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En el mundo desconocido - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 R-CAP9El libro
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9: R-CAP9:El libro 9: R-CAP9:El libro Pero abriendo mis ojos, se toparon con la madera del techo; el sueño había terminado.

En cuanto giré de un lado a otro, el peso de mis brazos hizo que me acurrucara en la cama.

—No quiero entrenar.

Pero el canto de las aves que se escabulló por la ventana me indicaba que ya era hora.

—Tchz, ni que aún estuviera en el ejército.

Arropándome una vez más, cubrí mis orejas.

—Grrrr Pero el cuerpo exige algo más.

—Tchz.

Finalmente me paré de este lugar para ir a desayunar.

Bajé las escaleras para ir a la cocina, donde al cocinar, el olor me hacía sonreír.

Pero al ver por la ventana del lugar, la luz no entraba con la abundancia de siempre.

—¿Eh, qué?

Como un manto que escondía los árboles del exterior, así funcionaba la niebla de este día.

Con mi mano algo temblorosa, abrí la ventana, y al poner mi mano, el frío la hizo sacudir.

Pero al ver el cielo, que dejó de ser el clásico azul para hoy vestirse de unas nubes que se amontonaban entre sí, a la vez que se cargaban de un color negro.

—¡Mierda!

¡Cierto, toca ir por el libro!

—Grrrr Pero el gruñido me ponía en pausa, lo que me hacía apretar los dientes.

—Tch.

Miré una vez más al bosque, donde los recuerdos de los libros recién leídos volvían a mí.

El recuerdo de aquel lobo me hacía temblar, pero mordiéndome el labio, me quedé mirándolo.

—No, hoy sí lo haré.

Iré preparado, es lo único que puedo decir.

Entonces la olla exprés pitó.

—¡Será rápido!

Bajé los platos para comer, puse la comida ahí, y en cuanto pude dar una cucharada, fui recibido por el sabor de la sal, papas y demás.

¡Pero… —¡Mierda, esta cosa quema!

Y no era hora de estar quejándose por esta cosa.

Al ver afuera una vez más, lo comprendía.

—Si no puedo comer ahora, voy a prepararme.

Me paré de este lugar para ir a tomar lo que necesitaba: el catalizador.

Subí las escaleras hasta mi cuarto, donde busqué en él lo que necesitaba.

Jalé el cajón donde lo guardé, y con una sonrisa, lo puse en mi mano.

—Perfecto.

Soltando los hombros, bajé mientras tomaba rumbo a mi comida.

Allí tuve que comer.

—Esta cosa aún no enfría.

Me paré para ir por el libro, pero el gruñido de mi estómago me exigía quedarme.

—Tchz, maldito cuerpo.

Forzado a sentarme por mi propio cuerpo, esperé que se enfriara, pero no debía quedarme sin hacer del todo nada.

—¿Usaré magia?

Si lo hago, podré llegar y volver en un instante.

Por eso, con una sonrisa, movía la cuchara despacio a mi boca.

Cuando terminé, era hora de salir.

Me paré de donde estaba comiendo para salir del sitio, donde fui recibido por el viento que erizó mis pelos, al igual que el recuerdo sobre el lobo.

Miré mi temblorosa mano cicatrizada.

—No pasará otra vez.

Tragando saliva, me sumergí en la niebla como una piedra hundiéndose en el agua, donde cada paso que daba rompía ramas y hojas que estaban en el suelo.

Al ver los troncos de los árboles, se vieron tres líneas paralelas.

Con un temblor, miré al frente buscando el libro, mientras que al mirar el cielo, que se vistió de gris como una señal de lluvia, esto para mí era una razón para avanzar.

Apretando mis puños, inicié a explorar el lugar con mi mirada, que se obstaculizó por la niebla, pero también era hora de avanzar.

Así que di más pasos en lo poco que se veía, mientras que al ver el suelo, no encontraba el libro de magia.

—…¿Dónde estará?

Alzando un poco mi mirada, el azul del libro me hizo sonreír, mostrando los dientes y dando un paso que me hizo avanzar.

—¡Ahí está!

“¡Idiota apresurado!

¡Mira bien tu alrededor.” Pero, como un golpe, volvieron a mí los recuerdos del sargento Edgar.

—Uy, está bien, lo haré.

Moviendo mis ojos entre los árboles, busqué un peligro para mí, pero solo el libro era visible incluso si avanzaba.

Pero entre los troncos de la madera se vieron más de las mismas marcas de antes.

Tragando saliva, consideré la posibilidad: —¿Será un oso?

Desvié la mirada hacia mis lados, donde el bosque con niebla era como una oportunidad para esconderme, o para esconderse.

Pero el sonido de un *crack* en el fondo me hizo saltar hacia los arbustos, donde entré moviendo las hojas y ramas, creando unos rasguños en mi piel.

Desde donde estaba, saqué mi mirada para ver quién había hecho que abandonara mi objetivo.

De entre la niebla surgía como una mancha que pasaba del color negro a uno más claro, semejante a los árboles, de un tamaño mayor al mío.

—ThUMP Con sus pisadas, que hicieron temblar primero el suelo y luego a mí, avanzaba con la cara en el suelo como si olfateara mi presencia.

Cada paso que daba parecía acercarlo al libro, mientras que con su olfato, el oso se acercaba tanto a mí como al libro.

—¿Y si lo daña?

Tragué saliva ante eso; entonces, debería tomar el libro y correr hacia casa.

Pero al ver nuevamente al oso oliendo el lugar, me recordaba que podía ser encontrado.

—Entonces, ¿matarlo?

Con temblor y apretando los labios, me paré para hacer lo que debía hacer.

Por ello, el movimiento de los arbustos hizo que el oso mirara a donde estaba.

Pero un escalofrío me hacía volver a ver mi mano cicatrizada.

—…Aún… Quiero ganar.

El oso sabía dónde estaba, pero por eso mismo aproveché para mirar mi entorno: el bosque de grandes árboles.

—¡El lugar se usa!

Como si eso detuviera mis temblores, agarré el áspero árbol e inicié a subir, mientras que en medio de la niebla, ambos nos escondíamos: él para investigarme y yo para atacarle.

—¿El cuello?

Al final de cuentas, ahí está un punto vital de los seres vivos.

Si ataco ahí, podré ganar.

Pero al mirar mis manos con apenas el cuchillo de cocina, sabía que no tendría muchos ataques.

—¡THUD!

Pero eso no detenía al oso, que seguía moviéndose hacia el árbol donde estaba.

Él olía y yo observaba, cada uno siendo cazador de su estilo.

Y él hizo el primer movimiento.

Alzando su brazo, inició a golpear el tronco, haciendo que la rama donde estaba sentado se viera afectada.

—¡EEEKK!

Y ante mi grito, el oso se detuvo para alzar su mirada, como si ahí mismo encontrara la razón para continuar.

Por eso, él inició a golpear el árbol aún más rápido, mientras que yo tenía que agarrar las ramas y con cada golpe, yo era sacudido.

—PUM Con esos golpes que me hacían agarrar al árbol, apreté el cuchillo mientras me forzaba a crear la posibilidad.

—¡Al cuello será!

Cayendo encima del animal, era hora del ataque.

—¡Roarrrrrr!

Agarrando el cuchillo, lo metí en la espalda del animal.

—¡ROOOOOAAAAA!

Y con su grito delató su dolor, pero yo, aferrándome al arma, solo forzaba a entrar de manera que esta hacía que la sangre brotara, ensuciando el pelaje del animal junto a mis manos que, con el espesor de la sangre, hicieron que mis labios se crisparan.

Pero el oso no se detendría en eso.

Moviéndose como un toro mecánico, me hizo salir de la postura donde clavé el puñal para ahora quedarme al frente.

—¡GROAARRR!

Como si esa fuera su declaración de guerra, me golpeó con su brazo grande y peludo, donde al impactar, el golpe me hizo soltar el cuchillo, empujando mi cuerpo como si fuera un trozo de papel y pudiera volar contra un árbol.

—¡Boom!

El sonido de mi cuerpo cayendo fue eso.

Al levantar la mirada, todo era borroso, tanto como el pitido que entraba por mis oídos, hasta tan débil de escuchar como mi respiración, que apenas mantenía.

—¡Thud, thud, thud!

Y la respuesta de mi enemigo era la de él acercándose con esos pasos de antes.

No era hora de estar aquí en el suelo, por eso me paré, mientras que el temblor de mi cuerpo, visión y oído no querían.

—¡Thud, thud, thud!

Sus pasos se aceleraron.

Respiré mientras mi cuerpo volvía a ver con un poco más de claridad.

Cada respiración lo hacía más grande, pero yo ahí, de pie, listo para lo que viniera, porque tengo algo que él no está usando.

—¡Thud, thud, thud!

Aceleró de nuevo como si se preguntara qué hago aquí parado, y mi respuesta fue solo girarme más hacia él, mientras que miré atrás mío con una sonrisa.

Cuando el oso llegó a donde estaba, dejé que mi magia surgiera en forma de un salto que me sacó de donde estaba, moviéndome atrás del oso mientras que él no podía detenerse.

—¡Boom!— Él chocó con el árbol, quedándose quieto.

De mi bolsillo saqué otra de las cosas que había traído: el catalizador.

—Adiós— Entonces mi magia fluyó, creando lo que necesitaba.

La presión del viento se empujó al frente mío y aumentó la temperatura para crear una llamarada dentro de la cual un grito surgió.

—¡Roarrrrr!

Con su piel arrugada, llamas vivas en su piel marrón, pero sus pasos pesados al moverse decían mi fracaso con el catalizador.

—¡Mierda!

—¡Thud, thud, thud!

Sus pasos eran como un intento de calmar el dolor, pero para mí… Como si de una oportunidad se tratara, miré a los árboles del lugar; era hora de intentar acabarlo ahora.

Dejé que el maná de mi cuerpo se moviera para en un momento dar el salto que necesitaba para ponerme en la copa de los árboles.

Pero en cuanto me agarré a este, el *crack* de mis músculos volvía.

—¡Por esto hay que usarla con prevención!

Apretando los dientes, volvían los recuerdos de ser militar.

—¡Uy, como si quedarme pensando valiera ahora la pena!

Agarrado del árbol, busqué una solución con la mirada a los alrededores, donde la única esperanza era el libro.

Pero el cielo negro, como un grito, tronó usando un relámpago.

—Ahora o nunca.

Soltando el árbol, era hora de correr.

—¡Thud, thud, thud!

Pero no soy el único en este lugar.

—No me rendiré.

Puse mi magia en el cuerpo mientras él me perseguía.

Entre los árboles, mientras me movía, me acerqué al libro y en un movimiento, lo agarré.

Pero tropecé.

—PUM El oso, aún sin rendirse, aumentó sus pasos, pero no era hora de detenerme.

Por eso, con las manos embarradas, me paré con el libro y, haciendo que mis músculos gritaran en un crujido, apreté los dientes mientras me subía al árbol, agarrándome al tronco mientras subía las ramas para llegar a la copa.

—¡PUM!

Él golpeaba el árbol, agitando el árbol entero, y yo me aferraba a él mientras forzaría mi siguiente plan.

—¡Será una batalla de resistencia!

Con mi piel que se erizó ante mi propia propuesta, me agarré al árbol donde el oso golpeaba, mientras que con sus garras profundizaba la madera.

—¿Lo está talando?

Con un temblor al ver eso, me agarré al tronco, pero también era una oportunidad.

—Veamos quién se cansa primero.

Miré al oso, que seguía haciendo eso mientras que el árbol se desgastaba, y como una oportunidad para mí, dejé que lo hiciera hasta que llegara a la mitad.

—Es hora de avanzar.

Tomando una respiración como si de valor se tratara, salté al otro árbol por medio de mi magia, que impulsaba mi cuerpo hasta agarrar el tronco de este nuevo árbol.

Con un poco de práctica, me puse en una de las ramas para descansar.

—¡PUM!

Pero el oso ya me había visto cambiar.

Pero una sonrisa se forjó en mí.

—¡Necesitarás más que eso para ganarme!” REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Vaya pasando de 1477 palabras a 1948, si la reescritura recorta,verdad?xD

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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