

—El que no se dé cuenta de eso, ni tiene ojos ni oídos.

—Bueno, volviendo al tema, ¿puedes decirme por qué me has llamado?

—Veo que has traído tu ropera, pero todavía no la necesitarás para esto.

—¿Entonces?

—Es para una misión de investigación.

—Bueno, todavía no deberías subestimar lo que esta cosa puede hacer, si es necesario, incluso en una investigación.

—Empiezo a pensar que Ana y tú son dos gotas de agua.

—Nah, si fuera ella, iría por una escopeta, bazuca o granada.

—Eso sí suena muy al estilo de Ana.

—Ahora, retomando el punto, ¿cuál sería la investigación?

—Esta será algo que realizarás con Ana.

Ella ya firmó, pero estaba buscando un compañero para ella.

—Entonces, supongo que debería llamar a Soren.

—No te lo recomendaría.

—¿Puedo saber por qué?

—Conozco a su padre y me hago la idea de que él se está preparando para el torneo.

—Así es, pero por eso mismo podría llamarlo, para que se fortalezca de otra manera.

—Oh, chico, si él pierde ahora, su confianza se podría desmoronar.

Creo que lo mejor sería dejarlo fuera.

—Incluso del fracaso se debe aprender algo.

—Pero fracasar cuando crees que estás aprendiendo puede ser malo.

Te puede quitar las ganas de volver a intentarlo.

Intenté alzar la voz, pero de mi boca no salió palabra alguna.

—Veo que lo entiendes.

Entonces, chico, ¿harás la misión?

Pero, mirándolo una vez más, analicé la situación un poco de nuevo y me di cuenta de algo.

—Oye, ¿entonces no lo hubieras detenido con lo del Sombrerón o la mansión?

—Esos eventos son adecuados para cazadores, pero no para gente como ustedes.

—¿Cómo nosotros?

—Mira, chico, Ana me informa cómo realizan las cosas.

Y dice que tu brillas en la resolución de problemas de manera lógica, eso es importante para esto.

—Eso no me lo esperaba, pero me imagino que diría unos cuantos insultos de por medio.

—Se nota cómo la conoces, pese a que apenas han hecho unas pocas misiones juntos.

—Entonces, ¿puedo saber de qué trata la investigación?

—Ana te contará más.

Lo mejor sería que vayas con ella para que preparen el plan.

—Oye, es mejor que me lo digas ahora.

—Solo digamos que tengo algo en mente para asegurarme de que el plan funcione.

—Está bien, tú ganas.

Pero dime algo para que pueda confiar.

—Es solo para que Ana no enloquezca y, si lo termina haciendo, la detengas.

—Eso no aclara mucho.

—Te daré 15 000 zenits.

—Dime dónde vive Ana.

Con una sonrisa, el tipo me dio la dirección que necesitaba para ir al sitio.

No tuve mucho más que hacer allí en la mansión, así que caminé por ella, tomando el rumbo hacia la salida.

Al voltear atrás, noté algo amarillo que se mecía con el viento de lado a lado.

Por ahí cerca había trabajadores con las manos en el suelo, mientras las matas pasaban de un verde a un color amarillo.

Me pregunté si quería la mansión por los terrenos.

Dijeron que la tierra no era tan buena para eso, pero aun así, él lo hizo funcionar.

Ser un noble en esta meritocracia era, sin duda, importante.

No me detuve más allí.

Solo caminé hasta la carretera para poder irme, saliendo del verde y entrando al concreto.

Inicié mi caminata por la acera mientras buscaba en los postes de metal las indicaciones.

Leí que faltaban tres cuadras.

Con eso en mente, seguí caminando entre la gente: algunos con alas, otros con colas de reptil u orejas alargadas.

De pronto, noté un cabello blanco que se meció con el viento.

Decidí acelerar el paso mientras me acercaba a la persona que vestía un vestido de color verde.

Me pregunté si sería su día libre.

Nunca la había visto con otra ropa.

Dando unos pasos más, toqué su hombro.

—Hey, Ana.

Eduardo me dijo que te buscara.

Pero la chica, volteándose a verme, me miró con sus ojos del mismo color que su vestido.

Entonces, un rubor me subió por la cara por la tontería que había hecho.

Ella no era Ana.

—D-Disculpa, me confundí de persona.

—Jiji, no te preocupes.

Es normal que me confundan con mi hermana.

—¿Tu hermana?

—Sí, la sargento Ana.

Pero es curioso que alguien tan joven esté trabajando con ella.

—Bueno, es que sucedieron ciertos eventos.

—Sí, ya me hago una idea.

Aunque…

¿podrías ser tú Jacob?

—Ehh, sí, ese soy.

—Ya veo.

Eres algo diferente a lo que mi hermana decía de ti.

—¿El qué?

—Ella te describió como alguien que, incluso herido por sus errores, no titubea.

Pero fue lo primero que hiciste al verme.

—O-oye, es que…

—Vamos, no te preocupes.

Es solo algo curioso.

—Bueno, está bien.

—Ahora sí, volviendo al tema, ¿dijiste que buscabas a mi hermana?

—Sí, Eduardo me mandó aquí para buscarla.

—Bueno, vamos.

Vivimos en esos apartamentos.

Con su dedo señaló una de las torres, semejante a donde vivía Soren.

—Bueno, supongo que solo queda ir.

—Sí.

Pero mientras, cuéntame sobre las misiones que hicieron.

Ella inició el avance por el camino que señaló, y yo respondí siguiéndola a su lado.

—Bueno, si quieres, te cuento un poco sobre lo del Sombrerón.

—Sí, eso sería genial.

En ese trayecto, inicié a contarle algunas cosas, pero mi mayor foco estuvo en las acciones de su hermana: cómo ella había considerado sobrearmarse para el combate, pero al final no lo hizo por las sugerencias que le di.

—Eso suena bastante normal viniendo de mi hermana.

—Me pregunto por qué ella es así.

—Bueno, ella ha fracasado.

—Eso puede explicar un poco, pero dependiendo de en qué fracasó, se puede comprender por qué es así.

Pero, apretando los puños y desviando la mirada, ella siguió avanzando.

—Tienes razón, pero eso no es algo de lo que nos guste hablar.

La miré.

Un sudor frío rodó por su frente.

Yo solo alcé y bajé los hombros para asentir.

—Está bien, no hace falta que lo digas.

—Gracias.

—Oye, por cierto, ¿cuál es tu nombre?

—Elizabeth.

—Ya veo.

Gracias por guiarme, Elizabeth.

Entonces entramos en el edificio.

Mientras lo hacíamos, un recuerdo de la conversación con Eduardo en el taxi volvía a mí.

La puerta se abrió, y yo seguía pensando en qué era lo que pedía Eduardo, y en aquella conversación sobre el sufrimiento y la felicidad.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Un nuevo capitulo donde inciare una trama mas centrada en Ana

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo