Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 90

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 90 - 90 Cap90Opciones
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

90: Cap90:Opciones 90: Cap90:Opciones Cuando mis pies tocaron el concreto de la calle, solo podía alzar la mirada ante el cielo, que seguía igual que siempre.

Había dejado a mis compañeros de esta misión atrás para ir a buscar alguna opción adicional o algo más.

¿Qué podía hacer?

Con eso en mente, solo avanzaba mientras el ruido de la gente silenciaba mis pisadas.

Mas, sin nada que perder, caminaba por esta carretera hasta que llegué a un puesto de comida ambulante.

—Páseme un chorizo.

—Entendido, joven.

Con eso, el hombre inició a girar las salchichas mientras yo no miraba nada en particular, solo aquel alrededor por donde pasaban los buses y la gente caminaba.

Cuando mi alimento estuvo listo, pagué y me fui caminando una vez más mientras daba un mordisco a la comida.

—Ojalá fuera tan fácil solucionar esta misión como comerse este chorizo.

Aquí no hay ningún problema por dónde empieces, siempre y cuando consideres algunos hechos: nunca soltarlo, agarrar lo que puedas y tener cuidado de quemarte.

Bases adecuadas para solucionar los inconvenientes.

Mas, daba yo un mordisco al recordar un hecho: todavía no he solucionado la misión ni sé dónde iniciar.

Solo comía sin poder encontrar solución.

Tal vez estaba igual de derrotado que Héctor.

¡Pero vaya golpe que le dio Ana para que él no volviera a hablar en toda la charla!

O tal vez vio algo que él no conocía de Ana, por eso se quedó en silencio.

Es posible, porque él dijo que ella siempre trabajaba en solitario.

Ver a alguien defenderme debió ser un shock para él.

Pero ahora es mejor volver al tema principal.

—¿Cómo hacerlo?

Ni conozco al sospechoso.

Eduardo dijo que me daría información, pero él solo se la envió a Ana.

Esto solo me deja con una única posibilidad: ir donde él.

Alcé mi mano mientras el auto amarillo venía.

—¡Hey, taxi!

Deteniendo su paso, quedó frente a mí.

Entré en él para que me llevara a donde debía ir, sacándome de este lugar de edificios tan altos para llevarme al verde del bosque.

Allí, las hojas crujieron y, al pisar el suelo, mis pies eran abrazados por la hierba.

Solo me quedaba seguir avanzando hasta donde él estaba.

Caminaba hasta que, al fondo, con su altura, se mostraba la antigua mansión maldita.

Toqué la puerta un par de veces, por donde aquel hombre salía.

—¡Vaya, Jacob!

Volviste rápido.

—Sí, bueno, es que tengo que verificar más cosas.

—¿Qué tipo de cosas?

—Me gustaría hablar más sobre lo de Sara.

—Oh, entendido.

Pero creo que mejor deberías ver lo de las cámaras de seguridad.

—Eso sería bastante importante.

Con esa conversación, entré al lugar para ser guiado por él hasta donde parecía que debía ser.

Al girar una manija, hizo crujir algo y me mostró el sitio donde había unas computadoras a primera vista.

Pero lo asombroso no era eso, sino que tenía a su lado otras cajas metálicas cerradas dentro de un vidrio.

—¿Y eso?

—Son servidores.

—Vaya, eso sí que es raro.

—No te preocupes por eso, solo vamos a lo necesario.

Sentándose en el computador para presionar aquel botón, inició el PC.

Luego movió algunas cosas para mostrar unas carpetas donde allí estaban unos videos.

—Por cierto, ¿Ana enloqueció?

—Sí, pero luego se pudo calmar.

—¿Lograste calmarla?

Menos mal que te metí ahí.

—¿Sabías que eso pasaría?

—Claro, ¿qué clase de noble no conoce el pasado de sus soldados?

—Entonces, ¿qué tanto sabes sobre mí?

—Ahí mi información es más limitada porque no estás afiliado a algo público.

Sonreí mientras él decía eso.

Así que tengo privacidad y no fue devorada por la tecnología.

Tal vez por eso Ana llevó el informe durante mi interrogatorio, lo que explica el por qué quería que me presentara primero que todo.

—Pero lo que sí sé es que eras un cazador talentoso.

—Oh, ¿y eso?

—Habían rumores de un chico joven liderando a uno mayor.

—¿En serio?

Ni enterado estaba.

—Eso es una cosa de los gremios, pero volvamos a lo primero.

—Entendido.

—Tenía mis dudas, pero apareció el kappa y tú junto a Soren lo resolviste.

—Pero esa es una misión nivel E de los principiantes.

—Claro, pero ¿sabes cuántos años tienen esos principiantes?

—Ni idea.

—Ellos suelen estar en sus 17, y mírate.

—Entonces pensaste que tenía talento por eso.

—Claro, y las siguientes misiones lo siguieron confirmando.

—Interesante, no lo había visto de esa manera.

—Algunas veces, cuando eres talentoso, no eres capaz de verlo.

Por cierto, ten.

—Gracias.

Con eso dicho, me senté para ver el video que él había puesto, mientras él tomaba su teléfono para iniciar a hacer algo con una sonrisa.

Pero me centré primero en el computador, donde miraba las calles de esa noche en las que Sara caminaba.

De entre las sombras, aquel tipo con la máscara salía; vestía una capa.

Para acercarse a ella, le tocó el hombro.

Supongo que ahí fue el diálogo, porque desde esta grabación no se escucha nada.

Cuando la conversación terminó, ella corrió a casa.

El tipo, en un instante, desapareció; se movió con sus piernas mientras ella avanzaba en línea recta.

Corría de tal manera que hasta podía subirse a las paredes, y siguió avanzando hasta el punto en que logró llegar adonde ella vivía primero.

Por una ventana abierta, la tocó con el guantelete, que brillaba con la luz de la luna.

Después de eso, salieron chispas que abrieron la ventana.

Vaya, ahora tenemos ventanas eléctricas.

Este mundo con las cosas que salen…

En mis tiempos era manual y no ocurriría eso, sino que tendrían que romper el vidrio, lo que generaría ruido y tal vez un escándalo que lo delataría.

—¿Qué te pareció, Jacob?

—Lo más interesante es el guantelete.

—Tienes razón.

Según veo, Sara dice que usa magia artificial.

—Sí, eso nos contó.

Supongo que lo sabías de antemano.

—Ah, no.

De hecho, hasta ahora me entero.

—¿Recién ahora?

—Claro, mira.

Con su teléfono me mostró el grupo donde estábamos todos los implicados; solo que yo no sabía de eso.

—¿En qué momento hiciste eso?

—Hace 2 minutos.

Aproveché para enviar el video.

—¿Lo hubieras hecho si yo no estaba aquí?

—Si,por cierto hay más información después de eso.

—He mirado por las cámaras, y mira.

Mostró un adelanto de después de que Sara huyera.

Pasaron dos horas en la calle hasta que finalmente ella eligió un taxi que la llevó al bosque, mientras que el otro tipo buscó de lado a lado con sus pasos sin poder hacer nada.

Aunque también decidió ir al bosque, para ese entonces Sara ya estaba resguardada en la ciudad.

—¡Qué raro!

Pudo hacer tanto antes, pero ahora no.

—Tal vez tiene poco maná.

—¿Poco maná?

Eso no tendría ningún sentido.

—¿Sabes qué tanto maná usa la magia artificial?

—Ehh, no, lo siento.

—Créeme, esa cosa desgasta mucho.

Además, creo que usó versos y nivel D.

—¿En qué usó los versos y cómo puedes afirmar el nivel D?

—Por esto.

Poniendo el video en otro momento, muestra cuando el tipo se quedó atrás, quieto, mirando a Sara.

—¿Y qué tiene eso?

—La máscara subía y bajaba.

—Tal vez respiraba.

—Oh, pero si así fuera, no explicaría su velocidad.

—Eso… —Creo que lo estás notando.

—¿Pero cuál es el beneficio de gastar todo por ella?

—Mi lógica es que él confiaba bastante en que ella lo ayudaría.

—¿En serio?

¿Pero qué gana él?

—Ni idea.

Aunque algo es seguro: siempre les dan algo a los ganadores.

—¿Hay algún patrón?

—No, aunque se ha investigado, no lo han encontrado.

—¡Qué mierda!

—Sí, un asco total.

—Bueno, me voy.

—Claro, está bien.

Con eso, solo salí del lugar.

Hay poca información para saber qué hacer.

Lo mejor será volver a casa, buscar alguna información en internet para después solo relajarme, porque Sara está protegida.

Pero el tipo raro seguía en el bosque.

Esto podía ser tan bueno como malo.

Mas, mis pasos seguían rumbo a aquel sitio donde podía descansar: la casa de Soren.

Al poner los pies en ella, solté mis hombros para recuperar la postura del pensamiento original.

¿Qué debo hacer ahora?

Lo mejor sería pedir que se investigara en el bosque, pero eso sería más extenuante.

Además, podría alertar a la gente.

Lo mejor sería conseguir algo discreto…

¿Ir en grupos?

¡No!

Eso también es mala idea, porque al separarse se debilitan, y al estar juntos son notorios y poco efectivos.

¿Qué opción tengo para eso?

La siguiente posibilidad sería hacer un cebo usando a Sara, pero la mera idea de convertir a esa chica en uno me hacía apretar la mano.

Esto me trajo recuerdos del sombrero y aquel plan donde Soren fue el cebo.

Al menos él podía protegerse y tenía todo el apoyo necesario.

Entonces, si eso era lo que me preocupaba, ¿debería aplicarlo con Sara?

Tal vez, porque ahora hay más gente.

Además, ese tipo no parece tener tanto maná.

Podría considerar eso como una buena opción si logro unir a todos.

Mas, un recuerdo de aquel hombre arrugado con sus medallas detrás de él me hizo abrir los ojos.

—Mierda, no seré como el coronel.

Esto solo me dejaba una opción: protegerla activamente.

En algún momento, el tipo debía salir de su escondite.

Sería más tardado, claro, pero eso es mejor que lo que estaba considerando hacer y que jamás volvería a repetir.

«Una minoría sacrificada por el bien de todos».

No.

Haré todo lo que pueda para que jamás se tenga que repetir.

Iré por la posibilidad de un todo, por más dura que sea, eso jamás.

Iré por la posibilidad de un todo, por más dura que sea.

Después de todo, si la abandono, solo seré como ese tipo.

Y el sonido de la puerta crujiendo me hizo girar para ver quién entraba.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Y todavia el eco del coronel sigue, espero que les guste este capitulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo